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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 20 de octubre de 2026

Las broncas también tienen su encanto / por Felipe Garrigues

Plaza de toros de la Misericordia de Zaragoza

'..Todos los toreros denominados “artistas” han sido irregulares: Cagancho (sobre todo en Almagro), Curro, Paula y ahora Morante. Gotas de esencia torera, a menudo muy espaciadas. Perfume caro. Lo poco se agradece, lo mucho empalaga..'

Las broncas también tienen su encanto

Columna de opinión por Felipe Garrigues
La última tarde de Morante en Zaragoza se saldó con una monumental pitada, almohadillas incluidas. Recordamos aquellas broncas estrepitosas de Curro y Paula en Las Ventas, saliendo protegidos por los escudos de los GEO, que sólo acudían en tales eventos. Una almohadilla de entonces desde la andanada te partía el cuello.

Toreros de los sesenta me contaban que, en más de una ocasión, tenían que refugiarse en el centro del ruedo, donde los misiles en forma de fruta variada, huevos y algún que otro pedrusco no llegaban. El toro, que era la mitad, y los públicos eran más salvajes.

El torero José Antonio Morante de la Puebla durante una corrida de toros en la feria del caballo de Jerez de la Frontera

Hoy día no se producen porque el toro embiste mejor. Apenas hay “marrajos” en el ruedo y sin embargo abundan en la política. Todos los toreros denominados “artistas” han sido irregulares: Cagancho (sobre todo en Almagro), Curro, Paula y ahora Morante. Gotas de esencia torera, a menudo muy espaciadas. Perfume caro. Lo poco se agradece, lo mucho empalaga.

Es famoso el “quite del perdón” de Pepe Luis Vázquez: dos verónicas y una media y cesaban las hostilidades. Se decía que no tenían valor y no es cierto. La estética, el componer la figura, no es de cobardes. El temple tampoco. La cruz de la mayoría de los espadas (nunca peor dicho) era precisamente la suerte suprema. Cuando el Faraón de Camas cogía la tizona, cualquiera corría peligro ¡excepto el toro! La cuadrilla corría despavorida a refugiarse en los burladeros.

Existe una razón: la suerte de matar es la única en la que el torero es agresivo. Hay que entrar con mala leche. Es difícil cambiarse el smoking de la clase por el mono de matarife en pocos segundos.

Morante es una excepción en casi todo. Al arte se une el valor de pasárselos muy cerca y con la espada resuelve. No tiene nada del llamado “toreo moderno”. Él mira hacia atrás: Antonio Bienvenida, Pepe Luis, Pepín Martín Vázquez, tiene hasta cosas de Joselito El Gallo.

¿El mejor de todos los tiempos? El de ahora sí. En todas las épocas ha habido grandes toreros. Joselito y Belmonte, Domingo Ortega, Bienvenida, Luis Miguel, Ordóñez, Camino, El Viti, José Tomás… Tantos. ¿Velázquez o Goya, Di Stéfano o Messi? Al maestro Camino le preguntaron lo de “mejor que nunca”, contestando que él también había visto torear muy bien. Nunca es demasiado tiempo, siempre también… José Antonio ha exprimido en demasía el néctar de su propio arte. Quizá llegó el momento de descansar… Nadie es eterno, el toreo sí.

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