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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 26 de septiembre de 2026

Morante y los huevos de oro / por Javier Gallego


'..La avaricia es tan vieja como el género humano. Ya la describió Esopo, seis siglos antes de Cristo. Una gallina empieza a poner un huevo de oro cada día y el dueño ciego por la codicia la mata porque piensa que dentro encontrará una mina de oro. Y al final lo pierde todo..'

Morante y los huevos de oro

Morante de la Puebla parece cansado. Extenuado en el epílogo de una temporada que seguramente no quería hacer.

Por Javier Gallego
Las últimas veces que le he visto, me ha dado la sensación de que se ha apagado el duende, con el que nos regaló un año histórico en 2025. Quizá esté un poco aburrido de sí mismo, que es un síntoma de inteligencia, en un artista que sabe que la inspiración no se fabrica en serie. O quizá sea un síntoma de hartazgo del propio sistema que él ha contribuido a resucitar, de forma consciente o inconsciente.

La avaricia es tan vieja como el género humano. Ya la describió Esopo, seis siglos antes de Cristo. Una gallina empieza a poner un huevo de oro cada día y el dueño ciego por la codicia la mata porque piensa que dentro encontrará una mina de oro. Y al final lo pierde todo.

Morante es la nueva mina de las empresas, que aprovechan su reclamo, para llenar tendidos que hacía tiempo que no se cubrían. Y además, el genio de la Puebla ha tenido gestos con toreros jóvenes, ganaderías en el olvido y plazas o fechas que había que resucitar. Hasta ahí todo bien.

Pero ahora ya empezamos a ver síntomas de que empiezan a matar a la gallina. O de sobreexplotación del maná, como ustedes quieran. Para empezar el trapío de los toros, que ese está rebajando hasta límites impúdicos en algunas plazas. Para continuar la variedad de las ganaderías, que está dejando de existir para matar siempre lo mismo. Para seguir, la exigencia del público que sobreactúa jaleando cualquier capotazo o muletazo, como si hubieran visto algo sublime, cosa que el torero no necesita. Y para terminar, el síntoma más preocupante, es el de la falta de casta. Ya no se ve a los toros en el caballo y se está convirtiendo a un animal bravo en uno dócil que atiende al estímulo sin ninguna emoción.

Si a los toros le quitan el peligro puede que hoy llenen las plazas, pero en poco tiempo volverá el cemento, porque el público saldrá aburrido de un espectáculo que encima está inflado con precios abusivos. Los toros sin riesgo no tienen sentido.

Sé que todo esto, esos a los que llaman los taurinos lo saben. Y también sé que no harán nada. Porque nunca he visto una unidad real en un sector en el que sobran «egos». Pero me da que están matando la gallina de los huevos de oro. De momento, habrá que disfrutar de Morante de la Puebla mañana en Sevilla y en octubre en Madrid. Que son sus dos grandes metas para rematar esta temporada. Y partir de ahí, ya veremos cómo acaba él y cómo termina el cuento.

1 comentario:

  1. Muy bueno este artículo de Javier Gallego. Creo que ofrece la verdad sobre la verdadera situación de Morante y su repercusión sobre la temporada taurina. Dada su manifiesta débil personalidad y sin olvidar la enfermedad mental que sufre habría que endosar la responsabilidad de la explotación de Morante dobre su "apoderado" P. Márques Portugués. 'La avaricia rompe el saco' efectivamente...
    Luis Valdivieso. Madrid

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