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'..Ya hemos dicho alguna vez que la Unión Europea es un ente que ha devenido en una enorme estafa institucional y política, olvidando su origen y echándose de lleno en brazos de los amos del mundo..'
Liquidar la soberanía
Rafael Nieto
En su libro «Soberanía», que debería ser de obligada lectura para todos los españoles, Jorge Buxadé desentraña con rigor intelectual y claridad expositiva hasta qué punto la agenda globalista mundial impide que las naciones puedan ejercer sus legítimos derechos. Unos derechos que no son abstractos, sino que se concretan en lo que las personas podemos hacer en nuestra vida diaria: trabajar, comprar, vender, etc. Es la soberanía, concepto ligado de manera intrínseca y profunda a la misma idea de nación, la que respalda y legitima esos derechos individuales de los ciudadanos.
Pero definitivamente el mundo que nos ha tocado vivir, este circo en el que hay personas que se creen perros y orinan al lado de los arboles levantando una pierna, está decidido a enfilar sus últimos tiempos liquidando todo lo bueno que el hombre (seguro que con la ayuda de Dios) había creado para la consecución del bien común. La soberanía de las naciones era, sin duda, una de esas cosas: la defensa de la libertad y de la identidad. La garantía de que aquello que la civilización ha permitido considerar como inviolable pueda serlo tanto en la ley como en los hechos.

Ya hemos dicho alguna vez que la Unión Europea es un ente que ha devenido en una enorme estafa institucional y política, olvidando su origen y echándose de lleno en brazos de los amos del mundo. El acuerdo con Mercosur, que entrará en vigor de forma provisional muy próximamente, es antes que nada un rejonazo mortal a nuestra soberanía, convertida de facto en una palabra ya casi vacía de contenido. Un acuerdo que los jerarcas de Bruselas se han apresurado a firmar cuando sólo Argentina y Uruguay han ratificado el texto en sus respectivos parlamentos. Un acuerdo lleno de trampas y de dudas que deja a los agricultores y ganaderos españoles al borde del colapso y de la ruina: vendidos por su propio Gobierno y por un partido, el PP, ajeno por completo a las necesidades reales de los ciudadanos.
Como no hay atraco ni desaguisado que no tenga su desfachatez adosada, Von der Leyen y sus amigos peperos y socialistas se han sacado de la chistera las famosas «salvaguardas» con las que pretendían engañar a los trabajadores del campo para que aceptasen el acuerdo. Pero éstos, conocedores de lo que va a suponer la entrada en Europa de productos que no cumplen las normas que a ellos se les exige, ya han dicho que se van a seguir movilizando hasta lograr dar marcha atrás a este fraude. Les han arruinado su futuro y su presente, y encima les piden que aplaudan con entusiasmo.
Donde la secta progre y liberal de Bruselas habla de «competitividad» y de «limitar los aranceles», lo que realmente hay es una monumental estafa para favorecer a los de fuera y empobrecer a los de dentro. Lo que ellos pintan de libertad y apertura es, en realidad, un juego de naipes con las cartas marcadas; un librecambismo donde unos juegan con ventaja porque pueden hacer trampas cuando lo deseen. Con la diferencia de que en este «juego» lo que está en riesgo es la subsistencia de miles de familias, y también, por supuesto, nuestra propia supervivencia. Está en riesgo el plato de lentejas que llega a nuestra mesa no precisamente por arte de magia, sino gracias al esfuerzo y al sacrificio de los trabajadores del campo.
Por cierto, siempre es bueno recordar que el partido de Feijoo se ha sumado con gran entusiasmo a este acuerdo ruinoso para España, demostrando una vez más su absoluta miopía política. Yendo de la mano de los socialistas, como hacen en nueve de cada diez votaciones que se celebran en el Parlamento Europeo. Liquidando la soberanía nacional como les ordenan sus amos, los dueños del planeta, unos enfermos del poder. Lo que probablemente no saben es que el tiempo juega en su contra porque la gente normal está despertando. Cuando se quieran dar cuenta de ello, las urnas les habrán mandado a sus casas.
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