
'..El recordado torero de Ronda volvía a Madrid, tras dos temporadas lejos de los ruedos, para asumir un compromiso de máxima figura del toreo..'
El gesto de Ordóñez
Paco Delgado
Tras dos años retirado, Antonio Ordóñez volvía a torear en Las Ventas y en San Isidro, feria que aquella temporada de 1965 llegaba a los dieciséis festejos.
En un ciclo en el que las figuras repiten dos y tres tardes cada una, el de Ronda sólo se deja anunciar en una corrida, la que cierra el serial el día 30 de mayo. Y para su retorno a Madrid no pide una corrida cualquiera ni una de las que por entonces elegían los que mandaban. No. Pide la de Pablo Romero.
Aquella tarde, en la que confirmó su alternativa José Fuentes -que demostró que sabía torear muy bien y cortó una oreja del sexto- y completaba el cartel Carlos Corbacho, Ordóñez volvió a encaramarse en la cima del toreo. Su segunda faena fue un dechado de clase, de ciencia lidiadora, de poderío y arte. Un compendio de lo que es torear, llevándose las dos orejas de “Comilón” y convirtiéndose en el gran triunfador no sólo de aquel festejo, sino de la feria, copando todos los premios.
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