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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 20 de marzo de 2026

Desuniones y uniones: flamenco y toros / por Ricardo Díaz-Manresa


En Atarfe se celebró recientemente un espectáculo taurino para reivindicar una vez más la declarada y repetida unión más absoluta entre toros y flamenco. Y, para refrendarlo, todas las actuaciones de los espadas estuvieron amenizadas por un cantaor.

Desuniones y uniones: flamenco y toros

 Ricardo Díaz-Manresa
Durante mucho tiempo y cada vez que se plantea el tema, hay diferentes opiniones. Los partidarios de que la fusión entre ambos es total y la de los que no están de acuerdo con esa teoría.

Veamos. Hay cosas comunes:
  • Las dos son artes.
  • Las con muchos partidarios y seguidores.
  • Las dos muy populares.
  • Las dos muy españolas
  • Las dos muy queridas
Y las dos con circunstancias diferentes:
  • Hay muchos aficionados a los toros y no al flamenco y viceversa.
  • Una con su sonido conocido y la otra totalmente identificada con su música de pasodobles españoles, que parece que le va muy bien.
  • Las palmas para flamenco y toros son de ritmo distinto.
  • Las voces alentando al flamenco y a los toreros no se parecen en nada. Como los olés emitidos.
Los dos admirables pero puede que cada uno en lo suyo funcionen mejor. Hay opiniones que defiende que lo mejor es que vayan por separado y que la música del pasodoble por su agilidad y movimiento le va mejor a los toros. La del flamenco es mucho más lenta. Y es más : a los toros les van sólo los olés e incluso el silencio durante las faenas, solamente acompañadas cuando es justo y necesario por las voces de los espectadores. ¿Se puede ver a un público en silencio durante toda la actuación de un cantaor?

Lo de Atarfe fue como lento y obligado. Cantaores en todas las faenas. Claro, habían ido a cantar y no se iban a estar callados aunque el trasteo no lo mereciera. El protagonismo del público no fue como el que hay con los pasodobles.

Hemos visto muchas veces que, de vez en cuando, de uvas a peras, algún cantaor se lanza en un toro a ilustrar la faena con su pieza, y encima con alta voz porque los espacios son muy grandes y abiertos. Si no, se puede oir muy mal.

Como no es lo habitual y natural, cuando se quiere conjugar del todo flamenco y toros, hay que anunciarlo. ¿Quién recuerda en un espectáculo taurino que habrá banda de música?. Se da por hecho porque es lo habitual y lo oportuno.

Hay otra diferencia grande que puede que los separe y los lleve a cada uno por su camino: en los toros hay arte, tragedia y sangre. En el flamenco, afortunadamente, sólo arte. De ahí la intensidad y emoción diferentes de uno y otro.

Este es un tema de debate que pocas veces se plantea dando por hecho que flamenco y toros conviven sin problemas. Y tampoco este artículo quiere abrir brechas y diferencias, pero no está de más que se diga para poner a cada uno en su sitio. Y el que esté equivocado que lo acepte porque hará un buen ejercicio de democracia.

Mientras tanto, toros y flamenco, unidos o separados, harán disfrutar, como siempre ha sido, es y será, a muchos españoles y extranjeros asimilados.

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