la suerte suprema

la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema
Mostrando entradas con la etiqueta Artículos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Artículos. Mostrar todas las entradas

domingo, 18 de marzo de 2012

Sevilla.- ¡A los toros quiero ir con mi mujer! / Por Antonio Lorca


¡A los toros quiero ir con mi mujer!

Antonio Lorca

Sevilla, 17/03/2012.- Este es el lamento de un amigo. ‘Pero no puedo’, concluye. Roberto, que así se llama, vio cómo le congelaron el sueldo tiempo ha y, desde enero, se lo han reducido un cinco por ciento. A su mujer, Elena, le quedan cuatro meses de paro. Los dos son aficionados a los toros y abonados a la plaza de la Real Maestranza de Sevilla. Ya en la temporada pasada, con Elena sin trabajo, se rascaron con esfuerzo los bolsillos y volvieron a su fila 6 del tendido 5. Pero este año… Este año las cosas han cambiado, y mucho.

‘No entiendo nada’, se queja Roberto. ‘No entiendo a los toreros, ni a los empresarios, y, por supuesto, nunca he comprendido la demencial actitud de los distintos Gobiernos con los toros. Este año no hemos sacado el abono de Sevilla, y ya te imaginarás la razón: es que 18 corridas de toros -dos de ellas a finales de septiembre- dos festejos de rejoneo y cinco novilladas nos cuestan la friolera de 1.900 euros a cada uno. Y yo, qué quieres que te diga, ni tengo 3.800 euros para adelantárselos a Canorea, ni estoy dispuesto a pedir un préstamo para ir a los toros. Pero déjame que te razone mi decisión. En primer lugar, me sorprende que los taurinos no hayan reaccionado ante la crisis económica; en la plaza de Sevilla no solo no han rebajado un céntimo el precio de las entradas, sino que el abono ha perdido calidad e interés hasta niveles muy preocupantes. Imagínate el trío explosivo: altos precios, baja calidad y crisis económica. Pero está claro que ni las figuras, ni la empresa Pagés ni la Real Maestranza, propietaria de la plaza, están dispuestas a aceptar una rebaja de sus altos honorarios. Pero hay más: ¿tú sabes que el abonado de Sevilla no tiene beneficio alguno por adelantar el pago con meses de antelación? Sí, sí, que yo deposito por cada festejo el precio que figura en taquilla, (87 euros la corrida y 35 la novillada) sin derecho a bonificación alguna. Ahí te dejo la dirección web (www.lamaestranza.com) para que veas cuanto cuesta un festejo en la feria de Sevilla.

Pero no acaba aquí el asunto: todas las corridas tienen el mismo precio, las buenas y las menos buenas, las de preferia y las de farolillos, las de postín y las de relleno, que son unas cuantas. ¿Cómo se explica tamaño dislate? Mira, este sábado juega el Sevilla F.C. con el Barcelona, y las entradas son caras, y lo entiendo, porque el partido tiene un interés sobresaliente; pero los precios no serán los mismos cuando venga el Zaragoza. ¿Me entiendes? Pues, los taurinos no razonan así, o es que son más pícaros que nadie’.

‘Déjame que te ponga otro ejemplo: se está representando en Sevilla, en el Teatro de la Maestranza, a escasos metros de la plaza, la ópera ‘Lucía di Lammermoor’, una de las obras emblemáticas del romanticismo musical. Hazme un favor, no dejes de ver los precios y comprobarás que al negocio taurino aún le queda mucho que aprender para fidelizar a sus clientes. Y no olvides que la entrada incluye un asiento mullido, aire acondicionado o calefacción según el caso y un grandioso espectáculo de contrastada calidad y ajeno a desagradables sorpresas’.

‘Conclusión: que Elena y yo hemos reservado entradas para las cuatro corridas que, de verdad, nos interesan; que mi mujer me ha convencido para que vayamos a la ópera, y con lo que nos sobra, que no nos sobra, no te creas, tomaremos unas copitas en la feria, que hace años que, por culpa del abono de los toros, vamos de ‘válvula’ a la caseta de mi cuñado’.

‘¿Y sabes lo que te digo? Que espabilen Canorea, los toreros y los maestrantes, o a este paso se van a quedar más solos que el palo de la bandera’.
***
Sevilla Toro.com

jueves, 15 de marzo de 2012

Los toros, metáfora de la vida / Por Antonio Lorca

"Acudo al toro con frecuencia para representar lo humano. El mundo del toro es una sobrecogedora metáfora de la existencia, donde se citan drama y pasión, se entrelazan arte y erotismo, donde, entre luces y sombras, en una sangrienta lucha, dejan su rastro la vida y la muerte."

Los toros, metáfora de la vida

Por Antonio Lorca
Sevilla, 12/03/2012
Es incuestionable que la fiesta de los toros es una metáfora de la vida. No en vano es el enfrentamiento de un ser humano con lo desconocido; una lucha abierta contra la adversidad; el afán por superar las dificultades y la búsqueda permanente del éxito. Y una semejanza más: son más, muchos más, los que en la persecución del triunfo encuentran el silencio, el olvido y el fracaso. En los toros, como en la vida, son más los perdedores que los triunfadores.

Guste o no, la filosofía de vida que rodea al mundo del toro forma parte de nuestra idiosincrasia como sociedad. De hecho, no deja de ser curioso cómo el lenguaje de la tauromaquia está incrustado en nuestro quehacer diario.

El pasado sábado, el programa ‘Saca la lengua’, de la 2 de TVE -cuyo objetivo es mostrar la riqueza del idioma español, su variedad terminológica y la curiosidad de las palabras y las expresiones- dedicó su emisión al análisis de la estrecha relación existente entre el lenguaje y los términos propios de la fiesta taurina.

Pero antes de continuar merece la pena recordar una frase de Octavio Paz: ‘El toreo es poesía en movimiento’, de donde se deduce que el toreo es protagonista de un modo de entender la belleza; es algo conmovedor, que afecta al espíritu; una fuente de inspiración, un modo de sentir. Algo inexplicable, tal vez.

Quizá por eso, palabras como armonía, hondura, empaque, gracia, embrujo, sentimiento… son destellos del lenguaje taurino que no pretenden más que contar la belleza intrínseca del toreo.

‘Saca la lengua’ recordó algunas palabras toreras por excelencia, como trapío, valentía, heroicidad, afición, tradición, ejemplar, encaste, bravura, mansedumbre, fijeza, recorrido, autenticidad, integridad, genialidad, entrega, solemnidad, leyenda, ilusión, fiesta,…

Y citó algunas de las expresiones habituales en el habla coloquial. He aquí algunos ejemplos: ponerse el mundo por montera, estar para el arrastre, echar un capote, coger al toro por los cuernos, estar al quite, atarse los machos, caerse del cartel, cortarse la coleta, un lleno hasta la bandera, pinchar en hueso, rematar la faena, vergüenza torera…

Pero hay más, tales como tener mano izquierda, dar una larga cambiada, hacer una faena de aliño, ser un marrajo, hasta el rabo todo es toro, no hay quinto malo, estocada hasta la bola, pegar la ‘espantá’, ver los toros desde la barrera, dar pases de castigo, pasar en falso, tomar el olivo, no tener ni un pase, salir por pies, crecerse en la faena, para desmonterarse, capear el temporal, cambiar de tercio, estar hecho un toro, dar una larga cambiada, un brindis al sol, entrar al trapo, crecerse en el castigo.… Y tantas otras.

‘Estoy para el arrastre, y como no me eches un capote, me va a pillar el toro’; ‘me gustaría ponerme el mundo por montera y coger el toro por los cuernos, pero doy la espantá, me caigo del cartel y me corto la coleta’,…

Como la vida misma; como la fiesta de los toros, una metáfora de nuestra existencia.

***

miércoles, 7 de marzo de 2012

La Barcelona suicida / Por Cristian Campos


La Barcelona suicida

Posted by Cristian Campos

Empecé a sospecharlo cuando vi a decenas de oficinistas asomar a través de los ventanucos de sus cubículos para aplaudir con sincero entusiasmo a las hordas de rústicos que periódicamente arrasan la ciudad con la precisión de un metrónomo de la zafiedad. Todo aquel que ha sobrevivido a esa etapa aterradora y oligofrénica de la vida sabe que un adolescente es un resuelto fascista en potencia, y más si vegeta en esa consigna de medianías que es la universidad española. Pero en pocos rincones del planeta, salvo quizá en la yerma Atenas y por supuesto en las urbes del Islam, la barbarie ha adquirido como en Barcelona categoría de rasgo cultural distintivo. De folklore, en definitiva. En Barcelona, los ciudadanos jalean al hombrecillo que le pega fuego al coche del vecino con la misma pasión con la que una de nuestras más anodinas beatas progresistas de rebeca y hamburguesa de tofu suplicaba en noviembre de 2000 que nos sentáramos a charlar con los terroristas tras el atroz asesinato de Ernest Lluch. A la cobardía y a la más honda pusilanimidad moral frente a la ferocidad iletrada de los agros los barceloneses le llaman seny. Y luego se dirigen a la granja más cercana a engullir una ensaimada con nata, con la conciencia limpia como un quirófano, mientras dejan a su espalda el reguero sanguinolento de su podredumbre buenrollista, tolerante y participativa como si fuera la baba de un caracol henchido de autoodio.

