la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 2 de agosto de 2020

Los principios del toreo. Honestidad y verdad / por Joan Adell Mas

En alguna ocasión algún amigo me ha preguntado (con tono de reproche), ¿quién dice cómo se tiene que torear? ¿Quién eres tú (o sois vosotros) para decidir que hay una manera correcta de torear y otra incorrecta? Con toda la humildad, pero con toda la rotundidad: efectivamente, hay una manera correcta de torear y no se puede torear de cualquier manera. He aquí algunas de las claves para que usted distinga entre el toreo verdadero y el que no lo es.

SUERTES Y COMPORTAMIENTOS
Los principios del toreo. Honestidad y verdad

Joan Adell Mas
Pureza y emoción / Publicado Jueves 23.05.2019
Si bien es cierto que cada aficionado tiene sus gustos, no lo es menos que la manera en la que se torea es una cuestión esencial en la justificación de la existencia del toreo, tan puesto en el punto de mira en estos tiempos de sensiblería y pseudoanimalismo urbanita. No se puede torear ni matar al toro de cualquier manera. Desde su origen la tauromaquia tiene unos principios basados en gran medida, además de en la naturaleza y comportamiento del toro, en un fundamento ético (que tiene unas consecuencias técnicas y estéticas). El cumplimiento de dichos principios debe ser para el aficionado la verdadera prueba del algodón para afirmar si lo que está viendo es “correcto” (honesto y verdadero) o no lo es.

El concepto o la idea esencial en la que se basan los principios del toreo es: ayudar al diestro a torear ofreciéndole seguridad (el toreo no es un suicidio) pero sin hurtar ni una sola ventaja al toro. Es decir, honestidad y verdad. Es dicho contenido ético el que hace del toreo un enfrentamiento honesto, y de la muerte pública del toro un sacrificio con el que se honra con admiración la combatividad de un animal totémico. Es en la ética donde los aficionados debemos enfatizar la defensa de la corrida de toros puesto que ésta (incluso por delante de la estética, economía o ecología) es el mayor argumento para justificar la existencia de la tauromaquia. Es en el cumplimiento de dichos principios por parte del torero donde radica la auténtica y emocionante belleza del toreo.

Me perdonarán que en este artículo me sirva de los conocimientos y sapiencia de Don Rafael Cabrera, que en el libro de “Tauromaquias vividas” (CEU Ediciones) compuesto por breves artículos de diferentes autores, detalla con claridad y sencillez lo que vendrían a ser los principios del toreo. Así que, siguiendo el muy interesante texto de D. Rafael, aunque con aportaciones personales, les haré una breve explicación de los conceptos que fundamental y esencialmente componen dichos cánones. Cánones que se instauran desde la aparición misma del toreo con la Tauromaquia de Pepe Hillo y de Montes, hasta la actualidad, habiendo sufrido algunas modificaciones o matizaciones pero perdurando el contenido esencial de su justificación y fundamentación. Honestidad y verdad.

Rectitud en la colocación del torero frente al toro

Todos los tratados en materia taurina establecen la rectitud como la colocación correcta y adecuada del torero para enfrentarse al toro. La manera más honesta de enfrentarse al toro es colocándose el torero enfrente de él. Primero, porque al enemigo en la batalla uno se le dirige de frente. Y segundo, porque el toro es un animal que embiste recto y que debido a su condición de cuadrúpedo y la conformación de su larga y horizontal columna vertebral tiene una gran dificultad de girar sobre su mismo eje (movimientos laterales). Por lo tanto, colocarse en la pala del pitón y girar desde allí, sería una actuación basada en una ventaja poco honesta. Además, el contenido y objetivo del toreo es enfrentarse al toro para dominar su embestida. Torear por lo tanto no se trataría de acompañar la embestida del toro. Sino de desplazarla, modificarla de su rectitud natural y convertirla en curva. Es decir, someter la trayectoria natural y atávica del toro a la voluntad racional del torero.

Distancia
La distancia entre el toro y el torero suele tener relación con colocarse en rectitud al toro. El toreo encimista, tal y como decía Marcial Lalanda, suele ir unido al toreo desde la pala del pitón y al toreo paralelo. El toreo paralelo consistiría en que el diestro se coloca en la pala de uno de los pitones del toro y cita con la muleta en el otro pitón, embistiendo el toro a la muleta (puesto que como es sabido el toro embiste al movimiento) y desarrollándose el muletazo en línea paralela respecto al cuerpo del torero.


