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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 18 de julio de 2026

52 Diputados (5 del PSOE) vuelven a presentar una ILP contra la Tauromaquia (1) / por José Carlos Arévalo


'..De hecho pretenden que el Estado dimita de su ya única competencia en materia taurina -defender la Tauromaquia como patrimonio cultural- y otorgársela a las CCAA. Así podrán prohibir la Fiesta de un plumazo las que estén gobernadas por los partidos demandantes..'

EN CORTO Y POR DERECHO
52 Diputados (5 del PSOE) vuelven a presentar una ILP contra la Tauromaquia (1)

Por José Carlos Arévalo
Un año después de que se desestimara la ILP (Iniciativa Legislativa Popular) antitaurina, un grupo de diputados del Congreso (nacionalistas, podemitas y 5 socialistas) vuelven a presentarla. Piensan que, debilitado el Gobierno socialista, el PSOE no se abstendrá como el año pasado y se mostrará más proclive al trueque. De hecho pretenden que el Estado dimita de su ya única competencia en materia taurina -defender la Tauromaquia como patrimonio cultural- y otorgársela a las CCAA. Así podrán prohibir la Fiesta de un plumazo las que estén gobernadas por los partidos demandantes. Nada original. Una simple copia de la estrategia mexicana que tan buenos resultados les ha dado.

Estas líneas no tratan de especular sobre la situación política y la presumible deriva que alienta el optimismo de los 52 diputados. Más pertinente es dejar muy claro lo que dichos inquisidores quieren prohibir a los 8 millones de espectadores que tuvieron las fiestas taurinas el año pasado.

MATAR AL TORO DE LIDIA

El Toro Sagrado. Según los historiadores de la ciencia, hace unos 10 mil años el hombre domesticó ciertos animales. Entre ellos, los bovinos. Pero en la Península Ibérica, las cosas fueron más complejas. Como en el resto de Eurasia hubo razas que se dejaron y otras, no. Pero aquí siempre se respetó a los indómitos. Por varias razones: En la Península, entonces muy vacía de humanos en su encrespada orografía permitió a las hordas bovinas ocupar territorios inaccesibles. Además, sus pobladores habían sacralizado al toro, el domesticado y el indómito. Se supone que por por su sustancial aportación a la vida humana:

Trabajo para la agricultura y el transporte. Piel para el abrigo; carne para la nutrición


Leche de la vaca madre que salvó a los humanos de la alergia a la lactosa. Más un enigma fascinante del indómito para perplejidad del human, pues mataba a sus presas y no las comía. Además, admiración por el poder genésico del domesticado y del indómito, por su tropa de vacas, por su transgresión, como algunos dioses, del tabú del incesto, por sus cíclicas y sorprendentes etapas de mariconeo. Y, finalmente, por respeto a la capacidad del indómito para luchar hasta la muerte en defensa de su territorio. La suma de todas estas funciones, más la inexistencia de pensamiento científico explican su sacralización ibérica.

Si además añadimos que, en aquel tiempo inmemorial, religión y juego no estaban separados, al menos en la Península Ibérica, se entiende que se respetara a los agresivos bovinos más emparentados con el peligroso Uro primordial que, a la inversa, fueron extinguidos en el resto de Europa por su difícil y peligroso pastoreo. Ni siquiera al rey godo Recesvinto, que ordenó su extinción, debido a su peligrosidad para los viajeros de a pie cuando se los topaban en el camino. No sabía el pacífico rey que por estos lares a la gente ya le gustaba torear.

La antropología religiosa y taurina ha revelado el origen mágico y religioso de algunos juegos, como la corrida nupcial. Nos ha informado sobre su ritual, la fabricación de sus útiles y quiénes eran sus participantes. El historiador de las religiones, Álvarez de Miranda, nos detalla este singular festejo y asegura que el último tuvo lugar en Hervás (Cáceres) a principios de los años40 del siglo pasado. Pero ya a principios de nuestra era, el cristianismo bajó de los altares al toro nupcial. Pervivió la creencia, degradada pero viva como superstición. Lo prueba que las prohibiciones taurinas medievales siempre exceptuaran las corridas por bodas. Incluso en ritos cristianos -anteriores a que la Iglesia española adoptara la liturgia gregoriana- el toro jugaba un papel determinante. Así, en los juicios e Dios, y al margen de la Iglesia, en los cambios de sexo, en la corrección de desviaciones sexuales o en la recuperación femenina de la fertilidad y en la estimulación de la potencia genésica del hombre. 

En realidad, la creencia en los benéficos poderes sexuales del toro se ha mantenido viva, a nivel de superstición en el agro, casi hasta nuestros días. De otros ritos atávicos, como las mondas sorianas, los toros de fuego, de cuerda y de muchos otros que se celebran en España todos los años, la investigación folclórica y antropológica tiene todavía mucho que aportar. Por supuesto, si los 52 inquisidores de marras no borran de un plumazo la cultura popular. 

El viernes próximo: El Toro Lúdico (de la corrida caballeresca) y el Toro Mítico de la corrida de toros actual). A propósito de este último quedará demostrado el origen democrático de la corrida de toros actual, así como los atributos que la lidia concede a su público, superiores a los que ofrece cualquier otro espectáculo a sus espectadores. No saben los 52 atrevidos en qué charco se han metido.

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