La fascinación barcelonesa por la violencia no es una moda pasajera del siglo XXI. Ya a finales del XIX Barcelona era conocida como La ciudad de las bombas. Por aquel entonces no había anormal en la villa que a la menor ocasión que le presentara el azar no se propusiera reventar a unos cuantos de sus conciudadanos con una bomba Orsini, las preferidas por el anarquismo del momento. En una de las fachadas de la Sagrada Familia puede verse la escultura de un demonio que le entrega una de esas bombas a un obrero anarquista. La escultura se llama La tentación del hombre. Lo repetiré. La tentación del hombre. Ya ven cómo está el patio por estos lares. Para el catalán universal por excelencia, lo de reducir a fosfatina a tus congéneres entraba dentro de la misma categoría que las mujeres, la soberbia, el vino o la pereza. Un placer tentador como cualquier otro, ese de desmembrar al prójimo. Me abstendré de hacer comentarios sobre la legendaria y victoriana incapacidad catalana para el hedonismo. De ello es suficiente ejemplo la sardana, esa danza soporífera y rechinante que algún catalán desesperado debió inventar como sustitutivo del sexo a falta de chocolate. Sí diré, no obstante, que si la pirámide poblacional de la región no está hoy en día totalmente invertida es sólo gracias a la potencia procreadora de los charnegos. Ellos son los que nos salvan de convertirnos en un pueblo antiestético y enfermizamente endogámico como el vasco, esa estirpe de seres insólitos y toscos cuyo único mérito conocido consiste en la práctica de la reproducción por boinazo.

Uno de los que no pudo resistir la tentación fue un tal Santiago Salvador Franch. El 7 de noviembre de 1893, el susodicho tipejo se llevó por delante a 22 barceloneses e hirió a 35 más tras dejar caer una bomba Orsini sobre el patio de butacas del Teatro del Liceo. De hecho dejó caer dos, pero la segunda no llegó a explotar tras rebotar en las faldas de una dama a la que, supongo, debieron calmar tras el suceso con enormes trasvases de tila en vena. En algo hemos evolucionado: en julio de 2005, los herederos de Salvador Franch tan solo lograron desintegrar a Pretto, el perro labrador del TEDAX que intentaba desactivar una cafetera bomba en el Instituto Italiano de Cultura.

Pero no confundan esa fascinación barcelonesa por la violencia destripadora con algo parecido al coraje, la rebeldía o la fortaleza de carácter. Creo que no me equivoco si digo que Barcelona es la única ciudad sobre la faz del planeta Tierra que ha sido aplastada por todos y cada uno de aquellos que se han tomado la tediosa molestia de desafiarla. Dicho en plata: todo aquel que ha querido cepillarse la ciudad se la ha cepillado a placer cuando y como ha querido. Sin excepción, ya fuera el ejército de Navarra o un miserable atajo de perroflautas. Así que Barcelona es la única ciudad del mundo a la que no se le conoce victoria alguna, ni siquiera contra los más débiles e intelectualmente limitados de sus adversarios. “Son profesionales de la violencia”, dice el Conseller de Interior de la Generalitat de unos tipos cuya más brillante estrategia bélica consiste en cambiarse de jersey a media manifestación para que no los reconozcan. Si estos son los profesionales, imaginen cómo serán los amateurs. De ahí que, a la hora de celebrar, nos tengamos que conformar con celebrar alguna de las incontables veces en las que hemos sido derrotados.

Véase la siguiente lista. CLICK

miércoles, 8 de febrero de 2012

Dehesas frías y despachos calientes / Por José Luis López Marín


Dehesas frías y despachos calientes

Por José Luis López Marín
Sevilla.-08/02/2012
Queridos amigos, el panorama climatológico esta que pela. El frío que padecemos en nuestra piel de toro es de lo mas antitaurino que se pueda ver, pero aun así hay valientes que se atreven a organizar algún festejo (el sábado comenzó la temprana feria de Valdemorillo) o a montar un Festival, aunque al final se imponga la cordura y haya que suspenderlo por las gélidas temperaturas, como en el caso de Candelada en la provincia de Ávila.

El frío también se deja sentir en Andalucía, aunque de forma mas atenuada que en otras regiones, y permite los tentaderos que se prodigan por las dehesas sureñas.

Pero mientras el termómetro atmosférico esta por los sótanos, el taurino en los despachos se encuentra calentito, y no precisamente por las estufas y calefacciones, mas bien tienen la culpa los acontecimientos y reivindicaciones extemporáneas de toreros, a los que se les han sumado los ganaderos de la Unión de Criadores de Toros de Lidia, que no se ponen de acuerdo para tener unas elecciones, y están a la gresca los de unas zonas con los de otras, por culpa de los dichosos estatutos y, como no, por los deseos de subirse al carro de los derechos de imagen de sus toros, en las corridas televisadas, No se cabía en casa y parió la abuela.

Todo el mundo quiere mamar del mundo de los toros. Esta bien, pero vamos a ponernos de acuerdo en agarrarnos a la teta taurina cuando esta rebose de leche, no ahora que esta pidiendo con urgencia un reconstituyente para llenar los tendidos de las plazas de toros, a los que no acuden los aficionados por muchas cosas, además de por la pertinaz crisis.

Claro, que con los carteles que se proveen para esta temporada, va a resultar bastante difícil hacer volver a los públicos disidentes, que se están cansando de esperar que a ellos les toque acercarse al manjar de su afición, sin que tengan que rascarse los bolsillos, unos bolsillos en los que están comenzando a aparecer telarañas de vacíos que se encuentran.

A las ferias de Castellón y Valencia, con todo el respeto que se merecen todos los que van a hacer el paseíllo en la Magdalena y en Fallas, no vienen mas que alguna pincelada de toreros del grupo de cabeza. A la ciudad de la Plana por cuestiones empresariales, y al coso de la calle de Játiva, por los problemas de imagen televisiva, ocasionados por los toreros del G10, en unas negociaciones tardías, fuera de tiempo y realizadas a toda prisa, según Simón Casas, en 12 horas. Así pocos carteles pueden ser atractivos para que los aficionados saquen sus abonos.

Y después de Castellón y Valencia, ahora le toca el turno a Sevilla. Se hablan de cifras altísimas para el G10, que hacen pensar que puede ser mas rentable para la empresa, pagar una hipotética penalización a Canal + por romper el contrato que tienen para televisar la Feria de 2012, que pagar lo que pretende el grupo elitista de toreros.

De todas formas el hermético silencio de las partes, hace que se hagan estas conjeturas… y algunas más.

Hasta el lunes y que Dios reparta suerte.
***

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Esto es lo que hay, señores / Por José Luis García García

Toro de Cuadri en Las Ventas / Foto de Blog Salmonetes ya no...

Aficionado de reconocida solvencia, José Luis García García, decano de los Presidentes de España y titular en la plaza de Segovia, ha elaborado un amplio y detallado análisis de lo que se ha podido ver en los ruedos a lo largo de la temporada de 2011. Su análisis concluye, con toda lógica, con la reivindicación del toro en toda su pureza y en toda su integridad. Pero su conclusión no le obvia, como aficionado, para poner de manifiesto también otros valores toreros que protagonizaron el año.

Esto es lo que hay, señores

José Luis García García
Presidente de la Plaza de Toros de Segovia
Decano de los Presidentes

28/12/2011
Desde hace tiempo se viene escuchando en los foros taurinos, sobre todo por parte de los propios profesionales, que hoy el toro sale más bravo que nunca e incluso que la fiesta goza de buena salud.

A estas alturas de la temporada ya se han celebrado todas las ferias más importantes, pues, dejando aparte la de Castellón con la que oficialmente siempre daba comienzo la temporada, los toreros han ascendido varios de los puertos de primera, y así pudimos ver lo que aconteció en la feria de las Fallas de Valencia, la de Abril de Sevilla y en especial la de San Isidro Madrid. Las tres que, junto a otros dos puertos de categoría especial como son las de San Fermín en Pamplona y las Generales de Bilbao, conforman el ciclo de ferias más importantes del orbe taurino, sin menosprecio de otras también importantes como son las de Málaga, Salamanca, Murcia, Albacete, Valladolid, Logroño o Zaragoza.

Analizando lo que fueron las de Valencia, Sevilla y Madrid, varios denominadores comunes encontramos en ellas; de una parte, por lo que respecta al ganado lidiado, en términos generales resultaron malas, tanto en cuanto a la presentación, que en bastantes de los festejos dejó mucho que desear, como en cuanto al juego de los mismos. Es verdad que hubo toros sueltos buenos, pero lo que se dice corrida completa no hubo ninguna. El toro ha bajado en presentación en muchas ocasiones y sobre todo en bravura y en fuerza, y cuando falta la casta y la fuerza, la piedra angular de la fiesta, el toro, adolece de dos de las condiciones fundamentales.

De otra los toreros, y en este apartado tampoco se pueden echar las campanas al vuelo. Mucho toreo sin mando ni dominio, sin cargar la suerte, colocaciones fuera de cacho, tirando líneas; en definitiva toreo de mentira.

Por encima de todos El Juli que, como siempre, sale a por todas en cada plaza, siendo un ejemplo de profesionalidad. Atraviesa un momento espléndido desde hace ya algunas temporadas y, como tiene una cabeza privilegiada, los toros en sus manos parecen otros, los buenos aún mejores y los regulares aparentan buenos, aunque por lo que respecta a la suerte suprema mucho se podría hablar de la forma de ejecutarla.

En otro nivel José Mari Manzanares, a quien no vamos a ningunear los muchos méritos que atesora, ese temple estratosférico del que sólo los privilegiados están dotados, pero ¡ay, esa pierna de salida!, la pierna contraria, que por norma siempre la deja retrasada, escondida, con la justificación, como la mayoría de los toreros ahora, de que de esa manera el muletazo resulta más largo; lo de dejar la pierna contraria retrasada no es nuevo, ya alguna primerísima figura de los años sesenta también lo hacía, pero eso de que el muletazo resulta más largo no es justificación, pues no es otra cosa que un muletazo descargando la suerte, es un muletazo carente de pureza, y en la pureza radica una de las esencias del toreo.

Allá por el mes de marzo tuvo lugar la feria de Valencia, donde El Juli ya comenzó apretando el acelerador, y de la que podríamos hablar de la ganadería de Fuente Ymbro, en cuanto a presentación se refiere, como la más destacada, y en el lado opuesto la de Las Ramblas sobre todo, cuyos toros eran impropios no ya para una plaza de toros de 1ª categoría como la de Valencia, sino incluso para plazas de 2ª categoría. ¡Que pena, señores!, con la de toros que hay en el campo y que no fueran capaces, o no quisieran, llevar una corrida dignamente presentada y armónica, y si no la había, mejor hubiera sido no ir. Aunque también hubo otras ganaderías que no fueron un dechado de presentación precisamente, caso de Jandilla o Núñez del Cuvillo. Más de lo mismo.

