la suerte suprema

la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 19 de septiembre de 2026

Inmigración y duda euroexistencial / por HUGHES

'..Las personas se definen a menudo frente a otro. Steve Sailer recordaba al historiador Pirenne, que consideraba a Carlomagno una consecuencia de Mahoma. Sin el Islam y su avance no es que no se entienda España, es que no se entendería la formación carolingia de Europa, antecedente de la Unión Europea actual.
Inmigración y duda euroexistencial..'

HUGHES
En un artículo de esta semana en el New York Times, Anton Jäger plantea la tesis de que la «obsesión» europea por la inmigración es una respuesta a una carencia y cita al historiador Eric Hobsbawn, que consideraba que el atractivo de la política antiinmigratoria para los nacionalismos europeos era llenar su vacío identitario. Los inmigrantes serían la forma de definir una identidad europea no resuelta.

Esto encierra algo de verdad. Las personas se definen a menudo frente a otro. Steve Sailer recordaba al historiador Pirenne, que consideraba a Carlomagno una consecuencia de Mahoma. Sin el Islam y su avance no es que no se entienda España, es que no se entendería la formación carolingia de Europa, antecedente de la Unión Europea actual. Esto molesta a algunos. Siempre que se habla del Islam puede salir alguien con la palabra islamofobia, o con la acusación tontiparda de que es hacerle el juego al ‘sionismo’ o blanquear la inmigración hispanoamericana. Pero parece innegable que el Islam ha sido una fuerza exterior que ha  moldeado Europa. Esa influencia externa ahora sería la «desigualdad». Una desigualdad que no cesa y que potencian los móviles, lo que ven de Europa en los móviles (el móvil como objeto migratorio, guía, promesa y pasaporte). Estos flujos de la desigualdad recaerían sobre una no identidad europea. Los movimientos ‘identitarios’ de la llamada extrema derecha serían entonces todo lo contrario: una ansiedad por no saber qué es Europa.

¿Acaso no se ha definido?

La bruselense oficial no parece que convenza a nadie seriamente. Quizás sentimentalmente sea más efectivo el himno de la Champions o Eurovisión, según temperamentos.

Para Zizek, Europa es su música clásica. Y puede que tenga razón. Las únicas personas a las que he visto sentir algo parecido al patriotismo europeo han sido melómanos (personas cercanas al nazismo musical). Ellos y las personas preocupadas por la raza (podríamos decir racistas, pero también racialistas o realistas raciales) son los únicos que hasta ahora entendían las cosas en términos europeos, pero si las cosas siguen como van, es previsible que esa visión se extienda y que al contacto con la inmigración en la forma vestryngiana de «manadas y manadas» surja un nosotros continental. Un comentarista francés, por ejemplo, acusaba ayer a Mbappé de «odiar a los europeos».

Es curioso, con todo, que la pregunta sea qué es Europa y no, simplemente, quiénes son o han venido siendo los europeos, asunto sobre el que hay poca duda.

El artículo del NYT insiste en la falta de identidad como una forma de indefinición política o de sentido histórico: Europa ahora es la vez «prestigiosa y provincial», «potencia cultural y marginada geopolítica». Según el autor, ese vacío en el centro de la «autoimagen» difícilmente lo podrá llenar ya el «europeísmo cívico» y deberá hacerlo la «migración». Planteado así, y por mucho que asombre (uno se pregunta si entiende bien lo leído o es un niño PISA), la inmigración se justificaría pronto no solo por la economía o lo humanitario, también por lo identitario. Europa se definirá con la inmigración o contra la inmigración.

viernes, 18 de septiembre de 2026

Nunca hubo ningún abrazo / por Carlos Marín-Blázquez


'..No hubo, por tanto, ningún anhelo de reconciliación. Sí, en cambio, un feroz empeño de
desmantelamiento de la nación y de subordinación del conjunto de las instituciones a la voluntad sacrosanta de los nuevos amos. Liquidada la separación de poderes (¿alguna vez existió?), quedó el campo libre para acometer aquello que representaba la máxima ambición de los oscuros estrategas de palacio: un descomunal proyecto de ingeniería social. El fin último era la transformación de las conciencias..'

'Los padres de la Constitución'

Nunca hubo ningún abrazo

Carlos Marín-Blázquez
Hay períodos de la historia que sólo cabe interpretar como una suma de malentendidos. Se toma, por ejemplo, una etapa del pasado y se procede a su cristalización en la gota de ámbar de un concepto que nadie se toma la molestia de cuestionar. Es una idea que se filtra en la psique colectiva y permanece allí durante años, toda la vida quizá, inmune a la corrosión de los hechos. Su mención provoca una reacción pauloviana, en el sentido de que concita una unanimidad que tiene algo de perruna.

