'..No hace mucho publicamos un artículo, y en él decíamos que Valencia siempre ha tenido muchos y muy buenos toreros de oro y de plata, y sobre todo, siempre ha tenido y tiene muy amplia y buena afición, por lo que suceda en dicha plaza, los triunfos conseguidos allí deberían pesar más de lo que pesan a la hora de valorarlos..'
Valencia merece un buen palco presidencial
Rafael Comino Delgado
El pasado 17 de julio se dio en Valencia la corrida estrella de la feria de san Jaime, y ello gracias a el maestro Andrés Roca Rey, que se apuntó a ella, y con ello no quiero minusvalorar a los otros dos componentes del cartel, José Mari Manzanares y Alejandro Talavante, pero hemos de reconocer que hoy por hoy Roca Rey es máxima figura del toreo, y además en Valencia se le aprecia mucho gracias a lo que él siempre ha puesto y pone, de su parte en dicha plaza.
Sin embargo, cuando acabó la corrida leí la crónica de José Ignarcio Galcerá en Aplausos.es, y allí ponía de manifiesto que la señora presidenta de la corrida no estuvo nada acertada negando la segunda oreja del último toro a su matador, el maestro Roca Rey, que con creces la había merecido. Y un día después leí, también en Aplasos.es, un artículo de José Luís Benlloch, que abunda en el mismo sentido, y llega mucho más lejos, pues dice, “El palco, secuestrado, Roca, burlado, Valencia traicionada…” y que incluso estuvo a punto de provocar, la ocupante del palco, una importante alteración del orden público. Posteriormente leí que, en la novillada del día 19 de julio, el palco negó una merecida oreja a Julio Norte, por lo que la afición le obligó a dar dos vueltas al ruedo, lo que equivale a una oreja (muy bien hecho por los aficionados).
En varios medios he leído que el palco de la plaza de Valencia ha estado durante casi toda la feria muy desacertado. Se por experiencia lo difícil que es impartir justicia, a veces en segundos o en minutos, cuando se está arriba en el palco, pero también creo, con mucha seguridad, que cuando todos los medios informan en el mismo sentido es evidente que los presidentes de la plaza de Valencia dejan mucho que desear, por lo que se refiere a cumplir acertadamente con su función de acuerdo con el Reglamento taurino, y también con el sentido común, que siempre debe imperar.
No hace mucho publicamos un artículo, y en él decíamos que Valencia siempre ha tenido muchos y muy buenos toreros de oro y de plata, y sobre todo, siempre ha tenido y tiene muy amplia y buena afición, por lo que suceda en dicha plaza, los triunfos conseguidos allí deberían pesar más de lo que pesan a la hora de valorarlos. Creo que la primera plaza de toros del mundo es las Ventas de Madrid, y la Maestranza de Sevilla es muy importante, pero Valencia (ciudad y provincia tienen más habitantes que Sevilla) con su gran tradición taurina y todo lo que representa en el toreo, debería estar actualmente, por todo ello, a la par de Sevilla (que dicho sea de paso también lleva años con criterios a veces poco uniformes de los presidentes), pero para eso hace falta que las personas que suben al palco sepan muy bien lo que hacen, estén muy capacitadas, se pongan de acuerdo en los criterios a seguir para que siempre sean los mismos o muy parecidos, y cuando tomen decisiones muy polémicas explicar a los medios de comunicación la razones que han tenido para ello; en definitiva que le den la categoría que merece, aunque con actuaciones como las antes referidas en la plaza de Valencia, lo que hacen es quitarle categoría. Así no se va a ninguna parte, quedará como una plaza más entre tantas como hay en España.
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