la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 26 de octubre de 2026

L’espoir / por Sertorio

Marine Le Pen, la más que probablemente próxima presidente de Francia, se ha dirigido a la nación.

L’espoir: esperanza es, en efecto, lo que suscitan las palabras, firmes y rotundas (las encontrarán subtituladas abajo) que Marine Le Pen ha pronunciado, con toda la solemnidad requerida, sobre los motines (nos resistimos a calificarlos de ‘disturbios’: son más, mucho más que meras algaradas) que asolan Francia… antes de que crucen próximamente los Pirineos (ya hubo, por cierto, un ensayo general el otro día en Barcelona).

Por Sertorio
Hace una semana, nos asombraba la tibia reacción ante los desórdenes callejeros del pelele que ejerce de Presidente de la República Francesa. Frente a los desmanes de las hordas de salvajes que asolaron las ciudades del país, no tuvo otra reacción que la de una suave reprimenda de caduca ‘tante’ octogenaria: a fin de cuentas, estos hotentotes no dejan de ser sus cachorros. Cuando se escriben estas líneas, las harkas de Melenchon han vuelto al ataque, seguras como están de la impunidad y del pánico de los policías a ser sancionados si cumplen con su deber: el de proteger vidas y haciendas, que para eso el contribuyente paga sus impuestos, no para subvencionar a la nueva casta de holgazanes y vándalos que arrasan la ciudad, la civitas, de donde por algo viene el termino de civilización.

Si la autoridad sigue cediendo ante la chusma (la ‘racaille’, que dicen por ahí), el fantasma de los horrores de 1789 y 1792 irá materializándose, porque, en realidad, esas turbas de brutos encarnan a la perfección el espíritu del 14 de julio, de ahí la inhibición freudiana de las autoridades liberales para ejercer sus funciones. Los cafres incendiarios de París son el producto final de doscientos años de República, los dignos tataranietos de Rousseau. Dos siglos de envidia igualitaria alcanzarán su cumbre en esta regresión imparable de Francia y de Europa a la barbarie, porque Francia es el corazón de Europa y la síntesis de su mejor cultura. Lo que ahora surge como disturbios callejeros y manifestaciones de masas, poco tardará, si no se frena de manera contundente, en convertirse en Terror. 

“¿Hacia la guerra civil?”, titulaba en su portada
 el último número de la revista ‘Marianne’

Entre Marat y Mélenchon la diferencia es inapreciable, mínima: toda su facción de greñudas tricoteuses feministas y de fedayines rojos añora la guillotina y desea usarla para decapitar a Francia, a lo que va quedando de ella. Es el instinto atávico de la chusma, de la canaille, de los verdaderos causahabientes de Robespierre.  A su lado, Macron no es más que una temblorosa madame girondina.

La próxima presidente de Francia

Frente a la pasividad cómplice de un presidente que no es sino un títere de los financieros, se ha alzado una voz enérgica y serena, la voz de Francia, la de Marine Le Pen. Cierto que, dentro de la firmeza y de la defensa de la patria, abundan las referencias a la República y a sus valores, que son la causa de todo lo que sufre su nación; pero el lenguaje de la política práctica no puede conformarse con el de la teoría y el momento apremia. 

Lo que suceda en Francia en las próximas fechas no es una pugna entre facciones políticas, sino una elección entre civilización o barbarie, entre Versalles y la jungla. 

Marine Le Pen no es la candidata de la República ni la de la nación francesa, sino la de Europa, la de su cultura, la de su civilización. El peso de los bárbaros, tanto internos como externos, es tan poderoso en el Hexágono que lo que debería de ser una fácil victoria de la luz contra la oscuridad, de lo solar contra lo telúrico, del orden contra la anarquía y de la civilización contra el salvajismo, no está nada clara. No es hora de ponerse exquisito, sino de luchar a vida o muerte por salvar una Europa que la oligarquía de Bruselas se empeña en convertir en Tercer Mundo, una Francia que sus dirigentes quieren transformar en Haití.

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Marine Le Pen

Ecuador.- Fernando Adrián suma otro triunfo rotundo en Latacunga


'..El momento más destacado de su tarde llegó con el tercero, al que cuajó una faena de alto voltaje que conectó con fuerza con los tendidos..'

Fernando Adrián suma otro triunfo rotundo en Latacunga

El madrileño corta tres orejas y sale a hombros junto a Ramón García ‘Chechu’, que pasea dos trofeos, mientras Álvaro Samper también logra un premio en la corrida mixta ecuatoriana

Fernando Adrián continúa firmando un destacado inicio de su temporada americana. El torero madrileño volvió a triunfar en la localidad ecuatoriana de Latacunga, donde logró un balance de tres orejas y aseguró la salida a hombros tras una actuación de gran intensidad.

