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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 30 de diciembre de 2016

Gil, no desearás al jugador del prójimo / por Juan Manuel Rodríguez



Además de confirmar que Simeone seguirá al menos hasta junio de 2018, Miguel Ángel Gil dijo el otro día en Onda Cero que efectivamente el Atlético de Madrid estuvo interesado en su día en Álvaro Morata y que, a tal efecto, se dirigió al Real Madrid para preguntar por la situación del delantero.

Gil, no desearás al jugador del prójimo

Además de confirmar que Simeone seguirá al menos hasta junio de 2018, Miguel Ángel Gil dijo el otro día en Onda Cero que efectivamente el Atlético de Madrid estuvo interesado en su día en Álvaro Morata y que, a tal efecto, se dirigió al Real Madrid para preguntar por la situación del delantero. Sorprendente sin duda. Sorprendente porque desde que Chindasvinto usurpara el trono a Tulga mediante un conjuro existe, al parecer, un pacto no escrito "entre caballeros" (en esto último, en lo de "entre caballeros", siempre se hace especial hincapié) según el cual Atleti y Real no desearán al futbolista del prójimo. Podría decirse que tanto Gil como el equipo colchonero pecaron de pensamiento al soñar siquiera con reclutar al pimpollo surgido de la cantera madridista.

El Real Madrid dijo "no", más que nada porque (y a los hechos me remito) quería para él al jugador, pero conociendo como conozco el percal no tengo la más mínima duda de que, de no haberle interesado en absoluto, desde la casa blanca no se habría puesto mayor impedimiento a que Morata terminara fichando por el equipo rojiblanco. Siempre he dicho que ese pacto entre caballeros es una filfa, una burla porque en el fútbol no hay caballeros y porque, al final, el mayor perjudicado suele ser siempre el Real Madrid, que sigue siendo considerado por los atléticos como su particular bicha. Como el Valencia, el Atleti prefiere facilitarle la vida al Barça antes que negociar con el Real. En el caso del Valencia hay mil ejemplos, en el del Atleti también, siendo quizás el más sonado el del Kun Agüero, que tuvo que irse al City cuando su sueño era (y sigue siendo) vestir de blanco.

Yo, ya lo he dicho en otras ocasiones, saltaría al estilo Fosbury por encima de ese pacto de caballeros y si al Madrid le interesara realmente un jugador del Atleti iría a por él con todas las de la ley. La voluntad del protagonista es, por supuesto, principal en todo este asunto y si un jugador no quiere irse de donde está o no le interesa marcharse a otro equipo, no hay nada que hacer; pero si el chico consiente y está de acuerdo, yo hablaría primero con el Atleti y, en el hipotético caso de que se esgrimiera la caballerosidad de un pacto que nadie sabe quién, cuándo ni dónde se firmó, tiraría para adelante. El Real Madrid sólo tiene que llevarse bien con los socios y seguidores madridistas y entre las obligaciones de sus dirigentes está la de confeccionar la mejor y más potente plantilla posible. ¿Hablamos entre caballeros o entre lo que somos realmente?...