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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 22 de agosto de 2011

BENEDICTO XVI EN MADRID: VALORES Y ANTIVALORES / por Fortunato González



BENEDICTO XVI EN MADRID: 
VALORES Y ANTIVALORES

Fortunato González Cruz***
Por la calle real
Mérida / Venezuela.- 22/08/2011

La visita del papa Benedicto XVI a Madrid ha colocado frente a frente a los valores cristianos fraguados en su larga y procelosa historia, con los subproductos del derrumbe del socialismo real y las tesis del existencialismo irresponsable.

La gran mayoría de los españoles son respetuosos de sus tradiciones, con las transformaciones que los tiempos van señalando e imponiendo. Asumen la religiosidad con expresiones tan particulares como el culto a María en invocaciones diversas: La Monserrat de los catalanes, el Rocío de los andaluces, el Pilar en Zaragoza o  la Almudena madrileña. Las corridas de toros siguen aguantando la arremetida de quienes las  han combatido con distintos argumentos desde sus inicios. La exquisita cocina española mantiene la legendaria sazón que la vincula a regiones y expresiones de su extensa geografía y se resiste a asimilar la nueva cocina un tanto anodina y fantasiosa, auque cuente con iconos de fama mundial. Esta España de tanto salero luce arrinconada por un poderoso sector de las élites cuyo representante más visible es Rodríguez Zapatero, que ha dirigido las políticas públicas de los últimos años a destruir dichos valores.

Los “subproductos” son europeos con expresiones en España, que muestran un rostro que va desdibujando el que corresponde a la identidad nacional, con sus variantes auténticos. Es el que se exhibe en las marchas del orgullo gay, por ejemplo, que es la representación más categórica de lo grotesco y vulgar, que propone el rompimiento de reglas que la sociedad ha ido construyendo por siglos, como la tolerancia dentro de unos mínimos que aseguren la convivencia. La sociedad debe soportar sus extravagancias, sus excesos, su vulgaridad, sus agresiones, el espectáculo de la degradación que desafía los valores de las relaciones sociales. La sociedad tiene leyes que cumplir, pautas que acatar, impuestos que pagar, una ciudadanía que se ajusta a estándares de comportamientos  que hacen posible la convivencia y que es víctima de la violencia de los desadaptados, muchos de ellos mantenidos del Estado.

El Estado español ha caído en la desprotección de derechos tan claros como el honor,  la moderación, el uso correcto de los espacios públicos tan esenciales en la formación de ciudadanía, para proteger a unas minorías que se han ido apropiando de ellos y desalojando a las mayorías que se van por respeto a su propia dignidad, imposibilitadas de reaccionar. Los cuerpos de policía no pueden actuar ante las nuevas formas de delincuencia por el tráfico y la manipulación de sus “derechos humanos” y la protección que reciben de grupos políticos que obtienen de ellos algunos votos, si es que votan. Da vergüenza ver a los cuerpos uniformados que la sociedad ha organizado para su protección, puestos al servicio de hordas de drogómanos y malvivientes.

La visita del papa a Madrid ha puesto de manifiesto hasta donde llega la quiebra de los principios cuando legisla o actúa a favor de las expresiones patológicas de su sociedad, no porque haya permitido una marcha contra la visita del papa, sino porque permite la exhibición de la impudicia y la indecencia en paralelo, en lugares previamente asignados para los peregrinos que tienen derecho a su manifestación. La visita ganó espacio en todo el mundo, con la mancha de una acción reprochable amparada desde el gobierno español. ¿Permitiría una marcha de los jóvenes católicos en paralelo a una del orgullo gay?

Occidente tiene problemas económicos, políticos y sociales cuyo tratamiento es difícil, pero mucho más grave es que los principios y valores que le dan soporte estén siendo carcomidos por la excesiva tolerancia de unas élites pueriles que han tomado el Estado y usado los mecanismos del poder a propósito o por impericia, para que unas peligrosas minorías impongan sus antivalores.   
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***Fortunato González Cruz 
Profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de los Andes.-. Decano de la Facultad e Ciencias Jurídicas y Políticas. Director del Centro Iberoamericano de Estudios Provinciales y Locales CIEPROL. Director de la Cátedra de Tauromaquia de la Universidad de Los Andes. Académico de Ciencias Políticas y Sociales.