la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 13 de diciembre de 2016

HABLAMOS CON LUCIO SANDÍN, PRÍNCIPE DEL TOREO / 'BANDERILLAS NEGRAS'


Lucio Sandín

"...Dejo de torear tras el accidente de tráfico por el que estuve 19 meses ingresado. Durante seis meses me hacían todo. Con una incertidumbre muy grande por el resultado de las heridas, una fractura de cervicales 2-3, el cuello del fémur, la pierna podía quedar más corta que la otra... "


'BANDERILLAS NEGRAS'
De niño torero pasó a un diestro de enormes condiciones que tocó la gloria de la Puerta del Príncipe tras reponerse de un duro percance. Lucio Sandín repasa una carrera muy torera que inició como Príncipe del toreo y en la que fue capaz de reponerse de duros golpes por su amor al toro. Lucio es torero pero ahora triunfa fuera del toro en el mundo de la óptica. Hay vida fuera del toro sin dejar de ser torero, ojalá los jóvenes tomen buena nota de sus consejos. 

¿Por qué decide ser torero?

De chiquitín el motivo fundamental fue que mi hermano mayor quería ser torero y todo lo que hacía lo emulaba. Bastantes años me enteré de la inauguración de la escuela y decidí matricularme para conocer el toreo de forma práctica. Pero hasta más adelante no lo decidí de verdad. Cuando lo probé, vi que era algo especial, distinto.

¿Cómo se toma en el toreo la llegada de la Escuela Taurina?

Era un sistema revolucionario para formar toreros. Los más clásicos no eran excesivamente favorables a la idea porque seguían pensando que el torero debía formarse de manera libre a través de sus contactos y de profesionales que les enseñaran. Años después se seguía pensando lo mismo porque recuerdo que decían que la escuela formaba a toreros uniformes. Yo no estaba de acuerdo con ello porque cada torero tiene su personalidad, aunque ésta se debe desarrollar con el tiempo.

¿Cómo era Martín Arranz?

Fue uno de los motores necesarios para el funcionamiento de la escuela. Le recuerdo como una persona de una inteligencia natural tremenda y con una capacidad de trabajo que no le iba a la zaga. Era exigente con los alumnos, muy disciplinado y nos hacía serlo a los demás.

Esa exigencia, ¿sería posible con el actual método de enseñanza?

Es necesario porque hablamos de una profesión tremendamente difícil. Aparte de la afición y deseo, hace falta la disciplina. Siempre te surgen despistes y es importante tener a alguien que te marque y te diga las cosas en caso de que así sea .

Surgen "Los Príncipes del toreo"

Cuando toreaba la primera generación, había dos chavales con más oficio, como eran Maestro y Yiyo y otro que llevaba un año que parecía que de salón andaba bien pero sin desarrollar delante del ganado, era yo. Debuté en Nava de la Asunción donde ellos mataban un becerro y yo toreaba una becerra porque Martín no me veía para más todavía. La becerra embistió y estuve bien. Tuve suerte y luego una peña, que regalaba novillos a Lechuga, me regaló una vaca. Era cuatreña, Enrique se asustó y yo también, pero las cosas rodaron. En vez de formar una pareja se formó un trío.

Nace una amistad

Ya existía en la escuela, pero a finales de los 70, 1978 y 1979, toreamos ochenta festejos juntos. No era solo el trato en la escuela entren, durante la temporada pasábamos días enteros juntos. En el verano dormíamos en la escuela en literas con los alumnos de fuera. Había fines de semana que nos reuníamos en casas de las familias.

¿Pesa la responsabilidad siendo tan pequeño?

La responsabilidad la tienes cada día, pero estás haciendo lo que deseas y cuando las cosas salen te sientes feliz. Te sabía en esos momentos a poco, querías torear más.

Llega la separación

Queríamos torear lo máximo posible los tres. A finales de 1979, tras dos años sin caballos, toreamos dos picadas para ver si Enrique nos veía para debutar con picadores y las cosas salieron bien. 
En ese momento había un aficionado loco por Yiyo, Tomás Redondo, que le apoderó.
A Julián le apoderaron los hermanos Escobar y Enrique ponía la parte más profesional, yo me busqué la vida también.

Tras años juntos, ¿surgen envidias cuando llega la velocidad diferente de las carreras o se ponía por delante la amistad?

Por delante la amistad, ya que de los triunfos de ellos me alegraba. Yiyo toreaba más y a mí me hubiera gustado también, no oculto que me daba envidia pero sana. La amistad por delante.

Julián Maestro nos dijo que Martín Arranz pensaba que si él les hubiera apoderado hubieran sido figura cualquiera de los tres.

No lo puedo pensar así porque no sabemos qué hubiera pasado con otras decisiones tomadas. Arranz, como antes te dije, era una cabeza pensante privilegiada pero a mí, achacar a la suerte o a los demás lo no conseguido, me cuesta trabajo. Las cosas han sido como han sido y podían haber sido mejores o peores.

¿Era usted el más artista del trío?

No lo sé, Julián toreaba de manera exquisita. De aquella época de los príncipes a después, fui desarrollando mi personalidad. Me cuesta trabajo decir que era el más artista, a Julián le he visto muy bien.

Del trío, ¿se apostó especialmente por El Yiyo?

De los tres era el que tenía más facilidad y capacidad para que le sirvieran más animales. El toreo es una carrera de fondo y si evolucionaba más deprisa era lógico que torease más.