Manolo Vázquez decía que debe haber suficiente distancia entre el toro y el torero para que el diestro pueda realizar lo que él denominaba los tres tiempos del toreo: traer al animal, llevarlo toreado y vaciarlo. Para eso, tal y como establecían toreros tan clásicos y ortodoxos como Rafael Ortega y Antoñete, se debe citar con la muleta adelantada, para que el pase sea de mayor longitud y de mayor estética y plasticidad. Y también más meritorio, porque al haber mayor longitud hay más mando y el torero lleva toreado al toro una mayor distancia y un mayor tiempo. Siendo el citar con la muleta retrasada una ventaja. Además, con un toro encastado es imprescindible colocar la muleta delante del cuerpo porque cumplirá así el engaño una de sus funciones, que es tapar el cuerpo del torero y protegerle de la embestida del toro.


Si decíamos que la rectitud tiene que ver con la distancia, estos dos elementos también tienen que ver con la postura del cuerpo del torero en el cite. Si los manuales antiguos decían que el torero deberá estar “cuadrado” con el toro (recto y dando los frentes), la evolución de los cánones admite el medio perfil, pero nunca el perfil completo que impide anatómicamente que la muleta no esté nunca más adelantada que la pierna de entrada del torero y que por lo tanto no se dé el ya comentado desplazamiento en la rectitud natural de la embestida del toro. El medio perfil lo reivindicaban toreros como Marcial Lalanda o también Rafel Ortega, el cual afirmaba: “Todo toreo es bonito y bueno, lo mismo toreando de frente con los pies juntos que con el compás abierto. Sin embargo, en mi concepto lo más puro es dar el medio pecho, con el compás abierto lo justo –ni mucho ni poco- para cargar la suerte apoyando el peso sobre la pierna contraria”.

Todo ello lo relacionaba (distancia, colocación del cuerpo y adelantamiento del engaño) Manolo Vázquez para afirmar: “Lo fundamental del pase natural de frente es la colocación y la distancia. Éstas deben ser las justas para que, sin que el toro alcance la muleta, el torero pueda ejecutar los tres tiempos. Traer al animal, llevarle toreado y vaciarle. ¿Cómo se hace? Hay que colocarse de frente, para poderle echar al toro la muleta delante y vaciarle con un suave giro de muñeca, de cintura y de pecho, no en línea recta, sino describiendo una semicircunferencia en la que se obliga al toro a que gire y se enrosque alrededor de uno”.


Como ya hemos dicho, la existencia de distancia en el cite, la colocación en rectitud y la presentación de la muleta delante del cuerpo vienen relacionadas entre sí. Normalmente, cuando no se cumple una de las condiciones no se cumple ninguna. Toreo encimista, en la pala y con la muleta retrasada suele ir junto.


Cargar la suerte
Después de muchas consideraciones, conclusiones y opiniones, podemos sintetizar en que cargar la suerte, más allá de sesudos requisitos técnicos anatómicos, es una sensación. Una sensación de dominio e imposición de la voluntad del torero sobre la embestida del toro, que se percibe cuando el torero entre muletazo y muletazo avanza ganando terreno al toro. Ello también tiene una evidente perspectiva ética. En la batalla un contendiente valiente y honrado no debe retroceder o huir nunca, hacerlo es un hecho vergonzoso. Sirva como ejemplo el tópico que se decía antiguamente: en una plaza de toros el único que va vestido de luces y puede retroceder es el torilero (cuando abre la puerta). Se refiere a la época en que el torilero de Las Ventas iba vestido de luces.

Pues bien, para avanzar entre muletazo y muletazo y ganar terreno al toro, se exige imprescindiblemente que la pierna de salida se adelante (o cuanto menos no se retrase). Además, el hecho de adelantar la pierna lleva consigo de manera inexcusable que se apoye el cuerpo en ella. Que haya por lo tanto ese desplazamiento de peso entre pierna de entrada y pierna de salida, el cual ha sido utilizado de manera un tanto espuria por algunos profesionales y sus adláteres como excusa para decir que se carga la suerte aunque se retrase la pierna. Retrasando la pierna se descarga la suerte por muchos ejercicios de equilibrio que el torero haga desplazando el cuerpo en la pierna de salida (más bien pierna de huida). Me refiero por ejemplo a los famosos vídeos de Joselito (Arroyo) explicando el “cargar la suerte” en una ortopédica teoría del peso en la pierna de salida (o de huida).



que justifica estar en la pala y retrasar la pierna por una cuestión geométrica cuando minutos antes ha dado el consejo de que el torero no debe colocarse nunca sobre la vía del tren (deducimos que se refiere a colocarse “en la trayectoria de la embestida”, con lo cual ya se ha delatado él mismo) (A partir del minuto 3:45).

Las teorías que explican los referidos matadores en ambos vídeos nos suenan a excusas autojustificativas.

