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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 10 de mayo de 2026

Real Madrid: Estado de naturaleza en Valdebebas / por HUGHES


'..Y hay consenso en que la desaparición de todo vestigio de autoridad tiene que ver con la poca o ninguna importancia que Florentino ha venido dando a la figura del entrenador..'

Estado de naturaleza en Valdebebas

HUGHES
En el Madrid se pegaron Tchouaméni y Valverde. Se zurraron y volvieron a repetirlo en el acto de conciliación. Al KO ganó el francés, que se suponía era sensible y tocaba el piano. Y recibió Valverde, que parecía tontito pero está en todas. Culpan a su mujer, Mina Bonino (nombre de llamada de Bart Simpson), porque es periodista y opina en redes y como el fútbol es tan machista creen que le malmete al llegar a casa (qué cosas, solo por ser mujer…).

Lo triste de la pelea es que han acabado a palos los que tenían que dirigir el juego del Madrid. El vestuario es una zona No Go. El club ya ha perdido su control efectivo. Y hay consenso en que la desaparición de todo vestigio de autoridad tiene que ver con la poca o ninguna importancia que Florentino ha venido dando a la figura del entrenador. El equipo tiene su firma, sus trazas: un defensa o dos menos de los necesarios; jugadores en posición subóptima en el centro del campo y tres cracks absolutos luchando entre sí por una minúscula franja de césped, como un estrecho de Ormuz en la parte izquierda del ataque.

Lo más curioso de la crisis del Madrid es la formación de clanes. Surgen en las duras y a veces en las maduras. La Quinta del Buitre dicen que no se hablaba con la Quinta del Macho. En el vestuario del Madrid habría dos facciones: los partidarios de Xabi Alonso y los que le hicieron la cama, y bajo esta división aflora otra más profunda y prefutbolística: el clan de los franceses, el de los brasileños y, ya minoritario, el de los españoles, donde estaría el topo (lo del topo blanco alcanza niveles de Le Carré).

Cuando se agota, el Florentinismo acaba así. Después de dimitir Flóper en 2006, tuvo que llegar Capello y disolver el grupo de brasileños. El ideal del fútbol moderno es el Fútbol Total, todos atacan o todos defienden. Su evolución última está en Luis Enrique, que aspira no solo a que todos hagan lo mismo, sino que cualquiera haga lo de otro: que todos hagan todo.

El Madrid ha pasado del Fútbol Total al Fútbol Tribal. Se percibía en la tonalidad conradiana con la que se daba la noticia esta semana. El New York Times tituló: «El dramático descenso del Real Madrid hacia la violencia y el caos». Y parecido El País: «Estallido violento en el Real Madrid». Lo de El País era un gran titular de portada, segunda noticia del día. Le daban al incidente la relevancia que no dieron a los acuchillamientos de Cataluña.

Caos, violencia… Valdebebas como Mogadiscio. Hace unos días, Trump dio un discurso cómico en el que, entre otros grandes éxitos, habló de Ilhan Omar y su Somalia natal. De la representante demócrata contó que se casó con su hermano y de Somalia las lindezas habituales: «Sitio asqueroso, sucio, repugnante» «no es ni siquiera un país, solo corren matándose entre sí». Parece que Trump habla para tontos, pero sus palabras coincidían casi exactamente con la descripción de Hobbes del estado de naturaleza: «bellum omnium contra omnes», la guerra de todos contra todos previa a lo estatal, como un vestuario a la espera del Leviatán Mourinho.

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