Después la feria de abril de Sevilla, donde, otra vez el mismo torero, El Juli continuó en su línea de poderío. Ya en la corrida del Domingo de Resurrección quiso dejar bien a las claras quien es el que manda en el toreo y lo corroboraría más tarde en la feria, aunque de las orejas se podría hablar largo y tendido, pues no sólo con él, sino con otros también, como el caso de José Mari Manzanares, el palco de la Real Maestranza fue generoso en exceso.

Y del indulto del toro de Núñez del Cuvillo ¡qué decir! Un toro que no se empleó en el caballo, del que salió prácticamente suelto las dos ocasiones que acudió al mismo, que durante la faena de muleta por dos veces quisiera irse a tablas y que se abría al final de los muletazos, nunca debe ser indultado, ni en esta plaza ni en ninguna otra, pero siempre hay quien encuentra la justificación diciendo que si el indulto es bueno para la fiesta por los ataques que está sufriendo, que si es bueno para la ganadería de bravo; lo que es bueno para la fiesta es la regeneración de la misma, la regeneración del toro de lidia y del toreo, eso sí que es bueno y sí así fuera pronto veríamos la respuesta positiva del público.

Aunque esa falta de bravura y de fuerza antes aludida queda de manifiesto en la denostada suerte de varas en la actualidad, tercio que prácticamente se limita a un puro trámite la mayoría de las veces, incluidas las plazas de primera categoría donde reglamentariamente son preceptivos DOS PUYAZOS, no dos picotazos, cuando no a masacrar el toro en el primer o único puyazo.

Pero, sigamos con el toro en Sevilla donde en el capítulo de corridas mal presentadas podríamos meter a las ganaderías del Conde de la Maza, el Pilar, Fuente Ymbro, Torrehandilla y Torreherberos y Manolo González sobre todo, y en el de mal juego de las reses, las ya citadas del Conde de la Maza y Manolo González, El Ventorrillo, Dolores Aguirre y Alcurrucén, una corrida ésta que hacía presagiar todo lo contrario por su buena presentación y hechuras, pero que se quedó en eso, en fachada.

Y qué decir de la feria de San Isidro. Pues que hubo de todo, caso de las orejas generosas a El Juli, Castella, Manzanares. Ganado mal presentado como las corridas de Palha, Núñez del Cuvillo en las dos tardes que lidió, El Cortijillo, los ejemplares de Parladé y Juan Pedro que sustituyeron a la corrida anunciada de Garcigrande, y, bueno, cómo sería lo que presentaron Garcigrande y El Torreón, cuando al primero le rechazaron trece toros en el reconocimiento y al segundo también todos.

A pesar de todo, justo será reconocer el mérito a los dos toreros que están mandando ahora mismo, El Juli y Manzanares, y otros dos que también sobresalieron en sus actuaciones, Alejandro Talavante e Iván Fandiño, así como a los novilleros Sergio Flores y al segoviano Víctor Barrio que dio la cara en dos tardes con diferentes encastes los santacolomas de Flor de Jara y los juanpedros de El Ventorrillo, hecho que no sucedía desde Manuel Caballero, cuando en 1991 se acarteló con las novilladas de Carlos Núñez y Palomo Linares las tardes del 20 y el 30 de mayo, debiendo hacerse también una mención al matador César Jiménez, aunque esperemos que lo de éste no sea flor de un día.

En el apartado ganadero además de toros sueltos buenos de varias ganaderías, José Escolar, Peñajara, Alcurrucén, Núñez del Cuvillo, Valdefresno, Puerto de San Lorenzo, citar a tres ganaderías en las que fueron varios los ejemplares a destacar, la de El Ventorrillo, Juan Pedro Domecq y sobre todas la de Hijos de Celestino Cuadri.

A la hora de redactar este artículo, aún no se habían celebrado las ferias de Pamplona y Bilbao, pero, ahora, una vez finalizadas ambas, también es necesario realizar el balance de las mismas.

En la primera de ellas destacar por encima de todo dos cosas, la presentación de la corrida de Fuente Ymbro, seria y pareja, aunque no a la misma altura en cuanto a la casta, algo que no sucedió en otras, como por ejemplo las de Victoriano del Río y Núñez del Cuvillo, sobre todo por la presentación y resultados, y dos toreros, tres mejor dicho, David Mora, Iván Fandiño y César Jiménez y, claro, el que se salió, como a lo largo de la temporada, El Juli.

Y llegó Bilbao, y esto fue otra cosa señores, diferente a todo lo anterior. En Bilbao, al margen de la corrida de Miura que mejor no hubiera ido por mal presentada, mansa e inválida, salió EL TORO. A destacar cuatro corridas por encima de todas, por presentación y juego, las de Fuente Ymbro, Núñez del Cuvillo, gran corrida en conjunto, Alcurrucén, otro tanto de lo mismo en la que sobresalió especialmente el cuarto toro, lástima del viento que obligó a que fuera toreado en el tercio y El Pilar. Luego hubo toros también buenos de otras ganaderías caso de Victorino Martín que echó varios de éstos, a ver si vuelve por sus fueros esta ganadería que falta hace. Decepcionó, además de la dicha de Miura, la de Victoriano del Río que hacía su presentación en la feria, y decepcionó sobre todo por desigualdad en la presentación, y también por su comportamiento, aunque también hubiera algún toro notable, pero ha Bilbao se debe ir de otra manera.

De los toreros, por encima de todos ese torerazo que es Morante de la Puebla la tarde del 23 de agosto, y al margen de las figuras en las que sobresalió esta vez Jose Mari Manzanares, destacar la labor de David Mora que, sin estar anunciado en la feria, terminó toreando dos tardes dando la cara siempre y quedando muy bien situado, a Daniel Luque que también estuvo muy bien y sobre todo Diego Urdiales, qué bien estuvo el de Arnedo con el toro de Victorino, aunque lástima de la espada pues la faena era de premio gordo. Y elogiar también a la Presidencia, que supo estar en su sitio en todo momento, por seriedad y sensibilidad demostradas, como ocurriera con la faena de Morante de la Puebla, que premió con las dos orejas echando los dos pañuelos a la vez; muestra de sensibilidad es esto, pero sensibilidad con el espectáculo, no la sensibilidad interesada que la mayoría de las veces invocan los profesionales.

Otro cantar es lo que está pasando con la asistencia del público fuera de los abonos de feria. Ahí está el ejemplo de las corridas de la feria de la Comunidad de Madrid y ese invento que es la feria del Aniversario donde la afluencia de espectadores ha sido exigua, al igual que sucede en Sevilla fuera del ciclo abrileño. El público hace ya algunas temporadas, antes de que llegara la crisis económica, comenzó a dar la espalda al espectáculo al margen de los abonos de las grandes ferias y a éstas también ha llegado, ahí están los ejemplos de Sevilla, donde en la presente temporada no se renovaron casi 1700 abonos, amén de la reducción en el aforo en otras 1300 localidades, y Madrid con esa escasa afluencia en la feria del aniversario. Tampoco en Bilbao se llenó la plaza más que una sola tarde, la del 25 de agosto con Ponce, El Juli y Miguel Ángel Perera en el cartel, en las demás hubo de todo, de medias entradas a tres cuartos la más. Algo está pasando al margen de la crisis económica.

Los toros son un espectáculo caro, siempre lo fueron, en 1889 una barrera de sol en la Plaza de Toros de Segovia costaba 3,50 pesetas o en 1928 una andanada en la Plaza de Salamanca el precio era de 8 pesetas, pero en el momento actual, ¿no será que no hay una correspondencia entre la calidad del festejo y el coste de las entradas? Cada vez los días de festejo se ve más cemento en las plazas, y en las ferias de provincias ni las figuras son capaces de colocar el cartel de “no hay billetes”. Las empresas deberían reflexionar y tomar iniciativas para que el público regresara a los cosos y, desde luego, los toreros aportar su granito de arena en todos los sentidos. Ofrecer, en definitiva, un espectáculo íntegro y de calidad en contraposición al amplio abanico que en la época actual tiene la sociedad, sobre todo la juventud, en el campo del ocio y la diversión.

Y si esto está así en las plazas más importantes de la piel de toro, cómo será en las de inferior categoría, sobre todo en las de tercera categoría, pero que nadie se engañe, los antitaurinos no son los culpables de como está el planeta de los toros, el mal está dentro y, por lo que se ve, pocas voluntades hay de que esto cambie. Mal rumbo lleva la fiesta hace ya tiempo, y negros, negrísimos, nubarrones se ciernen en el horizonte. No echemos la culpa a los antitaurinos ni a la crisis económica que, aún siendo cierta, es peor la crisis del toro, la crisis taurina.

No hace mucho tiempo el ganadero Juan Luis Fraile hijo manifestaba que “Ahora casi todo es Domecq y dicen que embisten más… yo no lo niego, pero veo menos emoción. También dicen que los toreros torean mejor que nunca… pero hay menos sensación de seriedad y peligro”.

Harto significativas son también las declaraciones del ganadero Álvaro Núñez Benjumea en relación a la crisis, al decir que “todos hemos visto las orejas al lobo y, en mi opinión y en la de muchos otros, la crisis al final va a venir bien al mundo del toro. Va a servir para regenerar la Fiesta; para ajustar el número de festejos, muchos de los cuales eran inviables; para poner orden en algunos pliegos disparatados y, en definitiva para acercar el toro a la sociedad”.

O acerca de los indultos, cuando manifiesta que “aunque a nosotros nos han indultado cinco toros en los últimos tres años he de decir que quizá se esté abusando. Los indultos llegan siempre que hay euforia en los tendidos y una predisposición a concederlos. Pero los indultos tapan a veces carencias de los toreros y quizás también de los propios toros. En esa fase de euforia final nadie se acuerda de que, a lo mejor, el toro no ha sido tan bueno en el comienzo. Aunque a nadie le amarga un dulce, para mí los indultos, que indudablemente suponen una buena publicidad para nosotros, nunca serán definitivamente importantes para una ganadería, y sobre éstas, las ganaderías, también se pronuncia diciendo que “se van a acabar los tiempos en los que, permítaseme la expresión, cualquiera llevaba un Mercedes. Quedarán sólo los auténticos profesionales. Hoy sobran muchas ganaderías”.

Ya Antonio Díaz Cañabate se había pronunciado acerca de la verdad de la Fiesta: «La Fiesta no es inhumana, pero tampoco cómoda. Humanizarla es exponerla en un plazo corto, pero sí fatal, a su desaparición. Para que la Fiesta subsista con la misma fuerza es menester criar el toro bravo, íntegro en su fiereza. Lo demás es un remedo, una parodia triste y monótona».

Pero el refrendo a todo esto, como no podía ser de otra manera, le hallamos en las sabias palabras del maestro Santiago Martín “El Viti”, al decir que “El toro debe ser auténtico y el día que no lo parezca, adiós Fiesta. Porque ésta es toro, toro y TORO y, luego, torero, que se beneficia de la res, pero siempre los últimos e indirectamente”.
***

jueves, 10 de noviembre de 2011

Mirando al campo sin dejar la crisis / Por Por Álvaro R. del Moral



Mirando al campo sin dejar la crisis

Por Álvaro R. del Moral

Marejada de fondo. Los toreros y la mayoría de los habitantes del planeta de los toros no quieren hablar de ciertos temas y permanecen a la expectativa a pesar de los tiritos que les echamos los de la grabadora y el boli. Pero el caso es que la guerra fría de la televisión, los problemas de cotización, la próxima orientación de la desprestigiada Mesa del Toro y el futuro de la Unión de Criadores de Toros de Lidia tienen a este singular mundillo sumido en un momento de redefinición del propio negocio taurino que no puede ser ajeno a este angustioso panorama de imparable recesión. La próxima adjudicación de la plaza de Las Ventas será la piedra angular en la que se cimentarán las posibles soluciones para que el sector recobre el resuello y clarifique su relación con la caja tonta. En cualquier caso, no cabe otra, habrá que seguir echándole agujeros al cinturón: muchos empresarios siguen repitiendo a quién quiera escucharlos que en la situación actual, no se pueden mantener los honorarios de algunos toreros. Preguntamos desde aquí: ¿y el importe de las localidades?

Alquimia brava. El propio Álvaro Núñez Benjumea anunciaba sus planes la pasada semana a través de twitter, esa mesa camilla que está cambiando la manera de hablar de toros. Una selección de vacas de la ganadería de Núñez del Cuvillo han sido embarcadas con destino al campo charro. El banco de pruebas será la vacada de Garcigrande, que el pasado mes de marzo vió indultar un excelente ejemplar, de nombre Mosquetero, en la plaza de Olivenza de manos del diestro extremeño Antonio Ferrera. Las dos docenas de vacas serán cubiertas por ese animal al que los Cuvillo seguían la pista hace tiempo buscando en sus características un refrescamiento y una apertura de las líneas genéticas de la ganadería que a la larga plazo redundará y beneficia a toda la cabaña brava. Pero no llueve a gusto de todos: los incansables demagogos del torismo más recalcitrante andan mesándose los cabellos y enredándose en sus propios bucles melancólicos. Desgraciadamente, no correnCasi nadie lo dice: el hundimiento de ciertos encastes, ahora le toca a Atanasio, tiene su origen en la peor versión de ese torismo que nada tiene que ver con la reivindicación de la verdadera bravura.

Avances ganaderos. Ya había trascendido días atrás que la ganadería onubense de los herederos de Celestino Cuadri disponía este año de un encierro para Sevilla, pendiente tan sólo del visto bueno de los veedores de la empresa Pagés. La vacada de Trigueros -tan del gusto de ciertos sectores de la afición- llevaba sin lidiar una corrida de toros en la plaza de la Maestranza desde 2008, a raíz de un indisimulable declive que aconsejó esta temporal égira. Según las últimas informaciones también parece segura la repetición de los toros de Victorino Martín, un auténtico clásico de la preferia que también se encuentra en un delicado momento de recuperación de sus mejores fueros aunque pasado año lidió un sexto de excepcional pitón izquierdo que dejó a Salvador Cortés sentirse al natural. De la misma forma, los toros de Garcigrande volverán a estar presentes en el dorado albero baratillero. Avanza el otoño y siguen cargándose de vueltas los cuentakilómetros de los veedores de la empresa. Con la llegada de la Navidad, vía felicitación, se conocerá el elenco definitivo de las ganaderías -las que seguirán, las que no estarán y las que volverán- que saltarán al ruedo sevillano en 2012. Ya queda menos para abril…

(*) Publicado en El Correo y en el blog La tarde colgada a un hombro

¡En barco a las Américas! / Por José Luis López Marín

Arruza, Gitanillo, y Manolete

¡En barco a las Américas!

Por José Luis López Marín 

Queridos amigos, el rejoneador Diego Ventura, sin apenas descanso se ha marchado a México para realizar en el país azteca, una nueva temporada. Leo en la prensa que los caballos toreros los han embarcado, rumbo al nuevo continente, en la ciudad holandesa de Ámsterdam y una semana mas tarde ya ha triunfado en la primera corrida de la feria de Tlaxcala.

Leyendo la noticia, se me viene a la memoria otro viaje de toreros al nuevo mundo, que tuve la suerte de conocer directamente de labios del maestro Pepe Luís Vázquez. Fue a mediado de la década de los 40, recién restablecido los acuerdos taurinos hispano-mexicanos.El cese de las hostilidades laborales, la venida de Arruza a España, junto con el deseo de los aficionados mexicanos de ver a las figuras españolas, fueron más que suficiente caldo de cultivo para que algunos toreros españoles se plantearan viajar a México a final de la temporada de 1944.
Ese primer viaje de toreros españoles en mas de 10 años, mas que un viaje, fue una gran aventura a través de un rosario de puertos y aeropuertos, hasta llegar al destino final, que era la ciudad de México.Teniendo en cuenta los acontecimientos que ocurrían durante aquellos tiempos en el mundo, aquel viaje se convirtió en una odisea.

El propio maestro Pepe Luís me narró algunas anécdotas del aquel viaje, que emprendieron, junto con el torero de San Bernardo, Antonio Bienvenida, Gitanillo de Triana y Cagancho, acompañados de algunos miembros de sus respectivas cuadrillas.Los toreros embarcaron en el buque “Marques de Comilla” que inició un periplo bastante variado, pues zarpo del puerto de Vigo, hizo escala en Lisboa y Tenerife, poniendo rumbo al continente americano. Arribaron en Puerto Rico para pasar un control ingles, en el que se vieron apurados para explicar a los soldados, que las espadas que llevaban en los fundones eran herramientas de su trabajo. Después de tres días, zarparon con rumbo a La Habana, donde abandonaron el barco para tomar un avión que les condujo a Mérida en la península de Yucatán, donde permanecieron 24 horas, para de nuevo volar a la capital mexicana, donde les habían preparado un multitudinario recibimiento.Como habrán podido adivinar el viaje no había sido de lo mas cómodo, y nos cuenta el maestro Pepe Luís, que cuando por fin llegaron al hotel mexicano, cansado de la larga travesía, se puso a contar los días que hacia que habían salido de España. Rafael Ortega Gómez “Gallino”, que tenia una gracia a raudales le dijo:
 “Pepe Luís, he estado echando las cuentas, y hemos tardado tres días mas que Colon”

Hasta el próximo lunes, queridos amigos y que Dios reparta suerte.
****

viernes, 4 de noviembre de 2011

El Adorno: «Los de Plata» / Por Luis Garcia Caviedes


El Adorno: «Los de Plata»

Luis Garcia Caviedes


Blogspot Y digo yo....
Vaya tela el añito que llevamos. Ahora Almensilla. El 2011 está señalado en negro en todos los calendarios que tengan que ver con la tauromaquia. Como el que no quiere la cosa la inevitable se ha llevado por delante al genial Pepín Martín Vázquez y al maestroAntonio Chenel Antoñete. También le dejó su tarjeta de visita a tres grandes de plata: Manolo Carmona, Luis González y Antonio Fernandez Almensilla.

Cuando uno de plata alcanza el nivel que tuvieron éstos su recuerdo hay que grabarlo con letras de oro. Y viene a cuento escribir un poquito sobre lo que ese tipo de subalternos son para la Fiesta.
Rafael Fernandez Jarrillo, los compara con los guitarristas flamencos. Una buena guitarra da los acordes, los tiempos y acompaña, como meciendo, el hacer del cantaor. Por ello no solo están en el recuerdo los grandes artistas como Tomás Pavón, Manuel Torre, Juanito Mojama, La Niña de los Peines, Manuel Vallejo, Antonio Mairena, Caracol, Juan Talega, Perrate, Fernanda y Bernarda de Utrera, Borrico de Jerez , Antonio Nuñez Chocolate, La Perla de Cádiz, María La Perrata, Fernando Terremoto, Camarón de la Isla y tantos otros que, ya sin estar entre nosotros, plasmaron en sus cantes todo el caudal de sentimientos de una raza y un pueblo.

Para los aficionados casi igual consideración merecen quienes con la bajañí * en la mano facilitaban el cante. Así los nombres de Perico el del Lunar, Melchor de Marchena, Niño Ricardo Manolo de Huelva, Manuel Morao, su sobrino Moraito Chico, Pedro Peña (que gracias a Dios continúa entre nosotros pero ya no acompaña), Pedro Bacán, Diego el del Gastor....

Con los subalternos pasa tres cuartos de lo propio. La historia guarda un lugar de privilegio para aquellos que, sin estridencias, sabían dar los capotazos justos, indicar los terrenos, ahormar la embestida, encontraban toro en cualquier parte a la hora de los palos y , en general, su labor consistía en hacerle mucho más fácil la tarea a su matador.

