
Oreja pueblerina y verbenera de Talavante ante un moribundo astado de Torrealta que pone la guinda a la degradación histórica que está sufriendo la plaza más importante del mundo.
Madrid, la plaza de pueblo más grande del mundo
Un encierro podrido y al limite de presentación de Garcigrande, sin un ápice de casta. Se lidiaron en total nueve toros, siendo tres garcigrandes devueltos por inválidos, los otros tres que pasaron la criba fueron noblones y con nula transmisión. Los dos sobreros restantes fueron de Torrealta, bien presentados e igual de descastados que los del hierro principal. Morenito de Aranda mostró actitud y ganas de triunfo, estuvo muy por encima de su lote, destacando las dos estocadas que recetó que le sirvieron para saludar sendas ovaciones. Talavante estuvo apático con el primero y pueblerino y vulgar con el de Torrealta, realizando una faena de novillero sin picadores a un moribundo toro que ni peligro ni intenciones de cogerle tenían, la petición -de media plaza- ante semejante pegapasismo y ridiculez, adornadas con una estocada contraria y baja, fue vergonzoso y la cesión del trofeo por parte del presidente, también. Aguado no dijo nada más que un buen toreo con el capote, en la muleta se le vio sin ideas y sin decir nada, siendo silenciado en toda la tarde.

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