la suerte suprema

la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 10 de agosto de 2011

FRANCISCO TAMARIT ”CHAVES”, LA PROMESA / Por Aquilino Sánchez Nodal


FRANCISCO TAMARIT ”CHAVES”, LA PROMESA

Aquilino Sánchez Nodal.

Madrid, 10 de Agosto de 2011.-
Al enfrentarse literariamente a un matador de toros antiguo la primera duda es por donde comenzar a escribir. La primera necesidad que surge es conocer los datos personales incuestionables y la importancia del estudio de sus triunfos y pesadillas para poder valorar el interés que pueda tener para los aficionados. La distancia y la ausencia del conocimiento propio puede llevarnos al desánimo. Otra posibilidad es centrarse en la estadística y relacionar fechas más importantes y resaltar los resultados finales hasta llegar a su retirada. Se detallarían los triunfos, las heridas sufridas y los petardos, que también suceden en la vida profesional de todos los toreros sin excepción. Se ampliarían los capítulos referentes a las fechas de Alternativa y Confirmación, finalizando con un dato escueto y lapidario, la muerte. Si se opta por esta manera de enfocar toda la carrera de un torero siempre sería mucho más fácil pero ausente de sentimiento y novedad. Todo está en los libros.

La admiración a “Chaves” por sus paisanos valencianos era muy comprensible pero no podían pensar que pasaría con tanta fuerza a la historia de la tauromaquia. Valencia necesitaba un torero con dimensión de máxima figura en el panorama taurino Nacional. Manuel Granero había muerto en Madrid en 1.922, era urgente que otro matador de Valencia continuara la promesa que el fino e ilustrado torero dejara inconclusa. Aparece, casi de inmediato, Francisco Tamarit, apuesto, simpático, atlético, con unas formas clásicas y un carisma con la gente que recordaba al presunto heredero de José Gómez “Joselito“. Quizás este torero joven también pretendiera continuar la historia torera que dejara sin terminar Manuel Granero y por este motivo intentara una sistematización en el concepto de su toreo. Desde sus comienzos destaca en este matador una energía superior de capacidad ante la adversidad. Demasiadas heridas le infirieron los toros. Media temporada la pasaba en el hospital. Curaba antes que ningún otro, saltaba de la cama y reaparecía de inmediato,con una sonrisa, en la plaza de toros como si nada hubiera pasado que pudiera mermar su deseo de triunfar. Era un espejismo. El análisis de la vida y obra de Francisco Tamarit “Chaves” es que fue un torero de estilo clásico y puro con un futuro brillante. Lástima que descarrilara tan pronto

Era nacido en el Grau de Valencia, el día 18 de Octubre de 1.897. España se encuentra en su peor momento histórico, político y económico, solo superado por el actual. Se presenta en Madrid el mismo año nebuloso en que murió “Joselito” en Talavera de la Reina, 1.920, el día 23 de Septiembre. No aparecía su nombre en los carteles de la novillada porque solo intervendría en la lidia de un novillo corrido en último lugar por ser sobrero. La verdadera presentación como novillero en la Plaza de Toros de la Carretera de Aragón, sucedió en 1.925, el 9 de Junio. Estuvo bastante aseado, tanto que se le consideró con suficiente fuerza para la Alternativa.

En la plaza de toros de Valencia, el día 26 de Septiembre de 1.925, toma la alternativa de manos del baturro, Nicanor Villalta. El señor Cayetano les acompaña. Los toros, Murubes de doña Carmen de Federico. Aquella tarde ocurrieron detalles que, más que paradojas, fueron anécdotas. Tamarit hace el paseillo con la montera calada hasta las cejas. Al preguntarle por el asunto contesta :
“Cuando he hecho el paseo “entoadía” no era matador, seguía en novillero, “asin” que no era la primera vez que pisaba el ruedo”

La época era de máximo respeto pero de relajación reglamentaria. Nicanor Villalta le cede la muerte del primero, con “El Niño de la Palma” fuera del cuadro, como era costumbre, el toro se llamaba “Embargado”, todo un tío, peso 327 Kg en canal. “Chaves” cortó su primera oreja de matador. El segundo salta al ruedo, corresponde al padrino. El animal se lastima y es devuelto. En su lugar sale el que estaba preparado para quinto. Cayetano Ordóñez lo lidia y estoquea con su estilo particular en el sitio que después se llamaría “el rincón de Ordóñez”. Por este error en chiqueros, Nicanor Villalta lidia el tercero y el cuarto. El quinto, ya el orden restablecido, corresponde a Ordóñez. Manso de solemnidad, es condenado a banderillas de fuego, está práctica será cambiada en 1.950 por las banderillas negras. En el sexto “Chaves” abrevia y da la vuelta al ruedo. La crónica destaca el trapio de los toros:

- Los Murubes han sido fuertes, muy nobles y de extraordinaria bravura excepto el quinto, ligeros como el viento y con más leña que un obraje del Charles. (El Charles era un industrial célebre de Valencia que fabricaba carros de madera) Entre los seis toros sumaron, 45 varas, 18 derribos y 14 caballos arrastrados.

Confirma el 22 de Mayo de 1.927 con Rafael “El Gallo” de padrino y Fuentes Bejarano de testigo que se unía a la ceremonia. Las reses del Duque de Veragua.

Francisco Tamarit “Chaves” fue un buen torero que sufrió demasiadas cornadas, tantas que le minaron el aliento para convertirle en un matador medroso con un corazón que no obedecía a la cabeza. Intentó recuperar su valor en América. En Méjico obtuvo la doble nacionalidad. Se paso a la plata para torear en la cuadrilla de Jesús Solórzano. Retirado ejerció de pequeño industrial en el D.F. donde fallecía el 23 de Septiembre de 1.964.




 La tarde del 26 de septiembre de 1925 tomó la alternativa el novillero Francisco Tamarit, Chaves. El escenario fue la plaza de toros de la calle Játiva, y Chaves, natural del Grao, se convirtió en torero de la mano del diestro Villalta.