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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 6 de diciembre de 2016

Sobre el miserable robo del Escapulario a José María Manzanares / por J.A. del Moral


2º ESCAPULARIO DE ORO PARA ROCA REY

Y es que la elección del triunfador de la feria que acaba de terminar ha sido una colosal arbitrariedad. Porque cualquier de las más grandes faenas que se han visto, la de El Juli, las de Enrique Ponce, la de Alejandro Talavante y la de José María Manzanares sobre todas fueron infinitamente mejores que las del finalmente premiado, Andrés Roca Rey.


Sobre el miserable robo del Escapulario 
a José María Manzanares

J.A. del Moral · 06/12/2016
El Jurado del Escapulario ha dejado a los pies de los caballos el prestigio del trofeo más importante de América y, de paso, el de la siempre reconocida categoría Acho.

La gran afición de Lima, presente en la mayoría de las corridas de la pasada feria del Señor de los Milagros, debería pedir la inmediata disolución del actual Jurado encargado de premiar al triunfador del ciclo, al parecer compuesto en gran parte por señores nada entendidos, elegidos a su particular capricho por el Acalde del Distrito Rimac que, por su culpa, también debería renunciar a su cargo taurino. Este señor es taurinamente un clamoroso incompetente. Como también el presidente de la plaza por sus caprichosas decisiones a la hora de conceder los trofeos sin tener en cuenta la calidad de las faenas premiables. Estos dos señores, lejos de mantener la categoría de Acho, han convertido el señero e histórico escenario y una plaza de pueblo. Y, para colmo, tal dislate se ha cometido cuando se cumplían sus 250 años de existencia y en una feria que, de no haber sido por estas granujadas, nadie pondría en duda que la de este año ha sido una de las mejores que se recuerden.

Y es que la elección del triunfador de la feria que acaba de terminar ha sido una colosal arbitrariedad. Porque cualquier de las más grandes faenas que se han visto, la de El Juli, las de Enrique Ponce, la de Alejandro Talavante y la de José María Manzanares sobre todas fueron infinitamente mejores que las del finalmente premiado, Andrés Roca Rey. Actuaciones del limeño ciertamente valerosas y empeñosas en grado sumo, además de certeramente cerradas con estocadas suficientemente eficaces – no todas buenas – pero de muy discutible calidad y de limpieza. Todas las actuaciones premiables de Roca rey debieron quedar en la concesión de una solitaria oreja pero en absoluto de dos.

Y esta no es una opinión de quien no estuvo presente en la plaza aunque sí de la mayoría de cuantos las hemos visto – todas – gracias a los vídeos debidamente publicados. A estas alturas de la información, ya ni siquiera valen las crónicas más o menos fieles a los hechos. Son las imágenes las que hablan por sí solas y ya se sabe que las imágenes valen más que todas las palabras.

Es comprensible que los aficionados peruanos y, más concretamente, los limeños hayan querido apoyar incondicionalmente a su nuevo torero. Pero eso es una cosa y otra salirse se madre en detrimento de actuaciones bastante mejores que las del torero local.
Que Andrés Roca Rey es verdaderamente prometedor y un fuera de serie nadie lo discute. Pero no el mejor de los mejores que eso está por ver según vaya progresando si es que lo consigue. Cuestión que podría abortarse por falta del necesario estimulo, pues le basta lo que hace para continuar toreando en plan tremendista en vez de esforzarse en progresar en el perfeccionamiento de sus toreras maneras.

El proceder del Jurado, lejos de beneficiar a Roca Rey le ha perjudicado y, además, sin que él haya tenido la culpa. Le han perjudicado innecesariamente porque este discutible premio le puede costar reacciones antipáticas de los más afectados.

¿Con qué ilusión van a torear en Lima los demás toreros a partir de ahora a sabiendas de que, hagan los que hagan, el Escapulario irá siempre a las manos de la figura local aunque esté peor que ellos? Y, aún con más razones, ¿con qué moral van a aceptar actuar junto a Roca Rey en Acho de aquí en adelante?

Pero lo peor no es esto. Lo peor ha sido la pérdida de prestigio que han provocado en detrimento de una de las plazas de toros más importantes y trascendentales del mundo junto a las de Sevilla, Madrid, Pamplona, Bilbao, Zaragoza, Nimes, Mont de Marsan, Dax, Bayona y de las más señeras México, además de las realmente importantes del resto de América. Es precisamente la trascendencia de los triunfos conseguidos en Acho la que ha salido inevitablemente dañada por estas caprichosas sinrazones. Y a esto hay que ponerle remedio de inmediato.