En el caso de España, el ejemplo más cercano tiene que ver con el automatismo a través del cual se sigue asociando la Transición con el surgimiento de un espíritu de reconciliación nacional. La llegada de la democracia habría tenido un efecto taumatúrgico. Habría supuesto la sanación de las heridas que impedían el abrazo entre españoles y el punto de inflexión a partir del cual las diferencias ideológicas que ya se empezaban a exacerbar importarían menos que el deseo de la mayor parte de la ciudadanía de emprender un mismo camino de armonía y prosperidad.

Todavía hay personas de buena voluntad que viven en la creencia de que aquello fue un proyecto bien fundado, aunque malogrado por la fatal propensión del temperamento patrio a las discordias fratricidas. En realidad, importa poco si se comparte ese parecer o si se es partidario de un punto de vista menos indulgente en relación a los orígenes del sistema por el que ahora nos regimos. Porque lo único cierto es que, al cabo de estos 48 años de experiencia constitucional, la nación está exhausta.

Las bellas palabras han quedado atrás. La descripción del panorama que tenemos antes nuestros ojos no admite eufemismos. Baste señalar que el desbarajuste actual puede que se nos antoje un paraíso en comparación con lo que nos aguarda. Pero es imprescindible tener meridianamente claro cómo se ha llegado hasta aquí. Y la respuesta a esta cuestión es que la España que hoy conocemos es, en sus líneas maestras, el resultado del diseño urdido por una oligarquía que, desde el instante mismo en que se hizo con el poder, exhibió una capacidad portentosa para poner la totalidad de los resortes del Estado al servicio de sus intereses particulares.

No hubo, por tanto, ningún anhelo de reconciliación. Sí, en cambio, un feroz empeño de desmantelamiento de la nación y de subordinación del conjunto de las instituciones a la voluntad sacrosanta de los nuevos amos. Liquidada la separación de poderes (¿alguna vez existió?), quedó el campo libre para acometer aquello que representaba la máxima ambición de los oscuros estrategas de palacio: un descomunal proyecto de ingeniería social. El fin último era la transformación de las conciencias. De ahí que, siguiendo al pie de la letra el catecismo gramsciano, lo prioritario fuera el control de los medios que modelan la mentalidad de las masas.

Para ello, se desmanteló el sistema educativo; se fomentó la endogamia universitaria; las televisiones públicas y la mayor parte de las privadas hicieron un solo cuerpo con la clase gobernante, y esta forma de prostitución sistémica encontró su correlato en la creación de una casta de supuestos agentes culturales en cuyo encumbramiento jugó un papel decisivo el imperio mediático organizado bajo el paraguas subvencionador del Poder.

El objetivo, por tanto, iba más allá de lo político. Se trataba de la implantación de una nueva moral colectiva que debía sustituir los valores y costumbres en torno a los cuales se había venido perfilando una nación imbuida de una sólida identidad histórica y todavía sujeta a los dictados del sentido común. Se le aplicó al proyecto una vistosa pátina de modernidad. Al muñeco lo vistieron con los ropajes de un igualitarismo lúdico que ya por entonces desprendía el mismo olor a naftalina que las consignas florales del mayo francés.

Por lo demás, en este proyecto de desmembración nacional sus artífices no hacían otra cosa que situarse como discípulos aventajados de una corriente más amplia en virtud de la cual Europa se encaminaba hacia su colapso.

A la vista de los resultados, el éxito ha sido clamoroso. Hoy no hay una sola esfera de la vida pública o privada que no se halle impregnada de las categorías mentales fabricadas por el Partido del Estado y difundidas a través de su omnipresente aparato propagandístico. Unas pocas décadas han bastado para que, en ausencia de una fuerza política y sociológica que actúe de contrapeso eficaz, se nos haya impuesto una visión del mundo de la que resulta peligroso disentir. Millones de personas siguen respirando la atmósfera narcótica de una fantasía que en su imaginación se desarrolla al margen de las evidencias de una realidad que se descompone. Ningún hecho, por grave o escandaloso que parezca, las sacará ya de su burbuja estupefaciente. Como colofón, el terreno ha quedado abierto a la llegada de la autocracia, régimen propicio para el florecimiento de los temperamentos psicopáticos y los hábitos delictivos.

Ratificación y sanción de la Constitución Española por Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I.
Si nada lo remedia, la debacle va a ser para todos. Pero mientras unos la viviremos con amargura, otros lo harán como una feliz manada de zombis.