Llega la cogida de Sevilla

Sevilla me motivó al salir a hombros por la Puerta del Príncipe dos semanas antes, podía relanzar mi carrera. El percance pasó, los toros cogen. Mi obsesión era seguir pero no sabía si podría ya que no sabes como vas a responder ni tampoco tu capacidad pero, afortunadamente, reaparecí a los dos meses. El acicate que tuve fue fundamentalmente la voluntad absoluta de remontar la situación pero con la duda de no saber lo que iba a pasar. Dedicaba las 24 horas a ello.

Sevilla le ve triunfar, ¿qué pasó para que Sevilla le viera en ese esplendor y Madrid no?

En Sevilla me embistió un novillo y estuve muy a gusto, no es que me valoraran distinto en una plaza que en otra. El día de la Puerta del Príncipe me embistieron los novillos, sobre todo uno excepcional de Murube, y pude torear con el sentimiento a flor de piel.

Se repone, llega una alternativa de lujo pero tras ella un parón, ¿cómo se repone?

Toda mi carrera ha sido de altibajos. En mi alternativa, de lujo, no pasó nada y la segunda tarde con Manili y Espartaco no embistieron los toros. Cuando tomas la alternativa y tienes dos corridas sabes que o ruedan las cosas o llega un parón. Vino el parón. Había tenido la suerte de estar bien en Pamplona cortando dos orejas y me reservaron un puesto en una dura. Me embistió la dura y pude capear hasta el final de temporada cuando toreé en Barcelona remontando con dos triunfos.

El siguiente parón llega tras Vitoria con dos cornadas y por el deseo de torear pronto reaparecí a la semana en Málaga y no pude ir a Bilbao, algo que no hizo gracia a la casa Chopera y llegó otro parón.
De nuevo remonto y cuando los Lozano se llevan Madrid me ponen en un cartel de expectación y me coge un toro de Murteira y estoy un año sin torear. Cuando reaparezco llega el accidente de tráfico.

¿Cómo se asume el paso de niño exitoso a la dureza de estos percances?

Lo que no depende de uno lo tomas como lo que es, la vida. La mayoría de las veces que te echa mano el toro es porque tú te equivocas. Eso se acepta porque éste es el juego de ser torero y es así. Lo que no se acepta, al menos yo, son los momentos de sinsabores causados por la responsabilidad mía, por no estar a la altura. Es un sin vivir interno en el que deseas que llegue el día siguiente y volver estar cuanto antes delante de la cara del toro.

Julián Maestro nos dijo que no supo irse, ¿cómo es usted capaz de irse?

Dejo de torear tras el accidente de tráfico por el que estuve 19 meses ingresado. Durante seis meses me hacían todo. Con una incertidumbre muy grande por el resultado de las heridas, una fractura de cervicales 2-3, el cuello del fémur, la pierna podía quedar más corta que la otra... 
Después de 19 meses estaba medianamente bien pero la situación funcionalmente no era para volver a torear. Como había hecho óptica decidí que había que cambiar el rumbo y dejar de torear.
Lo que me contabas de Julián, sea el motivo que sea, cuesta mucho el asimilar el dejar de torear. Sigo echando de menos el toro, sigue siendo formando parte de mi vida.

¿Deja la puerta abierta?

La tenía cerrada pero cuando me llamaron para el tentadero del domingo dije que sí, no me lo pensé. Si me hubieran preguntado antes hubiera dicho que no volvería. Ahora me cuesta trabajo decir lo que pienso. Aunque internamente tenga ilusión no me ocupa todo el día en mi vida.

Con el cartel que tiene en Barcelona, ¿una reaparición en la Ciudad Condal?

Reaparecer es imposible. Para torear tienes que vivir exclusivamente para el toro. Tengo otras implicaciones en mi vida que eso lo impide. Implicaría hacer todo el proceso que hice para dejarlo pero al revés. Si me preguntas digo que no. Aunque fuera solo una corrida debes prepararte físicamente, concienciarte, ir al campo para tentaderos y matar toros a puerta cerrada. A mí el campo era lo que más me ayudaba.

Antes habló de que su reaparición molestó a la Casa Chopera, ¿sufrió cornadas de despacho también?

Sí pero también me ayudaron. Hay momentos en tu vida profesional en los que puedes entender que has recibido zancadillas que a lo mejor no lo han sido. Las empresas tienen presión y, como yo, a veces las decisiones tomadas no son siempre justas. Habiendo vivido situaciones injustas no recuerdo que esas cornadas me afectaran.

Es ejemplar la forma en la que usted buscó otra vía alternativa al toro. Hay chicos que dejan todo demasiado pronto para centrarse solo en el toro, ¿qué les diría?

Hay tiempo para el toro y también para formarse, estudiar y entrenar. Llega un momento en el que tienes condiciones y debes estar concienciado para vivir solo por y para el toro. En casa me encontré con la obligación de mi padre de estudiar como requisito para que me dedicara a lo que quisiera. Viendo las alegrías y disgustos con el tema del toro, sobre todo la cornada, me planteé estudiar. 
Me parece una barbaridad ver a niños de catorce años dedicarse solo al toreo sin saber que es lo que le viene encima y sin conocer al toro.

Para terminar, ¿le gustaría ser recordado como torero o príncipe del toreo?

No soy mucho de ordenador y el móvil solo le uso para llamar. Siempre que me solicitan amistad en Facebook lo confirmo aunque no les conozca. Me dicen que me han visto y eso me llena de alegría. El título de príncipe del toreo no me molesta

Pero viendo sus condiciones se queda corto

Solo fue el inicio de la carrera, creo que se hicieron cosas importantes después.