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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 20 de agosto de 2021

El Real Madrid es sueño / por Mario De Las Heras

Dos nombres de fantasía ocupan los últimos titulares madridistas. Desde la caverna (la del mito, no la de Barcelona, donde han descubierto hasta pinturas rupestres) vemos las sombras de Odegaard y de Mbappé. El noruego se marcha como un títere indonesio y el francés viene y va, moviéndose también, a saltitos, en esta representación de luz y de sombras.

El Madrid es sueño

Mario De Las Heras 
La Galerna - 19 agosto, 2021
Estos veranos in albis amenazan con convertirse en drama filosófico. Si ustedes pudieran leer estos días el chat de La Galerna (no se lo recomiendo en agosto) descubrirían a Segismundo y a Basilio, a Astolfo y a Clotaldo, y puede que incluso a Rosaura y Estrella. Y en verdad todo pertenece al teatro, al sueño. Lo único que pretende el madridista es encontrar la luz y, en esa búsqueda, el deseo y el desencanto revolotean sin respiro hasta casi hacernos desfallecer.

Dos nombres de fantasía ocupan los últimos titulares madridistas. Desde la caverna (la del mito, no la de Barcelona, donde han descubierto hasta pinturas rupestres) vemos las sombras de Odegaard y de Mbappé. El noruego se marcha como un títere indonesio y el francés viene y va, moviéndose también, a saltitos, en esta representación de luz y de sombras. Así veo al madridista, desesperado, interpretando el monólogo de Segismundo:

“¿Qué es el Madrid? Un frenesí.

¿Qué es el Madrid? Una ilusión,

una sombra, una ficción,

y el mayor bien es pequeño;

que todo el Madrid es sueño,

Y los sueños, sueños son.”

Es la sombra de Odegaard el anhelo de la estrella. Es el sueño agotado. Se ha ido sin que lo viéramos porque no era. Era sueño finito. No era sueño. No el de una noche de primavera, como soñábamos, sino el títere volatinero de la pared. A Odegaard sí le hemos visto a la luz, pero ya no era nuestro porque nunca lo fue. Lo tenía todo por fuera, pero le faltaba todo lo de dentro, que es lo que no se puede ver. Es la parte del azar que puede romper los sueños.

Odegaard

Fue un sueño y hoy ya es luz lejana, no propia, pero durante años (seis) fue sueño y esperanza, aunque desde abajo y no desde arriba, como Mbappé. Kylian también es títere para el madridista. Aunque no tan volatinero. Esta es la parte de comedia del drama. Con diez años tenía la pared empapelada de blanco y de Cristiano, y eso hace el sueño más real que contemplar un fiordo.

ODEGAARD LO TENÍA TODO POR FUERA, PERO LE FALTABA TODO LO DE DENTRO, QUE ES LO QUE NO SE PUEDE VER. ES LA PARTE DEL AZAR QUE PUEDE ROMPER LOS SUEÑOS

Kylian es Segismundo en la cueva del PSG, adonde se marchan a vivir ficciones, en lugar de sueños, veteranas estrellas como aquel hombre de Matrix que traiciona a los suyos a cambio de vivir rico sin acordarse de su vida pasada. Mientras Odegaard se aleja para no volver, Mbappé pulula como sombra por encima de nuestras cabezas, como si fuera a estallar de represión al estar abocado a un solo destino.

Ese destino es el sueño verdadero. Es el sueño de Mbappé y del Madrid y del madridista. El mismo que no tenía Odegaard y por eso ya no está; el mismo que sí tiene Kylian y por eso sí estará para acabar con el drama y continuar con el sueño.

Fotografías Imago.

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