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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 28 de octubre de 2026

Quién está detrás (si es que hay alguien detrás) / por Hughes

Los islamo-izquierdo-separatistas ondean la bandera secesionista detrás de las barricadas de Barcelona. Toda una tradición.

¿Quién está detrás de los violentos motines iniciados en Francia y que ya han cruzado los Pirineos (La Coruña, Vitoria, Barcelona, Bilbao… y lo que te rondaré, morena)? “Quien está detrás es la extrema derecha” (léase: Marine Le Pen y Santiago Abascal), dicen, sin sonrojarse quienes ocupan (aún les queda un mes) el poder. De modo que los agredidos son… los propios agresores. ¡Unos autoagresores a quienes les encanta agredirse a sí mismos! En fin… Si alguien se lo cree, si este tiro no les sale por la culata, las entendederas de nuestra crédula gente serán aún más considerables de lo que hasta ahora han demostrado ser.

Quién está detrás (si es que hay alguien detrás)

Hughes
Ya antes de los disturbios en Barcelona, se venía hablando de una extensión de las protestas francesas por toda Europa. Desde España hasta Serbia, siendo el sujeto revolucionario los jóvenes. No se decía ultraizquierda sino «la juventud».

Jóvenes es otro eufemismo para magrebíes o moros de toda la vida y tales parecían quienes procedieron al saqueo el sábado.

Hordas anarquistas y socialistas hacían que Barcelona ardiera en la Semana Trágica de 1909. ¡La tradición es la tradición! Al menos no había entonces “moros en la costa”. No acechaba aún el peligro de la Gran Sustitución

Es el pillaje, lo que alguien en Francia llamó un acto fugaz de comunismo.

Las reacciones inmediatas fueron un espectáculo. Por ejemplo, en la izquierda, el nepoministro Bustinduy (y desde luego no estaba solo en esto) habló de Israel

Para los centristas, se trataba de una nueva injerencia extranjera, un «ataque híbrido», o sea, mitad Putin, mitad moritos.

Para Rufián, de fondo estaba la extrema derecha y a la vez un tufillo a operación de Estado.

Para muchos separatistas catalanes, el problema era España, Castilla, Madrid, como si no hubieran sido ellos los responsables de llenar Cataluña de marroquíes.

Los “estudiantes” se disponen a asaltar una tienda para obtener
 medios con los que estudiar mejor

Putin, el CNI, Netanyahu y por supuesto la CIA, un clásico. Faltaban los marcianos o quizás la IA, una IA ya independizada que estuviera detrás del segarro, amigo.. Todo formaba parte del esfuerzo por evitar que lo de Barcelona se asociara a lo más evidente: la izquierda radical y la ‘muchachada’ norteafricana. También se percibía la intención, apenas disimulada, de esgrimir el cui prodest para manchar a los únicos que denunciaron que algo así era posible.

Se da la circunstancia de que los que lanzaban al vuelo estas campanas conspiranoicas tienen bastante que callar sobre el asunto. A mayor error de posición o diagnóstico, mayor ha de ser luego la estrella invitada. Por eso a los calamitosos centristas no se les cae Putin de la boca.

Puestos a hablar así, lanzando hipótesis sin nada en la mano, podríamos decir que los saqueadores son la consecuencia de una consciente importación de nihilismo: traer personas capaces de expresar un desprecio a la cultura y sociedad europeas del que ni siquiera somos capaces ya los propios europeos. Importamos mano de obra barata y también nihilistas baratitos, personas con una bárbara indiferencia por Europa y sus formas sociales, religiosas, culturales, políticas, urbanas… Puestos a lanzar tesis al aire, esta no suena peor.

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