la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 18 de julio de 2012

LA PAMPLONA CHICA / Antolín Castro

El Juli es quien más ha participado, 
dos tardes, en la feria chica de San Fermín

"...El hecho de anunciar a las llamadas figuras no da licencia para traicionar a toda una plaza, a toda una feria, a toda una ciudad, a toda una historia, al prestigio ganado a ley...." 

LA PAMPLONA CHICA

Antolín Castro 
España

No es que haya cambiado de sexo ni que haya encogido la ciudad; como nuestra tarea es hablar de toros, de lo taurino, afirmamos que es ahí donde se ha hecho chica Pamplona.

La feria del toro debe replantearse ciertas contrataciones y si las hacen doble mucho más. El prestigio ganado a lo largo de los años no se puede tirar por la borda por querer que vengan determinados toreros. El prestigio es algo muy serio que puede resquebrajarse y hacerse añicos en un rato.

El avisado lector ya sabe de qué estoy hablando. Quien ha seguido la Feria de San Fermín en las crónicas de nuestros compañeros en la ciudad navarra, ha tenido información de primera mano de lo que allí ha ocurrido.

Y lo que ha ocurrido es que del jueves al sábado, los tres últimos festejos, -mejor llamarlos así antes que corridas de toros- han sido un simulacro de lo que es la Feria del Toro. ¿De qué toro? nos preguntamos nosotros… del de las figuras; pues ese toro no encaja en la plaza monumental de Pamplona. Ese vale para andar por ahí haciéndose trampas en el solitario los taurinos, las figuras, y quienes cantan sus mini éxitos como si fueran ciertos. Eso no puede ser Pamplona y San Fermín.

Una vergüenza, y un agravio comparativo, para el resto de compañeros que se tuvieron que ver las caras con el toro que le da nombre a la feria y avala el prestigio de la misma. El hecho de anunciar a las llamadas figuras no da licencia para traicionar a toda una plaza, a toda una feria, a toda una ciudad, a toda una historia, al prestigio ganado a ley.

La Casa de Misericordia solo ha de tener misericordia de sí misma y de los aficionados que llenan su plaza al reclamo del toro, no del nombre de ningún torero. Esa es su misión -que por cierto, cumplen muy bien y hacen justicia mejor que otras organizaciones-, y su misión es presentar en su plaza los toros mejor presentados de la temporada. Si hay toreros que quieren hacer caja en su feria habrá de hacerse con el toro elegido por la Casa nunca por ellos.

Y hete aquí que en esas tres tardes se defraudó ese ganado prestigio con una lamentable presentación de tres ganaderías de las que exigen los toreros actuantes. Hay muchas otras con méritos para pisar ese ruedo, pero los anunciados exigen dinero y ese tipo de toros. Claudicó la Casa y claudicaron los toros, pero no vamos a claudicar nosotros, por eso lo denunciamos.


Si el torero de Velilla, El Juli para quien todavía no se haya enterado, quiere presumir de ir dos tardes en feria tan importante, está en su derecho, pero hay que exigirle que se limite a pedir sus honorarios y que deje en paz, y carta de libertad, a los organizadores para anunciarle en los carteles y con los toros que quieran, no que quiera él. 
Por supuesto que puede no tragar con esa exigencia, pero entonces es más digno hacer lo que Ponce, Manzanares, Morante, Cayetano… no acudir a tan exigente cita.

Pero utilizar la feria para resarcirse, en la parte económica seguro, de lo no conseguido en las plazas de Valencia, Sevilla y Madrid, a costa de rebajarle el nombre a la Feria y al prestigio de la plaza no es de recibo. Y todo para luego, con esas birrias descastadas y endebles, no acreditar ni por asomo que era el amo de Pamplona. Los amos, lo sabemos, fueron otros en San Fermín.

No se libran de la misma crítica Talavante y Perera, otros dos encopetados que se anunciaron con lo más flojo y chico de lo que ha salido este año al ruedo pamplonés. Así no se puede acudir allí, aun cuando un público generoso les haya aplaudido y hasta premiado su labor. Por cierto, hay varios espadas capacitados para anunciarse dos tardes por méritos propios y que se llene la plaza sin reducir el toro exigido en San Fermín.

Para tener una ‘Pamplona Chica’ ya tenemos la feria de San Sebastián de los Reyes, donde el toro no es el fundamento -como en la Pamplona de verdad- de su prestigio.