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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 27 de agosto de 2011

BILBAO: Los mejores empresarios y apoderados, los Lozano, también grandes ganaderos / EFE



Plaza de Toros de Vista Alegre de Bilbao
Enrique Ponce, David Mora, y Daniel Luque
(Fotografías de Burladero.com)


Los mejores empresarios y apoderados, 
los Lozano, también grandes ganaderos

"La corrida de Alcurrucén espectáculo de clase y bravura..."

"...el toreo de Ponce brilló de una forma espléndida. El temple, la técnica. Hermosísimo toreo...

"...La oreja que cortó David Mora va a reforzar notablemente su brillante palmarés de esta temporada,,," 

"...A Daniel Luque le pudieron las ganas desenfrenadas en sus dos toros..."

Juan Miguel Núñez 

Bilbao, 26 ago (EFE).- 
Una extraordinaria corrida de toros de la ganadería de Alcurrucén fue lo más destacado del séptimo festejo de las Corridas Generales, un ejemplo en toda regla, pues, si sus propietarios, los hermanos Lozano, ya eran los mejores empresarios y apoderados, ahora también grandes ganaderos.


FICHA DEL FESTEJO.- Toros de Alcurrucén, muy bien presentados, bravos y nobles, de muy buen juego. Si acaso en el conjunto desentonó el segundo, pero así y todo aportando también lo suyo. Los seis arrastres, ovacionados.
Enrique Ponce: dos pinchazos y media (ovación tras aviso); y estocada (oreja con petición de la segunda).
David Mora: estocada fulminante (oreja); y pinchazo, estocada y descabello (ovación tras aviso).
Daniel Luque: dos pinchazos y dos descabellos (vuelta tras aviso); y estocada y descabello (aviso ovación tras petición).
En cuadrillas, Félix Jesús Rodríguez y Víctor Manuel Martínez saludaron tras banderillear al quinto.
La plaza rozó el lleno en tarde de nubes y claros, y con ligeras rachas de viento que se notaron en el ruedo en la primera parte del festejo.
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ESPECTÁCULO DE CLASE Y BRAVURA 
Una familia plenamente identificada con el toreo, los hermanos Lozano, hijos y sobrinos, espejo de grandes apoderados, han sido, si no es que siguen siendo, los mejores empresarios, y ahora están en la tarea de demostrar que son también unos grandes ganaderos. La prueba, la gran corrida de toros que han lidiado hoy en Bilbao Los toreros, los tres, han estado bien. Y se han cortado dos orejas, una Enrique Ponce y otra David Mora, y todavía pudieron ser más si no es por la espada o las exigencias del presidente.

Pero lo verdaderamente reseñable en la tarde han sido los toros, que más allá de su buen juego ofrecieron un espectáculo de clase y bravura poco usual.

Molestó el viento en la primera parte del festejo, condicionando en cierto modo la actitud de los toreros, pendientes de buscar el refugio para que las telas no volaran, lamentablemente donde los toros podían desarrollar menos.
Aún así, la bravura y el buen estilo fue una constante, "empujando" los engaños por abajo, desplazándose largo, repitiendo... ¡Qué gran corrida la de Alcurrucén! Aunque habría que quitar en parte al segundo, al que no obstante David Mora terminaría cortándole una oreja, lo que quiere decir que algo más que bueno tuvo también este toro.

Ponce fue el primero en notar el inconveniente del viento en el toro que abrió plaza, con el que tuvo que cerrarse en tablas en la faena e muleta. Hubo pases sueltos pero muy bellos, en los que primó la estética. Y hubo un desarme y dos pinchazos previos a la media estocada definitiva que lo estropearon todo.
El cuarto fue un gran toro, con el que el toreo de Ponce brilló de una forma espléndida. El temple, la técnica. Hermosísimo toreo.
Faena a más mientras el toro también crecía en su ímpetu. La faena, más allá de los detalles y la torería de Ponce, tuvo mucha profundidad. Aunque tras la estocada el presidente consideró que era de una oreja, hubo fuerte petición para el segundo trofeo.

David Mora tuvo un primer toro noble y pronto, sin embargo, cortito de embestida. Pero pudieron más las ganas del torero, muy encima, llevándole largo. Fue una faena de mucho mando y con el magnífico colofón de una gran estocada.
La oreja que cortó David Mora va a reforzar notablemente su brillante palmarés de esta temporada El quinto fue toro con mucha "transmisión" y emotividad, como casi toda la corrida desde la doble condición también de la clase y la nobleza. Mora lo toreó por los dos pitones con mucha disposición y estética, aunque sin la rotundidad necesaria en la suerte suprema.

A Daniel Luque le pudieron las ganas desenfrenadas en sus dos toros. Muy bien por momentos en sus dos faenas, pero sin redondear.
Acompañó con temple y buen gusto en una tanda a derechas en el tercero, y el resto fue más deslavazado y con menos ajuste. Era toro con mucha clase, y hubiera merecido algo mejor. También se le atascó la espada a Luque y lo que debió ser un triunfo grande se quedó sólo en una sola vuelta al ruedo.
El sexto, otro toro obediente y repetidor, aún con el ligero defecto de salir con la cara alta en los muletazos, tampoco estuvo Luque a la altura de las circunstancias. EFE jmnb/is (foto)

 Enrique Ponce
 David Mora
Daniel Luque