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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 21 de mayo de 2026

La peor corrupción de Zapatero / por Irene González

El incierto futuro de Zapatero

'..La peor corrupción de Zapatero no ha sido este expolio, sino provocar la división de los españoles que fuimos enterrados en deuda y guerracivilismo para ocultar que llegaban al poder a llevárselo todo. Rescataron a los terroristas de ETA para mantenerse en el poder que le abriese la puerta al enorme negocio de extracción de rentas de abajo a arriba..'

La peor corrupción de Zapatero
Sin un Consejo de Ministros títere del presidente del Gobierno sobre el que él tiene poder e influencia no se podría dar el delito.

Irene González
Algo tanto tiempo anhelado, tanto tiempo esperado, que cuando llega tras una eternidad sostenida en la desesperanza de la injusticia, cuesta creer que sea real, que de verdad suceda. El ex presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha sido imputado por la Audiencia Nacional investigado por delitos de tráfico de influencias, blanqueo de capitales, pertenencia a organización criminal y falsedad documental, dentro de la investigación por el desvío de fondos públicos en el rescate de la aerolínea venezolana Plus Ultra bajo la presidencia socialista de Pedro Sánchez. El auto basado en el informe de la UDEF señala a Zapatero como el "núcleo decisor" y "vértice" de una estructura destinada al cobro de comisiones públicas mediante el tráfico de influencias y la emisión de facturas por servicios de asesoría inexistentes a través de sociedades sin actividad. Zapatero es señalado como "el que ejerce el liderazgo estratégico y mantiene los contactos institucionales y empresariales de alto nivel nacional e internacional”.

Sucede de repente algo extraño en la España en la que nunca sucede nada contra la impunidad, y es que aflora esa contradicción del escándalo por la corrupción de un ex presidente del Gobierno, pero por hechos cuyo silencio ha sido normalizado. Nadie se sorprende de que Zapatero sea investigado por tráfico de influencias, lo peor es que nadie se escandalice porque haya tardado tanto.

El factor Donald Trump

El momento no puede entenderse sin los Estados Unidos. Desde que Donald Trump sacó a Maduro del poder y encontró en Delcy Rodríguez su colaboración, muchos de los personajes aledaños al chavismo han sido detenidos, como el considerado testaferro de Maduro, Alex Saab en el caso de fraude por ayuda alimentaria a los venezolanos que se investiga en Washington. En dicha causa han salido a relucir otros nombres como el de Camilo Ibrahim y Rodolfo Reyes, piezas clave de la compañía Plus Ultra con una relación estrecha con Zapatero. En las comunicaciones de Reyes se han encontrado las principales pruebas que han motivado la imputación del expresidente socialista. Desde hace tiempo se oía esa música en Washington de colaborar con España para entregar a Zapatero, y finalmente ha sucedido.

Pero la cuestión importante no es el caso judicial de Plus Ultra en concreto, ni siquiera el hecho insólito de que un ex presidente del Gobierno de España pueda acabar en prisión por delitos graves de corrupción. Lo que no se puede perder de vista son dos cuestiones tan importantes, urgentes y evidentes que por ello los medios fingirán que no pueden ser vistas a pesar de flotar en la superficie como un pez muerto.

La primera es que el delito de tráfico de influencias no puede cometerse en solitario, requiere la colaboración, la participación en mayor o menor medida de al menos dos sujetos con una relación estrecha para que pueda darse, el que busca influir en favor de un tercero a cambio de dinero y el que tiene el poder de decidir y finalmente lo hace. Es decir, 

que Zapatero sin un Consejo de Ministros títere del presidente del Gobierno sobre el que él tiene poder e influencia no se podría dar el delito. 

Si Zapatero es investigado, necesariamente ha de acabar siéndolo Pedro Sánchez; si Zapatero es condenado, el siguiente no sólo habría de ser el número 1, sino todos los ministros del Consejo cuyas decisiones son colegiadas. Pedro Sánchez es el eslabón perdido para que este delito pueda consumarse. Si buscaron estar en el Gobierno para lucrarse en el negocio de las influencias, cabe preguntarse ¿quién es realmente el Presidente, Sánchez o Zapatero?

Un sistema de expolio

La segunda cuestión pestilente que aflora en la ciénaga política ante esta imputación es la más importante. El tráfico de influencias no es una anomalía inaugurada por Zapatero, sino el negocio que teje la red que sostiene al régimen del ´78 donde la organización matriz del tráfico de influencias sería el PSOE con sede en La Moncloa, siendo el Estado la estructura de esta red. De este modo en una partitocracia, una banda que busque montarse en el petro–oro, tomará el control de un partido político con la única finalidad de llegar al poder y hacer negocios usando el ingente presupuesto público del Estado. El Régimen no ha sido otra cosa que un enorme sistema de expolio y extracción de recursos a la clase trabajadora española para que se enriqueciesen los que tenían influencia en dirigir ese flujo de riqueza. Una cloaca cuyo señor es el PSOE con la colaboración del resto de partidos regionalistas, y por supuesto la connivencia, al menos silente, del Partido Popular.

La peor corrupción de Zapatero no ha sido este expolio, sino provocar la división de los españoles que fuimos enterrados en deuda y guerracivilismo para ocultar que llegaban al poder a llevárselo todo. Rescataron a los terroristas de ETA para mantenerse en el poder que le abriese la puerta al enorme negocio de extracción de rentas de abajo a arriba. Un expolio monstruoso que para el socialismo bien valía romper España y ocultarlo bajo muros de ideología que han paralizado y destruido nuestro país en el cainismo izquierdista. Tienen por mesías a Zapatero porque su religión es el odio a España y su amor por el dinero. Es insostenible que el Gobierno continúe hasta el 2027. Es insostenible que el PP sólo espere heredar un sistema sin plantear reformas.

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