Es fácil percibir la sensación de la que les hablamos cuando un torero adelanta la pierna y carga la suerte. Retrasando la pierna (descargando la suerte) se deshace un ovillo (o se desenrosca un tornillo). Cuando cargar la suerte es todo lo contrario, apretarlo. Y cuanto menor es el radio del giro del toro, más apretado es el toreo y más meritorio es.


Tal y como hemos dicho anteriormente, el toro embiste en rectitud y por su naturaleza cuadrúpeda y la longitud y estructura de la columna vertebral, le cuesta realizar los movimientos laterales. Por lo que, cuando este radio de giro del toro es menor, la ligazón es más exigente y el toreo será más dominador, habrá más sometimiento y será además más arriesgado al haber más ceñimiento y por ende más mérito (también se quebranta más al toro).

La ligazón del toreo en redondo
Si la trayectoria del toro en el toreo debe ser curva, avanzando el torero sobre la embestida del toro y con mayor mérito cuanto menor es el radio de giro, hay que enfatizar que los muletazos deben tener un principio y un final. Deben tener un desarrollo y una terminación. Es decir, deben rematarse. No vale ligar girando, dejando el trapo en la cara del toro, en un muletazo encadenado (y no ligado) en el que el toro acomete ciegamente, tapada totalmente su visión con el trapo. Eso, además de ser muy poco estético, también falta a la ética porque elimina las ventajas al toro, se le obliga a embestir “ciego” siguiendo la muleta de manera ininterrumpida sin que haya un cite en el que el toro pueda ver al torero y éste le desplace modificando su trayectoria.

Y, ¿dónde se debe rematar el muletazo? Pues detrás de la cadera o en la espalda del matador. Es decir, se deberá dejar al toro en el lugar opuesto en el que se inició el muletazo. ¿Y cómo? Pues con naturalidad y verticalidad. Nada de doblar el cuerpo extendiendo el brazo llevando al toro con el pico de la muleta para dejarlo lo más lejos posible (y pasando los pitones lo más lejos posible del cuerpo del torero). El lugar de remate del muletazo en la espalda o detrás de la cadera, además de demostrar un mayor dominio del matador y un mayor riesgo (siendo el radio de curva escaso), es el lugar idóneo para ligar, adelantando tan sólo la pierna de salida y volviendo a citar el torero sin tener que corregir la colocación de sus pies (que si se hace tampoco pasa nada, todo es mejor que descargar la suerte en un horroroso tiovivo de muletazos descargados no rematados y encadenados espuriamente).

Comparen ustedes mismos las siguientes fotografías:






La suerte de matar
La forma de matar es esencial, por algo se le llama suerte suprema. El toro debe ser sacrificado de la forma más honesta posible para honrarle en la muerte. Sólo una ejecución escrupulosa y rigurosa en la forma de entrar a matar justifica la muerte pública del toro en estos tiempos de hipocresía pseudoanimalista urbanita.

Tomás Campuzano se diferenciaba de sus compañeros por dos cuestiones: la primera porque toreaba con el estoque de matar todo el tercio de muleta; y la segunda porque a la hora de perfilarse para entrar a matar adelantaba el brazo separándolo del cuerpo y “echándolo” por delante. Como pasa habitualmente, sólo se imita lo malo y fue lo segundo lo que ha perdurado e impuesto de manera casi unánime entre sus compañeros. Tirarse a matar con el brazo por delante constituye una ventaja.

Se trataría como, para explicarlo de una manera gráfica, si en uno de esos combates medievales que salen en algunas películas en los que dos caballeros a caballo con escudo y portando lanzas se enfrentan recorriendo una distancia hasta encontrarse en un punto medio con el objetivo de descabalgar al adversario con la lanza, uno de los contrincantes fuese con una lanza de metro y medio y el otro con una espada o una lanza de medio metro. ¿No estaría abusando de una ventaja el de la lanza frente al de la espada?


Es por ello que la mano que porta la espada debe situarse debajo de la barbilla o al lado del pecho del matador (de ahí el tópico de que los toros se matan con el pecho) para realizar la acción de estirar el brazo cuando se llega al cuerpo del toro (dando el “puñetazo”) y no tratando de introducir el estoque por inercia cinemática tirándose con el brazo estirado por delante.


Además, se debe acometer a una distancia media (más corta que larga –“en corto y por derecho”-) y en rectitud, desviándose levemente el torero para salvar el pitón derecho del toro al “cruzar” sin saltar (todas las suertes del torero se hacen con los pies en el suelo, lo contrario es una ventaja) y citando al toro con el estaquillador de la muleta en perpendicular a la testuz del animal para descubrir la muerte (eso Roca Rey lo hace perfecto, fíjense). Si se hace con el estaquillador en paralelo estaremos ante lo que se conoce como “telonazo”, que tiene como objetivo no citar al toro para que “descubra” la muerte sino taparle la visión mientras se le apuñala deshonestamente.




