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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 22 de mayo de 2026

San Isidro/26: Llegó el glamur… de tres en tres / por Antolín Castro

Manzanares, Ortega, y Aguado. Una terna de lujo y glamur. ¡Qué tarde nos han dado!

'..El glamur se quedó en los claveles de las solapas, en los modelitos y una cursilería general para ver a estos tres artistas..'
Antolín Castro 
Opinión y Toros21 Mayo 2026
Tras varios días sin diestros de almibarado renombre, hoy los que acudían eran tres de tres.

Lo hacía Manzanares en su única cita, por lo que sus partidarios o iban hoy o se quedaban sin verle en San Isidro. Volvía Juan Ortega, quien en su primer día no estuvo al nivel que se le quiere ver. Y, por último, hacía su primer paseíllo Pablo Aguado, al que siempre se espera y gusta ver. Uno de los carteles que antes acabó el papel. Una terna elegante y que no suele despeinarse.

Ellos y quienes vienen a verlos, en conjunto, forman un cartel de mucho glamur. Por todas partes se veían los modelitos de los espectadores. Luego los toros del Puerto y la Ventana tenían la última palabra para que la tarde transcurriera hacia el lado del ‘gla’ o del ‘mur’. Glamur entero era muy difícil que se diera.

Y no se dio, todo fue una sucesión de protestas, de pena, de aburrimiento, de farsa… Los toros resultaron impresentables en algún caso por su presencia, pero luego lo fueron por su condición de mansos o descastados… o las dos cosas al mismo tiempo. El glamur se quedó en los claveles de las solapas, en los modelitos y una cursilería general para ver a estos tres artistas.

Manzanares solo ha querido pasar por la feria una tarde, pero mejor que no hubiera querido ninguna o no se la hubieran dado. Esta pasado si es que alguna vez no lo ha estado. Su toreo le funciona en provincias, pero en Madrid, él mismo demuestra que no quiere venir. No se sabe qué toro le valdría para aplicar ese toreo sin ajuste y ventajista. A la salida escuché a un aficionado preguntarse si había venido el alicantino. De nota.

Juan Ortega quiere que los toros hagan y vayan como a él le gusta, y eso no siempre puede suceder, ningún remedio pone para acoplarse, va a lo suyo y cuando no le coincide el toro se convierte todo en un quiero y no puedo, enganchones e insistencia hasta la pesadez. Se acabó su paso por la feria y sale mal parado. Con dos lances o dos muletazos bien compuesta la figura no se puede triunfar, al menos en Madrid.

Pero como el glamur abarcaba a tres, llegó el tercero, Pablo Aguado, que casualmente tuvo el mejor lote para construir algo al menos decoroso y navegó por la plaza en su primero, al que no supo matar debidamente y escuchó los tres avisos. El último le ofreció embestidas, pero no parecía que se había llevado una bronca en el anterior y que debía echar el resto. Toreo superficial y liviano. Como sus compañeros, suspendido también.

Vean todo el glamur de la tarde: tres toreros suspendidos, tres avisos en un toro, tres veces tuvieron que salir los cabestros y hasta tres toros deberían haber sido devueltos, el presidente solo quiso que fueran dos. Eso sí, casi todos localizaron al chatarrero y comprobaron que vino con otra mujer diferente a la de días atrás. Cosas del glamur.

Los toros del Puerto y de La Ventana, así como los sobreros de José Vázquez y El Freixo, deseamos que den buena carne, juego ninguno. Los toreros dieron pena. ¿Para qué servirá una tarde de glamur si lo que ofrecen es para no volver?

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