El momento más destacado de su tarde llegó con el tercero, al que cuajó una faena de alto voltaje que conectó con fuerza con los tendidos. La rotundidad de su labor encontró recompensa con las dos orejas, un resultado que le abrió la Puerta Grande. Adrián redondeó su actuación frente al sexto, del que paseó una oreja más para completar una tarde de tres trofeos.

Compartió la salida a hombros con Ramón García ‘Chechu’, que también encontró premio en sus dos actuaciones. El torero hizo valer su entrega y esfuerzo ante ambos ejemplares para cortar una oreja de cada uno y sumar un total de dos trofeos.

Por su parte, Álvaro Samper también tocó pelo en el festejo al pasear una oreja del segundo toro. Su actuación quedó sin recompensa en el quinto, del que se despidió en silencio.

  • Ficha del Festejo
Plaza de Toros de Lacatunga (Ecuador)

Ganadería: Toros de Ortuño.
De buena presentación y juego variado , destacó el 3°

Ramón García “Chechu”: Oreja y Oreja
Álvaro Samper: Oreja y Silencio
Fernando Adrián: Dos Orejas y Oreja



51ª Feria del Libro de Córdoba.- «Defiende tus valores. Historia, Memoria, Liturgia.» de William Masterson (Martes 27 oct.)

 

'..En estas páginas, la tauromaquia se alza como columna vertebral del espíritu del autor. No aparece como folclore ni simple afición, sino como una manera de mirar la existencia, un arte que exige verdad, valor y medida. Masterson entiende el toreo como territorio moral y rito antiguo que devuelve al hombre a su raíz y a su conciencia más profunda, donde la fragilidad y la grandeza humanas se muestran sin máscaras..'

51ª Feria del Libro de Córdoba
 Del 23 de octubre al 1 de noviembre de 2026. 
Bulevar del Gran Capitán

William Masterson (Martes 27 oct.)

Obra: «Defiende tus valores. Historia, Memoria, Liturgia.»

17:00h. Presentación (Bulevar del Libro)

18:00h. Firma (Caseta de Firmas)

“Defiende tus valores: Historia, Memoria, Liturgia” es una obra que sorprende por su autenticidad y por la fuerza interior que la sostiene. Hay libros que se leen y libros que se viven: este pertenece a la segunda estirpe. En cada página se percibe a un hombre que no escribe para adornarse, sino para dar testimonio de una vida entendida como responsabilidad, memoria y herencia. Su voz, limpia y directa, reconcilia al lector con la verdad de lo esencial: dignidad, deber, gratitud y libertad personal frente al ruido del mundo. Es una escritura nacida de la experiencia, que invita a despertar conciencia sin artificios. 

En estas páginas, la tauromaquia se alza como columna vertebral del espíritu del autor. No aparece como folclore ni simple afición, sino como una manera de mirar la existencia, un arte que exige verdad, valor y medida. Masterson entiende el toreo como territorio moral y rito antiguo que devuelve al hombre a su raíz y a su conciencia más profunda, donde la fragilidad y la grandeza humanas se muestran sin máscaras. Esa mirada seria, recogida y luminosa ennoblece el texto y le otorga una resonancia singular.

La dimensión espiritual del libro destaca por su claridad y su hondura. El Padre Antonio Schlatter Navarro, con una fe serena y atenta a la realidad, muestra que la Fiesta posee una profundidad ética que muchos ignoran. En el ruedo emergen en toda su crudeza las grandes cuestiones humanas: el valor, el límite, la entrega y la muerte. Y, frente a ellas, la presencia de Dios se vuelve inevitable. Su palabra, sin retórica vacía, aporta una fe madura que enriquece el conjunto sin imponer nada.

Este libro, sincero y valiente, no busca agradar: interpela. Invita a recordar quiénes somos, a sostener con firmeza lo que nos hace dignos y a defender el legado que hemos recibido.

Hughes. FC Barcelona, 1; Real Madrid, 2. Otra vez Mourinho



'..El gol estaba ya en el márcador, pero cuando el árbitro pidió un momento se nos heló la euforia. No podíamos renunciar a esa alegría. Ya no... Pero no era el Var, era solo la megafonía: Si us plau, no llencin coxinills... Genocidio de gafas de colores, tristezas inencajables... pero el madridismo era feliz..'

FC Barcelona, 1; Real Madrid, 2. Otra vez Mourinho

Hughes
Pura Golosina Deportiva

Era el once bonito, el que le gusta a la gente, aunque al final iba a ser la reivindicación del doble pivote y de la negritud más ansónida.


