la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 13 de marzo de 2026

RIAZA: FESTEJOS POPULARES / por Javier Hurtado

El magnífico acto de presentación de la Agenda Taurina, de Editorial Temple, en la monumental e histórica ciudad de Riaza, tuvo como colofón la brillante disertación del periodista de RTVE -Tendido cero, Javier Hurtado Gutiérrez, sobre los festejos populares como parte importante del contenido de esta agenda, dónde precisamente la tradicional celebración los encierros en esta localidad segoviana datan desde antes de los Reyes Católicos.


'Los festejos populares, lejos de ser un apéndice menor de la tauromaquia formal, constituyen su sustrato histórico y antropológico más profundo, sencillamente porque su origen se remonta a tiempos anteriores a la propia institucionalización del espectáculo de las corridas de toros'
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Por su interés reproducimos íntegramente el discurso de Javier Hurtado:

 FESTEJOS POPULARES

Apuesto a que la mayoría de los aquí presentes nos aficionamos a los toros en nuestros respectivos pueblos. Y que de los festejos callejeros pasamos a ser espectadores de las corridas de toros en las plazas. Esa amalgama de funciones de toros solemos diferenciarla y hablamos de festejos mayores y menores, pero considero que es más correcto hablar de dos Tauromaquias diferentes: Los festejos populares formarían parte de la Tauromaquia antigua y las corridas de toros serían Tauromaquia moderna. Todos los festejos con toros están legislados en el Reglamento de Espectáculos Taurinos, pero, lógicamente, con reglas diferentes.

También hay distintas clases de festejos populares. El más antiguo es el encierro, consistente en conducir toros o novillos desde el campo al pueblo o ciudad donde son encerrados en un corral. Sin embargo, distintas localidades tienen por tradición soltar vaquillas o toros cerriles por las calles. Entre las modalidades de los festejos populares están el toro ensogado o de cuerda, el bou de corro, el toro embolado, los recortes o incluso el bou a la mar, típico de Denia, Alicante. Encierros aparte, la mayoría de estos festejos se celebran en la Comunidad Valenciana: Castellón, Valencia y Alicante.

Arraigada afición hay en Aragón y la parte baja de Cataluña y algo menos, pero también con localidades de mucha tradición en las dos Castillas, León, Madrid y La Mancha. En Andalucía poco, aunque también hay pueblos que se decantan por estos festejos antes que por las corridas de toros. Son los casos de Gor y La Peza, en Granada, que celebran encierros. Beas de Segura es famosa por sus toros ensogados, en Arcos de la Frontera y Paterna de la Rivera se celebra “El toro del Aleluya” en Semana Santa. Sueltan un toro por las calles. 

Gente contraria a las fiestas con toros ha habido siempre. Antaño detractores de variada laya y ahora animalistas a los que les gustaría hacer vegetarianos a tigres y leones. Bien, pues tanto los pertinaces detractores como los animalistas, enemigos declarados de la Tauromaquia, desde hace años la atacan y buscan la prohibición del grueso de festejos que componen la tradicional Fiesta Nacional. Recordarán lo que pasó con el toro de la Vega, en Tordesillas. Esa Fiesta fue declarada de interés turístico en 1980 y espectáculo taurino tradicional en 1999. Sin embargo, desapareció en 2016, a raíz de la publicación de un Decreto de la Junta de Castilla y León, prohibiendo la muerte de animales en los festejos populares integrados en la Fiesta Nacional. 

Quien primero acuñó la expresión Fiesta Nacional fue el ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos, que no era taurino, por cierto, en el siglo XVIII. Más tarde, en el XIX, la popularizó el escritor Mariano José de Larra y en el siguiente profundizó en el enunciado el filósofo José Ortega y Gasset.

Los festejos populares, lejos de ser un apéndice menor de la tauromaquia formal, constituyen su sustrato histórico y antropológico más profundo, sencillamente porque su origen se remonta a tiempos anteriores a la propia institucionalización del espectáculo de las corridas de toros. 

En todas esas modalidades de la Tauromaquia el protagonismo recae en la interacción directa entre el animal y el aficionado, sin intermediación técnica ni intención de muerte, en un juego de proximidad donde los jóvenes, principalmente, hacen gala de su valor y agilidad.

