ANDRÉS AMORÓS GUARDIOLA Por Fernando García Terrell Zaragoza, 2 de Abril de 2011 Para mi gusto la noche más entrañable del calendario taurino zaragozano, es la que precede al día del Pilar, en la que en un suntuoso hotel zaragozano, la Peña Taurina Femenina “La Madroñera”, desde hace cuarenta y dos años organiza la gala de la entrega de los trofeos oficiales de la última Feria Taurina Pilarista. Tras haber dado cuenta los asistentes a la suculenta cena, en los prostres suena la jota de ronda a modo de plegaria y obsequio para los invitados. Sigue la entrega de trofeos por los patrocinadores que van a parar a manos de: matadores, ganaderos o subalternos y la fiesta continua con baile hasta la madrugada. El año pasado, el Rincón Taurino “El Mentidero” de la casa de Andalucía de Zaragoza, que me honro dirigir, tenía que entregar su Tercer Trofeo, premio a “La Mejor Faena de la Feria”, a José Mari Manzanares, que como es sabido, había sido intervenido de una lesión en la mano y no pudo acudir ni a su cita en “La Misericordia” ni a recoger su galardón ganado en buena lid. Nos envió no solo una carta excusándose, cosa que no hacen todos los diestros cuando no acuden, si no que tuvo el bonito detalle de enviar para tal fin a una persona que dio al acto un realce especial. Con ella compartí mesa, mantel e intimidad y luego tuve el gusto de presentarla en público. Esa persona era Andrés Amorós. Dije de él, que nos honraba con su presencia no solo un excelente aficionado, mejor crítico taurino del diario ABC y amigo de Manzanares, sino también un ensayista, crítico literario, historiador, Doctor en Filología Románica, Catedrático de Literatura Española en la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid, Académico de Honor de la Real Academia de Cultura Valenciana y varios títulos más, por los que ha sido homenajeado de continuo. Él por su parte, quitando hierro a tanto preámbulo, cogió la muleta y con el estoque montado nos caló hondo al despacharse con un emocionado manifiesto en defensa de la Fiesta de los Toros que nos puso los pelos de punta. Fue largamente aplaudido. Si hoy recuerdo aquella noche es por haberme enterado que La Real Academia Española ha recibido tres candidaturas para ocupar el sillón "Z" que perteneció al fallecido D. Francisco Ayala y una de ellas es la de Andrés, amante simpar de nuestra Fiesta a la que defiende sin desmayo, precisamente por haber sido una estudioso de la misma y conocer la importancia que ha tenido en la historia de España. Estoy de acuerdo con quienes antes que yo han opinado que si el Catedrático consigue el preciado sillón podemos estar de enhorabuena los aficionados pues como él, nadie mejor para defender desde su estrado la grandeza de la Tauromaquia, además de suponer todo un honor y un lujo para los que nos sentimos unidos con su ejecutoria. Ojalá el 7 de abril lo consiga. De paso aprovecho el lance para felicitarle por haber sido la primera persona sabia que me ha desvelado las claves del paso de la Fiesta, de las mazmorras de Interior a los palcos engalanados de Cultura. Por él me enteré que los festejos populares, pese a su tradición, no se consideran disciplina artística y cultural como sucede con las corridas de toros y del rejoneo; que lógicamente, Cultura no podrá asumir las competencias que ya están trasferidas a las Comunidades; que no se creará una nueva Secretaria de Estado a tal fin y habrá que conformarse con depender de una Subsecretaria; que de momento, no se reducirán los IVAS y que la prioridad ministerial se centrará en la difusión cultural de contenidos taurinos; que el Ministerio es contrario a que los toros sean declarados Bien de Interés Cultural pues de por sí ya son cultura, prueba de ello son las concesiones de medallas de Bellas Artes a protagonistas taurinos; que puede surgir un problema añadido, el intrusismo en los gremios de picadores y banderilleros a causa de la creación de los nuevos Registros Profesionales; que las negociaciones no han sido un dechado de perfección ni mucho menos y que lo poco que se sabe de este trasvase es lo dicho. ¡Ah! que si se hubiese producido la mutación hace un año tampoco se habría evitado la prohibición en Cataluña, por lo que el empeño debemos ponerlo en conseguir el reconocimiento de la Fiesta Nacional por parte de la Unesco como Patrimonio Cultural y de esa forma quedaríamos salvaguardados de nuevos ataques. Como siempre, muchas gracias por su lección magistral, Don Andrés. |