Adrián de Torres, una figura del toreo desconocida / por José Carlos Arévalo


'..No puedo entender que este extraordinario torero haya confirmado su alternativa en una Feria de Otoño, que haya actuado un domingo de Ramos en Las Ventas, que haya cortado tres o cuatro orejas en tan difícil coso. Me resulta inaceptable tamaño vacío informativo. También me extraña que nadie me haya hablado de este torero..' 

EN CORTO Y POR DERECHO
Adrián de Torres, una figura del toreo desconocida

Por José Carlos Arévalo
Tarde de domingo sin toros. Hojeo periódicos, solo titulares. Suena el teléfono. Es mi hijo, Antonio. "¿Estás viendo la corrida?", "¿Qué corrida?", "La de Canal Sur, torea Castella y...", "La pongo y hablamos después". Así empezó la tarde en que descubrí a un torero del no tenía la menor referencia, que no torea ni una y que torea como una figura en plenitud. Se llama Adrián de Torres. Pero antes de escandalizarme y de buscar culpables por las cuatro esquinas de la Fiesta he creído más honesto hacer un ejercicio de autocrítica. No como periodista, pues me retiré precisamente cuando Adrián de Torres tomaba la alternativa en Cazorla de manos de Padilla y en presencia de Fandi. Pero sí como aficionado., pues quien de verdad lo es no se retira nunca, Y ahí he fallado. No puedo entender que este extraordinario torero haya confirmado su alternativa en una Feria de Otoño, que haya actuado un domingo de Ramos en Las Ventas, que haya cortado tres o cuatro orejas en tan difícil coso. Me resulta inaceptable tamaño vacío informativo. También me extraña que nadie me haya hablado de este torero. 

Por eso, al término de la transmisión de Canal Sur hice varias llamadas. Y no me aclararon mucho. Por ejemplo, que tan buen torero siempre toreó en Las Ventas "corridas duras", que por estos pagos se le consideró un torero de valor -¿quién?-, y que rentabilizó (?) estos éxitos toreando en Francia en plazas "toristas". Por su parte, el gran periodista jienense, Luis Miguel Parrado, me dijo que de este torero hace años circuló por las redes una faena inusitada, irreal, de un temple despacioso y mágico. Casualmente, en una cena, la viuda de Corbacho, el gran maestro de toreros, me dijo que Antonio quiso apoderarle, pero ya entonces había entrado en la fase terminal de su enfermedad.

Las confidencias de Maria Corbacho y de Parrado me tranquilizaron, aunque no del todo. Hay preguntas, en el caso Adrián de Torres, para las que no tengo respuesta. ¿Por qué se me ha escapado este torero? ¿Por qué la Fiesta da la espalda a un torero tan bueno? ¿Por qué de la corrida transmitida por Canal Sur no se ha dicho absolutamente nada? En todo caso, yo sí voy a escribir sobre algo inédito en la fiesta de toros: el toreo extraordinario de un torero que no torea casi nunca.

Así torea Adrián de Torres:

Primero, el toro. La corrida era de Salvador Domecq. O sea, el toro ideal para el examen final de un torero. Otro tipo de toro. Por ejemplo, el llamado "toro torista" califica el valor, la voluntad, la destreza (la defensiva, menos la que exige entrega y apuesta). Pero esta ganadería, como todas las que proceden directamente de Domecq-Núñez Villavicencio, reclama el valor que exige la bravura. Es decir, tener el valor, la maestría y la inspiración como medios al servicio de un fin superior, el toreo. Si al final de la lidia ha prevalecido cualquiera de los medios sobre el toreo, el techo de quien así haya actuado será bajo. Si, por el contrario, las tres aludidas virtudes han desaparecido oscurecidas por el toreo, el torero no tendrá techo.

¿Cuál fue la sorpresa que me deparó Andrés de Torres? Que al valor lo escondía el toreo, que la maestría se ocultaba tras la naturalidad, que el arte brotaba inmerecido, como si lo regalara el toro. No había miedo en el torero, estaba a gusto en el ruedo con el toro, había trasladado la emoción al tendido.

