'..una forma de torear con la que David de Miranda está escalando la cúspide del toreo. Toreo con el que descifra todos los argumentos para atrapar el éxito. Una manera de crear hermanada con la inteligencia y la belleza, sin descartar la pureza. Sencillez y buen gusto en una tauromaquia admirablemente expresiva..'
GALLEANDO
Vayan a verlo
Por Manolo Viera
Está tocado por la vara del valor y, además, por la impecable quietud. No ha tenido prisa por llegar. Casi lo ha logrado y aún sigue haciéndolo todo sin celeridad. Ante el toro y lejos de él. Actúa despacio. En su tiempo. Cada tarde que viste el traje de torear expone sus argumentos para seguir ahondando en su verdad. Manda en las embestidas con la mejor versión de un concepto que constituye, por sí solo, una extraordinaria aportación a la tauromaquia actual. Simple y poderosa demostración de una forma de lidiar con la que alcanza su cenit con la regularidad de los grandes triunfos.
Una colección de “puertas grandes” certifica la grandeza de su toreo. Ese que hace que se vivan en la plaza momentos tremendos cargados de emotividad. Valor, veracidad y elegancia en el hacer. Algo más allá que un bonito natural. La excelencia de la lidia transformada en poderosa dimensión con la que consigue enloquecer a quien le ve. Formas de ejecutar una tauromaquia despaciosa y contenida. Todo está ocurriendo en esta temporada de sueños hechos realidad.
Faenas concebidas en su forma con el vigor de lo auténtico. Al principio fue quietud en un concepto de miedo. Después, un penetrante juego de muñeca que refuerza el armazón de un toreo con el que ilumina los tendidos, contagiando sentimientos que inducen a la emoción. Razón de ser de una forma de torear con la que David de Miranda está escalando la cúspide del toreo. Toreo con el que descifra todos los argumentos para atrapar el éxito. Una manera de crear hermanada con la inteligencia y la belleza, sin descartar la pureza. Sencillez y buen gusto en una tauromaquia admirablemente expresiva.
Nadie duda ya de las cualidades que acompañan a quien realiza en los ruedos verdaderas hazañas que habitan en el juego de la vida. A la vista está aquella ya lejana tarde en la que rozó la tragedia. Viéndole torear se abre el corazón. Fascina la forma de concebirlo, de ofrecerlo caminando por ese mundo de autenticidad traducido en pasión y, a veces, en dolor. Hace días, en la plaza de toros de Pamplona, volvió a dejar patente su enérgica vena de figura, y aún le quedan muchas plazas para culminar su temporada. Vayan a verlo.

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