Como se ve, todo ello tiene esencialmente una justificación técnica ética. No se puede matar de cualquier manera ni deshonesta puesto que ello es vaciar de sentido la corrida de toros. La única justificación para el sacrificio público del toro en una corrida es que se le sacrifique de manera honesta y honrosa. Sólo puede matar al toro el que honestamente pone en juego su vida.


Por último, no hace falta decir que el toreo no son matemáticas, lo dicho aquí se corresponde a una situación paradigmática en la que el torero tiene enfrente a un toro boyante (como se decía antes). Es decir, noble y con recorrido. Si no las ventajas aquí referidas pueden ser consideradas como lícita y legítima técnica. Si un toro no tiene recorrido, no se podrá adelantar la muleta. Tampoco queremos pecar de un excesivo dogmatismo, puesto que nos podrán decir ustedes aquello que les dijo Guerrita a los críticos taurinos que se encontraban reunidos en el Hotel Ritz de Madrid: todo lo que dicen ustedes en sus libros está muy bien pero hay un problema, que los toros no los leen.

Así que lo dicho. Estamos dispuestos a cambiar o matizar todo lo aquí explicado y razonado (si alguien nos convence) pero recuerden que el convencimiento se logrará siempre que la fundamentación de las modificaciones o impugnaciones se basen en dos principios inquebrantables e imprescindibles que deben guiar la corrección del toreo para hacerlo legítimo y auténticamente bello: honestidad y verdad.

Por Joan Adell Mas
Aficionado
Abogado

¿Hasta dónde quieren llegar? / por Paco Delgado


La postura del Ministerio de Trabajo hacia el mundo de los toros es ya insoportable e inadmisible. Por no hacer extensible el desmán a otros ámbitos y esferas. Se está pasando por encima de personas y haciendas para mantener una ideología y conseguir fines y objetivos partidistas.

¿Hasta dónde quieren llegar? 

Paco Delgado
Avance Taurino / Agoto/2020
Ya se ha dicho más veces: no hay nada en común entre el actor Julius Marx y el personaje que le dio fama y riqueza. Con gran diferencia a favor de Groucho, todo sea dicho. Sin embargo el cómico neoyorquino también dejó alguna frase para la historia: “la política es el arte de crear problemas donde no los hay”. Gran verdad y que a día de hoy sigue vigente y perfectamente aplicable, sobre todo en nuestro país, al que se quiere hacer desaparecer a toda prisa, sin tapujos ni remordimientos.

Y la prueba la tenemos, en lo que aquí más directamente nos toca, con esta nueva clase dirigente que -sin preparación, formación, educación ni talante- juegan a ser políticos y se dedican a imponer un programa ideológico que trata de eliminar todo aquello que no convenga a sus planes e intereses. La tauromaquia es algo que representa e identifica a España de manera importantísima y es algo prioritario para ellos el acabar con este tan especial símbolo de lo español. Y con ser gravísimo lo es todavía más el que perseveren en su afán pasando por encima de ciudadanos que les mantienen, a ellos y a un sistema que ha perdido el rumbo y el control. Lo que se está haciendo con el toreo y su gente es algo que clama al cielo y habrá que ver cómo se para y soluciona. Ya se ha visto que lo que diga un Ministro aquí parece que no vale para nada.

No sólo se está tratando por todos los medios de acabar con una tradición y una manifestación cultural. Quieren terminar también con todo aquello que lo recuerda y que se oponga a sus intereses abolicionistas. Esto se llama totalitarismo y representa lo peor de la política de todos los tiempos.

Ya ni siquiera disimulan. Aquello de no dejar atrás a nadie, lo de salvar personas… parece que no reza con el toreo. Y son miles las personas que lo están pasando mal, muy mal, sin que a quien corresponda se le caiga la cara de vergüenza con lo que está pasando. Sin un festejo desde finales de la pasada campaña y sin ingresos, muchos toreros, ganaderos y gente que directa o indirectamente vive del toro se ven marginados y sin recibir ayudas de ningún tipo. Y todo por una cuestión ideológica y partidista. Hay que acabar con los toros y para ello hay que acabar con su gente. Y en ello están.

Sin que la derecha, muy en su papel, haga nada -bueno, sí, en vez de echar una mano a quien trata de ayudar buscan su fracaso-, la izquierda radical, a la que en este tema parece que se le ha dado carta blanca, campa a sus anchas y parece Atila, arrasando allá por donde pasa y pisa. A nivel nacional y en las autonomías que parecen suyas.