El toreo de Adrián no tiene pellizco, ni gracia, ni inspiración repentina. Tiene algo mejor: una elegancia tranquila. Su verticalidad le yergue con prestancia ante la acometida del toro, pero no lo eleva porque su pecho tornea y su cintura se quiebra mientras entrega la embestida al brazo que torea y este a la muñeca que remata. Nos dice Adrián que el torero es el eje de la suerte, el artista que la engendra, la inteligencia que acaricia la peligrosa violencia del toro, que la doma, que la saborea, que la templa. Hay en su toreo, tanto con el capote como con la muleta, naturalidad y delectación. Encuentra, sin buscarlo, el sitio de torear. Imanta sin esfuerzo la fuerte embestida del toro levantado al capote tranquilo que la mece. Y con la muleta su temple deletrea los tiempos del pase para mayor delectación del toreo: gallardía en el cite, tacto en el embroque, cadencia en el viaje y una sorprendente y templadísima sobredosis que alarga los muletazos cuando se los creía terminados, lo que sacia de toreo a los tendidos. Quizá esa tendencia a prolongar la reunión con el toro le incite a torear con los vuelos como si quisiera que el pase no terminara nunca. Su naturales con la mano derecha fueron de una largura y un temple inefables.

No entiendo el vacío sufrido por este gran torero. No entiendo mi culpable ignorancia. Pero no me gusta ir por la vida de profeta de nadie. Y sin embargo, tampoco suelo callarme lo que pienso. Y en este caso, he visto en Adrián de Torres un verticalidad manoletista, un temple ordoñista y una naturalidad bienvenidista. Que Dios me perdone.

SIC SEMPER TYRANNIS / por Sertorio


Tiranicidio de Enrique III de Francia a manos del dominico Jacques Clément

SIC SEMPER TYRANNIS, que en román paladino y para que lo entiendan las víctimas de la LOGSE, significa: “Siempre así con los tiranos”. También debemos precisar que, tratándose de un estudio histórico, cualquier parecido o relación con la actualidad sería mera coincidencia.

Sertorio
La Europa del XVI, desgarrada por guerras de religión y amenazada por el crecimiento imparable del Imperio Otomano, sufrió episodios que negaban con la contundencia de las armas la legitimidad de los gobernantes de aquella era convulsa. Al padre Juan de Mariana (1536-1624), teólogo jesuita español, no le faltaron ocasiones para reflexionar sobre tan difícil objeto: los regicidios de Enrique III y Enrique IV de Francia, la muerte de Guillermo de Orange o los asesinatos jurídicos de Tomás Moro o de Johan van Oldenbarnevelt, eran sólo algunos de los muchos episodios que el erudito pudo conocer a lo largo de su muy dilatada vida. En su obra Del Rey y de la institución real, lo más conocido, sin duda, es la reflexión que sobre la tiranía y los tiranos realizó el venerable teólogo, en especial sobre la espinosa cuestión del tiranicidio. Como estas cosas nunca pierden actualidad, vamos a refrescar algunas de las ideas del teólogo clásico español. Nunca está de más escuchar la viejas palabras que han de volver a sonar.

En la era que vivió el padre Mariana, la monarquía hereditaria, sancionada por la religión y la costumbre, moderada por elementos aristocráticos y populares, se consideraba el modo de gobierno perfecto del Estado. Los regímenes republicanos de Venecia o Génova estaban regidos por los patricios y representaban a la perfección, sobre todo en la Serenísima, la esencia del republicanismo, que es la cooptación del poder entre una élite histórica, identificada con el servicio del bien común durante generaciones. La república democrática sólo era concebible en comunidades muy pequeñas, de gran igualdad social, sin grandes fortunas ni pobrezas infamantes, al estilo de los cantones suizos o de nuestros territorios forales en Guipúzcoa y los valles navarros. Aun así, para Mariana, la democracia es la antítesis de la república, porque los cargos del Estado se distribuyen por igual entre los hombres, “sin distinción de méritos y de clases, cosa por cierto contraria al buen sentido, pues pretende igualarse a los que hizo desiguales la naturaleza o una fuerza superior e irresistible”. La república, según el modelo romano, es el gobierno de los nobles, de los mejores, de los aristoi. Nada que ver con la aguardentosa y chabacana tarasca que en España se nos presentó dos veces como tal.

Enrique III de Francia reconoce en su lecho de muerte a Enrique de Navarra (Enrique IV) como su sucesor.

