la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 28 de agosto de 2011

TAUROMAQUIA DE MANOLETE / Por Fernando del Arco de Izco



Plaza Monumental de Barcelona

Programa de Mano nº 14         
 de la corrida del domingo 28 Agosto 2011

                                                         TAUROMAQUIA DE MANOLETE

 Fernando del Arco de Izco

Sesenta y cuatro años del encuentro de MANOLETE e Islero.

En 1944, en el Salón de Actos de la Cultura de Salamanca, Manuel Rodríguez pronunció una conferencia que tituló: “EL PÚBLICO EN LOS TOROS”, en su primera parte trató de la relación entre el  público y el torero, concretando que ambos tienen “unas sagradas obligaciones “ que deben cumplir. Pero hoy quiero escribir, y copiar para Ustedes, tres ejemplos con los cuales Manuel Rodríguez expresó, y lo hizo por escrito, 
su: TEORÍA DE LA TAUROMAQUIA.

1º) Que existió, hace ya cuarenta y cinco años, una suerte primero admirada y repudiada después: la de Don Tancredo. Allí estaba una prueba plena de lo que supone el toro cuando sale libremente al redondel y no tiene nadie que vaya a retarle. El toro  SIEMPRE ante las cosas inmóviles, sean estatuas, o ante obstáculos o bultos, si repara, no se decide a embestir. Esa es su cualidad de bravura y de nobleza. Ahí está la primera lección que debe de estudiar a fondo el lidiador.

2º) Hizo un símil muy oportuno y convincente del árbol y sus ramas. El toro nunca arrancará hacia el tronco, pero si las hojas están bajas y se mueven no vacila en irse contra ellas. El torero debe saber para que tiene el engaño entre manos y cómo debe jugarlo. Será mejor el que mejor lo juegue.

3º) Más adelante, en Julio de 1945, en pleno apogeo de su carrera taurina MANOLETE explica en las páginas de la revista “El Ruedo” su: TEORÍA DEL PASE NATURAL:

“El pase natural puede considerarse como el pase eje de la faena de muleta. Muchos han pretendido explicarnos cómo debe ejecutarse. Para mí, para mi modesto criterio, entiendo que debe de darse así: en el toro que embiste no se debe adelantar la muleta, sino dejarlo llegar hasta que los pitones estén a una distancia como de una cuarta de la franela. Cuando el toro está a esa distancia, entonces se le debe de correr la mano con la máxima lentitud y estirar el brazo todo lo que se pueda, la pierna izquierda tiene que quedarse completamente inmóvil, y cuando el pase llega a su terminación, es entonces cuando hay que girar la pierna hasta quedar en posición de darle el siguiente muletazo, en el mismo terreno en que se inició el primero, y así sucesivamente dar todos los que se puedan…………o deje dar el toro. En cambio cuando el toro no tiene arrancada, hay que provocarla. Entonces  está justificado el adelantar la mano de la muleta para llegar a provocar la arrancada, y una vez que el toro embiste, se debe hacer lo mismo que queda explicado en el caso anterior.

Todo eso que se dice de “cargar la suerte” en el natural, viene a ser lo que cargar la suerte en las otras fases del toreo. Esto es simplemente una ventaja para el torero, puesto que se desvía más fácilmente el camino que trae el toro. Cargar la suerte (1), yo lo creo así, es tan sólo una ventaja. También se discute mucho “ese” terreno en que se debe dar el natural. Cuando menos, para mí, ese terreno es el de los medios. En él al toro que es quedado hay que citarlo en corto, y al toro que embiste franco, más distanciado. Es ¡ya lo creo!, el pase más difícil y el que más cuesta realizarlo perfecto. Hay que tener temple y valor, porque al repetir el muletazo, según se van dando los pases, se va reduciendo el círculo y hay que llevar al toro muy toreado para que los naturales resulten perfectos. Hay también otros muchos razonamientos sobre el natural. De ellos cualquiera podría estar hablando horas y horas. Pero no es a mí tampoco al que corresponde señalar nada. A nosotros, los toreros, sólo nos corresponde el torear y explicar, siempre que se pueda, en el ruedo, cómo hay que dejar hechas las cosas.

El pase natural lo es todo en el toreo. Lo considero, en definitiva, como el más expuesto y en el que se necesitan muchas cosas para que resulte  perfecto. En su misma dificultad está el peligro que encierra en sí. Hay que tener dominio, tranquilidad y llevar muy toreado al toro. Después, hay que intentarlo….muchas veces no es fácil el acertar. Como todas las cosas extraordinariamente difíciles, es el natural el pase que más arrebata al público y al torero.”
                                                                *   *   *
Yo le llamo “CATEDRA TAURINA DE MANOLETE” a su manera de gestar, entender y ejecutar el  pase natural, fue única y sentó cátedra: nadie cogió el palo de la muleta con la mano izquierda como él, ningún otro había corrido el brazo, en largo e interminable viaje, como él, nadie cargó la suerte “CON LA CINTURA” como él y nadie jugaba la muñeca como MANOLETE, para darle salida al toro y dejarlo colocado para el siguiente “sobrenatural”, girando suavemente la pierna derecha, dejando la izquierda pisando siempre el albero, en el mismo sitio….y a por el siguiente…….y a por el de pecho……...Gloria a MANOLETE en el sesenta y cuatro aniversario de su encuentro con Islero, de Miura.

Faltaban cinco años para que el gran Maestro Domingo Ortega dictase su célebre conferencia “El Arte del Toreo” en el Ateneo de Madrid el 29 de Marzo de 1950. 
                                                                                           Fernando del Arco de Izco
Fundador del Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida. De Barcelona.
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