Y si gravísimo es lo que sucede en Trabajo con la gente del toro, lo de Agricultura en, por ejemplo, la Comunidad Valenciana es de traca. No hay ayudas para los ganaderos porque sus responsables están contra el maltrato animal. Y lo de Compromís, el ala más extremista a la izquierda en las provincias valencianas, sangrante. La última. Su negativa en la Diputación de Castellón a echar una mano a los criadores de reses bravas de la provincia, que son unos cuantos, condena a miles de cabezas a su sacrificio en el matadero.

Y se quedan tan tranquilos cuando se les recuerda lo que significa el bou al carrer. Ellos van a lo suyo y lo demás les trae sin cuidado. ¿De verdad hemos votado esto? ¿De verdad nos merecemos una política excluyente, tendenciosa y tan perversa y perniciosa? Por una vez Julius estuvo a la altura del gran Groucho.

Enrique Ponce escribe la A de Ana (Soria) en su primer paseíllo de la «nueva normalidad» en Osuna


El torero valenciano corta dos orejas y Diego Ventura logra tres trofeos; petardo de Javier Conde, que oye los tres avisos.

El momento en que Ponce dibuja la A de Ana en su paseíllo en Osuna, en una captura de Canal Sur que retransmite en directo la corrida

Enrique Ponce escribe la A de Ana (Soria) en su primer paseíllo de la «nueva normalidad» en Osuna

OSUNA (SEVILLA) 
ABC /Actualizado:02/08/2020 
Gran expectación en el coso de Osuna y sus alrededores, con muchos medios del corazón. Se anuncia Enrique Ponce, en su primera corrida de la nueva normalidad y de su nueva normalidad tras su ruptura con Paloma Cuevas. Las cámaras buscan a Ana (Soria), cuya inicial parece haber pintado el maestro de Chiva al arrancar el paseíllo. Frente a la típica cruz, «es una A, es una A», se oye y llega vía whatsapp. Las ocurrencias (y guasas) en las redes tampoco faltan. «Ponce acaba de dibujar una A [hierro de dos legendarias ganaderías] en el albero, homenaje a Victorino y Miura», escribe un aficionado. En los tendidos, el público con la mascarilla obligatoria y con geles hidroalcohólicos.

El momento en que Ponce dibuja la A de Ana en su paseíllo en Osuna, en una captura de Canal Sur que retransmite en directo la corrida

Todos los flashes apuntan a Ponce, con un precioso terno rioja y oro y envuelto en un clásico capote de paseo.

El cartel de veteranos matadores, Enrique Ponce y Javier Conde -de negro y azabache-, lo abre Diego Ventura, a caballo con chaquetilla verde botella.

La actuación en el primer toro, de la ganadería de Julio de la Puerta, termina con triunfo: dos orejas para el caballero sevillano, máxima figura del rejoneo.

Segundo toro, turno de Ponce. Mareoso de nombre, herrado con el número 51, nacido en enero de 2016, de De la Puerta. Tras la lidia de Jocho, Ponce brinda al público. La montera cae boca arriba. Le da la vuelta. Cosas de la superstición taurina. Fiel a su estilo en el comienzo genuflexo, con su habitual elegancia. El torete se mueve, va y viene. Cuando cambia al pitón zurdo, se arranca una voz flamenca: «Tiene arte y majestad/ cuando coge la muleta/ nadie lo puede igualar». En redondo continúa el de Chiva, relajado ahora, con un precioso cambio de mano. Se alarga el maestro y suena ahora un pasodoble. Pincha al toro y pasea el anillo tras cortar una oreja. «Estoy muy contento de volver al toreo. Estoy feliz. ¡Viva el toreo!», dice a los micrófonos de Canal Sur.

Tercer toro, turno de Conde. Corchito es el bautizo de este ejemplar de Hermanos de la Puerta. No se confía el malagueño, que no se da coba. Eso sí, lo caza a la primera de una estocada.

En el ecuador del festejo, Romero entrevista a Ponce. Estas son algunas de las frases que deja: «No dejar la temporada sin toros es clave. Hay que mirar por el interés general de la Fiesta. Todo esto transmite ilusión, no solo al aficionado y al toreo, sino en general a la vida, al amor por la vida. Tengo muchas corridas hechas, algunas en plazas con mucho sabor, con mucha ilusión. Afronto la temporada con muchas ganas. A ver si el Covid no se pone complicado y nos deja echar la temporada para delante, sale la vacuna y pasa esta pesadilla. Por mi parte, tenían que televisarse todas (las corridas)».

Diego Ventura - Efe

Cuarto toro. Ventura despliega su maestría a caballo. Oreja.

