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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 23 de abril de 2026

Antolín Castro / por Sevilla de Miranda


'..Sevilla es de Morante como ya lo es de Miranda. Ambos son los nombres que quedarán para el recuerdo de esta Feria de 2026..'

Sevilla de Miranda

Antolín Castro
La feria de Sevilla se mueve al compás de los festejos que celebra, pero lo hace con movimientos sísmicos.

Terremotos se suceden algunas tardes y si antes eran solo en la dirección que marca el torero de La Puebla, se produce otro coletazo sísmico que llega desde la localidad onubense de Trigueros.

La Sevilla de Miranda es la misma, o pretende serlo, que la Sevilla de Morante. Ambas sevillas son apadrinadas por Morante y Miranda, dos gráficas cuyos nombres comienzan por la misma letra y llevan en su epicentro la misma sílaba ‘ran’. Una coincidencia gramatical que se funde para explicar lo que pasa en Sevilla. Lo mejor de lo que ha pasado en Sevilla.

Lo que ha pasado con Morante en dos tardes, con estallidos de distinto signo, aunque ambos frutos de una tauromaquia plena de belleza y riesgo, forma parte ya de la historia de esta feria y de la propia Maestranza sevillana, habiendo sido cantado por las mejores plumas y sentido por todos los aficionados.

Lo de David de Miranda ha necesitado de dos años consecutivos para que sus movimientos sísmicos, terremotos en toda regla, hayan tenido lugar en el mismo escenario. El ruedo maestrante fue el epicentro donde se repitió la sacudida. Dos años, dos sacudidas y dos salidas por la Puerta del Príncipe. Misma ganadería, El Parralejo, para evitar que se hubiera acomodado a ganadería más facilona el triunfador del pasado año.

El toreo, al igual que la tierra, necesita de sacudidas muy fuertes para que algo se mueva. No basta con algún temblor suelto, hace falta que la magnitud alcance varios grados en la escala de Richter para que puedan verse las consecuencias. Sevilla los ha sentido por dos años seguidos, tanto como para que ya se le llame Sevilla de Miranda. Estos terremotos, como los huracanes adquieren nombres propios.

Es seguro que Miranda ha inscrito su nombre en La Maestranza con carácter definitivo y nos alegramos. Caminar tanto tiempo, y gracias que podía caminar tras aquel gravísimo percance en la plaza de Toro, sin que nadie percibiera los golpes que iba dando en los ruedos es no solo injusto sino también muy frustrante, para él y para los aficionados que en él creían.

Como en su caso se nos han quedado muchos toreros en el camino y hasta en el olvido, sin la fortuna y la determinación de tener acceso a provocar terremotos. Por eso hay que cantar su entrada en el olimpo de los elegidos, tras de haber realizado su propio vía crucis.

Sevilla es de Morante como ya lo es de Miranda. Ambos son los nombres que quedarán para el recuerdo de esta Feria de 2026.

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