“el nacimiento de la Fiesta coincide con el nacimiento de la nacionalidad española y con la lengua de Castilla……… asi pues, las corridas de toros…….. son una cosa tan nuestra, tan obligada por la naturaleza y la historia como el habla que hablamos.”. R. Pérez de Ayala
la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema
sábado, 2 de abril de 2011
ANDRÉS AMORÓS GUARDIOLA / Por Fernando García Terrell
NO HAY PRIMER TERCIO / Por Benjamín Bentura Remacha
"Suerte de varas" / Mariano Fortuny
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NO HAY PRIMER TERCIO
Por Benjamín Bentura Remacha
Sábado, 2 de Abril, de 2011.-
Leí hace unas cuantas semanas un artículo de Aquilino Sánchez Nodal sobre el picador Antonio Marín y Herrera “Farnesio” que se presentó a los 18 años en Madrid, su pueblo y en cuya plaza actuaba como monosabio, en una novillada en la que actuaron “Ostioncito” y Punteret y con el apodo de “Cachiporra Chico”. Cachiporra en España es un palo enterizo que acaba en una bola o cabeza abultada. En Chile significa farsante o vanidoso. No creo que lo de Farnesio viniera de farsante y más bien pienso que el promotor del cambio de apodo siguió la estela de los gitanos, a los que Carlos III, hijo de Isabel de Farnese (Farnesio en su origen italiano), obligó a registrarse con nombres y apellidos y se buscaron los más sonoros y rimbombantes, como, por ejemplo, el Ulloa del famoso “Tragabuches”, el etéreo octavo de los “siete niños de Écija”. Para probar la categoría artística de “Farnesio” basta recordar la lista de los matadores en cuyas cuadrillas figuró como picador de primera: Vicente Pastor, Rodolfo Gaona, “Joselito el Gallo”, Ignacio Sánchez Mejías, Manuel Granero, Marcial Lalanda, Victoriano Valencia y Vicente Barrera. Picó hasta 1951 y murió el 15 de abril de 1968.
Pero lo importante no es en este momento examinar la biografía de tan extraordinario varilarguero y las declaraciones que pone en su boca el señor Sánchez Nodal y que dicen así: “Luego llegaron los petos del general Primo de Rivera y … se acabó la suerte de varas”. Los caballos comenzaron a estar demasiado toreados, no se renuevan porque ya no mueren en el ruedo y resulta difícil ir al toro – comenta Farnesio. Antiguamente casi todas las tardes eran nuevos y se dominaban mejor. Hoy salen mal montados porque los de la vara saben que apenas existe riesgo y los aficionados no exigen la pureza de la suerte. En contra de lo que se oye por ahí no es la falta de fuerza o peso o la poca casta del toro lo que influye en la mala ejecución de la suerte. Es culpa del peto.
Yo no le echo la culpa al peto. Sin peto ya no existiría la corrida de toros. El público de hoy no aguantaría el tremendo espectáculo de los caballos arrastrando sus tripas por la arena. Pero lo que afirmaba “Farnesio” hace más de medio siglo se ha acentuado con el paso del tiempo y con el aumento de las defensas del equino. Se apunta el puyazo, no se manejan las riendas, el caballero no se preocupa de la defensa de su montura y de su propia integridad, los banderilleros no tienen que sacar al toro del caballo y la gente aplaude al que levanta el palo o simula la suerte de la fregona tratando de escurrir la sangre que brota del puyazo. Se ha desvirtuado totalmente el significado del primer tercio. Apenas existe y pocas veces se ejecuta un puyazo dando los pechos el caballo, andándole para ocupar el lugar idóneo para que el picador use adecuadamente el detener de la vara y desvíe el viaje del toro antes de que se produzca la reunión de esos dos preciosos animales. No puede ser que en muchas ocasiones la suerte de varas sea auténticamente imprescindible y mayoritariamente simulada.
La fiesta, desde luego, necesita de muchas mejoras organizativas al considerarse como tal fiesta española, no cabe duda de que hay que reclamar la atención de los medios de comunicación escritos, hablados, televisados o los más sofisticados y modernos, que hay que suprimir los profusos reglamentos que justifican los políticos de las comunidades, que hay que exigir el trapío y la casta de los toros, hay toreros para llevar la ilusión a los tendidos y unos ejercitan su arte o su esfuerzo con más genio o ingenio, con mas pureza o talento, con más verdad o mentira, pero a la lidia no se le puede escamotear un tercio de su desarrollo. Y para ello no hace falta suprimir el peto. Hay que implantar un peto anatómico de material resistente, sin faldones ni manguitos para que los toros no se topen con la muralla y se les cierren todas las salidas y posibilidades de pelea. Hay que volver a otros tiempos sin la expresión dramática de los caballos despanzurrados. El gran público de hoy no lo admitiría. Pero al toro bravo de hoy hay que darle más oportunidades y a la fiesta más emoción. El peto anatómico va también en favor de los auténticos picadores de toros.
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Imágenes del primer tercio de la lidia de
Real Maestranza de Sevilla, lunes de resaca, 25 de abril de 1988.
Topinero y Tomás Campuzano from cabaña brava on Vimeo.
viernes, 1 de abril de 2011
La mofa de la tauromaquia / Por José Ramón Márquez
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La mofa de la tauromaquia
José Ramón Márquez
Viernes, 1 de Abril de 2011.-
Viernes, 1 de Abril de 2011.-
Nos comen los antitaurinos. Lo de ayer en Castellón debió de ser de juzgado de guardia. Uno de los habituales de la prensa dice en su reseña: “Toros de Jandilla, de terciada presencia, impresentable el 4, sin seriedad el lavado 3, de buen pitón derecho; el 6 bien hecho y en su punto, quedo y sin fondo; un 5 altón y aparente de Vegahermosa, agradecido más que entregado”, que de estos galimatías no me entero de lo que quieren decir exactamente, pero sí que entiendo lo que significa el conjunto, o sea, que la corrida fue un escándalo, que los mal llamados toros fueron sardinas o cabras o cucarachas o babosas, pero que no fueron toros, que el trust del antitaurinismo, que ahí había tres de los del ‘putsch’ del Wellington, nos la volvió a colar.
La profecía se va cumpliendo, inexorable. El Detalles, S.A. puso en el albero sus gotas de aroma -este torero no es un jornalero, dice uno por ahí y se queda tan ancho-; el Importancias, S.A. trajo su innegable importancia; el Hijo de Finuras, S.A. su arrollador concepto. Todos trajeron lo suyo para que todo siga igual. ¿Y qué hicieron? Pues lo de siempre: burlarse de unos pobres bichos indefensos, porque con los otros no saben tener ni detalles, ni importancias, ni finuras, pero con estos de la reseña ésa tan graciosa, con el lavado, con el sin seriedad, con el impresentable, con el del buen pitón derecho, con el que aún estando en su punto fue quedo y sin fondo, y con el altón agradecido -es de bien nacido-, pues trajeron lo que de ellos se esperaba: el vilipendio del arte de torear, la burla de la tauromaquia, el repertorio del achulamiento sin ton ni son sustanciado en ese repugnante estirarse cuando el toro ha pasado, la horterada de un tío vestido de colores y de bordados haciendo posturitas para solaz del público anestesiado en la idea de que torear es hacer que el toro vaya y venga.
Por lo demás, nada nuevo. El Hijo de Finuras, S.A., que mató a recibir y esto debe contar en su haber, ya le va ganado la partida al Importancias, S.A. Y esto no ha hecho más que empezar.
La profecía se va cumpliendo, inexorable. El Detalles, S.A. puso en el albero sus gotas de aroma -este torero no es un jornalero, dice uno por ahí y se queda tan ancho-; el Importancias, S.A. trajo su innegable importancia; el Hijo de Finuras, S.A. su arrollador concepto. Todos trajeron lo suyo para que todo siga igual. ¿Y qué hicieron? Pues lo de siempre: burlarse de unos pobres bichos indefensos, porque con los otros no saben tener ni detalles, ni importancias, ni finuras, pero con estos de la reseña ésa tan graciosa, con el lavado, con el sin seriedad, con el impresentable, con el del buen pitón derecho, con el que aún estando en su punto fue quedo y sin fondo, y con el altón agradecido -es de bien nacido-, pues trajeron lo que de ellos se esperaba: el vilipendio del arte de torear, la burla de la tauromaquia, el repertorio del achulamiento sin ton ni son sustanciado en ese repugnante estirarse cuando el toro ha pasado, la horterada de un tío vestido de colores y de bordados haciendo posturitas para solaz del público anestesiado en la idea de que torear es hacer que el toro vaya y venga.
Por lo demás, nada nuevo. El Hijo de Finuras, S.A., que mató a recibir y esto debe contar en su haber, ya le va ganado la partida al Importancias, S.A. Y esto no ha hecho más que empezar.
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Julián López "El Juli" / Foto Burladero.com
José María Manzanares / Foto Burladero.com
NOELIA MOTA, BIENVENIDA A LA VIDA.
El pasado mes septiembre se debatía entre la vida y la muerte
a causa de un percance sufrido en la plaza de Marbella
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La rejoneadora reaparece mañana en los ruedos
La rejoneadora Noelia Mota reaparece mañana sábado, 2 abril, en la localidad extremeña de Navalmoral de la Mata. La joven torera de Leganés ha declarado estar al cien por cien después de debatirse entre la vida y la muerte por el accidente sufrido en la plaza de Marbella en septiembre del año pasado, que la dejó en coma. Noelia Mota está anunciada además en la próxima Feria de Pascua de Arles y ya tiene casi cerrada su participación en al menos otros treinta festejos, según ha indicado su nuevo apoderado Ángel Bernal hijo. Más información sobre Noelia Mota.
Predicar (con el ejemplo) / Por Carlos Bueno
Predicar (con el ejemplo)
Por Carlos Bueno
Las figuras se han quejado del toro, de los reconocimientos, de los presidentes y de televisión. Se equivocan. Ya es hora de que se dejen de palabrería. Sus reclamaciones no tienen pies ni cabeza. “¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo?” (Lc 6, 39-45).
Con todo esto del paso de la Fiesta de los toros al Ministerio de la cultura y el arte, me da la impresión de que algunos están confundiendo las cosas. Pudiera ser que pisar las mullidas alfombras de los despachos ministeriales haya influido en el ánimo de algunos toreros, pues parece que pretenden que el trato de “artistas” conlleve mayor “comodidad” en la profesión.
Sí, los toreros son artistas; para mi lo son. Pero el torero, por encima de todo debe se un héroe. ¿Artista? Esa condición debe llegar por añadidura. Quien únicamente sea artista podrá pintar toros, o esculpirlos, mas nunca enfrentarse a ellos. Sin embargo, un torero es alguien capaz de realizar lo que la inmensa mayoría de mortales somos incapaces: desafiar a una fiera por decisión propia, sin necesidad vital de hacerlo, y realizarlo con sorprendente estética. En definitiva un valiente, un héroe. Y como tal debe inspirar literatura para alcanzar fama, dinero y posición social.
Viene esto a colación de las declaraciones que Esplá, Ponce y El Juli realizaron la pasada semana en la clausura de las jornadas sobre Tauromaquia que la Asociación Taurina Parlamentaria organizó en Sevilla. Se equivocaron las figuras aseverando que "ahora todas las plazas quieren el toro de Bilbao o Pamplona". No, no se trata de que salga ese tipo de astado en todas partes. Dios nos libre de no aceptar la idiosincrasia de cada coso, con su toro, más grande y ofensivo o más armónico y “grato”. Pero es fundamental que siempre, independientemente del volumen del animal, se respete su total integridad y su condición de bravo. Lo contrario poca categoría de héroe confiere, menos literatura inspira y nula fama, dinero y posición social otorga. Para ser héroes han de lidiar, no toros de Bilbao o de Pamplona, no gigantescos, sino encastados.
El Juli manifestó su malestar porque “en España se rechazan muchos ejemplares en los reconocimientos”, opinando que “parece que todos los toreros son unos ladrones que van a engañar al presidente de turno”. Acaba de terminar la Feria de Fallas, y los toros que las figuras han elegido y se han traído bajo el brazo han dejado muchísimo que desear. No digo yo que hayan intentado engañar a nadie, simplemente pienso que era el momento de obrar, de demostrar con hechos y no con palabras sus intenciones. Sin embargo el resultado ha sido deplorable.
Continuando con las reclamaciones de los toreros, El Juli abogó por un espectáculo “menos rígido y encorsetado, en el que el torero sea el máximo responsable de su actuación”, y se mostró partidario de restarle peso a la figura del presidente. En mi opinión la gloria se alcanza cuando, jugando en igualdad de condiciones, rigiéndose bajo las mismas normas, se consigue sobresalir. En fútbol no se pueden colar goles con la mano ni en fuera de juego, y así lo acatan todos los equipos. Se pueden equivocar los árbitros, claro, y también los presidentes de las corridas, pero se presupone su objetividad, independencia y buena voluntad. Los presidentes son los árbitros que deben defender la integridad del espectáculo y los intereses del público, que es quien con su aportación económica sostiene la Fiesta, y eso conviene no olvidarlo.
En las mencionadas Jornadas también se quejaba Esplá de Televisión Española, que no quiere televisar ni un solo espectáculo en la actualidad y sin embargo se lucra con la explotación de las imágenes de archivo. Y posiblemente tenga razón. Pero, visto lo visto el pasado 19 de marzo en Valencia y el siguiente día 27 en Castellón, ambas corridas televisadas en abierto por los canales autonómicos, ¿de verdad alguien cree que TVE puede recuperar el interés por las retransmisiones taurinas con semejantes bodrios?
Hay que lidiar toros bravos, de todos los tamaños, pero íntegros y con viveza. Hay que acatar las normas, iguales para todos y fundamentales para salvaguardar la esencia de la Fiesta y respetar a la clientela. Y hay que cuidar mucho las corridas a televisar. Sólo si se ofrece un espectáculo atractivo repleto de verdad y emoción habrá futuro. Las figuras del toreo tienen todavía el voto de confianza de la afición, todavía. Quizá sea el momento de que lo consoliden, además de con sus palabras, con sus obras. Es hora de predicar con el ejemplo.
Con todo esto del paso de la Fiesta de los toros al Ministerio de la cultura y el arte, me da la impresión de que algunos están confundiendo las cosas. Pudiera ser que pisar las mullidas alfombras de los despachos ministeriales haya influido en el ánimo de algunos toreros, pues parece que pretenden que el trato de “artistas” conlleve mayor “comodidad” en la profesión.
Sí, los toreros son artistas; para mi lo son. Pero el torero, por encima de todo debe se un héroe. ¿Artista? Esa condición debe llegar por añadidura. Quien únicamente sea artista podrá pintar toros, o esculpirlos, mas nunca enfrentarse a ellos. Sin embargo, un torero es alguien capaz de realizar lo que la inmensa mayoría de mortales somos incapaces: desafiar a una fiera por decisión propia, sin necesidad vital de hacerlo, y realizarlo con sorprendente estética. En definitiva un valiente, un héroe. Y como tal debe inspirar literatura para alcanzar fama, dinero y posición social.
Viene esto a colación de las declaraciones que Esplá, Ponce y El Juli realizaron la pasada semana en la clausura de las jornadas sobre Tauromaquia que la Asociación Taurina Parlamentaria organizó en Sevilla. Se equivocaron las figuras aseverando que "ahora todas las plazas quieren el toro de Bilbao o Pamplona". No, no se trata de que salga ese tipo de astado en todas partes. Dios nos libre de no aceptar la idiosincrasia de cada coso, con su toro, más grande y ofensivo o más armónico y “grato”. Pero es fundamental que siempre, independientemente del volumen del animal, se respete su total integridad y su condición de bravo. Lo contrario poca categoría de héroe confiere, menos literatura inspira y nula fama, dinero y posición social otorga. Para ser héroes han de lidiar, no toros de Bilbao o de Pamplona, no gigantescos, sino encastados.
