
“La amenaza más grande que sufre la paz hoy en día es el aborto, porque el aborto es hacer la guerra al niño, al niño inocente que muere a manos de su propia madre. Si aceptamos que una madre pueda matar a su propio hijo, ¿cómo podremos decir a otros que no se maten?”
Santa Teresa de Calcuta
Víctima el feto y víctima la madre
Rafael Comino Delgado
Catedrático de la Universidad de Cádiz
El presidente del gobierno, don Pedro Sánchez, máximo representante y en la práctica líder actual de los social-comunistas españoles, quiere blindar, en la Constitución, el aborto provocado, o asesinato de niños en el vientre de sus madres, el más cruel de todos los asesinatos, pues son seres humanos totalmente inocentes. Santa Teresa de Calcuta decía sobre el aborto provocado, “La amenaza más grande que sufre la paz hoy en día es el aborto, porque el aborto es hacer la guerra al niño, al niño inocente que muere a manos de su propia madre. Si aceptamos que una madre pueda matar a su propio hijo, ¿cómo podremos decir a otros que no se maten?”
En España y en otros muchos países, con una teórica democracia, considerados pertenecientes al primer mundo, está permitido el aborto provocado, que se mire como se quiera mirar es el asesinato de un ser humano muy inmaduro, pero humano, y cuanto más tarde (a veces interrumpen el embarazo a los siete meses o más, por lo cual ya no es aborto sino un parto inmaduro o preterminal) se haga el aborto más maduro estará ese ser que, insisto, es un ser humano, y matarle es tan crimen, tan asesinato como si de una persona mayor se tratase o incluso más, porque ese embrión o feto es, como decíamos, inocente, no pidió ser concebido, y ahora que lo ha sido, simplemente porque no interesa su nacimiento se le asesina.
Como decía el presidente Ronald Reagan, “el problema del aborto es que los más afectados no pueden votar”, votamos los ya nacidos, y decidimos por otro ser que no puede hacerlo por sí mismo, y votamos lo que a nosotros nos conviene en cada momento, pero no lo que le conviene al que no se va a dejar nacer. Seguramente, algún día la humanidad mirará hacia atrás y pensará algo parecido a lo que pensamos ahora cuando recordamos que la esclavitud era legal en un tiempo. Ahora es legal algo peor aun, el asesinato a gran escala de inocentes.
Argumentar que ese ser humano solo es un preembrión (concepto inexistente en Embriología e inventado por los abortistas), que no es todavía un ser humano, que su cerebro es muy inmaduro y no padece dolor al matarle dentro del útero, etc. es una enorme falacia, son juicios inventados interesadamente por personas que no conocen el tema en profundidad, por algunos políticos, por los componentes de los grupos proabortistas, por los médicos que practican los abortos para enriquecerse con ello, para engañar a la conciencia de la mujer que aborta, de sus familiares o de los interesados en que se realice ese determinado aborto.
Desde el mismo momento en que el ovocito es fecundado por el espermatozoide y se forma el zigoto, allí hay una vida humana en potencia, todavía muy inmadura, pero si no le ponemos obstáculos a su evolución natural, un día acabará siendo un bebé recién nacido, luego un niño, un adolescente, un ser humano adulto. También es muy inmaduro un feto que nace a los seis meses de embarazo, o incluso menos, pero que si ponemos los medios adecuados esa vida puede continuar madurando, y algún día puede llegar a ser, si dejamos que la naturaleza siga su curso normal, un adolescente, una persona mayor.
Decir que la mujer tiene derecho a hacer con su cuerpo lo que le plazca es otra enorme falacia, pues atentar contra la vida de un hijo que ella ha concebido siempre será un crimen, porque es otro cuerpo dentro del suyo. Hay casos, sin duda, en que continuar con el embarazo adelante puede poner en riesgo la vida de la madre, pero actualmente la ciencia tiene medios para intentar y conseguir salvaguardar la vida de madre e hijo, prácticamente en todos esos casos. Y desde luego, si no quiere criar a ese recién nacido cuando nazca, siempre tiene la posibilidad de darlo en adopción, pero la peor decisión que puede tomar es la de matarle dentro de su útero, es decir, de abortar.