Antes del inicio, Lamine, con sus andares de trapero (de cantante de trap), le hacía el thumbs up a la cámara con la mano vendada. Oro, poderío. El Barça es un equipo como de pelotaris o de personas generosas que practican mucho la digitación.

En las bandas, Mou y Flick iban iguales: barba canosa, chupa de negro, pinta de divorciados o de aspirantes al papel de Bosch.

El Camp Nou, a medio acabar sus anillos dantescos, transmitía las habituales vibraciones de oscuridad y error. También allí los partidos son molto longos...

Veíamos en el Barça a Rodri, objeto de deseo en verano, y la verdad es que no tiene cara de jugador del Madrid.

El partido empezó con una sorprendente seguridad de Diomandé, muy fuerte ante los chicos de la Masía y muy fiable lejos del área, en controles y decisiones.

Güler llegaba en el 4, y Gordon, el prerrafaelita, en el 6. Tenía pinta de gran partido en ciernes.

Había sucesivas faltas sobre Bellingham. Nadie se atrevía a soñar con una amarilla y además calentaban al jugador, que hizo un partido memorable. No hay palabras, ni conceptos (panenkitas, os jodéis) para entender y valorar el partido monumental de Bellingham.

El Barcelona cargaba la intención presionante, esa avidez en los ojos de Fermín, por Huijsen, el gran riesgo del once de Mourinho. Mi adorado Dean empezó vacilante. Ahí le podían cazar, luego ya no.

El primer intríngulis del partido estaba en que el Madrid superara la línea del fuera de juego de Flick. Ese achique quee traumatizó a una generación entera con Sacchi era ahora un alambre por el que Guler trataba de llegar a Mbappé, que no parecía, de primeras, dulce en el toque.

Güler era el lanzador, el proyector, el Elon de nuestro camino al espacio, pero no sería yo un plumilla fidedigno si no hiciera constar aquí que pierde muchos balones. Arda daba un pase y perdía cuatro. Todo jugador necesita amor y olvidar pequeños detalles como este.

Pasaban los minutos. Diomandé era de lo mejor al principio. Llegaba, controlaba, se giraba, con esa facilidad de Michael Jordan y había vislumbres de comodidad en el partido. Pasado el arreón inicial, el Madrid dominaba el toro mecánico. Se notaba quizás en el rostro de Mourinho, que dejaba escapar un gesto de auténtico placer, de yonqui de la adrenalina.

Parecía ya desde muy pronto que en el medio había construido una de sus famosas jaulas. El equipo estaba bien colocado y funcionaba mucho el reojo. Cuando un equipo defiende bien hay mucho de eso. Tchouameni, por ejemplo, no le quitaba ojo a Pedri y Bellingham orbitaba cojonero alrededor de Rodri. Silva estaba muy bien en los robos. Ponía su experiencia y su talento en la intercepción.

El Barcelona llegaba por Gordon, que es bueno, pero no asusta con su cara de alcohólica de Bristol. La parte de Lamine caía dentro de la red mourinhesca y el Barcelona evacuaba por su lado.

Volvía a llegar el Madrid por Güler en el 17.

Había rachas invisibles, cambios de viento inexplicables, y el Barça se vino un poco arriba a los veinte minutos. Mbappé ponía mucha velocidad pero estaba torpe con la pelota y Güler seguía acusando los acosos de esquina oscura en la banda.

El que mejor estaba era Bellingham, al que el equipo buscaba por ser, no solo centro de todo, sino el más fiable en los controles. Daba pases de gran intención, se le veía lúcido, acertado. En cada partido hay un jugador que parece disponer de la visión cenital. Hay un dron y es suyo. Esta noche era de Bellingham.


Al Madrid le faltaba eso. El pasecito final. El castillo estaba elevado y faltaba que se subiera el niño en lo alto.

Se lesionó Espart y salió Balde (nombres como de supermercados). En la grada aplaudían mucho al lesionado y entre los rostros, muy parecidos, muy similares, uno parecía ser Évole. Era curioso. Se llegaba a Évole no viendo a Évole sino eligiendo a Évole como el rostro más reconcentradamente común. Era como un decantado de facciones en las que florecía él.

Cucurella forjaba ya otro partidazo cubriendo a Lamine, muy ayudado por Diomandé y por Tchouaméni, que empezaba a comerse el centro del campo entero. En la jaula de Mou, el que domaba al león era él.

En el proceso físico inevitable que es toda defensa, se cometió una segunda falta sobre Lamine y había que ver sus caras y las de los demás cuando no hubo amarilla. ¿Dos faltas sin tarjeta? Eran la viva imagen de la consternación. De atropellos así está hecha la vivencia culé.

Ante una mole de tacticismo, músculos y reojos, el Barça intentaba la aproximación diagonal seguida de pepinazo lejano. En la puerta no estaba Courtois, pero la presencia de Lunin quizás reforzó la solidaridad general.

