
'..la Cumbre de Progresismo Global organizada a la mayor gloria de Pedro Sánchez, erigido en héroe de la izquierda mundial (cómo será la izquierda mundial). Allí lució entre foros de Sao Paulo, grupos de Puebla, narcodemagogia, el partido demócrata estadunidense, izquierda europea y Soros..'
Todo o casi todo está ahí. Y su enemigo, por supuesto, es la «internacional ultraderechista», que ellos resumen en Trump y figuras como Orban.
Esta izquierda occidental extiende su influencia al Sur Global y está vinculada a China, y es la del progresismo globalista que Bruselas hizo obligatorio y en el que nuestras vidas pierden sentido. Es la que pide deconstruir, revertir e indemnizar el colonialismo (y todo es colonialismo), la que contiene todos los desvaríos woke, el izquierdismo económico, la falta de libertad ideológica y, no lo olvidemos, el inmigracionismo a mayor gloria del mundo financiero y corporativo, hasta un futuro, ya visible en algunas ciudades, de entropía racial y cultural llamado diversidad, con los museos arrasados y, con ellos, el canon y la memoria occidental.
¿Y cuál es el enemigo de esta gente? Trump y los que van en su estela.
Las cosas están muy claras. EL mundo adquiere unos perfiles de gran nitidez, aunque ahora surgen despistados y despistadores empeñados en confundir, y en Europa, y particularmente en España, esa guerra, pues batalla ya no es, encuentra un obstáculo en una cosa llamada PP; que en realidad no es el PP, de poca importancia, sino la extensión política del empresariado, con sus grandes grupos mediáticos, y la Iglesia, metida la entera sotana en el globalismo sorosiano ahora ya no sorosiano, sino sanchista o chinosanchista.
Se ha visto muy claro estos días con el anuncio de la regularización. Llenar España de repente con más de un millón de personas que acabarían entrando es un acto de violencia absoluta contra los españoles. Es una atrocidad. Una atrocidad que un empresario diga que se necesita un millón de curritos y, sin más previsión sobre el efecto en los salarios, los servicios o la vivienda, se diga que adelante.
La Iglesia le da la bendición moral (¡y mucho ojito que salen los papistas!) y los medios lo señalan como necesario, con su ponderado aire de estimación. La figura clave para el salto poblacional es el arraigo, y es del PP. El PP hasta ayer cabeceaba ante esto, sin más problema, les daba igual, poco les importaba a las Cucas y los Borjas, pero ahora objetan solo por Vox, por disimular ante Vox y hacen los numeritos ayusiles habituales.
El Mundo tras el PP y alrededor del PP apuesta por esto que el mismo PP defendía ayer y defenderá mañana. Y la coordinación entre esta derecha y esta izquierda es total. Se van turnando en engranaje. La izquierda justifica ahora la inmigración por trabajo y economía, y la derecha eclesial pone los argumentos morales. Solía ser al revés: humanitarismo open arms y argumentario liberal miamimadrileño.
Pero lo que sostiene al PP y lo que hace que el PP sea el dique entre Vox y el mundo sanchista son los medios, repito, y ellos son la voz del empresariado que muy claramente pidió mano de obra barata del extranjero.
El impacto sobre los españoles, a todos los niveles, es incalculable. Transformará el país. ¿Y quién es esta gente para hacerlo?
Acometer semejante transformación poblacional de una vez, sin más debate y sin un claro refrendo democrático es otro acto de brutalidad hacia los españoles que debería tener una consecuencia judicial.
Ante esta situación, al menos podemos celebrar dos novedades esta semana.
Una fue que Abascal decidiera irse a por los radicales izquierdistas que boicoteaban el acto en Granada. Fue una acción física contra el cerco que recibe Vox en todos los ámbitos mediante una violencia simbólica e intelectual constante que emana de la misma violencia antiespañola del golpe inmigracionista y que al ser enfrentada puso de manifiesto el papel de la policía gubernamental.
La otra novedad fue la introducción en Extremadura de la prioridad nacional. La política autonómica adquiere una útil relevancia nacional. Esto es un hito, un paso fundamental, un giro copernicano y lo que menos importa son las minucias juridicotécnicas que esgrime el terrorífico mundo pepero y periodístico. El valor es, por encima, político y democrático, aunque tiene gracia que hablen de «desigualdad» (de españoles y extranjeros) cuando ellos han permitido la larga desigualdad entre españoles o, mismamente, entre el hombre y la mujer.
(Necesaria insistencia final: los medios que rodean, protegen y preservan al PP, o sea, ese bloque eclesiástico-empresarial tiene el mismo enemigo que tiene la izquierda mundial alrededor de Sánchez, o sea, el chinosanchismo: Trump. De ahí la importancia clave, absolutamente vital del rubio Trump, mucho más allá de su importancia intrínseca, que es descomunal. Mucho más. Incluso más de ese «mucho más». Ante Trump se define la primera y fundamental toma de posición actual. Por eso el trumpismo es lo que todos ellos, desde Soros hasta la Cope, desde Vicente Vallés hasta los narcos, desde Ana Rosa hasta los Ayatolas, golpean religiosamente, constantemente, día tras día, año tras año…).
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