Pero, para Mariana, no hay peor gobierno que el del tirano, aunque se presente “blando y risueño”, aunque esté inspirado en los mejores principios y tenga buenos comienzos, pues es inevitable que degenere y tome como medida de sus desmanes, “no la utilidad pública, sino su propia utilidad, sus placeres y sus vicios”; que utilice el Estado como instrumento de sus intereses personales y de su disfrute de los privilegios que dan las magistraturas, pero no de sus deberes, en especial de su misión de velar por el bien común. Teme la virtud ajena y es enemigo de los mejores, “busca su apoyo en la intriga, solicita cuidadosamente la amistad de los príncipes extranjeros a fin de estar preparado a todo evento, compra guardias de otros pueblos de quienes por ser bárbaros se fía”. Enemigo de los mejores, llamará a su lado a los peores para mantenerlos bajo su férula y que se conviertan en sumisos ejecutores de sus designios, pues son personas que en un régimen bien ordenado jamás ocuparían una posición tan destacada. La descripción del padre Mariana nos es muy familiar: 

“…¿para qué hemos de decir más? Trastorna un tirano toda la república, se apodera de todo sin respeto a las leyes, de cuyo imperio cree estar exento; mira más por sí que por la salud del reino, condena a sus ciudadanos a vivir una vida miserable agobiados por toda clase de males, les despoja a todos y cada uno de sus posesiones patrimoniales para dominar solo y señor en las fortunas de todos. Arrebatados al pueblo todos los bienes, ningún mal puede imaginarse que no sea una calamidad para sus súbditos”.

Envanecido por su aparente invulnerabilidad hasta llegar a la hybris, su ceguera acaba perdiendo a quien se cree impune porque no ha encontrado un freno a sus audacias y sólo ha visto sumisión y silencio, cuando no elogios, ante sus crímenes. Mariana justifica incluso la muerte de un rey legítimo de origen, aunque no de ejercicio, como Enrique III de Francia, cuyo peor crimen fue el asesinato del duque de Guisa y del cardenal de Lorena, que, fiados en su palabra, habían acudido a su presencia en Blois. Matar al tirano es una exigencia de la vida de la patria: 

“No por no poderse reunir los ciudadanos debe faltar en ellos el natural ardor por derribar la servidumbre, vengar las manifiestas e intolerables maldades del príncipe ni reprimir los conatos que tiendan a la ruina de los pueblos, tales como trastornar las religiones y llamar al reino a nuestros enemigos. Nunca creeré que haya obrado mal el que, secundando los deseos públicos, haya atentado en tales circunstancias contra la vida de su príncipe.”

El padre Mariana es militante contra los tiranos y considera inevitable su exterminio, fruto de la virtud ciudadana y del servicio al Estado: 

“.. el tirano es una bestia fiera y cruel, que adondequiera que vaya, lo devasta, lo saquea, lo incendia todo, haciendo terribles estragos en todas partes con las uñas, con los dientes, con la punta de sus astas. ¿Quién creerá sólo disimulable y no digno de elogio a quien con peligro de su vida trate de redimir a su pueblo de sus formidables garras? ¿Quién que no se han de dirigir todos los tiros contra un monstruo cruel que mientras viva no ha de poner coto a su carnicería? Llamamos cruel, cobarde e impío al que ve maltratada a su madre o a su esposa sin que la socorra; ¿y hemos de sentir que un tirano veje y atormente a su antojo a nuestra patria, a la cual debemos más que a nuestros padres? Lejos de nosotros tanta maldad, lejos de nosotros tanta villanía. Importa poco que vayamos a poner en peligro la riqueza, la salud, la vida; a todo trance hemos de salvar la patria del peligro, a todo trance hemos de salvarla de su ruina”. 

Así fue siempre en la España de verdad: la de Fuenteovejuna, la de Pedro Crespo, la del Dos de Mayo.

jueves, 17 de septiembre de 2026

A la cola... / por Antolín Castro

Ya no hace falta formar las colas así. Online ofrece mayor comodidad

'..Pues sí, a la cola… virtual, es la visión más moderna del deseo de acudir a los toros si el cartel genera interés entre aficionados, o no, pero interesante para todos. Ahora solo queda esperar que merezca la pena tener las entradas del día 12, aunque va a ser muy difícil que se pueda repetir el impacto del pasado año..'

A la cola...

Antolín Castro
Opinión y Toros / 17 Sept. 2026
A menos de dos semanas para la Feria de Otoño en Madrid, se ha formado una larga cola para conseguir entradas.

Así se ha visualizado el momento de abrir las taquillas para las poquísimas entradas sueltas puestas a la venta. Claro que los tiempos han cambiado y se ha producido a las 00:00 del día de hoy de forma online.

Lo de ponerse al sol, al frío o a la lluvia, de forma física, en la explanada de Las Ventas, ha dejado paso a la cola virtual delante del ordenador. En la comodidad del hogar, sí, pero también a esas horas de la noche y sin saber a qué hora podrás llegar a tu objetivo y ni siquiera si conseguirás hacerte con las entradas que querías.