A la media hora ya fue aquilatándose el guano y Güler le puso un balón lujurioso a Mbappé, que lanzó alto uno de sus clásicamente fallidos remates acrobáticos.

El realizador mostraba, en la grada, en un mismo plano, a Rikjaard, a Koeman y a Jordi Cruyff y un escalofrío de temor y nostalgia subía por el espinazo. ¡Cuánto hemos pasado!

Gordon, con su cara de Robert Millar cuando era hombre o de sustituido demográfico, pudo marcar tras error, enésimo, de Güler, que ahí terminó de espabilar. Ay si esto lo hiciera Vinicius...

En esos momentos se cocinaba el partido. Tchouaméni ya parecía el mejor en el campo. Su dominancia era magnética. Como la de un buen árbol que por estar se apodera de un espacio.

Alguien osó hacer otra falta sobre Lamine, que empezó a irse del partido ante el atropello, incapaz de gestionar el trauma de tanta violencia... ¡tres faltas y ni una tarjeta!

Quizás fuera la primera jugada en la que el Madrid dio más de cuatro toques seguidos, y de ahí salió el gol. Silva abrió con clase, Diomandé centró al área y Mbappé marcó de rebote, única forma que tenía de hacerlo.

El gol a veces desordena. El Madrid estaba tan bien, tan compacto y ordenadito que la euforia era temible. Faltaban cinco minutos para el descanso, y el Madrid pudo marcar en dos llegadas muy peligrosas: típica de Mbappé con palo y offside y otra de Diomandé, solo, con la zurda. Lo que llaman la superficie de golpeo era la adecuada, aunque salió mal. Diomandé parece manejar todas las opciones y en cada intento no sabemos el porcentaje posible de acierto. Cada acción, dentro de un catálogo amplísimo, casi total, es recibida con absoluta sorpresa por el aficionado. Puede chutar fuera, puede clavarla por la escuadra. Hay algo estocástico en él por eso. Con él las expectativas habituales se multiplican, cuando recibe y se va, pues siempre se va, descapulla como una flor rabiosa nuestras expectativas, oh, tate, que este tío es otra cosa, y luego potenciada la fantasía, sus finalizaciones triunfan o no, pero hay ahí un balance rápido de posibilidades, de esperanza, que por lo que sea (estamos empezando) no es negativo, no decepciona, nos deja ansiosos de más, con hambre de Diomandé.
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En el descanso, Tchouaméni y Bellingham ya se habían ganado el derecho a una ovación.

Lo de Bellingham, preclaro en ataque, brillante y responsable con la pelota, era en defensa un escándalo. Con absoluta humildad se ocupaba de Rodri, y su poder físico aparecía en el borde de las dos áreas. Su fútbol eran verticales de poderío; agresivo y pugnaz, era el primer organizador de la defensa y el organizador del ataque. Falló un claro dos contra uno, pero seguía buscando a Mbappé. Si Güler buscaba en largo, él lo hacía en corto. Era el que recibía, aguantaba, se iba con control o con zancada, esos regates suyos de 1500m obstáculos, pero era tan bueno o mejor en defensa. Su partido es de la densidad del de Redondo en Dortmund. Su centrocampismo inauguró algo, reivindicó una supremacía sobre la pareja Rodri-Pedri.

Su juego, como el de Tchouaméni, se cimentaba en una superioridad física. Su fútbol era de una versatilidad absoluta. Los tacles salvajes, al estilo de Valverde, los cuerpeos, juego de espalda, cargas, autopases, regates, pases al hueco, controles de pecho, como un gladiador cargado de armaduras, dagas, redes, contra leones sucesivos en un juego tan táctico como físico que iba de un área a otra, convertido en centro auténtico del Madrid, conector de todo, todo pasando por su cuerpo literalmente, físicamente. Fisicidad madridista, personalización total, liderazgo encarnado. Todos los choques, las descargas, los golpes los jugaba, los vivía plenamente. Alma del Madrid de Mourinho.

Hubo entonces un lance raro, un poquito negreiro. Cancelo le firmó con los tacos los gemelos a Diomandé, que expresó el dolor por vez primera (todo en él es inaugural). NO pasó nada, ni a ras arbitral ni videoarbitral. Ningún pinganillo se accionó.

De poder quedarse el Barça con diez se pasó al 1-1, Raphinha de tiro en un córner, quizá ensayado o enriquecido por Pedri.

El 1-1 entraba en lo esperado. El Barça iba a marcar. Ahí empezaba lo interesante para el Madrid. Cada momento de esta temporada es el sorbo lento de un vino que guardábamos. Asistimos a todo con una delectación otoñal, buscando los matices psicológicos de la obra mourinhal. ¿Aguantaría el equipo?

