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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 30 de abril de 2017

Real Madrid.-Y todo esto... ¡sin un director deportivo! / por Juan Manuel Rodríguez



 El milagro es total: con un presidente que no se entera, unos entrenadores que no saben de la misa la media, unos jugadores acabados y enfrentados entre sí y sin la figura, absolutamente primordial y trascendente, de un director deportivo, el Real Madrid Club de Fútbol y de Baloncesto manda en Europa y, por lo tanto, en el mundo. Dimisiones ya.

Y todo esto... ¡sin un director deportivo!

Hubo un tiempo, tampoco tan lejano, en el que, al objeto de demostrar científicamente la inutilidad de Florentino Pérez, al presidente del Real Madrid (obviamente, de todo el Real Madrid) se le achacaban sólo los presuntos fracasos del equipo de fútbol mientras que los éxitos de la sección de baloncesto se atribuían directamente a la gestión autónoma de Juan Carlos Sánchez y Alberto Herreros, unos señores que, según esta estrafalaria teoría, habían aparecido allí por generación espontánea después de haberse teletransportado desde una realidad paralela. A nadie escapa que eso no es así, que el Real Madrid es un club presidencialista y que en el estadio Santiago Bernabéu no mueven un boli sin conocimiento de Florentino Pérez, pero, aún así, semejante patraña circuló por ahí sin que nadie, o casi nadie, llamara la atención acerca de lo infantil de dicho argumento.

Pero hete aquí que al éxito de títulos (se puede tener también éxito sin ganarlos, ahi está sin ir más lejos Simeone) del equipo de baloncesto se ha sumado de nuevo el de fútbol. El equipo de Pablo Laso consiguió clasificarse anoche para la Final Four por quinta vez en los últimos siete años. En Estambul sólo habrá un equipo de la ACB, el merengue, después de que el Barça se despeñara en la Liga regular y el Baskonia muriera en la orilla de los cuartos de final. El Madrid se pasea por España y en 2015 conquistó La Novena (no confundir con la de Glasgow, la del voleón de Zidane, a la que luego siguieron La Décima y La Undécima), estando ahora en disposición de nuevo de lograr La Décima (no confundir con la de Lisboa, la del cabezazo de Ramos, a la que luego siguió La Undécima), así que se confirma que, efectivamente, ni hay proyecto ni hay "na de na".

Quinta Final Four en siete años para el equipo de baloncesto y séptima semifinal consecutiva de Champions (récord absoluto) para el equipo de fútbol, así que continúa intacto el sueño de que ambos equipos sean campeones de Europa en el mismo año. El Real Madrid va como un tiro en lo deportivo y hasta sus mayores detractores reconocen que es ejemplar en lo económico, de modo que no sería de extrañar que los antiflorentinistas aparecieran cualquiera de estos días diciendo que Pérez, que no tenía nada que ver con el éxito del equipo de baloncesto, no tiene tampoco arte ni parte en la buena marcha que lleva el de fútbol, convirtiéndose, así, en aquel señor de marrón que estaba en el pasillo de la casa de los Gila y que nadie sabía quién era. El milagro es total: con un presidente que no se entera, unos entrenadores que no saben de la misa la media, unos jugadores acabados y enfrentados entre sí y sin la figura, absolutamente primordial y trascendente, de un director deportivo, el Real Madrid Club de Fútbol y de Baloncesto manda en Europa y, por lo tanto, en el mundo. Dimisiones ya.