Hice la prueba y mi situación fue estar en el número 5.436. Nada más y nada menos, tenía toda la noche por delante para saber si llegaría a tiempo para obtener una de las 1.000 entradas que se pondrían a la venta para cada festejo. El resto ya estaba vendido todo a través de los abonos adquiridos.

Tocaba armarse de paciencia, sabedor de que sería imposible conseguir una entrada para el día de Morante. Habiendo más de cinco mil personas por delante y sabiendo que solo podía haber mil entradas, lo mejor sería desistir. Si el interés estaba en otro festejo, sería mejor dejar pasar el aluvión, echarse a dormir, y por la mañana seguro que se podrían encontrar entradas.

Tal cual. Morante agotó el papel, aunque ya sea en sentido virtual, y para el resto de festejos las taquillas, a la luz del día, permiten encontrar algo.

Menos mal que en mi caso todo es literatura, ya que soy abonado desde hace más de cincuenta años, lo que me permite obtener las entradas con antelación.

Difícil se han puesto las entradas en las ferias de Las Ventas, máxime si hay carteles que generen un atractivo mayor. Está claro que el éxito de abonados en esta ocasión -aunque hayan subido siempre en los últimos años- ha sido el poder presenciar in situ la revuelta de Morante al coso madrileño. Dada la diferencia entre los precios de abonado y de entradas sueltas, era mejor y más rentable hacerse con siete entradas que con dos para un día. Un buen negocio para el comprador y el vendedor. Los dos de acuerdo.

Pues sí, a la cola… virtual, es la visión más moderna del deseo de acudir a los toros si el cartel genera interés entre aficionados, o no, pero interesante para todos. Ahora solo queda esperar que merezca la pena tener las entradas del día 12, aunque va a ser muy difícil que se pueda repetir el impacto del pasado año. Salvo que a Morante le de por quitarse la coleta otra vez. Eso supondría una cola mayor para la próxima que se anuncie.

Juan Miguel: el estoicismo de Colmenar de Oreja forjado en el valle del terror / por Aitor Vian

'..Privar a las ferias de lidiadores con la verdad de Juan Miguel es despojar al toreo de su dimensión más sagrada y heroica. La afición de piedra berroqueña, aquella que sabe distinguir el oro de ley de la bisutería, reclama que el esfuerzo y el dolor tengan su justa recompensa en forma de oportunidades..'

LA VOZ DE LA ALTANERÍA
Juan Miguel: el estoicismo de Colmenar de Oreja forjado en el valle del terror

Por Aitor Vian
En los confines de la Comunidad de Madrid, allí donde el asfalto y la gran ciudad ceden su imperio a las encinas y a la dureza del campo, se extiende una geografía taurina que no entiende de concesiones ni de postines. Es el temido "Valle del Terror", un rosario de pueblos y cosos donde el toro impone su ley más severa y donde los lidiadores se miden por su capacidad para mirar a los ojos a la tragedia. De ese crisol de exigencia e inclemencia, concretamente desde la histórica Colmenar de Oreja —cuya imponente Plaza Mayor encierra en sus soportales siglos de liturgia taurina— emergió la figura de Juan Miguel, un matador que encarna, quizá como pocos en el escalafón actual, el romanticismo descarnado de los toreros de trinchera.

Hablar de Juan Miguel es abrir el libro de la tauromaquia por sus páginas más cruentas, pero también por las más auténticas. Su historia no sabe de alfombras rojas ni de apoderamientos de salón; es la epopeya de un gladiador esculpido a golpes de cornada, de sangre derramada y de silencios en los despachos. Durante una larguísima y durísima etapa como novillero, se batió el cobre frente a los hierros más terroríficos del campo bravo, asumiendo compromisos que muchos otros rehuían y entregando su propio cuerpo como garantía de su verdad insobornable.

Su concepto del toreo está desprovisto de cualquier alharaca o falsedad. Juan Miguel practica una tauromaquia de estoicismo puro, donde la quietud no es una pose, sino una necesidad vital. Cuando se abre de capa o presenta la sarga, lo hace con las plantas firmemente hundidas en el albero, ofreciendo el pecho y aguantando miradas que hielan la sangre en los tendidos. Ese valor seco, austero y castizo, se transforma en clasicismo cuando el toro, dominado por la firmeza del madrileño, se entrega a los vuelos de una muleta que busca siempre someter por abajo con trazo largo y sincero.