Quinto toro. Más voluminoso este quinto astado, con el que Ponce no puede lucirse en el saludo capotero. No acaba de entregarse el toro. Jaime Padilla deja un buen par. No hay brindis esta vez. Un doblón en el inicio y sigue erguido el torero. Embiste a arreones el animal, brutote. Mientras Enrique atempera el viaje del toro, suenan «Alfileres de colores». Fantástica una tanda a derechas, con mucho temple y gusto, hilvanada a un molinete y un pase de pecho. De nuevo, un pasodoble, el bellísimo «Nerva» esta vez. Echa la muleta por delante al natural, en una serie rematada con su clásico molinete, en el que parece dibujar otra vez una A. Sonríe el veterano matador, que abrocha con muletazos por bajo. Entierra ahora una estocada desprendida. Tiene que descabellar. Falla con el verduguillo. Aun así, le piden (y corta) la oreja.

Sexto toro. Se estrella contra un burladero el que cierra el festejo. Se queda descoordinado. Es devuelto. No quiere entrar en chiqueros. Pasan los minutos. Al final, Ventura acaba con él. «Diego, Diego», corea la plaza. Javier Conde saluda con verónicas muy toreras al sobrero. Suenan los oles. El malagueño brinda a todos los abuelos, en especial a su abuela Rosario. Tampoco se confía Conde con este toro. Muchas dudas. Pasa un quinario para entrar a matar. La gente se mosquea. Suenan los tres avisos. Un petardo de broche que contrasta con el triunfo de sus compañeros de cartel, que se marchan a pie.

Osuna, ilusionante inicio de la temporada andaluza Triunfaron Diego Ventura y Enrique Ponce tras cortar tres y dos orejas, respectivamente

Enrique Ponce, en el inicio de faena a su primer toro.CANAL SURTV

Osuna, ilusionante inicio de la temporada andaluza
Triunfaron Diego Ventura y Enrique Ponce tras cortar tres y dos orejas, respectivamente
Antonio Lorca
El País / 2 de Julio de 2020
Lo de menos, quizá, fue el extraordinario recital de toreo a caballo del rejoneador Diego Ventura, auténtico protagonista del festejo; o la presencia del veterano Enrique Ponce y de su amigo Javier Conde, que estuvo allí sin más credenciales que una buena recomendación, o la noble bondad de los toros de Julio de la Puerta. Lo más importante es que, por fin, después de tan larga espera, Andalucía pudo inaugurar la temporada taurina.

El acontecimiento se celebró en la localidad sevillana de Osuna, una plaza con una capacidad de 5.500 localidades, y la impresión que ofrecía la pantalla de Canal Sur TV es que había en los tendidos mucho más público del 50 por ciento que permite la Junta de Andalucía con motivo de la pandemia. Hubo, eso sí, toma de temperatura, lavado de manos, poca distancia de seguridad y no todas las mascarillas necesarias.

Y hubo también toros propicios para el triunfo; terciados, como corresponde a un coso de tercera, pero nobles y con movilidad. Más parados y cortos de temperamento los dos de Diego Ventura, propiedad del caballero, pero aptos para que el rejoneador ofreciera todo un recital de toreo a caballo y mostrara, una vez más que su magisterio no tiene parangón en el momento actual.

Hizo debutar a tres caballos, y uno de ellos, Capote, de ‘nacionalidad’ estadounidense, deleitó a la concurrencia con una torería excepcional. Sin riendas, Ventura puso banderillas y demostró que la doma del animal le augura una exitosa carrera.

Recibió a su primero a portagayola, se lució en banderillas, colocó un par a dos manos montando a Dólar, también sin cabezada y mató de un rejonazo en todo lo alto. Repitió maestría ante el cuarto, y salió a hombros con todos los honores.

Estaba allí, era la figura del cartel, el veterano Enrique Ponce, al que le adornan una larga experiencia y una técnica consumada. Un cantaor flamenco y un guitarrista, con micrófono incluido, amenizaron las faenas del valenciano, que estuvo a gusto antes sus nobles oponentes, sin apreturas, despegado casi siempre, pero bien, como si tal cosa…

Y cerró la tarde-noche otro torero de larga alternativa, Javier Conde, que hace tiempo ya demostró que su personal embrujo y escaso corazón vaticinaban una corta carrera. Estuvo en el ruedo por amistad de Ponce, pero debió ver el festejo desde el tendido y que su puesto lo hubiera ocupado un compañero con más ilusión y capacidad. Se abrió de capa ante el sexto -un sobrero que sustituyó al devuelto por estar reparado de la vista-pero fue un espejismo. Muy desconfiado, estuvo a merced de sus nobles toros, más temeroso de lo permitido. Escuchó los tres avisos en el último y desaprovechó la ocasión para cortarse la coleta.

