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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 18 de marzo de 2026

Tarde de toros de Santiago Domecq en la Feria de Fallas con Perera, Víctor Hernández y Marco Pérez



Marco Pérez / Germán Caballero


Tarde de toros de Santiago Domecq en la Feria de Fallas con Perera, Víctor Hernández 

Jaime Roch
El nombre de Santiago Domecq volvió a lucir en la plaza de toros de València. Aquella nebulosa romántica del indulto de ‘Escondido’ todavía latía en los tendidos, con el hondo temblor de su bravura, cuando justo antes de romper el paseíllo, el presidente de la Diputación, Vicent Mompó, descubrió la placa en homenaje a este último toro indultado, como una memorable relevancia de las emociones vividas en el pasado.

Y la misma divisa gaditana, que volvió a Valencia precisamente después de aquel histórico indulto, echó otro toro de bandera, un notable rastro del gran momento que vive Santiago Domecq, hierro que supone una auténtica joya de bravura en estos tiempos actuales.

Buen encierro

Un toro, el tercero de la tarde, tan completo dentro de un encierro con sus matices, con un lote de Miguel Ángel Perera interesante, sobre todo, el primero, tan formal y tan de fiar para estar delante; un buen segundo, que redondeaba su embestida al final del muletazo, aunque no fue el mismo por la mano izquierda; y un sexto noblote, pero de impresionante lámina. Porque es que la corrida, en su conjunto, fue bien armada y rematada.

Como decíamos, ese tercero, con el cuajo de los cinco años, serio pero con la guapeza de la curvatura del pitón, se llamó ‘Bravío’, herrado con el número 53, de 566 kilos y de pelo colorado. Llevaba la divisa negra -como el resto de sus hermanos- en señal de luto por la muerte de la ganadera, Ana María Bohórquez, madre y abuela de los actuales criadores.

Así embistió 'Bravío' de Santiago Domecq en la muleta de Marco Pérez
 /Germán Caballero/

Quizá, el mejor homenaje fue este toro, un auténtico superclase en la muleta de Marco Pérez, que fue a más en su brava condición y duró en las largas series de muletazos que le enjaretó el joven salmantino, en las que demostró viveza, gran ritmo y una extraordinaria humillación, virtud que ya cantó desde que salió por los chiqueros.

La belleza perenne de esa embestida, que derramó altísima calidad en el ruedo de la calle Xàtiva, hacía presagiar otra faena del mismo calibre, a cargo del incipiente Marco Pérez, debutante en Valencia tras un invierno en las Américas bien invertido y toreado. Con sus idas y venidas, él sabe cuál es su camino para abrirse paso en el toreo. Lo sabe y lo proyecta, tal y como demostró ayer para salir por la puerta grande de Valencia. A toda costa. Y lo consiguió.

Pero es que el galope de este ‘Bravío’ en banderillas fue puro ritmo, tercio en el que resultó dramáticamente volteado contra las tablas el tercero de la cuadrilla, José Antonio Prestel, sin resultar herido por cornada, pero sí con un fuerte golpe en la cara por el que pasó a la enfermería. El toro, en el primer puyazo empujó con fijeza y en el segundo cumplió sin más.

Así que todo hacía presagiar el cante grande. El toro, codicioso y fijo, no paraba de repetir, señal de su casta. Marco Pérez, sin probaturas, se echó de rodillas tras un pase cambiado por la espalda y se acopló sin dudarle, en una faena de más garra y carácter que categoría porque para categoría ya la traía el toro, que no paró de moverse. Entendida, de alguna forma, más para la galería que para las razones del toro, pero ese es el camino de Pérez y así lo ha entendido. Levantó su obra, cargada de velocidad y concesiones, y a Valencia le gustó tanto que hasta le pidió el doble trofeo, con la complicidad de los mulilleros, que tardaron en llevarse al toro. Paseó una oreja, pero el animal fue merecedor de una vuelta al ruedo que no se le dio. La ovación en el arrastre sí tuvo ese peso.

Al sexto, que impresionaba por su seriedad astifinísima, le cortó otra oreja que le dio la puerta grande que buscaba a toda costa. Hizo una faena de alardes, sin hilo conductor, pero jugándose el tipo, llena de garra para convencer a paganos y gentiles, con un final lleno de intensidad. Su apoderado Juan Bautista, en el callejón a su lado, no quiso ni ver cuando entró a matar. La estocada se materializó y la oreja para salir por la puerta grande, también. Todos contentos.

--Grupo MT

Víctor Hernánde, durante la tarde de toros de Santiago Domecq
 /Germán Caballero/
No estuvo fresco de ideas Víctor Hernández tras una primera faena cautelosa, más prudente a derechas que a izquierdas, la mano en la que repliega su propia pureza al natural. Por ahí, por donde es incontestable su toreo, intentó convencer frente a otro ejemplar de buena clase. Por la mano derecha no le cogió el aire ni lo cuajó. Así que por esta razón, hizo bien en no dar la oreja el presidente. Acertada decisión. Dio una vuelta al ruedo. Su quinto fue la especia de garbanzo negro, tuvo un viaje más en falsete, midiendo, sin apenas humillar, soltando la cara, muy brusco.

Miguel Ángel Perera dio muchos muletazos a sus toros. Tantos para perder la cuenta. Técnicamente perfecto, faltó alma a aquello.

El manantial de Santiago Domecq, abundancia de bravura, merece ocupar sitios de privilegio en las próximas ferias de Valencia. Dicho queda. Solo por afición.

Vicent Mompó descubre la placa en homenaje al último toro indultado / Raquel Abulaila
La placa a 'Escondido'

Vicent Mompó descubre la placa en homenaje al último toro indultado en la plaza de toros de Valencia junto a los ganaderos Santiago Domecq, padre e hijo. El acto tuvo lugar antes del paseíllo este martes, día que regresaba a la plaza de toros de València tras su histórico indulto en la Feria de Julio de 2024 de manos de Román Collado, el cuarto indultado en València, el segundo en la Feria de Julio.

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