
'..estuvo impecable, admitiendo que cuando uno sube al palco a presidir un festejo taurino debe saber, de antemano, que no va a ser posible complacer a todos, siempre habrá alguien contario a la decisión que se tome..'
¡Bien, señora presidenta!
Rafael Comino Delgado
Nos situamos en la Maestranza de Sevilla, día 26 de abril de 2026, donde se acartelan, el Cid, Fortes y José Garrido con toros de la Quinta. Acaba de ser arrastrado el cuarto toro de la tarde, al que Manuel Jesús, el Cid, le ha hecho una faena, para mi, merecedora de oreja. El toro, fue bueno, y Manuel Jesús, que es muy buen torero, cosa que ha demostrado a lo largo de muchos años, le entendió muy bien, y le hizo una buena faena, matándole de una estocada, no perfecta, pero tampoco con grandes defectos. El público pidió la oreja, y según pude apreciar, por las distintas imágenes de la plaza que nos mostró Canal Sur, puede que en alguna zona hubiese petición mayoritaria, pero en la mayor parte de las zonas que yo observé, la petición no me pareció mayoritaria, apreciación que puede ser errónea, pero es la mía, por tanto la Sra. presidenta, Dª Macarena de Pablo Romero, hizo bien en no concederla, situación ante la cual el Cid y su cuadrilla mostraban cara de desacuerdo, lo cual es lógico.
Los comentaristas, de forma muy correcta, también expresaron su opinión al respecto. Yo creo, como decía, que la presidenta estuvo impecable, admitiendo que cuando uno sube al palco a presidir un festejo taurino debe saber, de antemano, que no va a ser posible complacer a todos, siempre habrá alguien contario a la decisión que se tome. Por tanto el toro fue un buen toro, el torero estuvo muy bien, pues su faena fue, en mi opinión, merecedora de una oreja, pero el público no la pidió mayoritariamente, cosa que me sorprendió, por tanto, de acuerdo con el Reglamento, fue correctísimo no concederla, y más en la Maestranza, donde todo se debe analizar con máximo rigor, pues es una plaza de primera con mucho prestigio, muy especialmente la actuación de los presidentes, sobre todo este año, pues he leído varias crónicas según las cuales la Maestranza está perdiendo categoría, precisamente porque se piden y conceden orejas con demasiada facilidad, y los presidentes utilizan criterios diferentes para tomar decisiones, incluso en el mismo festejo.
En este caso fue el público el que no concedió la oreja, y eso de que muchos no llevan pañuelos no me sirve, porque he visto tardes en que se ha argumentado esa teoría para explicar la falta de suficiente petición en un toro, y en el siguiente si había más pañuelos, siendo exactamente el mismo público, pero 20 minutos más tarde. Al hilo de este tema, también me sorprendió que el público no pidiese la segunda oreja para Daniel Luque en el cuarto toro de la tarde, el día 24 de abril, tras una faena, a mi parecer y juzgada en función del juan pedro que tuvo delante, que era merecedora de las dos orejas.
En conclusión, creo que en ambos casos fue el público el que no estuvo acertado a la hora de valorar las faenas como debe ser, siempre en función de los toros. Es mi opinión que pude ser errónea, pero repito, es la que tengo.
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