La revolución tecnológica amenaza la soberanía de 730 millones de hispanohablantes fragmentados, mientras los gigantes digitales controlan la información y las potencias mundiales se agrupan
LA URGENCIA DE UNA UNIÓN IBEROAMERICANA
FRENTE A LOS GIGANTES DIGITALES
La hispanidad ante el desafío tecnológico: unirse o desaparecer
William Cárdenas da las claves del exilio de Edmundo González, el papel de Zapatero y la inacción de Sánchez
El despertar histórico de la hispanidad
En esta última década, intelectuales como María Elvira Roca, Juan Miguel Zunzunegui, Patricio Young y Marcelo Gullo han desmontado con brillantez la leyenda negra que durante siglos tergiversó la historia de España y América. Estos pensadores revelan cómo los relatos independentistas del siglo XIX omitieron deliberadamente 300 años fundamentales (1500-1800) en los que se construyeron los pueblos americanos.
La construcción del Nuevo Mundo representa la epopeya más importante que ha realizado el ser humano. Fue Isabel la Católica quien hace más de 500 años tuvo la visión para apostar por Colón, condicionando la evangelización a que los indígenas fueran incorporados como súbditos de la corona, no como esclavos. Permitió el mestizaje, la semilla más rica que forjó la América actual.
Los enemigos de España aprovecharon los conflictos de los siglos XIX y XX (invasión francesa, guerras americanas, guerras carlistas, pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas) para instalar un relato que venció culturalmente a España. Nos engañaron sustrayendo esos 300 años de nuestra historia.
Los retos presentes de la hispanidad
El primer desafío es derrotar esa leyenda negra y la historia manipulada. Los intelectuales mencionados están realizando ese trabajo, pero es necesario organizar sesiones conjuntas para que su mensaje se extienda por toda la hispanidad.
El segundo reto es el desarrollo económico, cultural y social. Nuestros pueblos siguen en estado deplorable en muchos casos, y son muy pocos los que alcanzan el estado de bienestar.
El nuevo escenario mundial multipolar
Tras la caída del muro de Berlín en 1989-1990, muchos pensaron que regresaríamos a un mundo bipolar. Sin embargo, en 2025 nos encontramos en un mundo multipolar donde los estados se han agrupado formando asociaciones geopolíticas, porque en la unión está la fuerza.
Europa construyó desde mediados del siglo XX su Unión Europea. Existen también otras organizaciones en Asia, África y Rusia. Las cifras de población son reveladoras:
BRIC: 3.900-4.100 millones de habitantes
Unión Africana: 1.580 millones
Commonwealth británica: 2.500 millones
Asociación de Naciones del Sudeste Asiático: 700 millones
Grupo de los 7: 786 millones
Unión Europea: 451 millones
La pérdida de soberanía tecnológica
Ninguna revolución histórica (industrial, francesa, mayo francés) se compara en velocidad de impacto con la revolución de las nuevas tecnologías. La soberanía por la que tanto luchamos se ha perdido. Hoy, 14 de septiembre de 2026, la Unión Europea lucha por ganar espacio en la soberanía tecnológica.
Ya no se viola el territorio físico, sino la nube. Quienes controlan esa nube (servidores monumentales con capacidad de almacenar toda la información de internet) son quienes tienen el poder real. La presencia de Elon Musk en la toma de posesión de Donald Trump no es casual: estos señores manejan el negocio de las grandes tecnologías.
Existen dos grupos dominantes: Microsoft y Google, con plataformas impresionantes. Las redes sociales agrupan poblaciones masivas:
Facebook: 3.070 millones
Instagram: 3.000 millones
YouTube: 2.580 millones
TikTok: 1.990 millones
Telegram: 1.000 millones
La inteligencia artificial suma ya 1.000 millones de usuarios y sigue creciendo. Estas empresas pueden cambiar la opinión de poblaciones enteras, influir en procesos electorales y manejar información confidencial sobre salud, ciudadanos, fuerzas armadas y justicia.
El reto ineludible de la hispanidad
Ante estos gigantes, la hispanidad tiene un reto ineludible: unirse o hundirse. No porque lo hayamos buscado, sino porque nos ha tocado. Los países hispanoamericanos fragmentados son insignificantes frente a estas potencias. No les duraríamos un asalto.
Solo respetan al que tiene poder poblacional. Nosotros contamos con:
730 millones de hispanohablantes en Iberoamérica
68-70 millones en Estados Unidos
117 millones en Filipinas (donde la religión cristiana está arraigada)
Total: aproximadamente 917 millones de personas. Para llegar a 2.000 millones tendríamos que esperar hasta 2040-2050 (creciendo 5,5 millones anuales). Pero no podemos esperar.
La experiencia europea como modelo
Los pueblos europeos se pusieron de acuerdo tras guerras terribles, invasiones, con diferentes idiomas, religiones y culturas. Un portugués no tiene parecido con un holandés, ni un francés con un croata, ni un italiano con un finlandés. Sin embargo, lo lograron.
La Unión Europea pasó desde 1952 por múltiples etapas (comunidad económica, etc.) hasta llegar a lo que es hoy. Actualmente aprueba tasas del 3% sobre los mayores ingresos de las empresas tecnológicas y multas del 7% sobre el total de ingresos cuando se pasan de límites. Las estimaciones hablan de 400.000 millones de euros.
El financiamiento y la organización
¿Por qué nosotros no podríamos aplicar tasas similares? Si una empresa tecnológica quiere operar en un mercado de 800 millones de personas, tendrá que pagar. No lo tomará en un universo tan grande. Pero no lo sabremos hasta que lo planteemos.
Ya existen algunos esfuerzos tímidos: Mercosur, Comunidad Andina, Alianza del Pacífico, Cumbres Iberoamericanas. Hay experiencias extraordinarias que aprovechar, aunque no han ido al fondo del tema. Ahora tendrán que hacerlo porque si no, nos quedaremos colgados.
En cuanto a incluir a Portugal y Brasil: mis amigos de Zamora, vecinos de los portugueses, dicen que hemos sido nosotros quienes los hemos dado de lado. Ese es el mundo al que tenemos que ir, pero con prisa.
El siglo de la mujer y la conclusión
Este es el siglo de la mujer. Hace 500 años, Isabel la Católica tuvo esa visión («tanto monta, monta tanto»). Hoy tenemos figuras como María Corina Machado en Venezuela e Isabel Díaz Ayuso en España. Mujer u hombre, alguien tiene que abordar este reto porque los riesgos de no hacerlo son monumentales.
Lo estamos viendo en Ceuta: organizaron el traslado de 80.000 personas de la noche a la mañana, con salvavidas y todo calculado, incluso las bajas previstas. España quedó empastelada institucionalmente. Esto es guerra híbrida: ya no se enfrentan soldados, sino drones y manipulación de información.
Los pueblos europeos se pusieron de acuerdo. ¿Por qué nosotros no podemos hacerlo? Este no es el momento de mezquindades. Mientras creemos que el agua no nos llega al cuello, pensamos que estaremos tranquilos. Pero el agua puede llegarnos muy pronto.
Los americanos se cuidan de los chinos, los chinos desarrollan tecnología avanzada, Europa se cuida de los americanos. Y en medio de ese pastel, nosotros de espectadores. Eso tiene que cambiar.
Don William Cárdenas es persona digna de todo elogio y lo demuestra una vez más con este importante artículo aunque no se como se le ocurre comparar a Isabel Díaz Ayuso con Isabel la Católica o con María Corina.
ResponderEliminar