la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 30 de julio de 2012

Julio del sí pero no y del no pero sí / Por Ricardo Díaz-Manresa

Feria de Mont de Marsan 2012
Tejela indulta un toro de la ganadería de Fuenteymbro

"...Un julio en que hubo de todo, pero preocupa cómo cada año Pamplona y su toro pierden prestigio, también como plaza de primera, y la de Valencia va a menos peligrosamente. Por el contrario, Mont de Marsán lo borda y Santander se consolida..."

Julio del sí pero no y del no pero sí.

Ricardo Díaz-Manresa
Ferias de julio ya acabadas. Ferias de contrastes. Unas, como siempre. Otras, mejor que siempre. Y otras. Pamplona, Mont de Marsan, Valencia y Santander, las protagonistas.

En los toros pasa como en el fútbol. O más. Se pierde un partido y se habla tres segundos del fracaso y se afirma que hay que seguir trabajando. De analizar y presentar errores, nada de nada. En los toros es peor. Pasa una feria, y -como mucho- pones a parir muchas cosas, pero a los dos días nadie se acuerda y la del año próximo es mucho peor. Se acumulan errores y desprestigios temporada tras temporada.

Esto es lo que ha ocurrido exactamente otra vez en sanfermines. Sí por la presencia del toro mientras que no llegan las figuras, generalmente al final, y los espectadores de la sombra, que no están cocidos, tampoco lo echan de menos ni protestan la presencia escasa, la falta de fuerzas, manifiesta, y la ausencia de puyazos, escandalosa. Un no rotundo entonces para esta plaza que esos días no parece de primera.

Sí, por esa presencia del toro en todos los informativos del mundo y el machaqueo en los de España –prensa, radio, televisión, digitales y demás modalidades modernas- que acaparan la actualidad con los encierros y recuerdan la conexión enorme que hay de toro y España. 

No, porque es verdad que los encierros tienen el espacio que se merecen, pero después ni una palabra de la corrida, cuando el toro por las calles de Pamplona –y de todos los encierros del mundo, donde haya- es antesala de la corrida. Sin la tarde de toreros no habría mañana de corredores. Gozada por ver tanto toro por todas partes. Tristeza por el silencio mortal de la corrida. Por ignorarla tan completa como injusta e ilógicamente.

No, porque hay corredores que sólo son aficionados a los encierros y después no pisan una plaza o van simplemente a merendar, a beber y a ligar. Sí, a los que siguen el espectáculo, les gusta y se enganchan.

No, a tantas orejas de pueblo y poquísimas de ciudad, como recordó Del Moral.

Sí, a las puertas grandes ganadas a pulso y no a las regaladas (este año, en mi opinión, las cuatro). Veía las corridas sin creérmelo. ¿Qué me pasa? Me hacía la pregunta. ¿No me he enterado de los méritos para abrir la de una de primera (administrativamente al menos)?. Volví a verla por la noche, con los ojos totalmente abiertos, y sí, me había enterado yo, pero ni la presidencia ni el público.

Sí, por hacer unos carteles justos, dando oportunidades a los que han hecho algo desde marzo y, sobre todo, repitiendo a los que estuvieron bien el año anterior, lo que era la suprema norma del toreo y ahora sólo se hace en Pamplona y no sé si en alguna plaza más.

Sí, como dijo Antonio Nazaré, porque hay categoría, dinero y buena gente. Y pagan con esplendidez a todos, incluídos los modestos o los emergentes. Y no porque carecen de paladar y de entender toreros.

Sí por hacerle el regalo a Padilla de esa tarde para él inolvidable, pero la liturgia y los méritos del toreo hay que respetarlos. Dos estocadas, una y una oreja y una salida a hombros. Todo muy emotivo y hermoso, sí, pero ni un pase.

No por no querer o saber defender su categoría y por aceptarlo todo.

Y sí rotundo por ponernos del 6 al 14 de julio en primera línea.

Otro sí rotundo a Mont de Marsan. Triunfo del toro. Fuente Ymbro y José Escolar en la cumbre. El Jazmín de Ricardo Gallardo, mi tocayo, a los “altares” y en general corrida de recuerdo aunque luego viniera el petardillo de la novillada de Valencia. Y el éxtasis de José Escolar, Ceret primero y Mont de Marsán después, un ganadero que tiene claro lo que quiere, que es el toro con casta (de la buena, porque “las toristas” del arreón y el tobilleo tampoco las queremos). 

Tuvo el valor de seguir yendo a San Isidro todos los días después de que no fuera buena la suya y el gran gesto de no querer salir a hombros en la plaza francesa porque Castaño estaba herido, en la incertidumbre, de dos cornadas en la espalda, operándole. Gran tipo este José Escolar, al que conozco de la “Mesa Redonda” de César Miguel Nuño de la Rosa, con su idea del toro y de la regeneración del espectáculo.

Tarde inolvidable la de “los escolares” en Francia, con 5 puyazos el 5º, de verdad, ese 5º que hirió a Castaño, y el 5º puyazo desde el centro del ruedo… Nada menos que 21 puyazos a la corrida, saludando todos los picadores en el ruedo, juntos, al final de la tarde, desmonterándose más de un banderillero. Curioso, ¿verdad?. Don José y don Ricardo nos aumentan la ilusión de ser aficionados.

Sí, para Santander, que fue a más. Sí, para el público a pesar de ir un poquito menos. Sí, para los que la han puesto arriba, por encima hace años de la Valencia, la perla entonces de julio con San Fermín.

Sí, a Jiménez Fortes y a Morenito y al triunfo del Juli. Sí al ambiente, a tantos días de toros, a tener el mar tan cerca y tan bello.

No a Cuvillo que el jueves 29 se lució : petardo en Santander y casi o sin casi en Valencia.

Sí, a Valencia por el mano a mano, Ponce-Morante, tan pronto rehecho por la caída de Manzanares. Sí, a Ponce por demostrar que Ponce sigue siendo Ponce.

Sí, por aceptar la gesta de Fandiño, otra vez como en Bilbao, sin triunfo rotundo, con mal tiempo, con mala entrada y con un torero, entusiasmado por entusiasmar, pero sin repertorio para estas corridas y sin tirón popular.

No, por la asistencia de público. No, por hacerla cada vez más pequeña. No, por perderla poco a poco (que la llorarán, como advierte Benlloch), desangrarla, por no mirar su historia espléndida.

Disfruté de una 5ª “feria” en mi julio taurino. Con parte de mi familia, tuve la suerte de estar en un hotel magnífico y además con nombre taurino por partida doble : Vista Alegre (que me recordaba a la entrañable plaza de Carabanchel y el escenario de la de Bilbao, el próximo gran plato fuerte que nos espera). No le he podido poner ni un pero como a las de Pamplona, Santander y Valencia. Milagro en la castellonense Benicasim tras dar tantos bandazos por tantos hoteles taurinos y no taurinos, veraniegos e invernales.
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