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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 20 de agosto de 2011

José Tomás en Ciudad Real: El pastelazo / Por Bocanegra

El 1º de José Tomás

 José Tomás en Ciudad Real
El pastelazo


 Recordando al Diamante Rubio 

Bocanegra
(Fotografía: La Loma)

20/08/2011
Nunca estaremos bien agradecidos a aquellos que nos advertían: No vayas a esa que es un pastelazo. 

Eran aquellos tiempos felices cuando la paguilla del domingo había que administrarla con buen tino, cuando se sabía lo que era una peseta, y los mayores sabían lo que costaba ganarla. Ir a misa de doce por la mañana y al cine a la primera de la tarde, era gustosa obligación de todo niño viviente allá por aquellos cerros de olivos plateados. En la iglesia no te engañaban y además era gratis la entrada, pero en el cinematógrafo quizás sí y además pagabas por entrar cuando se agotaban todas la posibilidades de colarse por la jeró.

Ayer en Ciudad Real no había cine, ayer en la capital manchega se anunciaba una corrida de toros, no una cualquiera ¡qué va!, prometían una estratosférica, lo nunca visto, la deidad entre bordados de oro, el verbo hecho carne, otras veces hecho piedra, que a la quinta va la vencida y que la puerta grande con el mito en volandas iba a dejar chica a la puerta del Olimpo; pero nadie hizo el quite con aquello de….no vayas a esa que es un pastelazo. 

Cuando los incautos y afanosos aficionados de la dura tierra manchega se quisieron dar cuenta el lazo ya estaba echado, después de dejarse en taquilla lo que les quedara en los bolsillos tras largos años de expolio en la satrapía socialista. Lo de los peregrinos es otra cosa, su fe les conduce hacia la deidad y el voluntariado acude fielmente a la llamada tomista

Entre unos y otros abarrotaron el coso culipardo, y el toque de clarín puso a desfilar la ansiada comitiva sobre el abrasado ruedo de la capitaleja. 
Ahí estaba Él y dos más, y con el cambio de la seda por el percal las palmas de los émulos de aquel gitano singular de las Alpujarras conocido como el Diamante Rubio, tocaban a arrebato para sacar al tercio al nominado por la pluma pesebrera como mito del toreo, a José Tomás Román Martín…. a Él y dos más. 

Sea lo que fuere Consummatum est fraude. 

La escenificación del simulacro de corrida se puso en marcha, y excepto el nombre de los espadas y la muerte a estoque de las reses, muy poco se correspondió con lo anunciado en cartel y del obligado cumplimiento de la reglamentación taurina. 

Llamarle toros a los que salieron por chiqueros sería un insulto a la cabaña brava, más bien fueron apareciendo seis muestras seis de la degeneración del orgullo táurico. 
La presidencia del festejo merecería un tiempo de reflexión en galeras. Las diferentes suertes eran limpiamente sorteadas, en pro de la verticalidad y supervivencia del animalito, siendo el jabonero quinto el único que recibió un puyazo…… y por accidente. 
El criterio de concesión de trofeos se presumió altamente sospechoso. Y de tres toreros anunciados solamente hubo uno que se mostrara como tal, y fue César Jiménez; lo natural y lógico, el único vigente del cartel fue el que triunfó, un matador en sazón y puerta grande del último San Isidro, que además sufrió la cicatería del usía erigido en protector tomasero al darle solo dos orejas en lugar de cuatro que mereció. 

El papel de telonero de Víctor Puerto rozó lo esperpéntico y más bien evolucionó como el sobresaliente de un mano a mano. 

Ayer quedó confirmado que la vigencia de José Tomás esta temporada es ficticia. Se le vio sin sitio y sin ilusión; y duele verle así; la pasión de unos y la sugestión de otros maquillaron una actuación que en cualquier otro torero hubiera merecido trato distinto. 
No fue lo más grave que no consiguiera la esperada puerta grande por no cortar la preceptiva segunda oreja  a un torillo rebrincao y reservón que necesitaba recursos técnicos de lidia, lo peor es que en el abecerrado primero, de noble, pronta y repetida embestida, no consiguiera elevar la faena al nivel de grandiosidad y altos vuelos que sabía ofrecer en sus mejores épocas. 

Causas y excusas habrá para todo y para todos, entre ellas la secuela de la terrorífica cornada de Aguascalientes, el largo tiempo de recuperación o la escasez de corridas toreadas para recuperar el sitio, pero no hay que mentir, no se puede vender gato por liebre desde un equipo de agitación y propaganda a costa del respeto a la tauromaquia y al escalafón de toreros, y con claro ánimo de lucro. El pastel fabricado es muy grande y bien que se lo están repartiendo, pero el pastel ya está al descubierto. 

Ojalá que la próxima no sea un fraude, y que veamos al de Galapagar recuperado, pero por la de ayer de Ciudad Real alguien tendría que haber avisado: 
A esa no vayas que es un pastelazo.

José Tomás
  Víctor Puerto
 César Jiménez
 José Tomás












 El jabonero quinto





Plaza de Toros de Ciudad Real