Sin meternos en los tiempos en que para ser matador de toros era imprescindible haber formado parte de la cuadrilla de algún torero, recuerdo por haber visto u oido hablar de ellos a toreros como Blanqué, El Cuco, El Almendro, David, Michelín, El Vito, Chavez Flores, Honrubia, Almensilla, Tito de San Bernardo, Bojilla, Antonio Luque Gago su hermano Andrés Luque Gago, José Alvárez El Andaluz, Joaquin Camino, Luis González , Alfonso Ordóñez y cantidad ingente de toreros.

De todos quien más me impresionó fue Gabriel Moreno, aquel torero de Tomares, gitano y familia de cantaores. Vestido de caña y azabache en las corridas y novilladas que allá por los años sesenta se daban en Sevilla toreaba con un capotillo tan pequeño y lacio como las mantitas que daban las lineas aéreas en vuelos de muy larga distancia. Una edad curiosa, pelo muy cano y cargado de hombros de tanta torería como soportaban sus espaldas. No había tarde en que no mostrara los tirantes. De siempre se ha dicho que el peón debe enseñar los tirantes; y que el matador que los enseña... estará pronto con los palos.

Gabriel Moreno en cierta ocasión en que Curro Romero desgració un toro con la espada, se acercó a él en la barrera y le dijo “Curro, cómo vas a matar bien si tienes las muñequitas rotas de torear despacio”

* Guitarra, en caló
*Luis Garcia Caviedes, Psicoanalista, escritor y aficionado de Sevilla
****

jueves, 22 de septiembre de 2011

La Fiesta se apaga / Por Antonio Lorca


"...El toro, el gran protagonista, ya no lo conoce ni el que lo fundó. Hoy por hoy, es un animal desnaturalizado. Con contadas excepciones, ya no es ese ejemplar poderoso y altivo de antaño, sino un enfermo inválido que produce lástima. En su mundo se ha abierto paso el fraude con arbitraria impunidad..."

La Fiesta se apaga 

 Antonio Lorca 

Cuando el próximo domingo finalice la corrida en la que están anunciados los diestros Juan Mora, José Tomás y Serafín Marín, las puertas de la plaza Monumental de Barcelona se cerrarán para siempre.

Esa tarde, con toda seguridad, la esquina entre la Gran Vía y la calle de la Marina, colindante con el viejo coso de El Sport, será un día más escenario de encendidos enfrentamientos verbales entre aficionados y antitaurinos ruidosos, airados y vehementes. Pero seguro que la guerra no pasará a mayores; las actitudes de unos y otros demuestran que la pasión va intrínsecamente unida a este espectáculo que un día fue santo y seña de este país, y que hoy naufraga en medio de un mar embravecido de problemas.

Pero lo cierto es que los toros no volverán a Cataluña; al menos, mucho tendrían que cambiar las cosas para que vuelva a abrirse la puerta de toriles de la plaza Monumental. Está pendiente de resolución, no obstante, un recurso de inconstitucionalidad presentado por el Partido Popular contra el acuerdo del Legislativo catalán, y la Federación de Entidades Taurinas de Cataluña tiene en marcha una recogida de firmas para presentar en el Congreso de los Diputados una iniciativa legislativa popular (ILP) que pretende amparar la fiesta como bien de interés cultural. Según los organizadores, han conseguido hasta ahora el apoyo de 300.000 personas, pero deben alcanzar la cifra de 500.000 antes del 12 de noviembre.

Lo que está claro es que la prohibición es una realidad. La política catalana ha entrado de lleno en los toros y, por razones que nada tienen que ver con la defensa de los animales (de hecho, los correbous siguen contando con el amparo público), ha asestado la puntilla a una tradición ciertamente alicaída y con escaso eco social, pero que no merecía una erradicación definitiva.En Cataluña, el taurinismo ha perdido la partida por la presión continuada del nacionalismo y, también, por la absoluta desidia de los protagonistas de la fiesta. En el resto del país, los toros viven en una encrucijada, casi en vía muerta, por muchas y variadas circunstancias.

El desinterés continuado de los distintos Gobiernos centrales, la crisis económica, la decadencia del toro bravo, las caducas estructuras del negocio, la desunión e intereses de los distintos sectores profesionales, unos canales representativos propios del sindicato vertical, la presión política y social de los antitaurinos, la huida de los aficionados y la presencia casi constante del aburrimiento en las plazas son algunos de los síntomas que conforman un presente preocupante y un futuro cargado de interrogantes.

En el verano del pasado año, este periódico publicó los resultados de una encuesta sobre el interés que despiertan los toros en la sociedad española: se declaraban aficionados el 37% de los ciudadanos y el 60% afirmaba que no le gustan. Contrastan estos datos con la importancia capital que el espectáculo taurino ha mantenido durante casi todo el siglo XX, y evidencian el paulatino cambio de los usos sociales, una creciente sensibilidad sobre la protección a los animales y la persistencia de un espectáculo anclado en el pasado, caduco y aburrido casi todas las tardes, que ha conseguido que muchos aficionados desertaran de las plazas. A pesar de ello, los toros siguen siendo el segundo espectáculo de este país que reúne a un mayor número de espectadores.Y cuando el sector trataba de reponerse de la prohibición catalana, el entonces vicepresidente del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, anunció en otoño que los toros pasarían de Interior -responsable de los asuntos taurinos por aquello del orden público- al Ministerio de Cultura. Así, el pasado 31 de agosto, el BOE publicó el real decreto que formalizaba el traspaso, lo que ha llenado de gozo al sector. Y tiene motivos para ello, pues tal decreto reconoce a la tauromaquia "como una disciplina artística y un producto cultural", aspiración permanente de todos los amantes del toreo.

Ocurre, sin embargo, que todas las competencias taurinas están transferidas a las Comunidades Autónomas, a excepción de los registros administrativos. Permanece, no obstante, la esperanza de que Cultura "fomente y proteja los toros en atención a la tradición y vigencia cultural de la fiesta", según se afirma en el real decreto, y que el Ministerio inicie el proceso administrativo y legislativo necesario para que las corridas contribuyan con el 8% de IVA, como todos los actos culturales, y no con el 18% actual.Pero este paso adelante, de indudable importancia para la fiesta, no oculta, ni mucho menos, sus graves carencias.

El toro, el gran protagonista, ya no lo conoce ni el que lo fundó. Hoy por hoy, es un animal desnaturalizado. Con contadas excepciones, ya no es ese ejemplar poderoso y altivo de antaño, sino un enfermo inválido que produce lástima. En su mundo se ha abierto paso el fraude con arbitraria impunidad. Existe, por ejemplo, la sospecha generalizada de que pocos toros salen al ruedo con los pitones intactos, y es un tema tabú hablar de sustancias (drogas, al fin y al cabo) que modifican el comportamiento de los animales.

Al servicio de las figuras están los ganaderos. Ellos son auténticos genetistas autodidactas y se devanan los sesos para que la fiereza de antaño ("profesionales de la furia" los llamó Ortega y Gasset) no derive en aburrida dulzura. Pero seleccionan sin un modelo y manejan condiciones tan escurridizas como la casta, la bravura o la nobleza no en beneficio de la propia fiesta, sino de su cliente, que es el torero.

No abundan además los ganaderos profesionales y son legión los que han llegado a la dehesa procedentes de los altos beneficios del ladrillo, y que no pretenden obtener un beneficio económico, sino un disfrute personal. En total, en el registro oficial figuran 1.350 empresas ganaderas, repartidas entre cinco asociaciones diferentes. Todas las fuentes consultadas coinciden además en que la cría del toro bravo es un mal negocio. Los precios de venta se mantienen (criar un toro de cuatro años cuesta entre 4.500 y 5.000 euros, y el precio de una corrida se mueve entre 24.000 euros para las plazas de tercera y 90.000 euros para las de primera categoría) y no han cesado las subidas de todos los costes fijos que intervienen en la producción. Las fincas ocupan más de 500.000 hectáreas de dehesa, y la cabaña brava consta de 135.000 vacas en edad de reproducir.

La crisis económica es otra pesada losa de efectos perniciosos para la fiesta de los toros. De hecho, según datos del Ministerio del Interior, del año 2007 a 2010, el número de festejos taurinos ha disminuido un 34,25%: 2.622 en 2007, 2.218 en 2008, 1.848 en 2009 y 1.724 en 2010. Andalucía, que es la comunidad donde se celebran más espectáculos, ha disminuido el número en un 51,76% en el mismo periodo.Y el Gobierno... Los Gobiernos democráticos de este país no se han distinguido nunca por su apoyo a la fiesta de los toros. Ni sus presidentes. Desde el 14 de octubre de 2006 no se retransmite por TVE una corrida.
¿Y el futuro? Quién lo sabe... La esperanza de la necesaria revolución se llamó José Tomás, pero una gravísima cornada en Aguascalientes ha frenado, por ahora, su ánimo y el de todos.

El sector está necesitado de una imprescindible renovación, que va más allá de la declaración de bien de interés cultural acordada por Francia, las comunidades autónomas de Madrid, Valencia y Murcia y diversas ciudades. La fiesta debe adaptarse a la modernidad. Sobran ganaderías, toreros (están registrados 712 matadores de toros), empresarios (327) y, sobre todo, sobran posturas individualistas e insolidarias, y faltan defensores de la pureza y de los intereses de los espectadores.

Los datos económicos del sector (2.500 millones de euros de facturación, lo que supone el 0,25% del PIB y ofrece trabajo directo a 200.000 personas) así lo exigen.
****

domingo, 13 de diciembre de 2009

NOSTALGIA DE "EL CHOFRE" DE SAN SEBASTIÁN

Manolete saluda a Franco en el Chofre.
Apenas unos días después el torero falleció
tras una cogida en la plaza de Linares.

