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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 20 de julio de 2021

Una afición aparcada / por Antolín Castro


Ocho toreros y ocho ganaderos son el plato de todas las salsas, lo que condena a todos los demás, toreros y ganaderos, ya hundidos por la pandemia, a arrojar la toalla. La misma toalla que los aficionados mantienen en la mano a la espera de mantenerla o tirarla.

Una afición aparcada

Antolín Castro 
Con una temporada que avanza con paso cierto, pero con muchas restricciones todavía, la afición no termina de arrancar.

O quizás sí, pero no lo podemos ver en su plenitud. Como sabemos las plazas suelen cubrirse de aficionados y público en general. Es por ello que se hace muy difícil saber las magnitudes con exactitud.

Como ejemplo tomemos la plaza de Las Ventas. Aunque todos sus abonados no puedan considerarse aficionados de los de verdad, si se puede afirmar que, entre los dieciséis mil abonados, muchos lo son. De igual modo, aunque no en la misma magnitud, podríamos considerar el resto de las plazas de primera. Sin esas plazas no vamos a poder conocer en dónde nos encontramos realmente.

La verdad es que, y lo puedo afirmar, muchos de quienes eran aficionados de ‘hueso colorado’ como se dice en América, han perdido ese entusiasmo por los festejos taurinos. No todo lo ha hecho la pandemia que, por supuesto, con su paralización ha hecho mella, también es algo, de forma evidente, que se venía arrastrando mucho antes.

Por todo eso, y muchas cosas más, la verdad es que la parte más importante de los aficionados se encuentra aparcada, a la espera de acontecimientos. Saber qué propuestas van a hacerse, desde el sector de los profesionales del toro, para revitalizar lo que, a todas luces, estaba bastante adormecido.

Conozco quien te cuenta que vive más emociones en el fútbol que en un festejo taurino. Conozco también quien no aguanta dos horas y media o más de un espectáculo altamente previsible. De ahí que esté impaciente la afición por saber qué se va a ofrecer para recuperar tanto tiempo perdido.

Y lo que se ve es que los carteles, con dos o tres incorporaciones positivas, siguen siendo los mismos. Montan los carteles basados en los mismos ingredientes de siempre, esos que fueron los que echaron a muchos aficionados al monte. Ganaderías y toreros iguales. A salvo la marcha de Ponce estamos donde estábamos.

Ocho toreros y ocho ganaderos son el plato de todas las salsas, lo que condena a todos los demás, toreros y ganaderos, ya hundidos por la pandemia, a arrojar la toalla. La misma toalla que los aficionados mantienen en la mano a la espera de mantenerla o tirarla.

Una afición aparcada, espera impaciente, pero en serio, que se de el pistoletazo de salida para quedarse en el barco o bajarse de él. Mientras tanto, los que hacen y deshacen creen que nada sucedió, nada sucede y nada sucederá manteniendo las mismas ideas y herramientas de trabajo.

Mientras dure el aparcamiento esperemos que no nos salga demasiado caro el parking.

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