
'..el torero bohemio y ocurrente en 'Juncal', la serie de Jaime de Armiñan que tanta popularidad le dio. No te olvidamos, Paco, por lo que eras y representabas, más aún ante la mediocridad imperante. Fue un genio en las dos acepciones: talento creativo y temperamento. Auténtico..'
Paco, no te olvidamos
Ignacio Miranda
La izquierda anda de nuevo entregada al «no a la guerra», con ministras al borde del ataque de nervios para enaltecer ciegamente en un mitin en Soria a su líder como superhéroe de la paz, de la dignidad, de los derechos. Un ejemplo lamentable de sometimiento servil en vísperas del 8 de marzo, el traído y llevado Día Internacional de la Mujer, en el que a la progresía en general se le ha olvidado rendir homenaje al camarada Francisco Rabal en el centenario de su nacimiento. Porque un 8 de marzo de 1926 nació nuestro actor más laureado en la pedanía de Cuesta de Gos, perteneciente al municipio murciano de Águilas, un poblado de explotaciones mineras de hierro y plata que ya empezaban a languidecer.
Allí los ingenieros ingleses de la compañía concesionaria montaron el primer cinematógrafo de la comarca. Un hecho premonitorio, vamos. Ante la crisis, la familia emigró a Madrid, donde el padre trabajó en las obras de línea férrea Madrid-Burgos y en el Valle de los Caídos, mientras su tercer hijo aprendía a leer y a escribir en las misiones pedagógicas. A Paco, que se consideraba comunista por biología, le dio clases de cultura general un sacerdote al que ayudó como monaguillo, el mismo que luego intercedió para que entrara como electricista en Estudios Chamartín.
Así se abrió camino hasta triunfar en el mundo de la escena. Del 'Nazarín' del tío Luis Buñuel, como llamaba al director de Calanda, al Goya atormentado en la serie de Carlos Saura, pasando por ratero Ginés de 'Truhanes'. No había papel o registro que se le resistiera. Qué decir de Azarías, la interpretación cumbre de su carrera en 'Los santos inocentes', un prodigio donde la comunión con la naturaleza proporciona la única libertad posible, o el torero bohemio y ocurrente en 'Juncal', la serie de Jaime de Armiñan que tanta popularidad le dio. No te olvidamos, Paco, por lo que eras y representabas, más aún ante la mediocridad imperante. Fue un genio en las dos acepciones: talento creativo y temperamento. Auténtico.
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