Nostalgia de El Chofre
Domingo Delgado de la Cámara

09.12.2009
Es curioso observar el recuerdo que han dejado en la afición algunos cosos taurinos que ya no existen. Ocurre como con muchos toreros: el paso por los ruedos de diestros como Pepe Luis Vázquez, Paco Camino, El Viti, Silverio Pérez... ha dejado un rastro imborrable en los aficionados. Sin embargo, el recuerdo de otros, que fueron figuras del toreo y ganaron mucho dinero, ha sido devorado por el tiempo... Pues con las plazas de toros ya derruidas sucede lo mismo. ¿Quién se acuerda de la efímera monumental de Sevilla? Nadie, hasta el punto de que mucha gente desconoce que existió. Tampoco queda la menor nostalgia de las plazas antiguas de Bilbao o de Madrid. La nuevas que se erigieron en su lugar mejoraron a sus predecesoras y heredaron su historial que, en ambos, casos era extraordinario. La afición sustituyó una plaza por otra sin la menor amargura...
Pero hay un coso que aun hoy, treinta y seis años después de su desaparición, sigue generando una tremenda nostalgia. Hablo, naturalmente, de El Chofre de San Sebastián. La modernísima Illumbe, a pesar de todas sus comodidades y sus adelantos, no ha conseguido hacer desaparecer la saudade por el viejo Chofre. Se da el caso curioso de que muchos donostiarras que, por razones de edad, no conocieron la vieja plaza, también sienten añoranza por ella: es el caso de Jon Ander Sanz, que apenas llega a los veinticinco años y que guarda como oro en paño todo lo que tuvo que ver con el viejo coso: entradas, carteles, fotografías... Este caso de añoranza y desconsuelo por la desaparecida plaza, solo se da con la misma fuerza en otra ciudad muy distante de San Sebastián: Guadalajara, Jalisco. La nueva plaza de toros no ha sido capaz de borrar el recuerdo de “El Progreso”, de sabor muy español y que era una de las plazas más bonitas de América. No tenía nada que ver con esos cosos con aires de estadio de fútbol que se han erigido prácticamente por toda América. Y puede que esta sea la clave de la añoranza por El Chofre. Era una plaza de una belleza arrebatadora, un edificio que enamoró incluso a quienes no eran aficionados a los toros. La plaza estaba en consonancia con la belleza de la Ciudad.

1903 fue un año de gran efervescencia taurina en Guipúzcoa. Aquél año fueron inaugurados los cosos de Eibar, Azpeitia, Tolosa..., y el Chofre. Por aquellos años se vivió una auténtica fiebre de inauguraciones que, por cierto, no costaban un duro a la administración, pues las plazas las erigían sociedades creadas a tal efecto, con capital aportado por la población local, sobre todo por los comerciantes. Tal fue el caso de Nueva Plaza de Toros de San Sebastián, S.A. En 1874 se había inaugurado la plaza de la Carretera de Aragón en Madrid, y este coso fue el ejemplo. Enseguida todas las capitales quisieron tener una plaza similar, dotada de buenas instalaciones y para quince mil almas. Y el estilo mudéjar de esta plaza, también haría furor, pues casi todos los cosos que se levantarían en los próximos años, iban a tener el mismo estilo morisco. Y ese fue el caso de El Chofre, que fue uno de los modelos de plaza de toros clásica.

Las fotografías que quedan de El Chofre son inconfundibles. Aquella Puerta Grande con aquél gran arco de herradura y una gran cabeza de toro pintada encima; la barrera pintada de azul, con aquellos números enormes; aquella meseta del toril de enormes dimensiones... Y la azotea, pues encima de la andanada no había tejadillo. Había una azotea por donde la gente paseaba mientras veía la corrida. Paco Tuduri, el gran biógrafo del Chofre, me ha hablado mucho del patio de caballos y los corrales, que también eran modélicos. Los arquitectos Aladrén y Urcola consiguieron uno de los cosos más bellos que han existido. Fue inaugurado el ocho de Agosto de 1903: ocho toros de Ibarra para Luis Mazzantini, Emilio el Bomba, Antonio Montes (sustituto de Reverte) y Lagartijo Chico. “Chaparrota”, número 100, inauguró el albero, y la primera oreja la cortó Antonio Montes. El sobrero fue lidiado por el novillero Bernalillo..., y a partir de este comienzo se desarrollaron setenta años de gloriosa historia, con dos únicos hechos luctuosos: las muertes de los banderilleros Morenito de Valencia y Paco Pita.

San Sebastián fue mucho más gallista que belmontista. Joselito llegó a matar seis toros de Santa Coloma en solitario, y Rodolfo Gaona tuvo en el Chofre su bastión más importante en España. El público era selecto y entendido pues, junto a la estupenda afición donostiarra, se sentaban en las gradas los mejores aficionados de Madrid, que veraneaban en la Capital guipuzcoana, y lo mejor de la afición francesa. Cuando Pagés se hace cargo de la plaza, esta va a vivir años de esplendor inusitado. El Día de la Virgen siempre corrida de ocho toros, con los cuatro matadores más importantes del momento. Y la corrida del Toro de Oro, concurso de ganaderías y referente torista durante muchos años. Tras la Guerra, Manolete y Antonio Ordóñez fueron sucesivamente los ídolos de San Sebastián. La elección de estos dos toreros y no otros, es indicativa del saber y el buen gusto de la afición donostiarra.

Pero en 1973 la piqueta se llevó por delante tanta gloria. ¿Cómo fue posible tamaño despropósito? Hoy no se hubiera tolerado esta maniobra de especulación urbanística. Hay que señalar a los responsables: Felipe Ugarte, Alcalde de San Sebastián, de nefasto recuerdo, y la familia Jardón que se había hecho con las acciones de Nueva Plaza de Toros de San Sebastián en 1953. La llegada de la Empresa de Madrid al Chofre, al principio fue muy positiva: su gerente, Livinio Stuick, organizó Semanas Grandes de mucha categoría. Lo malo fue cuando retiraron a Stuick y apareció Fernando Jardón. Fue un crimen tirar aquella plaza.

Como he recordado el cartel de la primera función, recordemos también el de la última: fue un festival en el que Julio Aparicio, Litri, Antonio Ordóñez y el novillero El Charro, lidiaron novillos de Carlos Núñez. Fue un dos de Septiembre de 1973. E el último novillo lo mató Ordóñez..., y ya San Sebastián se metió en el túnel negro de veinticinco años sin toros. Hasta que en 1998 ese gran hombre, al que tanto debe la Fiesta, que fue Manolo Chopera, consiguió inaugurar Illumbe. Por fin volvía a haber toros en la Bella Easo. Illumbe fue desde el principio, como el Chofre, plaza de primera..., pero, a pesar del esplendor de las Semanas Grandes actuales, nadie se olvida del Chofre...

En tiempos convulsos en Cataluña, quiera Dios que no tengamos que hablar en pretérito de la monumental de Barcelona, otro de los cosos más bellos y de mayor historia de cuantos existen. No se debe consentir que ocurra lo que una vez ocurrió en San Sebastián, porque la Monumental de Barcelona es patrimonio de toda la afición y debemos defenderla para no lamentarnos durante años de nuestra cobardía.
Fuente:

sábado, 21 de noviembre de 2009

SIN "TETA" NO HAY PARAISO : SE ACABÓ LA FERIA DEL TORO DE SEVILLA

-"LA MUJER Y EL TORO"DEL ESPECTÁCULO DE SALVADOR TÁVORA -

Puntillazo a la Feria del Toro de Sevilla


Carlos Crivell

20 noviembre, 2009
La Feria Mundial del Toro de 2010 ha pasado al limbo. No pasa nada. El toreo no se resentirá por la ausencia de este certamen que, al cabo de diez años, se ha mostrado absolutamente improductivo. Y no es productivo porque la Feria del Toro no es un evento de ventas inmediatas, es más bien un encuentro para promocionarse y mantener la vitola.
Pero no nos engañemos, la Feria del Toro de Sevilla es más una Feria y no es casi nada del Toro. Es una reunión de gentes más o menos taurinas que consumen ingentes cantidades de bebidas alcohólicas y se lo pasan de miedo. Se parece a una botellona.
La Feria del Toro nació lastrada porque siempre ha dependido de las subvenciones de las distintas consejerías de la Junta. Han vivido de la teta de la vaca llena de leche; pero ya no hay leche.
Los ganaderos no pueden pagar sus stands, entre otras cosas porque allí no venden nada, mientras que los expositores comerciales tampoco pueden sufragar con ventas lo que les exigen por el espacio expositor.
La Feria ha sido bonita en algunos aspectos mientras ha durado. Sí, ya sé que ahora será bienal. En pocos años será secular... Ha sido bonita porque en estos momentos todo lo que suene a toro y a toreo es bueno para la Fiesta. Pero se ha quedado obsoleta, escasa de imaginación, con recursos infantiles como los toreros firmando autógrafos, en fin, que necesitaba un revulsivo y no ha llegado.
Por ejemplo, si es Feria del Toro, ¿por qué no una buena corrida concurso en la Maestranza a precios razonables? Y si es preciso cambiar la fecha, se cambia.
¿No se puede hacer en octubre o junio? Se trata de cambiar las cosas para buscar el mayor rendimiento.
La crisis le ha dado un sopapo de mucho cuidado a este evento. El toreo tiene recursos para una Feria del Toro en Sevilla, pero no debe depender sólo de los políticos.
La botellona taurina por excelencia se aplaza a 2011. Algunos tendrán un notable síndrome de deprivación.
Fuente:
Blog Todo sobre los toros

SEVILLA: Y DESPUÉS DEL DOMINGO DE RESURRECIÓN...¿QUÉ?

- Real Maestranza de Sevilla -

Y después del Domingo de Resurrección en Sevilla... ¿qué?
".....José Tomás toreará o no, pero los males de Sevilla, en planteamiento, estructura y desarrollo de Feria taurina, son criterios más preocupantes que si José Tomás torea con menganito o fulanito. ¿A quién le importa realmente?... Existen otros problemas de mayor calado y mejor posición que una posible vuelta de José Tomás. O así piensa mucha gente y con criterio... menos la prensa...."
Juan Pérez Alarcón
20 de Noviembre de 2009

"...José Tomás toreará o no, pero los males de Sevilla, en planteamiento, estructura y desarrollo, son criterios más preocupantes que si José Tomás torea con menganito o fulanito. ¿A quién le importa realmente?...
No me reconforta que vuelva Tomás a Sevilla si antes no se arreglan aspectos tan vitales como los derechos de los aficionados, la vuelta del toro armónico, y la presentación adecuada a una plaza de primera categoria.
Oir la postura y opinión de peñas y tertulias debe ser un ejercicio práctico y sensato de quien quiere organizar la próxima Feria de Sevilla..."