En otras ocasiones se habría deshecho como una sonrisa de Pedro Sánchez. Habría caído en un rápido plof. Casi lo temíamos cuando Dumfries sustituía a un Valverde, seguramente elongado por algún tacle defensivo espectacular, su mejor acción junto al disparo.

Faltaba pólvora arriba. El Madrid estaba a punto de recordar en eso a estos años pasados. El Barcelona presionaba con nueva avaricia y Dumfries, especialmente Dumfries, un jugador que parece llevar zuecos, era todo promesa para ellos.

Era el momento clave. El Madrid de Mou iba a decir en esos minutos de qué estaba hecho.

Y ahí se rehízo. Volvió a salir a la contra. Güler buscó a Dumfries, luego Diomandé hizo un gran slalom...

El Madrid estaba. Había consistencia en sus cuadernas. Solo crujía con alarma una, por la que se colaba el Barcelona en el reflujo de las contras del Madrid. Por Bernardo ya iban los Pedris. Estaba cansado. Su rostro rozaba la agonía. Y Mourinho, que se guardaba los cambios, puso rápidamente a Camavinga. Por fin.


El Madrid salía por Dumfries, seguramente un logro del Barcelona. Era como ver un examen de conducir. A ver, muchacho, saca el coche del aparcamiento. Y era incapaz. Se estrellaba en la cal cada vez...

Entonces se produjo para mí un momento clave también de la temporada. O sea, en el momento clave llego un momento doblemente clave: Huijsen recibió un balonazo en la cara y esto fue su bautizo de camachismo. No solo no se quejó sino que probablemente terminó de espabilarle. El bueno de Huijsen necesitaba este partido y ese balonazo para romper a defensa de tronío en el Madrid.

Superado con mucho el minuto 80 de partido, el Barcelona recibió la primera amarilla en la martirial persona de Gordon, que verdaderamente no daba crédito.

Flick sacaba a los Barça toons y Mou no. El partido se afilaba, se tensaba. Partido bueno, minutos larguísimos. La salida del Madrid, ojo, era cosa de Lunin, Dumfries, Camavinga, Konaté...era como ver un carrito de bebé rondando una escalera mecánica. Sudores fríos, encogimiento de todo lo encogible. Y ahí, de una forma venturosa y perfecta, como si todos los fallos anteriores, los casis, los ay, los desencuentros por un centímetro, por una décima de todos estos meses cobraran sentido, el Madrid construyó una jugada para el recuerdo. Yo sé lo que hacía cuando Cristiano marcó el gol en el Nou Camp la liga aquella. Sé cómo era mi vida. Mis errores, mi inconsciencia. Mis esperanzas. Mis amigos. El tiempo reaparece y toma la forma de un cielo, el aire rosado y feliz de una tarde. Bellingham, que había luchado de todas las formas, bailó una suerte de claqué con virguería, ruleta y pase a Camavinga, que abrió a Güler, siempre presente en la banda, referencia constante ahí, ya hecho jugador adulto, y le devolvió el pase tan largo, con tanto efecto que de tan obtusángula no parecía una pared; llegar era un alarde, y Camavinga lo hizo y con un solo toque zurdo se libró de Cubarsí, como aquella vez Bale se libró de Bartra. No terminó ahí su jugada porque con la derecha buscó la santrada atrasada para Mbappé, que como la flecha que es llegó a la ramatada. El gal formó una tremolina de madridistas y Mou, por fin, se deslizó brevemente por el césped. Era el gol más importante en años. El Madrid volvía. La obra mouríñica tomaba la forma de algo compacto, bravo, lleno de espíritu y propósito.

El gol estaba ya en el márcador, pero cuando el árbitro pidió un momento se nos heló la euforia. No podíamos renunciar a esa alegría. Ya no... Pero no era el Var, era solo la megafonía: Si us plau, no llencin coxinills... Genocidio de gafas de colores, tristezas inencajables... pero el madridismo era feliz. Con esa euforia liguera que algunos, no sabemos por qué, casi preferimos, hecha de revancha, de reencuentro y de promesas. La gloria europea es una vulgaridad. Mourinho endereza épocas enteras. Te quiero, amigo, José.


1-2: Un Madrid soberbio vence al Barça y al árbitro Martínez Munuera


'..El Madrid ganó un choque del que, según los expertos, iba a salir goleado. Lo hizo defendiendo como un equipo, con un Lunin magnífico y pudiendo haber goleado. Well, nobody's perfect..'

1-2: Un Madrid soberbio vence al Barça
 y al árbitro Martínez Munuera

Por Francisco Javier Sánchez Palomares
En un partido que no debería haber tenido lugar desde hace varias temporadas porque el FC Barcelona no tendría que estar en Primera División, los de Mourinho dieron una lección de fútbol de verdad. El Madrid, que según muchos se dirigía al matadero, completó un encuentro soberbio y venció por 1-2 tanto al Barça como a Martínez Munuera.

Mou planteó el choque con una alineación ilusionante, con Valverde de nuevo en el lateral derecho y Güler y Bernardo en el mismo once. Además del sistema corrupto, había otro problema: Courtois causó baja por gripe. El técnico luso parece decidido a solventar los problemas que presentaba el equipo desde hace un par de campañas.

Como es habitual, el árbitro comenzó señalando falta ante cualquier acercamiento de un futbolista blanco a uno azulgrana. Al revés, no. Hoy le tocaba hacer el trabajo a Martínez Munuera en el campo y a Iglesias Villanueva en el VAR, pero es indiferente.

Cerca del minuto 5, Güler penetró por la derecha y remató en carrera por encima de la meta del ex del Espanyol Joan García. El Barça respondió con un disparo flojo y centrado de Gordon que Lunin no tuvo problemas para blocar.

Martínez Munuera, además del tema faltitas, se dedicaba a birlar córners al Madrid en sus ratos libres. Fermín volaba antes de llegar a Cucurella y reclamaba tarjeta. La turba, también. Valores sólidos los del FC Barcelona.

El juez de línea indicó al árbitro principal una falta nítida de Lamine sobre Cucurella y el educado 10 blaugrana no entendía cómo había osado tal cosa. Rakitic comentaba que nunca le gustaron los linieres que estaban atentos a las faltas. Seguramente a swimming Riquelme tampoco le agradaba que el asistente hubiera hecho su trabajo. Cuanto peor para el Madrid, mejor para él.

Mourinho está comenzando a poner orden y sus jugadores parecen haber entendido lo que les pide

En el 17', de nuevo Güler. Esta vez chutó desde la frontal y García despejó. Mbappé disponía de vez en cuando de carreras francas que no llegaban a buen puerto.

Raphinha respondió con un trallazo lejano que no fue entre los tres palos por poco. Valverde estiraba con gesto serio y Dumfries calentaba. Mal asunto.

Fido Dido Huijsen se animó a incorporarse al ataque, pero no alcanzó el globito servido por Bellingham que lo hubiera dejado solo frente al inscrito portero culé.

Antes de la media hora, Espart se marchó lesionado. Entró Balde en su lugar.

El Madrid se mostraba sobrio. Estaba haciendo un partido muy serio ante este Barça hipervitaminado. Una lástima que necesite tantas ocasiones para marcar. Sobre el 33', Mbappé no acertó a rematar bien una volea complicada. Ya quedaba menos para que el francés marcara.

Lunin estaba realizando su trabajo con solvencia y brillantez.

El Barça durmió el balón en el tramo final de la primera mitad. Pero entonces Cucu, Diomande y Bernardo armaron una buena jugada, Gerard Martín despejó, el esférico rebotó en Mbappé —pim pam, toma Lacasitos— y acabó en la tronera. 0-1.


Lamine Yamal pudo empatar, pero solo ante Lunin la echó fuera. Balón de Oro ya. Rodri sí acertó después, pero Lunin seguía fino y seguro.

Mbappé remató al palo en el 45 cuando se encontraba en fuera de juego. Luego ni poste ni nada. Y en la siguiente jugada, Diomande falló un mano a mano clarísimo ante el Sr. García.

Descanso. Primera parte muy sólida de los blancos. Mourinho le estaba ganando la partida de ajedrez a Flick. El Madrid estaba sustentando su ventaja en su robustez defensiva, con un Lunin muy seguro. Los de arriba no se estaban mostrando tan acertados, motivo por el cual no se llegó al medio tiempo con más goles del equipo cuyo club no paga a ningún alto mando de los árbitros.

El partido se reanudó con una amarilla clara para Tchouaméni. Llegó tarde al balón y pisó a Cubarsí. Aurélien estaba siendo uno de los más destacados y esta amonestación podría lastrar su ímpetu. Sin embargo, y como es lógico, Martínez Munuera no peritaba las jugadas con el mismo criterio hacia uno y otro lado. Balde agarró a Mbappé durante un tiempo casi geológico y el de azulito ni siquiera hizo uso del pito.

Al público le daba igual y protestaba. Están tan acostumbrados al viento a favor que cuando no es un huracán y se queda en vendaval les sienta mal.

El Barça estaba trenzando jugadas que colocaban en ventaja a sus jugadores al borde del área. Pero los jugadores del Real Madrid demostraban concentración máxima. Jude y Tchou abortaron dos de estas acciones tocando el balón en el último momento.

