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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 26 de abril de 2017

Palomo Linares. Torero de raza como pocos / Por Rafael Comino Delgado


Palomo Linares fue un gran torero, completo, poderoso, pero creo que sus características fundamentales fueron su enorme afición y su raza sin igual, no dejarse ganar la pelea por nadie jamás. Ello le llevó a triunfar rotundamente llegando a ser una gran figura del toreo.


Torero de raza como pocos

Rafael Comino Delgado
En el toreo ha habido, hay y habrá toreros con mucha raza, enrazados de verdad, pero como Sebastián Palomo Linares, pocos, muy pocos, al menos, de los que yo he visto. Naturalmente seguí su carrera taurina desde la "Oportunidad" de Vistalegre de Madrid y fue un gran torero, completo, poderoso, pero creo que sus características fundamentales fueron su enorme afición y su raza sin igual, no dejarse ganar la pelea por nadie jamás. Ello le llevó a triunfar rotundamente llegando a ser una gran figura del toreo, con hitos en su carrera como haber cortado un rabo en Las Ventas el 22 de mayo de 1972, cuando hacía 33 años que no se cortaba, y ser el único matador que ha cortado un rabo en la monumental de México y en la de Madrid. La temporada 1969 formó, con El Cordobés" la pareja de "los guerrilleros", para enfrentarse a los empresarios que querían someterles. Decían que así reivindicaban la dignidad de los que se vestían de luces y se jugaban la viva.

Menudo de cuerpo, más bien bajo de estatura, inteligente y espabilado como un lince. Todo puro nervio, resistente como el acero, que solo pensaba en torear y estar mejor que todos los demás. Y como todo lo hacía tan de verdad, tan entregado y convencido de que triunfaría llegaba enseguida y mucho a los públicos. Nació toreo y pintor, aunque lPalomo Linares. a pintura quedó aparcada, casi totalmente, mientras duró su carrera taurina, dedicándose posteriormente más a los pinceles, con los que también ha triunfado y seguía triunfando.

Aunque le había saludado un par de veces cuando acompañaba a su hijo, que estaba toreando como novillero, en realidad le conocí personalmente el pasado año al tener que presentarle en un acto cultural en su homenaje en la Peña Taurina de Conil. Allí pasamos un velada memorable y pude darme cuenta de que era un hombre sin dobleces, exactamente igual a como era en la plaza lo era en la calle. Un hombre integro, sincero, que iba por derecho siempre, muy positivo y muy apasionado. Así ha vivido una vida feliz, pues siempre hizo lo que le gustaba, y lo hizo entregándose totalmente. ¡Como yo pienso que debe vivirse la vida, a tope!

Decía que en la puerta de cuadrillas nunca estaba preocupado, que estaba feliz porque iba a hacer lo que más le gustaba en esta vida, torear. Ahora estaba muy ilusionado con la pintura, fundamentada en la combinación de los colores, especialmente los fuertes. Decía que la "vida es de color y hay que sacárselo". También tenía mucha ilusión con un chaval al que apoderaba, llamado Alejandro Gardel, al que le veía muchas cualidades para llegar a ser figura.

La muerte le ha llegado prematuramente, teniendo en cuenta que un hombre de 69 años es un hombre relativamente joven hoy en día. Siempre he oído decir que Dios se lleva pronto a los mejores y Sebastián Palomo era bueno y cabal. Descanse en paz donde esté. Desde luego, si hay un Olimpo donde se sienten los más grandes del toreo, allí tendría reservado Palomo Linares un sillón, que ya estará ocupando.

Mis condolencias a su familia y, especialmente, a su pareja actual, Concha Azuara, persona encantadora, a la que también conocí aquella velada en Conil.