'..Los periodistas estamos, como me enseñaron de joven, para dar hechos y no opiniones e, informando de los hechos, crearás la opinión de los lectores si además con esos datos les entregas las verdad o gran parte de ella, la que sepas o hayas investigado y buscado. Pues eso..'
Ricardo Díaz-Mamresa
Se les ve, se les ve. Y ahí están por amistad, por cortesía de la empresa, por buena relación taurina, por dependencia o por trabajar para esa empresa. El caso es que están y se les ve el plumero. Antes, en o después: siempre. El mejor caso podría ser el de la amistad pero precisamente decía el desaparecido y recordado crítico del también desaparecido Diario Madrid, Julio de Urrutia, cuando los sobres estaban al día entre taurinos e informadores, que el peor sobre es el de la amistad. Hice mío este principio y lo seguí siempre. Y nunca tuve amistad, ni tengo, con apoderados y toreros.
Por eso no me gusta ver a informadores, sean o no profesionales, si son profesionales, menos, tampoco a aficionados a poder informar, en los burladeros por lo que significa de estrecha relación con taurinos y empresarios. Y me ha venido a la memoria cuando en la pasada de Otoño ocupó un burladero un informador con nombre de dinastía y que se está consolidando en la parcela, seguramente periodista profesional, que es el que tiene el título y/o vive de la profesión. Menos todavía si presta algún servicio a la empresa o si tiene un puesto en las estructuras, sea oficial o privado. Y, en último término, lo de Julio de Urrutia. Síganle la pista y vean su conducta.
Por otro lado hay otro informador que se ha puesto a insultar a los del 7 y agregados, llamándoles nada menos que mafia por protestar, con razón o sin ella, exagerada o adecuadamente. Y miente hasta en los titulares. Mafia, en lo fundamental, es la que mata o chantajea por dinero. Y no parece que los aficionados que a su manera defienden, o creen defender, así el espectáculo, lo hagan por dinero. Y, en el mejor casos, antes de acusarlos sin más habría que demostrarlo. Lo que sí parece claro es que el acusador tiene en la empresa un familiar que sí trabaja o actúa por dinero y, lógica y naturalmente, defiende sus intereses .
Dice el refrán que no se puede caer dos veces en el mismo error, que ya lo cometió la primera firma de la familia y fue insultado por el tendido en voz en grito.
Te puede gustar o no el comportamiento de ese grupo y denunciar los hechos y que los demás opinen pero no para defender a algún torero con el que tienes buenas relaciones profesionales o que eres su informador de cámara.
Lo del 7 y agregados es ya muy viejo y viene de muchos años. Y a unos les gusta y a otros no pero casi todas las opiniones, o muchas, de informadores y aficionados señalan que, si no existieran, habría que inventarlos, más en un tiempo en el que la exigencia de la plaza de Madrid va para abajo. No digamos las de Sevilla, Valencia, Bilbao y Zaragoza.
Los periodistas estamos, como me enseñaron de joven, para dar hechos y no opiniones e, informando de los hechos, crearás la opinión de los lectores si además con esos datos les entregas las verdad o gran parte de ella, la que sepas o hayas investigado y buscado. Pues eso.

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