El Juli manifestó su malestar porque “en España se rechazan muchos ejemplares en los reconocimientos”, opinando que “parece que todos los toreros son unos ladrones que van a engañar al presidente de turno”. Acaba de terminar la Feria de Fallas, y los toros que las figuras han elegido y se han traído bajo el brazo han dejado muchísimo que desear. No digo yo que hayan intentado engañar a nadie, simplemente pienso que era el momento de obrar, de demostrar con hechos y no con palabras sus intenciones. Sin embargo el resultado ha sido deplorable.
Continuando con las reclamaciones de los toreros, El Juli abogó por un espectáculo “menos rígido y encorsetado, en el que el torero sea el máximo responsable de su actuación”, y se mostró partidario de restarle peso a la figura del presidente. En mi opinión la gloria se alcanza cuando, jugando en igualdad de condiciones, rigiéndose bajo las mismas normas, se consigue sobresalir. En fútbol no se pueden colar goles con la mano ni en fuera de juego, y así lo acatan todos los equipos. Se pueden equivocar los árbitros, claro, y también los presidentes de las corridas, pero se presupone su objetividad, independencia y buena voluntad. Los presidentes son los árbitros que deben defender la integridad del espectáculo y los intereses del público, que es quien con su aportación económica sostiene la Fiesta, y eso conviene no olvidarlo.
En las mencionadas Jornadas también se quejaba Esplá de Televisión Española, que no quiere televisar ni un solo espectáculo en la actualidad y sin embargo se lucra con la explotación de las imágenes de archivo. Y posiblemente tenga razón. Pero, visto lo visto el pasado 19 de marzo en Valencia y el siguiente día 27 en Castellón, ambas corridas televisadas en abierto por los canales autonómicos, ¿de verdad alguien cree que TVE puede recuperar el interés por las retransmisiones taurinas con semejantes bodrios?
Hay que lidiar toros bravos, de todos los tamaños, pero íntegros y con viveza. Hay que acatar las normas, iguales para todos y fundamentales para salvaguardar la esencia de la Fiesta y respetar a la clientela. Y hay que cuidar mucho las corridas a televisar. Sólo si se ofrece un espectáculo atractivo repleto de verdad y emoción habrá futuro. Las figuras del toreo tienen todavía el voto de confianza de la afición, todavía. Quizá sea el momento de que lo consoliden, además de con sus palabras, con sus obras. Es hora de predicar con el ejemplo.
¿MADRID ES LA SOLUCIÓN? / Por Antolín Castro
Un toro de 'Pablo Romero' en Madrid
¿se apuntarán las figuras? ¿es la solución
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| ¿MADRID ES LA SOLUCIÓN? | ||
Por Antolín Castro
Si se lo preguntan a un torero en apuros -que torea muy poco- le dirá que sí, que Madrid es la plaza que le puede arreglar su futuro. La solución de su carrera pasa porque le pongan en Madrid y que con un poco de suerte un triunfo le catapulte a las ferias. ¿Es posible esa utopía? Hay nombres que demuestran que es verdad, Paco Ojeda, Juan Mora…, pero hay muchísimos otros en los que no se dio esa realidad tras de triunfar en su plaza. Existen condicionantes.
Si se lo preguntan a un torero que torea mucho, le dirá lo que quiera pero la verdad es que le da igual. Si tiene la etiqueta de figura, sin saberse quién las da aunque se sospecha que es el monopolio empresarial taurino, da igual Madrid. Veamos como ejemplos, aquí hay muchos más, a Emilio Muñoz que no dio nunca una vuelta al ruedo en Madrid y se paseó por el resto de ferias; Jesulín de Ubrique lo mismo y marcó record de actuaciones en varias temporadas; sin haber cortado nunca dos orejas a un toro los hay considerados como lo máximo y son legión los que no han visto la puerta grande como no sea como espectadores y lucen palmito de feria en feria y con altos honorarios.
A los primeros, por lo que hemos dicho, les hace falta como trampolín y a los segundos, si acaso, para elevar cotización, aunque no en todos los casos. Luego se puede afirmar, con todos los condicionantes expuestos, y algunos más, que Madrid es la solución… pero lo es a conveniencia.