FICHA
VENTURA, DE LA PUERTA/VENTURA, PONCE, CONDE Dos toros despuntados para rejoneo de Diego Ventura, parados y nobles, y cuatro -el sexto como sobrero- de Julio de la Puerta, correctos de presentación, nobles y con movilidad. Diego Ventura: rejón en lo alto (dos orejas); pinchazo, rejonazo y un descabello (oreja). Enrique Ponce: pinchazo y media (oreja); estocada baja y cinco descabellos (oreja). Javier Conde: pinchazo, estocada y varios descabellos (silencio); dos pinchazos y tres avisos (bronca) Plaza de Osuna. 1 de agosto. Más del 50 por ciento del aforo, establecido en 2.750 espectadores. Inauguración de la temporada taurina en Andalucía.

Ferias taurinas. Sevilla busca dar la feria de San Miguel en septiembre / por Guillermo Rodríguez


Si la situación sanitaria no lo impide, la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Sevilla celebrará la feria de San Miguel, con las dos corridas de toros que habían programadas para los días 26 y 27 de septiembre.



Sevilla busca dar la feria de San Miguel en septiembre

Guillermo Rodríguez
Tendido 7 / Colombia, agosto 1, 2020
La feria de San Miguel a fines de septiembre sigue en pie y el empresario Ramón Valencia, intenta que se de incluso televisada, según anunció don Ramón Valencia.

Si la situación sanitaria no lo impide, la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Sevilla celebrará la feria de San Miguel, con las dos corridas de toros que habían programadas para los días 26 y 27 de septiembre.

Aunque había esperanzas en el sector de que la limitación del aforo se ampliara durante este mes de agosto a un 75 por ciento, los nuevos brotes de contagios lo hacen inviable, por lo que seguramente deba mantenerse ese 50 por ciento actual.

De confirmarse esta noticia, supondrá una inyección de moral para la afición taurina, convirtiéndose de este modo la Plaza de Toros de Sevilla en el primer coso de relevancia en reanudar su actividad esencial: programar festejos taurinos.

Según ha explicado el empresario Ramón Valencia a este medio, se mantendrían los carteles tal y como se anunciaron durante el pasado mes de febrero para la feria de San Miguel:

Sábado 26 de septiembre:
Toros de Victoriano del Río-Cortés para Enrique Ponce, José María Manzanares y Roca Rey.

Domingo 27 de septiembre:
Toros de Juan Pedro Domecq para Morante de la Puebla, Diego Urdiales y Pablo Aguado.

sábado, 1 de agosto de 2020

Una quimera / por Pla Ventura

Mientras vivamos recordaremos este nefasto año en curso porque todo lo que ha sucedido será muy difícil de olvidar, para todo el mundo, pero para los toros con mucho más dolor porque, como hemos visto, ha sido un sector castigado por la pandemia y, azotado de forma cruel por el apestoso gobierno de España. 

Pla Ventura: Una quimera

Toros de Lidia / 30 julio, 2020
Al final, respecto a lo que está siendo la temporada taurina, en realidad, apenas queda todo en una quimera porque, como se demuestra, de realidad tiene muy poco. Confieso que soy de los que albergaba muchas ilusiones cuando comprobé que se anunciaban toros en distintos lugares de España, siendo Ávila al punto de partida para llenar nuestros corazones de placer ante tan magnífico arte por parte de los toreros.

Claro que, la realidad que suele ser caprichosa e inexorable nos ha demostrado que, apenas era todo un sueño. Ciertamente, las condiciones que tenemos para dar toros no son las más apropiadas y, como en el caso de Ávila, estar viendo una corrida de toros con apariencia de un entierro de tercera, la verdad es que resultó muy poco apasionante. Mejor ha sido la práctica del fútbol que, desde el primer momento se sabía que no habría espectadores y, de tal modo, los aficionados balompédicos ya sabían a qué se atenían.

En los toros no cabe esa opción, pero de ninguna manera. Ver los tendidos sin apenas gente en las gradas, la decepción no puede ser mayor y, lo peor de todo es que así será durante el resto de la temporada en todas aquellas corridas que tienen programadas. ¿Es bueno o malo que se celebren corridas de toros en los momentos que vivimos? Siempre es alentador pero, del modo que lo tenemos que hacer, el espectáculo queda revestido de una tristeza que, en realidad, mejor sería que no se hicieran.

¿Qué papel juegan los protagonistas en estos eventos, ante todos los empresarios? Que se lo digan a José Montes que, el hombre, con una ilusión que le desbordaba ha tirado por la borda las cuatro perras que tenía ahorradas. Y, cuidado que tanto ganaderos como toreros, otro tanto de lo mismo. Quizás que, los criadores de toros, antes que llevarlos directamente al matadero, si al pasar por la plaza les han dado un poco más, alabado sea Dios pero, al fin y al cabo, miseria y compañía, que respondan los toreros que, al respecto, tienen mucho que decir.

