la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 2 de septiembre de 2025

El credo de Juan Castilla / por Jorge Arturo Díaz Reyes

Bayona (Fr). Juan de Castilla camino de la enfermería. Foto: Philippe Gil Mir, Mundotoro

¿Si he de volver al polvo por qué no hacerlo en medio de una fiesta?
¿Si es inevitable, por qué morir desconsolado, implorante, acobardado?
¿Si puedo matar un animal, por qué no tener la decencia de aceptar que él también me pueda matar?

El credo de Juan

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Cali,1 IX 2025
El paisa Juan de Castilla, camino de la leyenda, ha engarzado una cuenta más en su rosario de gestas. Desde la primera, la más grande. Nacer donde nació y sobrevivir donde sobrevivió, no dejándose arrastrar como tantos por el turbión de la violencia y el vicio, prefiriendo el imposible camino de hacerse torero en una ciudad que apostataba del toreo.

Torero de arte, valor y honor, que llegó a subyugar entre otros, a su temprano mecenas y paisano, el pintor Fernando Botero. Quien pronto lo dejaría huérfano y emigrante, buscando ser profeta fuera de su tierra. Por ahí llegó a la dura brega del escalafón español, teniendo que trabajar como buen proletario para comer y apuntalar su sueño. Respondiendo a cualquier desafío. Estando siempre “pa las que sean” como se decía en las cruentas calles de su infancia.

Igual para Cenicientos que para Madrid, igual con las duras que con las más duras, igual con una corrida cada seis meses que con dos el mismo día, a mil kilómetros de distancia. Como el 19 de mayo del año pasado; Vic-Fezensac por la mañana, concurso de ganaderías, y volando, por la tarde miuras en Las Ventas. Siempre listo, siempre a todo, siempre a por todas.

Igual anteayer en Bayona (Francia), por la oportunidad, un solo toro malgeniado de Arauz de Robles, que le infirió dos pavorosas coronadas, en la ingle y el periné, de las cuales se levantó digno, sangrando mucho, (según crónicas fotos y videos), para matar frontalmente al agresor, cortar la oreja triunfadora, y llegar por su propio pie a la enfermería donde cayó. Amaneció entre estupores anestésicos, balbuceando que quiere salir de nuevo al ruedo en Dax y Madrid, sus próximos retos.

De una, vivir o morir en su credo. Ese que adoptó, en Medellín; el toreo es peligroso, mortal, como también los son el sedentarismo, el sexo libre, y hasta el asistir desprevenidamente a un restaurante, la escuela, el hospital o un almacén, como nos recuerda el terror contemporáneo.

Todo lo es, tomar el tren, cruzar la calle, beber un vaso de agua. La muerte acecha cada gesto humano. Muerte y vida son consubstanciales no existen la una sin la otra. Lo sabemos desde siempre, inciertos, afligidos por la fatalidad.

Todos moriremos. La diferencia del torero, de este torero, es que lo asume, lo ritualiza, lo demuestra y le da significado. Morir también pude ser digno, un acto de fe, ceremonial, oficiando una liturgia, con lealtad frente a la fuerza de la naturaleza, respondiéndose:

¿Si he de volver al polvo por qué no hacerlo en medio de una fiesta?
¿Si es inevitable, por qué morir desconsolado, implorante, acobardado?
¿Si puedo matar un animal, por qué no tener la decencia de aceptar que él también me pueda matar?

Ese viejo credo que Juan profesa desde niño, cuando escogió entre la pistola y la espada. El del honor.

Toreros eminentemente artistas / por Rafael Comino Delgado


'..los eminentemente artistas podemos citar a Rafael El Gallo, Francisco Vega de los Reyes, conocido por Gitanillo de Triana y también por Curro Puya, Cagancho, Curro Romero, Rafael de Paula, Finito de Córdoba, Morante de la Puebla… Han sido o son toreros geniales que cuando han estado inspirados, o les ha salido un toro con determinadas cualidades han hecho inolvidables faenas..'