Desde un punto de vista territorial, los festejos taurinos populares presentan una distribución claramente definida: Navarra, Castilla y León y Madrid son comunidades que destacan por la tradición de encierros urbanos y campestres. Referentes históricos son Cuéllar y Pamplona. La comunidad Valenciana por volumen y diversidad constituye el núcleo principal de estas celebraciones. Completan el mapa Aragón, las tierras del Ebro, Madrid, Castilla-La Mancha y diversas zonas de Andalucía.

El informe anual de ANOET (la Asociación Nacional de Organizadores de Espectáculos Taurinos) correspondiente al año 2024 dice que en España se celebraron 20.950 festejos taurinos. Más de 19000 fueron festejos populares y sólo 1.546 se llevaron a cabo en plazas de toros organizadas. De esos más de 19000 festejos populares, encabezó la clasificación la Comunidad Valenciana con 9.135 festejos. En Aragón se dieron 2.721 es segunda. La tercera fue Castilla-León con 1.964. Y situadas después, con menos festejos, Madrid, Navarra, Castilla-La Mancha, Extremadura, Andalucía, La Rioja y País Vasco.

O sea que más del 90 por ciento de las funciones con toros se hicieron fuera de los recintos taurinos donde habitualmente se lidian corridas de toros, novilladas, corridas de rejones y otros espectáculos como pueden ser concursos de recortadores o suelta de vacas. Funciones de toros estas últimas que para disfrutarlas el espectador tiene que pasar primero por taquilla. 

EL EMPRESARIO TAURINO: DEL RITO FESTIVO A LA ORGANIZACIÓN DEL ESPECTÁCULO.

Durante siglos, los espectáculos taurinos carecieron de una organización empresarial estable. En la Edad Media y buena parte de la Edad Moderna, las corridas de toros propiamente dichas se celebraban bajo el amparo de instituciones civiles, religiosas o nobiliarias, y estaban vinculadas a fiestas patronales, celebraciones reales o acontecimientos extraordinarios. El festejo era entonces un acto ritual y ocasional, ajeno a una lógica de mercado. 

El cambio comenzó a gestarse a finales del siglo XVII y se aceleró en el siglo XVIII, cuando el toreo a pie se afirma definitivamente como forma central de la lidia. La retirada progresiva de la nobleza del ruedo y el ascenso de toreros profesionales procedentes de los mataderos y del pueblo, transformaron la naturaleza misma de la corrida. 

En ese marco surgió la figura del empresario taurino. Los primeros empresarios no fueron aún profesionales especializados en exclusiva, sino arrendadores de plazas, asentistas, administradores de hospitales o casas de misericordia, y comerciantes con capital suficiente para asumir el riesgo económico de organizar corridas. Por primera vez, el festejo taurino se concebía como una empresa sometida a pérdidas y ganancias.

Hay que subrayar, no obstante, que la figura del empresario es posterior a la aparición de los grandes toreros a pie, aunque inseparable de su triunfo social. Toreros como Costillares, Pedro Romero o Pepe-Hillo no sólo encarnaron una revolución técnica y estética, sino también un nuevo modelo profesional que hace imprescindible la existencia de contratos, carteles y organización geográfica de las temporadas. Sin empresario no hay programación; sin programación, no hay tauromaquia moderna.

En cambio, los festejos populares constituyen una de las manifestaciones más antiguas del patrimonio festivo español. En ellos confluyen historia, rito, identidad local y cultura del riesgo, configurando un universo propio que, como he dicho anteriormente, precede a la Tauromaquia formal y en muchos aspectos la acompaña y fundamenta. La conservación de estos festejos, entraña, en gran medida, la comprensión de una parte esencial de la cultura popular española y de su relación secular con el toro bravo.

Este año, como decía al principio la lujosa Agenda Taurina de Vidal Pérez está dedicada a los inveterados festejos populares y, además, como viene siendo habitual desde hace ya más de 30 años, compendia otros muchos temas relacionados con la Tauromaquia. La Agenda Taurina es, por tanto, una miscelánea de contenido dispar, el barril bueno de Zeus, con múltiples bien documentadas.

Desde hace 32 años, la Agenda Taurina es mucho más que un anuario, es un ejercicio de constancia, de memoria y de fidelidad al toreo. Detrás de ella hay un aficionado cabal, de los que entienden que la Tauromaquia no se circunscribe sólo a los ruedos, sino que también es necesario el cuidado de sus registros, de sus protagonistas y de sus fechas.