Sin embargo, la recompensa del sistema a tanta sangre y tanta entrega suele ser, paradójicamente, el más absoluto de los ostracismos. Tras alcanzar el codiciado y merecidísimo doctorado, Juan Miguel ha tenido que enfrentarse al muro invisible de una industria que, con demasiada frecuencia, olvida a quienes sostienen con su sacrificio la grandeza moral de la Fiesta. En el amargo desierto de la espera, frente a la escasez de contratos y el eco vacío del teléfono, este diestro ha demostrado una dignidad colosal, refugiándose en la soledad de su entrenamiento y manteniendo intacta la fe en su vocación.

Privar a las ferias de lidiadores con la verdad de Juan Miguel es despojar al toreo de su dimensión más sagrada y heroica. La afición de piedra berroqueña, aquella que sabe distinguir el oro de ley de la bisutería, reclama que el esfuerzo y el dolor tengan su justa recompensa en forma de oportunidades.

Juan Miguel es el baluarte de Colmenar de Oreja y el triunfo de la voluntad sobre el abismo. Un superviviente nato que ha hecho de sus cicatrices un mapa de honor y de su muleta, una bandera de resistencia. En su estoicismo habita el alma inquebrantable de la tauromaquia, aguardando con paciencia franciscana el instante en que las puertas de los chiqueros se abran para demostrar que el valor auténtico, el que se forja en el dolor y en el silencio, jamás pasa de moda.

Madridistas: impasible el ademán / por William Pogue


'..En el tiempo de la mentira y de la desinformación deberíamos tener un canal, un oráculo de la verdad que nos dé la calma que nos arrebata el obsceno relato de los corruptos. Entretanto, madridistas, prietas las filas e impasible el ademán. Hay que aguantar. Habrá justicia. Tiene que haberla..'

Madridistas: impasible el ademán

William Pogue
La Galerna / 17 Setb. 2026
El día de anteayer nos dejó unas cuantas malas noticias. No es cosa mía, se nota que el madridismo acusa los golpes. Llevamos más de tres años apretando los dientes y tragando mierda, asistiendo a un espectáculo insoportable: el NeoNeigrerismo. Tebas ha tomado el testigo de Negreira y de toda la escoria que ha corrompido el fútbol desde 1990 hasta nuestros días. Con un CEO profesional al frente de LaLiga, el Barcelona estaría en graves problemas. La permisividad con la trampa, con el engaño, con la adulteración de cuentas, cuando no la ignorancia culposa o el colaboracionismo, sitúan a Tebas como cooperador necesario, cómplice de todas las tropelías post Negreira que sostienen a un Barcelona en quiebra.


La justicia ordinaria parece más lenta que nunca y la deportiva ha dejado de dar señales de vida desde que Ceferin dijo que el caso Negreira era "una de las situaciones más graves" que había visto en el fútbol. De la cosa deportiva española ya sabemos lo que podemos esperar: intervención política en el CSD para prescribir delitos, "pasar página" por parte de los advenedizos soldados de fortuna del CTA, nacidos para medrar. Mientras, Tebas pasa de puntillas sobre el mayor escándalo de corrupción deportiva del que hay registros y mira para otro lado con palancas, inscripciones fraudulentas... Cuando "las descubre", ya consumada la golfería, escenifica la preocupación en un viaje relámpago a Barcelona, con comilona y sobremesa de las que transforman conflictos en lazos de sangre. La mugre arregla sus asuntos así.

LA GUINDA LA PUSO LA NOMINACIÓN DEL CAMP NOU COMO SEDE DE LA FINAL DE LA CHAMPIONS DE 2029... NO SE ALTEREN. ESTE ASUNTO NO TIENE NADA QUE VER CON LA EVOLUCIÓN DE LA SANCIÓN DEPORTIVA

Estamos cansados. Es insoportable ver presumir de impunidad a toda la chusma culé de las redes sociales, alguno de ellos payasos bien pagados en el circo de la tele. No se vislumbra el merecidísimo castigo que nos enseñaron en el cole que siempre alcanza a los culpables. Hasta periodistas que un día tuvieron dignidad reptan por los alrededores del culerío vanagloriándose de la impunidad y burlándose de la hipotética incapacidad de nuestro equipo para generar fútbol. Ya no se acuerdan del Barcelona de Setién, de Koeman, de Xavi. Ignoran detalles como la adulteración arbitral de la competición, que sigue más viva que nunca.