Toreros eminentemente artistas

Rafael Comino Delgado
Se dice en la historia del toreo que el primer torero que toreó con arte fue Rafael Molina, Lagartijo, pero en realidad en aquellos tiempos no se toreaba con arte, pues lo importante de la lidia era la suerte de varas, la de banderillas y la estocada, porque no había faena de muleta, en todo caso se daban trapazos con la tela que llevaba el torero en la mano izquierda para ayudarse en la suerte de matar. Sin embargo, también se dice con frecuencia, “el arte de Cuchares” para referirse al toreo, porque Francisco Arjona Herrera, Curro Cuchares, torero del siglo XIX, anterior a Lagartijo, daba una especie de pases por alto, hacia recortes por la cara el toro, y alguna que otra filigrana, pero no eran verdaderos pases templando y mandando. Pero nuestra opinión es que el verdadero arte del toreo nace cuando Juan Belmonte, el mayor genio revolucionario del toreo, se paró, dejaba los pies quietos, y toreaba con los brazos, acortó las distancias entre toro y torero, introdujo el temple y como consecuencia el mando. Entonces nació el toreo arte. Y desde entonces ha habido toreros que han sido considerados eminentemente artistas, más que valiente y poderosos, aunque los ha habido con ambas cualidades, valientes, poderosos y artistas y otros solamente valientes y poderosos. 

Entre los eminentemente artistas podemos citar a Rafael El Gallo, Francisco Vega de los Reyes, conocido por Gitanillo de Triana y también por Curro Puya, Cagancho, Curro Romero, Rafael de Paula, Finito de Córdoba, Morante de la Puebla… Han sido o son toreros geniales que cuando han estado inspirados, o les ha salido un toro con determinadas cualidades han hecho inolvidables faenas, aunque Finito tuvo 10-12 años muy buenos en que le servían muchos toros. En el momento actual algunos, tal vez muchos, consideran eminentemente artistas a Juan Ortega y Pablo Aguado, olvidándose de citar a David Galván, artista como el que más, desde el mismo momento en que su madre le trajo al mundo, pues su toreo es sentimiento puro, puro arte, pura estética, que le fluye desde su alma, desde su corazón, por sus venas, por sus muñecas, como fluye el agua por el rio. La faena que le realizó el día 22 de mayo de 2024, a un toro de el Torero, en las Ventas de Madrid, fue una verdadera joya del arte de torear, por su sentimiento, su inspiración e improvisación, su estética, que ha quedado para la Historia, y por la cual fue considerado torero revelación del año. Par mi no fue revelación, yo ya sabia dese hace años, el inconmensurable artista que es.

Entre los grandes artistas, valientes y poderosos al mismo tiempo, que yo haya visto desde 1950 que estoy viendo toros, hemos de citar, sobre todos, a Paco Camino, en mi opinión el más completo de todos ellos, ya que tenía muchísimo valor, mucho arte, toreaba muy bien tanto con capote como muleta, mataba mejor que todos, y además tenía una cabeza absolutamente privilegiada para entender y poder con el toro, de tal manera que muchos profesionales dicen que ha sido el torero más inteligente de la Historia, y también que ha sido el que mejor ha matado los toros de todos los tiempos; inmediatamente después de Paco Camino yo sitúo a Antonio Ordóñez, aunque este tenía enorme ambición por ser el número uno, y Paco Camino decía que no quería ser número uno, que prefería ir a su aire, y cuando era necesario demostraba que era el mejor, cosa que hizo muchas veces. 

Morante es gran torero, pero su concepto tiene menos profundidad que tenían Camino, Ordóñez , Finito y otros; puede menos con los toros muy enrazados, encastados y complicados que lo hacían, por ejemplo, Paco Camino, El Juli, y otros actuales; con la espada es uno más, pero creo que entre los eminentemente artistas es de los más valientes que he visto; tiene mucho valor, y no solo ante el toro sino también ante la vida, que no ha tenido inconveniente en publicar su ideología política y decir claramente lo que piensa de José Tomás como torero, y de otras muchas cosas. Además, hay que atribuirle el interés en resucitar suertes antiguas que gustan a los públicos, pero eso no quiere decir que sea torear mejor, pues son suertes que se hacían a toros mucho menos bravos y con menos clase que los actuales, además de que, como todo en la vida, el toreo y su técnica han evolucionado y hoy se torea, a mi parecer, mejor que nunca, se engancha al toro adelante, se lleva muy templado y largo, exigiéndole muchísimo, y se vacía su embestida mejor que se ha hecho nunca. 