Ahora se está hablando mucho del síndrome postaborto del cual, los proabortistas, dicen que no existe, o que no está descrito en los manuales de Obstetricia, pero hay personas muy doctas, con prestigio internacional que lo han descrito, ¿Por qué no creerles? ¿Hay algún obstetra-ginecólogo o psiquiatra de prestigio que niegue su existencia? A lo largo de toda mi vida (casi 60 años) dedicado a la Obstetricia y Ginecología, he conocido muchas mujeres que se han sometido a un aborto, por múltiples motivos, casi siempre porque el nacimiento de ese niño, en ese momento, no le convenía, por razones, sociales, económicas, o del tipo que fueran, mujeres que me contaron sus experiencias y sus sentimientos tras abortar, y puedo asegurar que toda mujer, psicológicamente normal, y enfatizo lo de normal, tiene un instinto maternal que le hace no querer abortar, lo hace porque las circunstancias que le rodean en ese determinado momento le sobrepasan, no tiene la fuerza mental ni la ayuda para superarlas, al contrario, le empujan a tomar esa determinación, y para el resto de su vida le quedará el sentimiento, en lo más profundo de su alma, de su conciencia, de haber matado a su hijo (es la frase que utilizaban contándome su experiencia), un ser totalmente inocente, que además no pidió ser concebido, lo concibieron ella y su pareja libremente, salvo casos de fallo del método anticonceptivo que utilice o violación, circunstancia en la que siempre, si ella no quiere ese hijo, puede darlo en adopción. Por eso, siempre que una mujer me consultaba sobre este tema, le decía lo mismo,
“todo menos abortar, porque si lo hace lo llevará en su alma, en su conciencia, el resto de sus días, y el sufrimiento que ello le va a causar será infinitamente mayor que el que le ocasionaría ahora si le dejase nacer”. “Hay centros donde le pueden ayudar, no va a estar Ud. sola”.
Actualmente en España la inmensa mayoría de las mujeres, prácticamente el 100 %, que abortan lo hacen empujadas por familiares, por amigos, por la sociedad, por su pareja, porque en lugar de prestarles apoyo, cuando más lo necesitan, lo que hacen es empujarles tratando de convencerles de que eso es lo correcto, que lo que lleva dentro es solo un trocito de carne sin más, o un grupo de células que no significan nada. Por eso los proabortistas, tratan de impedir que la mujer vea el feto cuando se le realiza una ecografía, que oiga el latido del corazón fetal, que vean al feto abortado, que se pronuncie la palabra aborto, que la sustituyen por el eufemismo, “interrupción voluntaria del embarazo” (IVE), que hablen con gente que les ofrezca ayuda, etc. En definitiva, abortan empujadas por las personas que están en su entorno, por la sociedad abortista en general. Es cierto que la ley está ahí y a nadie se le pone una pistola en el pecho para que aborte, suelen decir los políticos y los proabortistas, pero tampoco es del todo verdad.
He conocido muchos casos de mujeres que han abortado amenazadas de muerte por su pareja, por sus familiares, o por alguien a quien no le convenía que naciera ese niño.
He conocido a mujeres que se sometieron a un aborto tras sufrir una terrible paliza por personas de su entorno, para obligarla a abortar.
También he conocido a varias mujeres que se sometieron a abortos, y los médicos que les atendieron les causaron tales destrozos en su matriz o útero, que no perdieron la vida de puro milagro, pero si perdieron su matriz.
Así mismo he conocido a algunas de las mujeres que hicieron frente a todas las amenazas, continuaron con su embarazo adelante y su satisfacción, su felicidad por haber superado tanto inconveniente eran sublimes; se les puede catalogar de verdaderas heroínas.
No soy quién para juzgar a nadie, y menos a una mujer que se somete a un aborto, pero si repito, con toda la claridad de la que soy capaz, que el 100 % de los casos de las mujeres que abortan intencionadamente lo hacen coaccionadas por su entorno, por la sociedad en general, que en lugar de ofrecerles ayuda lo que hacen es empujarles al precipicio que supone matar a su hijo. Ellas, al fin y al cabo, son víctimas, igual que el embrión o feto abortado, con la diferencia de que él no ha nacido, no llevará ninguna culpa sobre su conciencia, pero ella llevará el resto de sus días una terrible carga que le hará sufrir mucho, porque, "Lo que las leyes no prohíben, puede prohibirlo tu conciencia”.
Sigo diciendo que no soy quién para juzgar a nadie, pero si quiero afirmar que la sociedad proabortista, los grupos proabortistas, los que se lucran con este negocio, porque es un grandísimo negocio, los políticos que no prestan ayuda a la mujer que se encuentra ante este trance y, al contrario, tratan de convencerles de que lo mejor es abortar, son todos ellos los verdaderos culpables de ese asesinato, del suplicio que habrá de soportar mientras viva la mujer que se somete a un aborto (es víctima), y algún día tendrán que rendir cuentas a quien está por encima de todos nosotros.
Yo pido, por favor, a todos los lectores de este artículo, que si conocen a alguna mujer que se encuentre en el trance de decidir si aborta o no, o ya ha abortado, le ayuden todo lo que puedan, de la forma que puedan, psicológica (con su comprensión, con su cariño, etc.), y materialmente, pero ayúdenle, porque no se pueden imaginar el gran favor, el bien que le harán, pues seguro que lo estará pasando muy mal.
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