
Manuel Quintana, de Córdoba
'..su actuación de este domingo en Montoro ha sido un auténtico "Lolazo". Y con capote, muleta y espada. Un derroche de torería, de valor y de técnicas con chorreones de arte..'

EL LOLAZO
Le llamaba todo el mundo "Lolillo", empezando por miembros de su familia y socios del Círculo Taurino, porque era un niño cuando empezó a torear. Pero su actuación de este domingo en Montoro ha sido un auténtico "Lolazo". Y con capote, muleta y espada. Un derroche de torería, de valor y de técnicas con chorreones de arte. A quien más me ha recordado ha sido a Paco Camino, con eso lo digo todo. Ni una duda, ni una extravagancia... Sólo el toreo de siempre con capote y muleta. ¿Para que más?
Su primer novillo fue extraordinario, pero dificil por encastado y galopón. Guerrita decía a los principiantes: "Pide a Dios que no te toque un toro bravo". Pues a Lolo le tocó, y lo cuajó en una gran faena con series de hasta seis naturales rematados con el de pecho. Asombra la madurez del joven Lolo Quintana por sus adornos y desplantes clasicos, porque si diera luquecinas, circulares invertidos y martinetes, suertes elogiables en sus inventores, pero inapropiadas para imitadores, el toreo de Lolo Quintana perdería calidad.

A su primer novillo, de Jiménez Pasquau, le cortó hasta el rabo. Lolo le pidió a la presidencia la vuelta al ruedo para el bravísimo animal, que despertó en la muleta. Aunque, matizando, más bien se mostró semibravísimo, porque en el primer tercio fue de caballo a caballo y hasta que el prematuro maestro no se lo sacó a los medios y lo fijó allí, no rompió en bravísimo, como terminó siendo.

El segundo de Lolo, en cambio, tuvo cosas de marrajo, pero el diestro fue capaz de poderle y torearlo jugándosela en cada pase y entre gotas de torería. Muy bien también.
Y con la espada, los dos al suelo a la primera. La estocada del primero fue extraordinaria.
Enhorabuena por tanto, Lolo, y a tus padres y a tu tía Silvia.
Y mi felicitación a Antonio Tejero, apoderado del torero y amigo mío, y a su hermano José María y al maestro Rafael Chiquilín, otro gran amigo.
Y me sumo al entusiasmo de Alfonso Téllez, Presidente del Circulo Taurino.
Y avisarle a la afición cordobesa de que Lolo Quintana puede reverdecer laureles que ya parecían olvidados.
José María Portillo Fabra, de la Tertulia El Castoreño y del Círculo Taurino de Córdoba.

Manuel Quintana, de Córdoba
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