Para los aficionados, y para quien escribe, la pregunta del titular debería contestarse con sí rotundo. Claro que debería ser la solución para los toreros, los ganaderos y fundamentalmente para la Fiesta. Ni que decir tiene que si así fuera, era la solución ideal para los aficionados, pero camina de espaldas a ellos y no hay manera de reconocer esa plaza con el papel de solución, de reválida para cuantos pasan por ella.
Antaño era así y la historia está llena de ricos ejemplos. Pero era otra época y en la cátedra había que revalidar y confirmar los triunfos en provincias. De inmediato subían los contratos y los honorarios y eso era el acicate para que las llamadas figuras de aquella época -nada que se parezca con las actuales- quisieran dar en Madrid la cara y si hacía falta dejársela partir en el envite. Proliferaban los que se anunciaban con las ganaderías que daban el título de figuras. Ver a Ordóñez anunciado con Pablo Romero o a Bienvenida con Miura formaba parte de lo normal. Quién les iba a negar el pasaporte a quienes no rehuían la plaza que les daba, o quitaba según los casos, contratos y dinero.
Hoy no hay nada de nada de acicate por lo aquí comentado y El Juli o Manzanares, por citar un par de figuras de la actualidad, ocupan los puestos y obtienen los dineros sin tener que subir ningún puerto en Madrid. Más al contrario, eligen lo más boyante del ganado a anunciarse, que es como decir que vienen con bufanda para no resfriarse si hace fresquito en ese ruedo tan ventoso.
Estamos seguros que ellos y sus partidarios lo verán de otra manera, pero no cabría otra alternativa si de otra profesión se tratase. Ha dicho hace poco Simón Casas que los actores también eligen sus guiones, pero no aclara que esos actores nunca elegirán los más facilotes o vacíos de contenido que nada aportarán a sus carreras, sino que buscarán los mayores registros de dificultad en la interpretación, único modo de poder llegar al éxito. La respuesta es una banalidad, que ya les anticipaba que lo ven de otra manera.
Pues nuestra manera de verlo es distinta y creemos, y queremos, que Madrid sea la solución. Es imprescindible que en esta plaza se suba el listón de exigencia por parte de los aficionados antes de anunciarse los carteles de toros y toreros y también después durante las actuaciones. Si no es esa la solución, la que no va a ser es el adquirir los galones en las plazas de segunda y tercera como se hace ahora.
1º de Abril, día de la victoria: El Papa Pío XII y Francisco Franco
1º de Abril de 1936: Último Parte de Guerra
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Al caer la tarde, El Jefe del Estado español recibe un telegrama fechado en Roma:
“Levantado nuestro corazón al Señor, agradecemos sinceramente con Vuestra Excelencia deseada victoria católica España, hacemos votos porque este queridísimo país, alcanzada la paz, emprenda con nuevo vigor sus antiguas cristianas tradiciones que tan grande la hicieron. Con estos sentimientos efusivamente enviamos a Vuestra Excelencia y a todo el noble pueblo español nuestra apostólica bendición. Pius PP. XII”.
S.S. Papa Pío XII
Aún no ha muerto el Primero de Abril cuando Franco firma la contestación al telegrama del Papa:
“Intensa emoción me ha producido paternal telegrama de Vuestra Santidad con motivo victoria total de nuestras armas, que en heroica cruzada han luchado contra enemigos de la religión, la patria y la civilización cristiana. El pueblo español, que tanto ha sufrido, eleva también con Su Santidad su corazón al Señor que le dispensa su gracia y le pide protección para su gran obra del porvenir y conmigo expresa a Vuestra Santidad inmensa gratitud por sus amorosas frases y por su apostólica bendición que ha recibido con religioso fervor y con la mayor devoción hacia Vuestra Beatitud. Francisco Franco, jefe del Estado español”.
Era como si Franco, en el día más hondo de su vida, tras demostrar sobriedad suprema en la redacción de su último parte de guerra, no supiese, en cambio, cómo cortar su barroca gratitud a Pío XII.
Todo había terminado en Alicante. Todo podía, ahora, comenzar.
Ricardo de la Cierva
(Tomado de su libro “Francisco Franco. Un siglo de España”)Blog Cabildo.com
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