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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 27 de diciembre de 2016

Cali, Colombia, segunda de feria. Roca y Jailoso inmensos / por Jorge Arturo Díaz Reyes


Roca Rey. Foto: Camilo Díaz

En una corrida sería, dura y complicada de Paispamba que parecía condenada, el peruano se jugó todo frente a un toro de vuelta al ruedo y cerró en triunfo la tarde, yéndose a hombros por la Puerta Señor de los Cristales.

Roca y Jailoso inmensos
Jorge Arturo Díaz Reyes
Cali, Colombia, 26/12/106
Otro encierro de toro toro en Cali. Los Domecq del ganadero vallisoletano “Kike” Álvarez, tres jaboneros, dos negros y un castaño requemado, no por cornicortos desmerecieron. Parejos, con romana y cuajo cuatreño, pusieron las cosas en plan prebelmontino. Toros para los dos primeros tercios y luego, renuentes y defensivos, que asustaron, midieron, se colaron, desarmaron y cogieron.
El miedo, emoción taurina por antonomasia, primó sobre los arrobos estéticos, que solo permitieron en los quites. Luego pidieron lidias de poder y salvamento. Al anochecer, tras cinco arrastres pitados y muchos sustos, saltó el más de la corrida, por todos los aspectos, y del primer lance hasta el fin la fiesta se fue arriba. Bravura y torería.

El limeño Andrés Roca Rey, torero de Cali, quien solo había podido regalar un esplendoroso quite frente al mansobronco tercero, recibe a “Jailoso” con tres verónicas, tres chicuelinas y una revolera ligadas que prenden la mecha. El jabonero tumba con estruendo a Rafael Torres, se encela con saña largamente sobre los caídos creando sozobra y desorden. En medio del barullo, solo él emerge, sembrado en la boca de riego, con el capote a la espalda, cita desde las tablas al insurrecto que se le abalanza a galope tendido. La tela por un lado y otro le hace serpentear para finalmente, vaciar el viaje con una gaonera explosiva seguida de dos saltilleras y una media donosa. Exige mucho el paispamba a Carlos Rodríguez y a “Chiricuto” en banderillas, y de nuevo el hombre como un mástil en los medios, y de Nuevo el galope, y de nuevo le trapo pendulado, y de nuevo el descarrilamiento, y ya con los pitones encima liga dos cambiados por pecho y espalda, dos derechazos y el de pecho sin solución de continuidad, poniendo la plaza en modo locura.

Lo que siguió fue toreo, toreo, por la derecha y por la izquierda. Se vino la noche y el clamor crecía pues el toro imponía, el torero mandaba y la banda y el público bramaban. Sonaba “Manolete”. Arrimón. Cuatro bernadinas, y volapié a pecho descubierto. La espada entró arriba completa, y la cogida por el pecho se llevó al hombre hacia los medios flameado como una bandera trágica. En la arena, inerme, las puntas le buscaron la cara y el cuello con violencia terrible. Se los llevaron ambos a las tablas. Al uno a morir y al otro desmadejado a revivir. La vuelta al ruedo para el bravo, las dos orejas y la puerta máxima para el torero, y la feria pa’rriba.

El Fandi, lucido en quites y banderillas con sus dos toros no pudo convertir en triunfo la renuncia de ellos en los tercios finales.

Luís Miguel Castrillón, a punto del tercer aviso fue salvado por una echada inesperada del segundo, abrevió ante las dificultades del quinto y se fué sin pena ni gloria.

Toreros como Roca Rey, capaces de convertir en arte la peligrosa y estremecedora verdad de nuestra fiesta, la justifican y prolongan su vigencia por los siglos de los siglo. Amén.

FICHA DEL FESTEJO
Plaza de Cañaveralejo. Lunes 26 de 2016. 2ª de feria. Sol y nubes . Tres cuartos de plaza. 
Seis toros de Paispamba, bien presentado, parejos aunque cornicortos, broncos y de poco fondo. Al 6º “Jailoso” jabonero, de 525 kilos, vuelta al ruedo. Pitados los otros cinco..
El Fandi, silencio y silencio.
Luis Miguel Castrillón, silencio tras dos aviso y silencio.
Andrés Roca Rey, silencio y dos orejas.

Incidencias: 
Después del paseillo, minuto de silencio por los taurinos muertos en el año. Al terminar el festejo Andrés Roca Rey salió a hombros por la Puerta Señor de los Cristales.


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(Revista de prensa)
Roca Rey. Foto: Camilo Díaz