Por todo ello creo que Morante es una persona genial, a la que admiro por su toreo, y sobre todo por su verdad y valentía; le deseo todo lo mejor. Finito de Córdoba, que ahora torea poco, pero cuando le sale su toro, lo hace con enorme profundidad, hondura, arte, y técnica, de tal forma que los ganaderos suelen decir que cuando tienta Finito todas las vacas son buenas. En su carrera nos ha dejado, al menos 10-12 años a un gran nivel, con grandiosas faenas para la Historia. 

David Galván, antes citado como eminentemente artista, junto a Morante, son los dos toreros más valientes que he visto, siendo considerados como eminentemente artistas, aunque David es todavía muy joven y tiene que dar muchísimo a la Tauromaquia, pues su techo está muy alto. Démosle tiempo al tiempo. Entre los grandes toreros valientes y poderosos, pero no considerados artistas en absoluto (aunque yo creo que todos los toreros tienen algún arte), hemos de citar a Luis Miguel Dominguín, entre otros muchos.

ILLESCAS.- CEBADA: EL ESPECTÁCULO DEL TORO ÍNTEGRO; Y ENFRENTE "LA LEGION", LAMENTABLEMENTE SIN ESPADA / por Juan Miguel Núñez Batlles

'..Orejas perdidas al matar mal: Damián Castaño, una del segundo y dos del quinto (salida a hombros frustrada); y Gómez del Pilar, probablemente una del tercero y con toda seguridad las dos del sexto (Puerta Grande que se cerró cuando parecía tenerla abierta de par en par)..'


 ILLESCAS.- CEBADA: EL ESPECTÁCULO DEL TORO ÍNTEGRO; Y ENFRENTE "LA  LEGION", LAMENTABLEMENTE SIN ESPADA

Juan Miguel Núñez Batlles
Había que ir este lunes a Illescas para desintoxicarse de tanto sucedáneo de toro como se está lidiando esta temporada. Pues menudo reclamo el nombre de Cebada Gago. Además de que al interés por la ganadería se sumaban también los alicientes de una terna de toreros de los que la afición tiene bautizados como "legionarios", ni más ni menos que por su destacada entrega frente a este tipo de ganado; su valentía expresada en heróica capacidad para resolver todo tipo de compromisos que generan la casta y la bravura, rotundos atributos también de esta vacada.

De modo que, por un lado, el toro íntegro en toda su pujanza, de impresionante trapío por sus hechuras, y grandes y astifinas cornamentas. Asimismo por su variado comportamiento.

Por otro, los toreros, capaces y dispuestos a todo, resolviendo con firmeza y torería en todas las situaciones.

Lástima las espadas. Porque en el balance final se anota una solitaria oreja para Javier Cortés, cuando fueron seis más, sí, seis los trofeos que se quedaron por el camino en la suerte suprema.

Orejas perdidas al matar mal: Damián Castaño, una del segundo y dos del quinto (salida a hombros frustrada); y Gómez del Pilar, probablemente una del tercero y con toda seguridad las dos del sexto (Puerta Grande que se cerró cuando parecía tenerla abierta de par en par).

La corrida fue admirable desde que se hizo presente el primer "cebada", con mucho cuajo y astifino. Abanto y muy mal lidiado a falta de un capote poderoso que lo parara. En la muleta se quedó corto, aunque tenía su lidia, esperándole en la distancia adecuada y con el engaño retrasado; y así "llevándole" hasta conseguir que se entregara. No era la tonta del bote, pero acabó obedeciendo. Buena estocada, y la oreja.

Otro toro muy astifino el cuarto, que pedía que se le hiciera todo por abajo. Mejor Cortés al natural, aunque sin terminar de confiarse. Detalles sueltos. Y brusquedad por la derecha, hasta terminar tirándolo dos veces dejándolo visto para sentencia.

A la salida del segundo ocurrió algo muy significativo. Otro toro con mucho cuajo, que se arrancó de largo, veloz, para estrellarse con un tremendo golpe que rompería las tablas. Y los pitones, ni una astilla. Pitones íntegros, no hace falta decir por qué. 