El Madrid, que según muchos se dirigía al matadero, completó un encuentro soberbio y venció por 1-2 tanto al Barça como a Martínez Munuera

Apareció Cancelo para clavarle los tacos en el gemelo a Diomande. Roja clara. Tanto que lo fue para Guti. No fue falta, por supuesto. Además, el costamarfileño fue castigado con un minuto fuera del terreno de juego. El fútbol, o este sucedáneo, es maravilloso. Rakitic no se quejó en esta ocasión. Gran comentarista.

Los de Mou no estaban aprovechando multitud de contraataques y el Barça, que debía estar con diez, terminó por empatar en el 60' por medio de Raphinha tras un buen pase de Pedri y una acción defensiva mejorable del Madrid.

Tras el gol, Dumfries sustituyó a Fede. Y en el 65', Lunin realizó una parada sublime a un testarazo de Gerard Martín.

El gol cercenó las contras que estaba llevando a cabo el Madrid y espoleó al Barça.

Poco antes del 70', Cubarsí derribó a Mbappé en el área. No se esperaba que ni árbitro ni VAR interviniesen. Y así fue. Poco después, mano de Balde clara. Tampoco fue penalti. El manipulador de vídeos Quirante realizaba su labor exagerando las protestas de Mourinho.

A diez del noventa, Bernardo dejó su lugar a Camavinga y acto seguido Lamine arreó un balonazo en la cara a Huijsen. Además de derribarlo por el pelotazo, Martínez Munuera obligó a Dean a salir del campo. Luego se desdijo y le dejó entrar. El nivel del arbitraje español, el mejor del mundo.

En el 83' Gordon cazó a Güler por detrás. Otra roja al limbo. Rakitic se quejaba de que no fue falta.

Cuatro minutos después, contraataque maravilloso del Real Madrid con una acción de Bellingham celestial y una incursión y pase de Camavinga a Mbappé  como para ponerle un piso. 1-2. Segundo del francés. Algunas personas del público decidieron que era buen momento para arrojar objetos al campo. Allí es una tradición. Algo cochina, pero tradición.


En el 91', Lamine Yamal clavó los tacos a Bellingham y Martínez Munuera amonestó a Huijsen. Sí, lo habéis leído bien. La estrella de la selección está aforado, como los políticos.

Güler y Diomande se marcharon para que entraran Trent y Espí. El árbitro aprovechó para sacar amarilla a Mbappé por... da igual.

A pesar de todos los esfuerzos, Martínez Munuera no logró que el FC Barcelona derrotase al Real Madrid. Ni siquiera que empatase.

Mourinho está comenzando a poner orden en un equipo que tenía las estrellas desordenadas como el trastero de Diógenes y sus jugadores parecen haber entendido lo que les pide. Este partido huele a punto de inflexión.

El Madrid ganó un choque del que, según los expertos, iba a salir goleado. Lo hizo defendiendo como un equipo, con un Lunin magnífico y pudiendo haber goleado. Well, nobody's perfect.

domingo, 25 de octubre de 2026

Manuel Quintana: una tarde de impacto y toreo para cerrar temporada en Montoro

 

'..toreó con muletazos de mano largo y profundos sobre todo por la derecha componiendo muy bien. Una tanda final con la zurda arrastrando la muleta. Faena muy completa de principio a fin con una entrega total de Manuel. Estocada casi entera de efecto fulminante. Dos orejas y rabo..'

Manuel Quintana: una tarde de impacto y toreo para cerrar temporada en Montoro

Un año más la plaza de toros de Montoro ponía fin a la temporada taurina en la provincia cordobesa. En esta ocasión no fue con motivo de su feria y fiestas como suele ser habitual pero igualmente el festejo sirvió para poner el epílogo a la Córdoba taurina. Se anunció una corrida de toros mixta para los espadas Oliva Soto, Manuel Román y el novillero con caballos Manuel Quintana.


Abrió cartel el el sevillano Oliva Soto que recibió a su primer astado a la verónica. Comenzó la labor muleteril con muletazos por bajo. Continuó con una tanda con mucho empaque con la mano diestra. Lo intentó con la izquierda. Estocada sin puntilla. Oreja.


Le seguía en el cartel Manuel Román. Destacó Rafa Rosa en banderillas que se desmonteró. Comenzó muy bien con la rodilla genuflexa. Dos buenas tandas con la mano derecha. Su fallo reiterado con los aceros le privó de cortar una oreja.


Cerraba la terna el novillero Manuel Quintana que se gustó toreando a la verónica rematando con una media de auténtico cartel. Bien banderilleado por Curro Javier. Toreó con muletazos de mano largo y profundos sobre todo por la derecha componiendo muy bien. Una tanda final con la zurda arrastrando la muleta. Faena muy completa de principio a fin con una entrega total de Manuel. Estocada casi entera de efecto fulminante. Dos orejas y rabo.

En el cuarto astado de la tarde Oliva Soto se mostró con entrega ante un animal complicado y muy brusco, consiguió extraer algún meritorio derechazo y natural. Pinchazo, media estocada y varios golpes con el descabello tras dos avisos. Silencio.

En el quinto cornúpeta de la tarde Román le ejecutó buenas verónicas en el recibo. Con la franela lo intentó por ambos pitones ante un toro sin transmisión y ,que quizás también evidenció en algún momento la falta de rodaje. Fallo con la espada y tocaron un aviso. Silencio.

El sexto y último de la cerrada noche montoreña, Quintana lo recibió de una larga cambiada de rodillas para posteriormente torear de forma magistral a la verónica, rematando con una bonita media. Llevó el novillo al caballo por chicuelinas al paso. Se desmonteró José Muñoz tras un gran tercio de banderillas. Inició su labor con una imagen añeja con la montera puesta. Novillo más complicado en el que se mostró muy resolutivo y solvente con una mano derecha muy firme. Pudo el joven cordobés en todo momento al animal. Estocada fulminante.
  • FICHA DEL FESTEJO
Plaza de toros de Montoro, Córdoba. Corrida de toros mixta.

Toros de Salvador Domecq y novillos de Jiménez Pasquau.

Oliva Soto, oreja y silencio tras dos avisos

Manuel Román, ovación y silencio.

El novillero Manuel Quintana, dos orejas y rabo y dos orejas.

INCIDENCIAS: Se guardó tras el paseíllo un minuto de silencio en memoria de Gonzalo González.

CUADRILLAS: Rafa Rosa se desmonteró en el segundo tras parearlo.


Manuel Quintana

Ecuador: El Fandi y Julio Norte indultan dos toros y firman una tarde histórica en Latacunga

'El Fandi y Julio Norte indultaron dos toros de Huagrahuasi en un festejo de gran emoción, en el que ambos matadores conectaron con los tendidos y firmaron dos actuaciones de máxima dimensión'

La Feria de Latacunga 2026 arrancó con una tarde para el recuerdo. El Fandi y Julio Norte indultaron dos toros de Huagrahuasi en un festejo de gran emoción, en el que ambos matadores conectaron con los tendidos y firmaron dos actuaciones de máxima dimensión. Olga Casado saludó dos ovaciones ante sus oponentes, mientras que el rejoneador Arturo de la Fuente abrió la feria con otra ovación.

El primer gran momento llegó con el tercero de la tarde, un ejemplar de Huagrahuasi al que Julio Norte recibió con una larga cambiada de rodillas en el tercio, antes de dibujar varias verónicas de buen trazo. El salmantino, que debutaba como matador de toros en Latacunga, construyó una faena emocionante y de gran conexión con el público, aprovechando las condiciones del animal para cuajar una actuación que fue creciendo hasta desembocar en la petición de indulto. El presidente concedió el pañuelo naranja y el toro volvió vivo a los corrales. Norte paseó las dos orejas y el rabo simbólicos y dio la vuelta al ruedo junto a Canela Cobo, ganadera de la divisa ecuatoriana.

La emoción tuvo continuidad en el quinto, ‘Pigmaleón’, otro ejemplar de Huagrahuasi que encontró en El Fandi un torero capaz de interpretar sus virtudes. El granadino firmó una faena de gran transmisión, ligando series por ambas manos y llevando la embestida con ritmo y profundidad. La respuesta de los tendidos fue creciendo hasta solicitar el indulto, que también fue concedido. El Fandi obtuvo las dos orejas y el rabo simbólicos en una actuación que elevó aún más el tono de la tarde.

Olga Casado dejó disposición y entrega frente a sus dos oponentes, siendo despedida con sendas ovaciones. Por su parte, el rejoneador Arturo de la Fuente saludó una ovación en su actuación, abriendo el ciclo taurino de Latacunga.

La primera corrida de la feria ecuatoriana dejó así dos indultos y un triunfo rotundo de El Fandi y Julio Norte, protagonistas de una jornada en la que los toros de Huagrahuasi permitieron vivir dos de los momentos más destacados del festejo.

  • Ficha del festejo: 

Latacunga (Ecuador). Primera corrida de la Feria de Latacunga 2026. Corrida mixta. Toros de Huagrahuasi y Triana (4.º y 7.º). Indultados el tercero y el quinto, de Huagrahuasi.

Arturo de la Fuente: ovación.

El Fandi: ovación y dos orejas y rabo simbólicos.

Julio Norte: dos orejas y rabo simbólicos y ovación.

Olga Casado: ovación y ovación.