A pesar del peso de los años y de las dificultades propias de los tiempos que vivimos, Vidal Pérez continúa sacando adelante, sin perder ripio, esta obra necesaria, consciente de que cada edición no es sólo una Agenda diferente, sino un eslabón más de una cadena que no debería romperse. El esfuerzo de este tenaz aficionado no responde al afán de protagonismo, ni a un vulgar interés crematístico, sin que es un compromiso con la cultura taurina y con los aficionados que encuentran en las páginas de la Agenda un punto de referencia, un lugar donde fijar la memoria de cada temporada.

A Vidal Pérez, por tanto, puede considerársele un apóstol de la impresión taurina, un evangelizador de la Tauromaquia. La perseverancia y dedicación plena con que viene confeccionándola, desde hace tantos años, está permitiéndole modelar una personal y evolutiva colección digna de ser colocada y conservada en los anaqueles del aficionado riguroso.

Vidal sabe que la Agenda Taurina no le pertenece del todo, puesto que ya concierne a una tradición y a un futuro que merece seguir teniendo quien se ocupe de él, quien lo escriba y en eso está, en dejar la Agenda en buenas manos. Ese gesto, el de pensar en la obra más allá de uno mismo, quizá sea el más difícil, pero también es el más noble y quien así actúa merece, sin duda, el reconocimiento y el aplauso de los aficionados al toro y su circunstancia.


La Peña Taurina de Riaza ha organizado esta XXIX Jornada Taurina consistente en la presentación de la Agenda 2026 de Temple SL enmarcada en un coloquio-conferencia que han mantenido la atención y el interés de los asistentes que han llenado el salón de Plenos del Iltmo. Ayuntamiento de la Villa de Riaza, durante el magnífico acto presentado y moderado por el dirigente de la asociación taurina José Miguel Gil Sanz presidente del Colegio de Veterinarios de Segovia.


Además del periodista Javier Hurtado Gutiérrez intervinieron con brillantes exposiciones otras personalidades como Juan José Urquía, presidente de la Asoc. de Veterinarios de Las Ventas, con una ilustrativa ponencia audio-visual sobre 'El Toro en el campo y en la plaza'. 
Excelente relato el pronunciado por el socio de la Peña, Luis Miguel Gil, sobre la historia, arraigo y tradición secular de los encierros en el municipio de Riaza.

Juan Lamarca, vpte. del Círculo T. A. Dinastía Bienvenida abundando en el rico contenido de la "Agenda de Vidal" con el reconocimiento de los festejos populares como base y origen de la tauromaquia y su importante vigencia tanto en España como en la América hispano taurina con sus características distintivas propias  de aquella fusión cultural. 

El editor, Vidal Pérez Herrero, hizo un sucinto repaso del lujoso contenido cultural de "su agenda" destacando las páginas dedicadas a entrañables amigos y colaboradores de la Agenda ya fallecidos como Julián Agulla al que Felipe Díaz Murillo le escribe entrañable carta. Igualmente aludió al profesor Alberto Pérez de Vargas sobre el que el alcalde de Algeciras  unasdeja escritas unas generosas y emotivas palabras en el reconocimiento póstumo del Ayuntamiento a su hijo predilecto. Continuando Vidal Pérez con el recuerdo al excelso artista José Luis Galicia al que la relevante fotógrafa Muriel Feiner lo define como "Pintor, grabador, escultor, poeta y casi torero". 

El admirado editor culmina este capítulo "In memoriam" citando a un personaje como Manolo Lozano al que su sobrino Pablo Lozano Perea le escribe unas muy sentidas líneas para evocar su figura y extraordinaria personalidad.

Remató Vidal Pérez su emocionada intervención dejando constancia de la joya lírica de la Agenda que supone el ingenio de Vicente Bort con su poesía a Rafael de Paula, y el romance a Antonio Bienvenida en su 'Homenaje a los 50 años de su fallecimiento'.

El acto llagaba a su final con las intervenciones del ganadero José Escolar y del matador Luis Miguel Encabo a los que entregaron sendos reconocimientos en la posterior y multitudinaria cena que se ofreció como broche de oro de esta memorable Jornada en la muy taurina y noble Villa de Riaza.

Galería Fotográfica

























Fotografías: La Loma


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