Sevilla tiene problemas estructurales más importantesque el debate sobre el regreso de José Tomás.

Juan Pérez Alarcón.-
No busquemos respuesta maliciosa o estrategias con cierto paralelismo periodístico a la pregunta de cabecera del presente artículo, porque sencillamente otras personas ya emplearon esta retórica pregunta antes que yo para crear un poco de coherencia objetiva hacia lo que realmente debe importar en la Fiesta.
Y digo yo... ¿qué pasará en Sevilla -taurinamente- después del deseado Domingo de Resurrección?

Quien me conteste a la pregunta puede que no le pueda ofrecer recompensa alguna -ya me gustaria repartir algun dinero, como los 'piratas del Alakrana'-, pero sí le pudiera obsequiar con mi agradecimiento por pertenecer al club de los aficionados a los toros que solamente se hace esa pregunta, pues solamente en los informativos de la 'red social y taurina', la inmensa mayoria de las noticias tienen referencia a quien toreará el Domingo de Resurrección en Sevilla.

José Tomás toreará o no, pero los males de Sevilla, en planteamiento, estructura y desarrollo de Feria taurina, son criterios más preocupantes que si José Tomás torea con menganito o fulanito. ¿A quién le importa realmente?...
Existen otros problemas de mayor calado y mejor posición que una posible vuelta de José Tomás. O así piensa mucha gente y con criterio... menos la prensa.

Ciñéndome a Sevilla, esa prensa que informativamente va a lo suyo, y a 'sacar tajada' de la información que se pueda escapar de los foros 'oficiales' para 'pelearse' luego entre ellos, y 'dedicarse' palabras y abruptos indeseables, que al aficionado normal, independiente y práctico no le importa nada. Y así se pasa el invierno, y así esta el patio.
No se preocupan los 'informadores' de que los aficionados de Sevilla estamos deseosos de ver respuesta a muchas preguntas, y sobre todo de que ciertos sectores -sobre todo la empresa Pagés- mueva ficha sobre posibles ganaderías y sobre el planteamiento de la temporada, porque Jose Tomás no puede ser el 'salvador' de la próxima temporada en Sevilla.

No me reconforta que vuelva Tomás a Sevilla si antes no se arreglan aspectos tan vitales en Sevilla -y en la Fiesta en general- como pueden ser la plena efectividad de los derechos y garantías de los aficionados, y la vuelta o regreso del toro armónico, bien hecho, con su morfologia conforme a lo que siempre se ha dicho 'el toro de Sevilla', y sobre todo con la presentación adecuada a una plaza de primera categoria.
Oir la postura y opinión de los miembros de peñas y tertulias debe ser un ejercicio práctico y sensato de quien quiere organizar la próxima Feria de Sevilla.
Debiera ser un requisito previo antes de confeccionar cualquier planteamiento o aunque sólo sea un acto meramente declarativo de intenciones, pero en esta democracia es buena cosa, entenderse previamente.
Los 'informadores' se dedican a sus 'quinielas' pero omiten un hecho que puede tener trascendencia la semana que viene en Sevilla, y es que la Fundación Andaluza de Tauromaquia ha organizado unas jornadas (aunque que los informadores no hablan de ello... pues no le interesa 'el reparto'...) con miembros de peñas y tertulias, con espíritu emprendedor, y con ganas de arreglar ciertos aspectos de la Fiesta en Sevilla.
Eso no vende... y sí José Tomás... y así estamos.
Si después de José Tomás ese Domingo de Resurrección las cosas están igual de nada sirve publicitar su vuelta.
Si las cosas -en el 'feliz' mundo de los toros y los 'taurinos'- van a seguir igual... o peor. Reflexionemos.

Fuente: perezalarcon.blogspot.com.

viernes, 20 de noviembre de 2009

EL VALLE DE LOS CAIDOS. LA LEY DEL SILENCIO / Por Alfredo Amestoy

Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos

REFRESCO DE LA HISTORIA,

CON TESTIGOS, ES DECIR, MEMORIA REAL Y VERDADERA.


Alfredo Amestoy

sobre el Valle de los Caidos


La ley del silencio

Antes de la promulgar la Ley de la Memoria Histórica, quizás convenga derogar la «Ley del Silencio» que, en perjuicio de todos, vencedores y vencidos, ha regido en torno a lo que ocurría en el Valle de los Caídos.

Así se explica que, como nunca se dieron a conocer datos sobre la construcción de la obra, el informe elaborado en 2006 por el socialista maltés Leo Brincat para el Consejo de la Unión Europea «con objeto de que se condene internacionalmente a la dictadura franquista», insista en cifras que, después de muchas investigaciones, han sido rectificadas.

Por ejemplo, el número de presos políticos que trabajaron en las obras. Según la prensa de la época, a finales de 1943, trabajaban en el valle seiscientos obreros. Y, en el libro que escribió el arquitecto director, don Diego Méndez, se señala que «durante los quince años que duraron los trabajos intervinieron dos mil hombres (y ni todos a la vez, ni todos penados)».

O sea que es un error de bulto la cifra dada por TVE hace poco, en «Memoria de España», al decir que en las obras intervinieron veinte mil presos políticos.

Los documentos rectifican estos datos del director y elevan la cifra de obreros a 2.643, de los cuales el número de penados no eran ni un diez por ciento, 243.

De estos 243 presos políticos que se habían acogido libremente a la «redención de penas por el trabajo» –«seis días de redención por cada uno trabajado»; más de lo que, luego, estableció el Código Penal que fue de «tres días por cada dos trabajados»– y gracias a los indultos y concesiones de «libertad provisional», en 1950, nueve años antes de que terminaran las obras, asegura la Fundación Francisco Franco que ya no quedaba en el Valle ni un solo preso político; y, curiosamente, sí presos comunes que quisieron beneficiarse de condiciones tan favorables para poder redimir penas por trabajo.

Estas informaciones sobre el Valle no se hacían públicas y, en cuarenta años de periodista, yo Alfredo Amestoy, periodista y escritor sólo recuerdo una ocasión en la se habló de este tema en Televisión Española.

Por supuesto, con Franco desaparecido, en 1979, Francisco Rabal me comentó en pantalla que, en los años cuarenta, el único trabajo que encontró su padre, que era tunelero, fue el de horadar el Risco de la Nava, en cuyo interior se construiría la Basílica. Los Rabal, de ideas comunistas, estaban contratados y ocupaban viviendas que se habían construido para los trabajadores. El actor reveló también en televisión que «en la obra reinaba una gran solidaridad y los familiares de muchos de los presos que allí trabajaban dormían en nuestra casa y les dejábamos nuestras camas». ¿Cuántos muertos? ¿cuántos millones?

Con su padre también, a quien condenado a muerte se le conmutó la pena y luego se acogió a la redención de pena por trabajo, estuvo en el Valle, Gregorio Peces Barba. A los cuatro meses de permanecer allí toda la familia, el padre del político recibió la libertad condicional y explicó que «no puedo decir que he estado arrancando piedras en el Valle, sería estúpido decir eso; no hubiera sido demasiado útil arrancando piedras… yo estaba trabajando en las oficinas».

No en las oficinas sino en el dispensario estuvo otro preso que llegó de los primeros al Valle, en 1940, para redimir pena por trabajo, el doctor Ángel Lausín. Redimida la pena, ya libre, decidió quedarse en el Valle hasta el final de las obras. Su testimonio como médico titular es que «en dieciocho años de obra faraónica hubo sólo catorce muertos». Menos de los que hoy se registran en nuestras carreteras durante un fin de semana.

Se puede hablar de «obra faraónica» puesto que se trata de una de las obras más colosales no sólo del siglo sino de la historia. La Basílica es el mayor templo del mundo con una capacidad de más de veinticuatro mil personas en su nave de trescientos metros de longitud. Fuera, en la plaza, caben otras doscientas mil almas. La cruz no tiene parangón, si a sus ciento cincuenta metros, altura superior a la Torre de Madrid, añadimos su «base» que es el Risco de la Nava, de mil cuatrocientos metros de altitud. Pero el dato más increíble es que por el interior de los brazos de la cruz, un crucero de 46 metros, pueden circular simultáneamente dos automóviles.

En cuanto al costo de una obra de tales proporciones se han barajado cantidades astronómicas, reprochando al régimen de Franco un gasto impropio de un país empobrecido. Las últimas cifras conocidas hablan de que, al cerrarse las cuentas, se habían invertido 1.033 millones de pesetas; al parecer hace tiempo amortizadas con los cuatrocientos mil visitantes anuales que contabiliza el Patrimonio Nacional en éste que es su tercer monumento más visitado, tras el Palacio Real y El Escorial.

Por otra parte, los mil millones de pesetas, que si bien entonces hubieran permitido construir tres estadios como el Santiago Bernabeu, hoy son «sólo» seis millones de euros, que es el precio que puede pagar por un jugador cualquier equipo de fútbol español de primera división.

El «salario del miedo» en los trabajos forzados Frente a las acusaciones de represión y «esclavitud», que adjudican al franquismo en la obras del Valle los grupos de izquierda y que reclaman recuperar la Memoria Histórica, la derecha presenta documentos con el objeto de demostrar que los presos, además de descontar tiempo de pena por trabajo, percibieron, al principio, un jornal mínimo de siete pesetas más la comida, que pronto se elevó a diez pesetas diarias, más pluses por trabajo a destajo o por peligrosidad, lo que unido a vivienda y escuela gratuitas les permitió llevar a sus familias a residir en el Valle.

