'..Acuden a los cosos más personas menores de treinta tacos que nunca, a pesar del coste de las entradas. Una realidad que escuece a los Urtasun de turno, enrocados en la causa animalista. Seguiremos yendo a la plaza porque nos fascina la raza de lidia, nos emociona la verdad del toreo -puro, largo, templado- y amamos la libertad..'
Toros, juventud y libertad
Ignacio Miranda
En mis tiempos de profesor asociado de la Universidad de Valladolid, tuve que impartir la asignatura de Periodismo Especializado. Por aquello de la libertad de cátedra, la amplitud de miras y el saber no ocupa lugar, dediqué una sesión a la crónica taurina. Ya el día anterior, cuando lo advertí, hubo amago de motín, a pesar de dejar claro que no veríamos vídeos de festejos, no vaya a ser que algún alumno se maree al ver sangre del animal por el morrillo, como le ocurrió a Himmler en la plaza de Las Ventas cuando visitó España en 1940, para tantear a Franco sobre una eventual entrada en la Segunda Guerra Mundial. Anécdota histórica que por supuesto desconocían.
Algún estudiante rebotado de Biológicas negaba la validez científica de los estudios veterinarios que afirman que el toro bravo soporta la lidia por tener un umbral del dolor muy elevado en la plaza gracias a la liberación de betaendorfinas, en dosis infinitamente superiores a las de otros rumiantes. Alguna justificación hormonal debe haber para explicar cómo se crece al castigo. Pues en clase pasamos un rato extraordinario analizando pasajes de crónicas de Mariano de Cavia, Gregorio Corrochano, Antonio Díaz Cañabate, Alfonso Navalón, Joaquín Vidal o Javier Villán, maestros del género en distintas épocas que nos dejaron una prosa memorable para narrar la grandeza de la tauromaquia. Periodismo en mayúsculas. Un feliz hallazgo para algunos alumnos, que pudieron contemplar de otra manera un espectáculo legal y protegido por la normativa.
Así las cosas, no es de extrañar que la librería situada en la monumental de la calle de Alcalá, especializada en la materia, tenga cada días más lectores jóvenes ávidos de formarse para conocer mejor el planeta de los toros. Acuden a los cosos más personas menores de treinta tacos que nunca, a pesar del coste de las entradas. Una realidad que escuece a los Urtasun de turno, enrocados en la causa animalista. Seguiremos yendo a la plaza porque nos fascina la raza de lidia, nos emociona la verdad del toreo -puro, largo, templado- y amamos la libertad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario