
'..Cuando Morante de la Puebla pronunció sus palabras hablando del suicidio como solución a su dolor, se abrió una ventana por la que miramos unos segundos. De inmediato, cerramos la persiana..'
Desde la ventana de Morante,
se veía la muerte de Noelia
por Mundotoro 27/03/2026 en Editorial
Síntoma de nuestra decadencia moral y algo más, como diría Groucho (Marx), nos llega todo un río de informaciones y opiniones sobre la eutanasia que en su día demandó la joven Noelia Castillo (24). Salvo excepciones, la insolvencia moral de todas ellas, por hipocresía o interés político o ideológico, crea una escenografía para el pánico. El de saber que quienes generan opinión, hacen leyes y representan a la ciudadanía ocultan que la petición de Noelia para que le quitaran la vida legalmente fue consecuencia de su intento de suicidio en 2024. La causa de este drama es la misma que la de los 11 españoles que, cada día, sí son certeros a la hora de quitarse la vida. Casi 4.000 al año, según censo de 2025, algo que nos retrata como una sociedad fallida.
Once personas al día viven su homicidio íntimo, en donde los asesinos son ellos mismos. Son muertos que metemos debajo de la alfombra para que no molesten, con una hipocresía mayor que cuando eran enterrados extramuros del cementerio por pecadores. Entre nosotros, al lado, hay, estadísticamente, una persona seducida por el suicidio. Cuando Morante de la Puebla pronunció sus palabras hablando del suicidio como solución a su dolor, se abrió una ventana por la que miramos unos segundos. De inmediato, cerramos la persiana. Otros toreros se ponen delante del toro; lo hacen sin que su mente se ponga, a compás, también delante del toro. Nos consta, lo sabemos y ni siquiera miramos por esa ventana.
España vive diariamente en una especie de gigantesco basurero moral que consiste en dar cancha de imagen y expansión mediática a aquello que se empeñan sea preocupación social. Una serie de mentiras pseudopolíticas/judiciales que derivan en lo contrario para lo que se creó la prensa y sus derechos, y la política y sus derechos. Todos somos culpables de este fracaso como comunidad, un fracaso como seres humanos. Fracaso y fraude de la sociedad de bienestar que no consiste en ser causantes de esa brutalidad contra la vida de uno mismo (que lo somos: desempleo, soledad, fracasos…) sino en no detenernos a pesar de que nos pasa. Y lo que nos pasa es que la vida/muerte se pone en valor solo si es útil. Si la vida (muerte) nos señala con el dedo, pedimos la inmoral goma de borrar.
David Hume dijo que ‘si la vida humana humana no merece ser preservada siempre, entonces el suicidio es inocente’. Nuestra cultura de la vida de bienestar es una mentira sin piedad alguna. Un fraude, una impostura. Once muertos diarios es una guerra civil de seres humanos contra ellos mismos. Día a día. Pero cometemos la inmoralidad de decir ‘no a otras guerras’. O damos cada sensiblera a la muerte de una mascota. El suicidio sigue siendo la segunda causa de muerte externa en este país que habla y habla de la eutanasia de Noelia, causada por el suicidio.
La forma de extirpar con el bisturí de la indecencia la causa de la petición de eutanasia (del griego eu («bueno» o «bien») y thanatos («muerte»)), que no es otra que un intento de suicidio, es un fraude. Un intento dentro de las decenas de miles de intentos de suicidios anuales de muchas “Noelias”. Con un agravante: usamos la palabra eutanasia en su sentido más falso: la muerte legal sin dolor por petición de una persona en el extremo de su sufrimiento. Pero “eutanasia”, literalmente, significa «buena muerte» o «bien morir», concepto que históricamente se asociaba a una muerte apacible, tranquila y sin sufrimiento físico. En la cama, de noche, habiendo vivido una vida plena.
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