
Ayuso en México
'..El único discurso que tiene la presidenta de la Comunidad de Madrid es celebrar que lleguen de forma masiva inmigrantes de toda Latinoamérica equiparándolos a los españoles que llegan de otras provincias a la capital de su propio país en un claro desprecio a los españoles..'
Ayuso, mestizaje y prioridad extranjera
La presidenta madrileña ha adoptado la estrategia de Sánchez de cambiar el censo electoral por uno que la vaya a votar.
Irene González
La obsesión por la inmigración de Ayuso, inherente a un menosprecio por los españoles y la realidad que sufren los trabajadores en el Madrid colapsado de todos los acentos, ha llegado demasiado lejos. Ayuso ha tomado el camino suicida en favor del desorden inmoral de la inmigración masiva que supone necesariamente el fin de nuestra identidad y de cualquier mínimo de prosperidad y justicia social. Este enloquecimiento pro-inmigración ha llegado a su momento culmen en una entrevista en Cuatro al celebrar que “hay inmigrantes que no trabajan, pero están teniendo hijos, así aportan vida y mestizaje”. ¿Recuerdan eso de “Europa será conquistada por el vientre de nuestras mujeres”? Ayuso no reivindica una historia sobre la Hispanidad de hace 500 años, ella está reivindicando un modelo de sustitución poblacional en el que la familia trabajadora española deja de ser la destinataria central de los recursos públicos o el objetivo de su gobierno. Celebra de modo indistinguible al de Irene Montero el reemplazo poblacional, el borrado del español, la cuestión clave y más existencial que es el fondo de todos los planes globalistas que han incentivado la inmigración masiva, borrar a los europeos, nuestra identidad y crear una sociedad mestiza, más obediente, sin más interés común que el dinero en modo supervivencia con ayudas. Para ella es motivo de alegría que España sea algún reducto tercermundista, y cree que nos hace gracia que encima financiemos nuestra desaparición.
El único discurso que tiene la presidenta de la Comunidad de Madrid es celebrar que lleguen de forma masiva inmigrantes de toda Latinoamérica equiparándolos a los españoles que llegan de otras provincias a la capital de su propio país en un claro desprecio a los españoles. Disculpen que señale lo obvio, pero no es lo mismo que venga a Madrid un español de Zamora que un ecuatoriano de Guayaquil, que además llega con un certificado de vulnerabilidad y su reagrupación familiar. No para de repetir sandeces propia de la xenofilia que padece junto al resto de la izquierda, como que somos y celebramos el mestizaje. Es una falsedad que ayudará comercialmente al empresario Nacho Cano en su musical, pero que no se corresponde con la realidad de España durante milenios, como recordó Carlos Esteban en su artículo “Europa, la conclusión de 5.000 años”.
Desprecio a nuestros muertos
Aquí jamás ha habido mestizaje fuera de casos aislados propios de las minoritarias migraciones, respetados e integrados. En el año 2000 en España la tasa de inmigración era del 2,1%, hoy en Madrid se supera el 30%. Hasta el día del 2 de mayo, que conmemora la sublevación del pueblo español contra el invasor francés y una élite traidora a la patria, (lo que debiéramos hacer hoy), tuvimos que soportar el desprecio a nuestros muertos, a quienes dieron su vida para conservar España para los españoles con la turra latina de Ayuso que afirmó ese día que “la mejor obra de España había sido el mestizaje”, que se dio en América y en bajo porcentaje en la élite criolla, pero desde luego no en España. ¿Qué pintaba hasta ese día celebrar el reemplazo poblacional? ¿De qué mestizaje habla esta señora en España, y sobre todo de dónde viene esa obsesión por destruir lo que somos y borrar a los españoles?
Su oposición insistente a la prioridad nacional presentada por VOX le llevó a negar en la Asamblea que hubiese ningún problema en la distribución de las ayudas y los recursos públicos, “ninguna persona extranjera deja a ningún español fuera de absolutamente nada”. De esta forma miente sobre el colapso causado por la inmigración masiva en la sanidad pública, la educación, la vivienda y el transporte, que son todas áreas de su competencia aunque sólo se dedique a viajar. Porque es en este rol de comercial en el que se encuentra cómoda la que se dedicaba a llevar la cuenta en Instagram del perro de Esperanza Aguirre, actuar en beneficio exclusivo de un par de empresarios a ambos lados del Océano para sentirse entre el dinero, traer mano de obra barata, subir el coste del ladrillo o el coste de las pólizas de la sanidad privada.
Niños sin guarderías
Esta semana miles de padres en Madrid han recibido un jarro de agua fría al saber que sus hijos no tendrán plaza en ninguna guardería municipal para sus hijos, pues más del 40% de las plazas en guarderías públicas han sido ocupadas por inmigrantes, y 3 de cada 4 niños madrileños se han quedado fuera. El baremo de puntos para conseguir plaza en una guardería en Madrid concede el triple de puntos a un inmigrante ilegal que al hijo de un trabajador madrileño. Más de 11.400 familias tendrán que llevar a sus hijos a guarderías privadas con tarifas de 600 euros al mes, lo que sin duda es un golpe contra las familias españolas a las que el PP de Madrid ha declarado la guerra para favorecer a las familias inmigrantes gracias a la prioridad extranjera que han establecido en todo el sistema de ayudas e incentivos públicos. Alguien se estará forrando. Un desincentivo evidente a que los españoles tengan hijos, a esperar más tiempo porque no se lo pueden permitir en el Madrid donde “caben todos los acentos”. Las españolas que quieren ser madres ven que no paran de trabajar y no les salen las cuentas, mientras que todas las extranjeras vienen aquí a parir porque todo el sistema de ayudas está enfocado a las inmigrantes que no trabajan o lo hacen 3 horas en un sitio de manicura. Es un puñal existencial a las familias y la mujer española que ve que las ayudas a la maternidad son sólo para menores de 30, franja de edad preferida por las inmigrantes sin oficio frente a las españolas que se dedican a trabajar y pagar impuestos para financiar que tengan hijos las inmigrantes gracias a los gobiernos de la derecha del PP en Madrid.
Inundar Madrid y España
La crisis demográfica no puede solucionarse con una sustitución del pueblo por otro de fuera y encima obligar a la clase media y trabajadora a financiar su propia desaparición. Ayuso no sólo está a favor como una globalista más como la izquierda, sólo usa la palabra comunismo para engañar a jubilados. Esto responde a una estrategia electoral de Ayuso compartida con el PSOE. Su absurda gira en México ha sido un llamamiento a la invasión migratoria a Madrid cuando tenemos tasas de inmigración insoportables por encima del 30%. El motivo no es sólo su predilección por el extranjero, sino que ha adoptado la estrategia de Sánchez de cambiar el censo electoral por uno que la vaya a votar. Si Sánchez va alterar el censo con su efecto llamada a los izquierdistas de Latinoamérica, ella le dobla la apuesta para que vengan de esos países los contrarios con discursos desfasados de comunismo. El caso es inundar Madrid y España. Nuestros dirigentes que, antes de que el pueblo les cambie en las urnas, han decidido cambiar al pueblo español por otro que les mantenga en el poder, porque por muy mal que estén los servicios, siempre estarán mejor que en los países de donde vienen. Nosotros no somos la prioridad, unos y otros buscan que financiemos nuestra sustitución.
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