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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 21 de marzo de 2016

Semana santa en Úbeda: Domingo de Ramos entre capiruchos y paraguas


Salida del Borriquillo con la música de la Sociedad Filarmónica Nuestra Señora de Gracia dirigida por Cristóbal López Gándara.

A diferencia de la tarde, la mañana estuvo bañada por el sol. De esta forma, se volvió a revivir el bullicio clásico de esta primera jornada tal y como manda la tradición: con calles atestadas de gente, bares y cafeterías a pleno rendimiento tanto en el interior como, sobre todo, en sus terrazas, familias y grupos de amigos reunidos, reencuentros con esos ubetenses que viven fuera y regresan para pasar estos días en familia... Esto no ha hecho más que empezar.


Semana santa en Úbeda: 
Domingo de Ramos entre capiruchos y paraguas


Domingo de Ramos en Úbeda dejó un sabor agridulce y estampas de contrastes, en las que se pudieron ver capiruchos asomando entre paraguas, miradas dirigidas a partes iguales a las imágenes de los titulares y a un cielo cada vez más gris, multitudes en las calles pero buscando cobijo bajo balcones y soportales, familias en balcones y ventanas para ver la procesión pero con los cristales cerrados por el frío que se fue echando conforme avanzó la tarde, bebés y niños pequeños con la túnica de la hermandad pero que no pudieron lucirla porque tenían que estar en sus cochecitos protegidos del incómodo viento que se levantó...

Paraguas al paso de la Virgen del Amor.

Pese a la presencia intermitente de lluvia y amenaza constante, la Real Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén y María Santísima del Amor, conocida popularmente como el Borriquillo, se echó a la calle para disfrutar de su día, aunque con un paso algo más ligero de lo normal y un cambio de planes en su recta final, acortando el itinerario inicialmente previsto.

La incertidumbre de algunos se dejó a un lado y desde la directiva no hubo dudas. Pocos minutos después de las seis de la tarde el hermano mayor, Diego Jesús Rodríguez Ruiz, llamaba a la puerta de la iglesia de la Santísima Trinidad, la cual seguidamente se abrió para dar paso al inicio de la Semana Santa ubetense con la aparición de la cruz de guía y la banda de cabecera de la cofradía. Cientos de personas aguardaban fuera, agolpadas en el entorno de la plaza de Andalucía y a todo lo largo de la Corredera de San Fernando.

La imagen del Cristo, obra de Francisco Palma Burgos, quien además es autor del trono (actualmente en proceso de restauración), cruzó el umbral mientras sonaba su marcha interpretada por la Sociedad Filarmónica Nuestra Señora de Gracia, bajo la dirección de Cristóbal López Gándara.

Un joven trompetero.

Y después los cohetes anunciaron su salida con un enorme estruendo. Descendió la lonja de la Trinidad ante la atenta mirada de los hermanos, que portaban las tradicionales palmas amarillas.

Poco después, también entre cohetes y con algo de lluvia, asomaba por la puerta la imagen de María Santísima del Amor, obra de José María Palma Burgos. El escultor es además autor del trono de la Virgen junto a Ramón Cuadra, siendo el palio de orfebrería Villarreal. Y tras unos minutos solemnes de música y olor a incienso, la procesión se dispuso a cumplir con su itinerario al ritmo de su banda de cabecera y de la banda de cornetas y tambores María Santísima del Amor.

Recta final

La lluvia, aunque leve, volvió a hacer acto de presencia en varios momentos, y desde la monumental plaza Vázquez de Molina se decidió acelerar un poquito la marcha pues las previsiones no eran nada buenas. Por ello, además, se acortó el recorrido, y una vez que llegó a la plaza de Andalucía la hermandad optó por encerrarse en su templo en lugar de seguir hacia Obispo Cobos, Sagasta, Ancha y Rastro, calles que este año se quedaron sin ver pasar al Borriquillo.

Banda de cornetas y tambores María Santísima del Amor. 

De esta forma, alrededor de las ocho y media de la tarde, la cofradía entró en la Trinidad, momento en el que se quemó la tradicional traca de fuegos artificiales, anunciando que la Semana Santa de Úbeda había comenzado. Por la mañana y en la iglesia de San Nicolás, todos los hermanos participaron en la tradicional bendición de las palmas, que resultó multitudinaria, así como la fiesta principal desarrollada en la Trinidad.

Ambiente

A diferencia de la tarde, la mañana estuvo bañada por el sol. De esta forma, se volvió a revivir el bullicio clásico de esta primera jornada tal y como manda la tradición: con calles atestadas de gente, bares y cafeterías a pleno rendimiento tanto en el interior como, sobre todo, en sus terrazas, familias y grupos de amigos reunidos, reencuentros con esos ubetenses que viven fuera y regresan para pasar estos días en familia... Esto no ha hecho más que empezar.