Nos recuerdan que un sueldo de trescientas a cuatrocientas pesetas mensuales, en los años cuarenta, y primeros «cincuenta», era lo que cobraba un profesor adjunto en la Universidad. Y el médico del Valle, el ya mencionado Dr. Lausín, superaba las mil pesetas mensuales, como el maestro, don Gonzalo –ex condenado a muerte– mil también; o el practicante, el señor Orejas, que cobraba más de quinientas… Nos recuerdan que ya en l950 no había penados.

Y que la España de finales de la obra no tenía nada que ver con la de los años cuarenta. Lógico; en l959, cuando se inaugura el Valle de los Caídos, ya lleva tres años funcionando en España la televisión y hay casi un millón de receptores; visita nuestro país y abraza a Franco el vencedor de Hitler, Dwight D. Eisenhower, presidente de los Estados Unidos; y, en el mes de diciembre, un tren de alta velocidad entonces, el TALGO, une Madrid y Barcelona.

Se considera pues un despropósito la cifra de cincuenta céntimos que se ha llegado a publicar como salario que recibían los penados. Cabe pensar que tal insultante cantidad no hubiera sido consentido por los falangistas, como José Antonio Girón, ministro de Trabajo a la edad de veintinueve años, y que emprendió una política social que asustó a la derecha conservadora; ni tampoco por los arquitectos Muguruza o Méndez, autor y director del proyecto, ni por el progresista Juan de Ávalos, el artífice del conjunto escultórico del Valle de los Caídos.

Juan de Ávalos, gran amigo mío hasta el punto de que una semana antes de fallecer el pasado mes de julio, a la edad de 94 años, me llamó para que juntos visitáramos a monseñor Astilleros y le convenciéramos para colocar en la Catedral de Madrid una figura en suspensión de Cristo Resucitado, era un republicano de izquierdas, carnet número 5 ó 7 del PSOE de Mérida. Este dato no impidió que Franco le encargara la realización de su empresa predilecta. Ávalos explicaba que él ganó «un concurso para hacer unas estatuas con un equipo donde no había 'esclavos' y que fue una obra hecha con la vergüenza de haber sufrido una guerra increíble entre hermanos y para enterrar a nuestros muertos juntos».

El famoso escultor nunca me quiso decir la cantidad que cobró por las gigantescas cabezas de los evangelistas que figuran al pie de la Cruz, por las virtudes y por la piedad, pero hay que pensar que fue bien retribuido.

Tampoco estuvo mal pagado otro escultor, autor del auténtico protagonista del Valle, el Cristo «vasco» que preside el altar mayor de la Basílica. Nos referimos al artista guipuzcoano Julio Beobide. Porque en el Valle, como en «el monte del olvido» de la canción, están clavadas no una sino dos cruces.

El generalisimo «pasó» de política en el valle En realidad las dos cruces del Valle son «vascas». Pedro Muguruza es el «padre» de la del exterior, la de 150 metros, y Beobide de la del interior, la del altar.

En 1940, Franco, siempre previsor –recuerden lo de «atado y bien atado»–, respecto al Valle, lo tenía todo «cortado y bien cortado». Hasta la madera para hacer su pieza favorita: un gran crucifijo que en el altar mayor de la Basílica es lo único que permanece iluminado durante la Consagración, cuando se apagan todas las luces del templo.

La madera para hacer la cruz de este Cristo la había elegido el propio Franco en la Sierra al ver la forma de una rama de una sabina. La sabina es apreciada por su madera hermosa, fuerte y olorosa, ideal para fabricar violines y castañuelas.

Pero ahora venía lo más difícil: tenía que buscar alguien capaz de tallar «el Cristo más importante del siglo XX».

Y el Caudillo volvió a tener lo que le atribuían los moros: «baraka», suerte. Ese mismo verano, al ser invitado a una fiesta que daba el pintor Zuloaga en su casa de Zumaya, descubre en su capilla una figura que le deja deslumbrado. Es, precisamente, el Cristo que siempre había soñado para el altar mayor del Valle.

Le pregunta quién es el autor de esta talla que el propio Zuloaga había policromado. Don Ignacio duda si ocultárselo, pero le acaba confesando que es de Beobide, un escultor nacionalista vasco.

Zuloaga también engaña, al principio, al escultor diciéndole que un americano se ha interesado por una copia del cristo que había hecho para su capilla. Franco sorprende a Zuloaga cuando le contesta que no le importa cómo piense políticamente el escultor. Además, lo que él quiere es que ese Cristo, en el altar del Valle de los Caídos, sea el símbolo de la conciliación. En ese momento el Cristo de Beobide empezó a entrar en la leyenda, y a circular en torno a él una curiosa historia.

Para salvar la cara al pobre Beobide se contó que Zuloaga, cuando encarga al escultor otro Cristo para un americano, le oculta quién es el cliente, «porque de saber su destino jamás hubiera realizado el trabajo». Una falacia porque Beobide

Y la prueba es el talón, por veinte mil pesetas –lo que entonces costaba un buen piso– que se le ingresa en su cuenta bancaria por orden de Franco, según se le comunica en carta de la Jefatura del Estado, que obra en nuestro poder, fechada en el Palacio de Oriente el 23 de Junio de l941, un año después de la visita del general a Zumaya, y donde se le pide «acuse de recibo».

Franco murió sin saber que le enterrarían en el Valle. Parece que el acierto de Franco en la elección del artista fue total. Beobide, sobre todo en la talla de Cristos, es heredero de sus maestros, Berruguete, Montañés o Mena… Pero, a pesar de todo, Franco nunca pensó en que le enterraran bajo ese Cristo.

A Franco, otra vez la «cara» y la «cruz» del Valle, por culpa de las «broncas» que le organizaban allí los falangistas, creo que ya no le gustaba que le llevaran a Cuelgamuros… «ni vivo, ni muerto».

Pero le ocurrió lo de siempre y, a quien nadie se había atrevido a contradecir en vida, no se le respetó su última voluntad. Franco tenía previsto que le enterraran en el Cementerio de El Pardo, donde descansan todos los personajes del Régimen, pero al ver que su muerte estaba próxima, su familia y los altos cargos del Estado, incluido el Príncipe Juan Carlos, deciden que su cuerpo descanse en el Valle de los Caídos. Y es el futuro rey quien ha de solicitar el enterramiento a la comunidad benedictina que rige la Basílica.

Hace poco la periodista Victoria Prego ha publicado algún dato más que confirma esta realidad: «En los últimos días de la enfermedad del general, Arias Navarro preguntó a su hija Carmen si se le iba a enterrar en el Valle y la respuesta fue 'No'». Y continúa Prego: «Lo que sí consta es que las obras para acondicionar una tumba al otro lado del altar se realizaron a toda prisa, estando ya el dictador irremediablemente enfermo».

Así fue y yo aporto este otro dato que aclara definitivamente que Franco no construyó el Valle para que fuera su gran mausoleo: De labios de un oficial de su escolta, dueño de la librería en el Mercado de los Mostenses, de Madrid, al que encargaron preparar su tumba en un par de semanas, escuché los problemas que hubo que resolver, incluso de inundación por rotura de cañerías, para hacer una fosa imprevista detrás del altar, ya que en su día sólo se hizo el hoyo para enterrar los restos de José Antonio que se habían depositado, antes, en El Escorial.

Pero dejemos que Victoria sume otro argumento valioso: «Consta también, y hay testimonio de ello, que a comienzos de los 70, Franco envió a su mujer a visitar la cripta de la ermita del cementerio de El Pardo, que está adornada por los mismos artistas que participaron en la decoración del Valle de los Caídos. Y consta que en esa cripta había una urna funeraria con capacidad sobrada para dos cuerpos y que, una vez enterrado Franco en Cuelgamuros, esa urna fue retirada.

Y finalmente consta que allí reposan ahora en solitario los restos de su viuda, Carmen Polo». ¿Cuántos restos, además de los de José Antonio y Franco, hay de verdad en el Valle de los Caídos?

La cifra, siempre discutida, se ha movido de setenta mil a treinta mil. Pero ya está bien de contar muertos. Que descansen todos en paz debajo de las dos cruces: la de fuera, del arquitecto vizcaíno Pedro Muguruza, y la de dentro de la Basílica, del escultor guipuzcoano, Julio Beobide.

Vasco era también Carmelo Larrea, el autor de la canción «Dos cruces» donde se decía que «están clavadas dos cruces en el monte del olvido».

No estaría mal que también el Valle de los Caídos fuera «el Valle del Olvido».

No siempre es bueno recordar y ya es un tópico que «hay que recordar para no repetir». Lo mejor para no repetir es perdonar. Y olvidar. No puede ser lo de «yo perdono pero no olvido». Hay que olvidar todos los muertos; los mil muertos de ETA y los millares de la Guerra Civil.

Este «perdón histórico» y con «olvido colectivo» puede ser, además, «políticamente más correcto».

Alfredo Amestoy Eriguren
(Bilbao, 8 de abril de 1941 - )

Periodista y presentador de TV española.

Biografía
Estudió Periodismo y, tras acabar sus estudios, viajó a Estados Unidos para ampliar sus conocimientos. De vuelta en España, comenzó a trabajar en prensa escrita, en colaboraciones con El Caso, La Codorniz, ABC y Garbo.


Ingresó en Radio Madrid en 1961 y un año más tarde se incorporaba a Televisión española, donde alcanzaría una extraordinaria popularidad en las dos décadas siguientes. Sus comentarios irónicos y su tono sarcástico a la hora de comentar la realidad española, unidos a su peculiar imagen con unas gafas grandes y un inefable flequillo, lo convirtieron en un auténtico icono televisivo de aquella época.


Fueron muchos los programas que dirigió y presentó en los años 60 y 70, pero quizá pueda recordarse Vivir para ver, en el que alcanzó una audiencia nunca antes conseguida en España.


Tras abandonar TVE en 1983, se instaló en Miami, donde hizo colaboraciones en la Cadena SIN, presentando espacios musicales y de entretenimiento.


De vuelta a España hizo esporádicas apariciones en distintos programas de las cadenas privadas como Antena3 TV, y Tele5, hasta su retirada definitiva.


Ha publicado varios libros, como El Partido, Perritos Calientes, El Reportero y Últimas voluntades.--