Mientras vivamos recordaremos este nefasto año en curso porque todo lo que ha sucedido será muy difícil de olvidar, para todo el mundo, pero para los toros con mucho más dolor porque, como hemos visto, ha sido un sector castigado por la pandemia y, azotado de forma cruel por el apestoso gobierno de España. Aquello de ver y comprobar que se han cancelado todas las ferias de España nos rocía de un dolor inexplicable. Desde el otro extremo miramos que, si se dan toros en cualquier pueblo, ¿cómo es posible que no se puedan celebrar toros en los grandes cosos de España? Creo que la respuesta la tengo en mis manos, más vale perder que más perder.

Medio siglo de la alternativa de «El Puno» en Valencia / por Guillermo Rodriguez

(Fotografía publicada en el libro de Paco Laguna "El Cordobés" 50 años de alternativa)

Don Diego «valor» Puerta y El Cordobés lo acompañaron esa tarde como padrino y testigo de la ceremonia. Toros de Benitez Cubero.

Medio siglo de la alternativa de «El Puno» en Valencia

Guillermo Rodríguez
Tendido 7, Colombia, 30 Julio 2020  
Jaime Gonzalez, El Puno, uno de nuestros grandes toreros del siglo XX está de efemérides pues está cumpliendo 50 años de su sonada y exitosa alternativa en Valencia. Y no podíamos dejar de registrar tan señalada ocasión.

Don Diego «valor» Puerta y El Cordobés lo acompañaron esa tarde como padrino y testigo de la ceremonia. Toros de Benitez Cubero.


En 1971 participó festival benéfico en Las Ventas del 6 de marzo de 1971, ofrecido por televisión, consiguiendo la salida por la puerta grande alternando con Miguel Báez «El Litri», Gregorio Sánchez, Andrés Vázquez, Curro Vázquez y Paco Camino.

No creo equivocarme si sostengo que es el primer torero colombiano en salir por la puerta grande de Las Ventas. eso sí en un festival pero puerta grande al fin. Que se dice pronto. 

El Puno en Las ventas con su cuadrilla y apoderado Victoriano Valencia

Jaime Gonzalez, «El Puno»
Nació en Bogotá en el barrio Puente Aranda, el 21 de marzo de 1949, sobrino de Juan, muchos años banderilleros, ya fallecido, de quien heredo su apodo.

Primerísima figura del toreo colombiana, alternó en España y América con todos los grandes toreros de su época. 

Su actividad en los ruedos la comenzó durante la temporada de 1966 al intervenir en la llamada parte seria del espectáculo cómico-taurino-musical “El Empastre”, en diversas ciudades colombianas.

Torea buen número de funciones modestas hasta que en octubre de 1968 toma parte de una corrida picada en su patria chica.

En España debutó en el ruedo de Badajoz el 6 de abril de 1969, y aquí toreo ese año diecinueve festejos. Se presento en el coso Madrileño de las Ventas el 12 de abril de 1970 para alternar con Ricardo Chibanga, y David San Vicente, “Morenito de Cáceres”, en la lidia de un encierro de Cortijo Oliva, propiedad de José Rodríguez Gómez y Juan Antonio Álvarez García, resultando lesionado de pronóstico reservado.
Al igual que le ocurrió el siguiente 29 de julio, por un novillo de Carlos Núñez sobre el albero de la maestranza sevillana.

Tras participar en 14 festejos toma la alternativa el 30 de julio, en Valencia, de manos de Diego Puerta, testificada por Manuel Benítez «El Cordobés», y corta una oreja del cedido, del hierro de Benítez Cubero. 

Cierra el año con 8 corridas de toros que aumenta a 42 en 1971, basadas en un buen éxito alcanzando en un festival benéfico, entre ellas la de su confirmación en Madrid, el 19 de mayo apadrinada por Santiago Martín “El Viti”, en presencia de Dámaso González, quien se las entendieron con cuatro astados de Baltasar Iban y dos Lisardo Sánchez.

En España toreó por última vez en 1985.

En Colombia permanece en activo, siendo uno de los matadores que más festejos suma cada año, tras retirarse aparece ligado al mundo de la fiesta apoderando al Rejoneador Juan Manuel Cordel, “El Puno” actualmente reside cerca de Madrid, concretamente en Morata de Tajuña, al lado de su familia.

Es persona muy apreciada por la sociedad madrileña gracias a su don de gentes y sentido de la responsabilidad como ciudadano.

Padre de familia ejemplar, ha educado a sus hijos, ya todos profesionales. Siempre vinculado al ambiente taurino como hombre de confianza de su ex-apoderado Victoriano Valencia suegro de Enrique Ponce.

Por tal motivo es el veedor de los toros de Ponce en América como relata el portal «De hombres, toros y caballos».