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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 1 de marzo de 2016

Propuesta indecente / Por Jorge Arturo Díaz Reyes. Cali, 1º de marzo 2016






Perno cautivo. Foto: John Jairo Bonilla

"...Esta canallada contradice la esencia ética de la corrida, su razón de ser, el principio fundamental que ha justificado su vigencia milenaria. El toro muerto en el ruedo, con ceremonia, con respeto, en franca lid, cara a cara, honorablemente, cruzando armas, defendiendo su vida en condiciones de igualdad..."


Propuesta indecente

Cali, 1º de marzo 2016
El diputado andaluz por el partido antitaurino “Podemos”, Rafael Alonso Luna Murillo, ha condicionado su voto, sí a los toros, a cambio de que se hagan una serie de reformas litúrgicas y doctrinarias al rito. Mejor dicho; a que los taurinos abjuren de sus principios para ganar la bendición redentora que ofrece. O si no, no. 

¡Vete a tomar por culo! Darían ganas de contestar, si fuera uno el interrogado. No es el caso. Pero tampoco da para menos, pues entre las “humanitarias” modernizaciones y prohibiciones que intima, don Rafael incluye adulterar el sacrificio ceremonial, el acto mayor, la suerte suprema, convirtiéndola en una vulgar ejecución de matadero, mediante el uso de la infame “Pistola de perno cautivo”, arma de matarife, que a diario se utiliza por cienmiles para masacrar ganado manso destinado a las mesas de los piadosos protectores de animales. ¡Cuánta sinceridad!

Pero continuemos con la pistola de marras, la cual él aspira reemplace la puntilla y seguramente la espada. Como ya desafortunadamente se ensayó en el ruedo (novillo en pie), durante el primer festejo de la pasada feria de Manizales (Colombia), provocando asombro y repudio.

El vil artefacto tiene dos versiones; penetrante y no penetrante. Se dispara sobre la testuz del indefenso animal, aturdiéndolo, noqueándolo, para de inmediato arrastrarlo inconsciente a un lugar escondido, degollarlo y descuartizarlo. El objeto es tapar, ocultar. Que la gente no vea la muerte, que la ignore. Ojos que no ven corazón que no siente, dirán. ¡Qué humanitarismo!

Esta canallada contradice la esencia ética de la corrida, su razón de ser, el principio fundamental que ha justificado su vigencia milenaria. El toro muerto en el ruedo, con ceremonia, con respeto, en franca lid, cara a cara, honorablemente, cruzando armas, defendiendo su vida en condiciones de igualdad.

Pues la corrida, aun siendo cruenta, es ante todo un acto de comunión con la naturaleza. Comunión, y contrición, digo, porque el toro de lidia es el único ser que hoy en día el hombre mata con honor, con decoro. A todos los demás, los asesina por miríadas, utilitariamente, atrozmente, en condiciones de indefensión, mansalva vergonzosa y cobarde superioridad.

La propuesta de Podemos es indecente, ofensiva, inaceptable. Mejor, que continúen votando en contra. Qué importa. Somos o no somos. Al fin y al cabo, a la gente se le mide también por los adversarios que tiene.