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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 23 de julio de 2012

Siempre nos quedarán los niños / Por Ricardo Díaz-Manresa




Siempre nos quedarán los niños
Ricardo Díaz-Manresa
23- julio-2012.- A Ingrid y a Humphrey en Casablanca siempre les quedó París. Y a la peli el remoquete de “Tócala otra vez Sam”. Y los aficionados a los toros nos quedarán los niños. Toreo y niños, movimiento que resurge. Toreo y jóvenes, espíritu que se renueva. París bien vale una Misa, sí, y el futuro del toreo también y está en ello. En la semana de sanfermines, el Juli, protagonizó una jornada matinal, día 13, en la plaza para enseñar a los críos pamplonicas a torear. Y fue un éxito que estuvieron los informadores a punto de romper al querer cambiar de protagonista. No era el Juli, sino los ilusionados niños que fueron a la plaza bajo el sol de mediodía a torear y a hacerlo con una figura del toreo. Estos aspirantes, al menos a aficionados,  no olvidarán esa mañana y engrosarán la cantera. Había muchísimos, con ilusión desbordante.
No hay que tener miedo. El IVA nos aprieta, quizá demasiado. No supimos hacer las cosas en su momento, ni pedirlas, y ahora la mala suerte nos arrasa. El tirano de Bogotá quiso cambiar los toros por poetas. Ahora, la espada por caricias. El caso es joder y no ir por el buen camino de siempre. Le han plantado cara y recula. Es lo que hay que hacer.
Los agoreros se multiplican en España. Los negativos, también. Los tristes, a chorros. Los antis, no digamos. Los petardos de siempre, los internos que fastidian desde dentro, siguen haciendo de las suyas…pero siempre nos quedarán los niños. Seamos optimistas en algo. Los movimientos pendulares siempre se dan en España. Ahora, que nos quieren ahogar, surgen los niños.
En Pamplona y en Madrid. Porque en el capital de España, el domingo 15, en la céntrica calle de Fuencarral, no puede estar más en el corazón de la gran urbe, en la parte ancha entre las Glorietas de Bilbao y Quevedo,  hubo encierro para niños. Mucho público y muchos corredores novatos. Y ningún antitaurino para fastidiarla. Cuatro cabezas de toros que venían de un pueblo navarro y que la organización tenía que devolver por la tarde (cuatro horas de coche). Un espectáculo viendo a pequeñajos de uno, dos, tres o cuatro años y más tocando mazorca, pala y pitón y acariciando el testuz, como experiencia nueva y única.
Y un buen organizador : hubo cohete, hornacina, canto al santo y explicaciones de Javier Otero Navascués, el organizador y dueño de un restaurante famoso de la calle Covarrubias. Un fenómeno, que obtuvo el permiso del Ayuntamiento. Fue la primera edición con niños ataviados impecablemente de pamplonicas y hay que animarle a que siga. Se movió y triunfó.
Y no sólo los niños. En Valencia tenemos por protagonistas a los jóvenes en la de julio. Celebran el Primer Encuentro de Asociaciones Taurinas Juveniles. También primerizos pero moviendo la olla del toreo. Y a disfrutar de carteles como los mano a mano Castaño- Fandiño ( si el salmantino puede ir por la cornada traicionera de Mont de Marsan) y Ponce-Morante y a ver a los novilleros de su generación Adrián, Román y Gonzalo Caballero.
Total, no tantas tristezas. O tristezas pero menos. Vamos a ayudar a los  niños pamplonicas de Pamplona, a los corredores chiquis de Madrid y a los jóvenes valencianos, a los de España y alguno internacional que caerá por la ciudad del Turia.
Ayuda desde los medios. Ayudas boca a boca. Ayudas empujando personalmente sus actividades. Y ayudas monetarias si hacen falta. Como sea y lo que sea para que estos movimientos tan esperanzadores no se queden en casos aislados.
Qué contento me puse viendo al Juli con los niños tan cercanos a él. Y no digamos nada ser espectador directo, de pe a pa, con mi mujer (que no  es muy aficionada a los toros pero que le encantó) del encierro de Fuencarral, que ahí queda.
Empezó la espiral y ya hay esperando para otra demostración otro torero y otros niños. Leandro y Guijuelo. Un matador de toros con clase para un pueblo famoso. Que siga la racha.
Y sumen además las clases de toreo para todos en plazas públicas y verán que hay que animarse. Que con esto no van a poder por muy animalistas y liberticidas que sean.