No me lo nieguen: un juez tiene que tener temple y nervios de acero, además de ser un sinvergüenza, para no amonestar al defensor de una patada sin balón a Vini, para no ver dos rojas claras consecutivas sobre Cucurella (pisotón por detrás sin balón) y sobre Huijsen (tremendo codazo en la cabeza). Se oculta que el saldo arbitral sigue inclinando el campo siempre en contra de los rivales del Barcelona y a favor de los nuestros. Tarjetas. Penaltis. Tolerancia al acoso a unos futbolistas y protección de otros. No nos lo expliques, Soto. No obligues a la señorita que lee los indescriptibles textos de "Tiempo de Prevaricación" a pasar los peores ratos de su vida. Ni ella se los cree, abogado. Y se le nota.

Tenemos problemas, sí. El partido de Elche fue algo que vimos demasiadas veces el año pasado. Apatía. El equipo juega poco sin Güler. Dominamos en la primera parte. Debimos resolver con tres o cuatro goles. Vini estuvo negado. Recordamos su época de adolescente, con esos golpeos absurdos y el balón volando sin dirección. Vini: mira la pelota, por favor. El equipo genera, pero Mbappé necesita cuatro para enchufar una. No estamos acostumbrados a eso. Ronaldo habría hecho ochenta goles en una temporada con Güler surtiendo. El arreón final después de la torrija de la segunda parte es más fruto del miedo a entrar en ese vestuario con Mou que al orgullo, reconozcámoslo. A mí me sirve. Mou lo dijo: hay que ganar. Y se ganó. Observo demasiada amargura y cabreo en el madridismo. Ganando. Veinte tiros a puerta. Arbitraje criminal. Sabiendo lo que sabemos.


A mí también me pasa. Me tienta la desesperanza. Se llama overthinking. Pensar demasiado. Es algo propio de los tiempos que vivimos. Exceso de información, exceso de estímulos negativos. No sólo las redes sociales. El trabajo, las responsabilidades, las noticias. Este mundo pre-distópico en el que nos mienten cada día, en el que vemos el sufrimiento de la gente y pasividad de quien tiene que resolver los problemas, en el que nos dicen que la IA no sólo va a quitarnos el trabajo, sino que va a matarnos en tres años... Es demasiado. Y nuestra vía de escape, nuestro Real Madrid, sin carburar y sometido al abuso sistemático de golfos, corruptos y a la injusticia. Créanme que les entiendo.


La guinda la puso la nominación del Camp Nou como sede de la final de la Champions de 2029... No se alteren. No tiene nada que ver con el caso Negreira ni con las intenciones de la UEFA. Al Barcelona le van a caer cinco años sin Europa. Estoy seguro. El estadio no es del Barcelona, es de Goldman Sachs y esto es un negocio. No me sorprendería que la solicitud hubiera sido idea del acreedor, que está tranquilísimo viendo como la deuda se refinancia y los intereses siguen aumentando. Este asunto no tiene nada que ver con la evolución de la sanción deportiva.

Es lo que hacen siempre: Tebas tiene a los medios comprados para generar hype sobre cualquier asunto concerniente al Barcelona y hate sobre el Real Madrid. Para eso paga. No se habla del penalti de Lamine, se habla de las camisetas de apoyo a Ceuta de Vini, Konaté y Mbappé. Es lo de siempre.


Mi vaticinio es que en la edición de 2029 el Barcelona ni siquiera participará en la Champions. Veamos el lado positivo: ¿Se imaginan que nos presentamos en el Camp Nou a jugar una final? Si la ganásemos nos deberían conceder la prerrogativa de decidir indultar al Barcelona por el resto de su sanción solamente para darnos el placer de decir que no.

Dicho lo anterior, a mí también me gustaría que el club tuviera una voz institucional para dar de vez en cuando un puñetazo sobre la mesa, contarnos que seguimos teniendo contacto con la UEFA por el caso Negreira. Informar de que los investigadores siguen escandalizados de lo que han visto en el dossier de Ramos Neira y cía. Quiero pensar que han valorado el desgaste, la imagen (el Real Madrid es un negocio planetario) y no lo quieren asumir por razones comerciales.


No estoy seguro de que a Florentino le llegue la sensibilidad de la calle, más allá de los pitos en el Bernabéu, y me puedo imaginar lo que piensa sobre los silbadores. Debería dejarse grabar unos audios o dar una rueda de prensa de vez en cuando para subirnos el ánimo. Él sabría cómo. En la comunicación deportiva indudablemente hemos mejorado respecto de otros años. Mourinho es un portavoz incomparable, pero insuficiente.

En el tiempo de la mentira y de la desinformación deberíamos tener un canal, un oráculo de la verdad que nos dé la calma que nos arrebata el obsceno relato de los corruptos. Entretanto, madridistas, prietas las filas e impasible el ademán. Hay que aguantar. Habrá justicia. Tiene que haberla.