El toro humilló en un hermoso ramillete de lances que instrumentó Castaño con mucho asiento y empaque. Empujó el astado en un puyazo con fijeza, humillando y metiendo los riñones. Bravura y clase como soporte de un trasteo que abrió de rodillas y que a pesar de in bello pasaje al natural,  no tuvo la esperada continuidad esta vez por algún inoportuno tironazo cuando cambió a derechas. Calentó con un proyecto de parón y oportuno desplante. Pero la espada se llevó el posible trofeo.

Mucho mejor en el quinto, porque el animal brindó aún más posibilidades por su excelente condición -toro con mucha transmisión y duración- , y porque el mismo Castaño le hizo un toreo muy firme, templado, ligado y de especial regusto. No obstante, la espada otra vez lo desgració todo.

Gómez del Pilar, paradigma de valor. Si empujaban los toros tanto empujaba él. Empero hizo un planteamiento equivocado en el manso tercero, empeñado en sacarlo de la querencia cuando estaba claro que el toro lo quería todo de las rayas hacia dentro.

Pero lo verdaderamente relevante en su actuación fue la brava y arriesgada pelea en el sexto, pisando unos terrenos inverosímiles, aguantando lo que no hay en los escritos. Qué valiente Gómez del Pilar, no obstante, queda dicho que sin espada.

Fue lo que dio de sí la tarde. Quizás más, mucho más de lo previsto cuando las exigencias del ganado eran tan palpables. Pero al final mucho menos de lo que correspondía a los méritos de toros y toreros. A ver si se repiten carteles así.

FICHA DEL FESTEJO
Toros de Cebada Gago, muy bien presentados, encastados y en general con movilidad. Corrida noble y fiera, dos términos dificil de conjugar, pero que se dieron en perfecta armonia. Toros bravos en el caballo y "con motor", en los que no obstante caben otros matices, dado el comportamiento huidizo del primero, la falta de fuerzas en el segundo y la indisimulada  mansedumbre del tercero yéndose a tablas; el buen cuarto, sin embargo, duró poco; el quinto resultó excelente por su entrega sin reservas. Y el sexto, fiero, muy  fiero y agresivo.

Javier Cortés: estocada (oreja); y media tendida (ovación).

Damián Castaño: pinchazo, otro hondo y dos descabellos (ovación); y cinco pinchazos y dos descabellos (ovación tras aviso).

Gómez del Pilar: dos pinchazos, estocada y dos descabellos (aviso y ovación); y dos pinchazos y tres descabellos (gran ovación tras un aviso).

La plaza registró un tercio de entrada en tarde apacible

Córdoba presume ya de torero / por Antonio Cepedello


'..Manuel Quintana, que estudia Ingeniería Agrícola, es cordobés por los cuatro costados. Natural de la capital. Sus padres son de localidades de la provincia de comarcas distintas, Fuente Obejuna y Cañete de las Torres, nada más y nada menos. El Valle del Guadalquivir y el del Guadiato, junto a la más pura Campiña. ¡Casi ná!..'

Córdoba presume ya de torero

Antonio Cepedello
Córdoba presume ya de torero, aunque todavía esté en ciernes. Manuel Quintana, con tan sólo 19 años de edad, ya ha deslumbrado a la afición cordobesa y a las de otras muchas provincias, con su personal forma de interpretar el toreo, basada en los pilares básicos de la Tauromaquia, como son el mando, la profundidad, la quietud, el valor y la verdad mostradas en cada lance con el capote y la muleta. Dirige a los novillos sólo con sus muñecas y siempre con los pies bien asentados en el albero.

El paso de este novillero por el escalafón sin picadores está lleno de éxitos, aunque el triunfo que hasta ahora más le ha llenado de satisfacción ha sido la salida a hombros en su debut en la plaza de su tierra, donde el pasado 23 de mayo cortó 3 orejas en dos faenas muy completas a erales de la ganadería de Enrique Ponce. Ha ganado también esta temporada el prestigioso IV Memorial Iván Fandiño, de Bilbao, además de llegar a la final de Dax (Francia) y del XXXI Certamen Andaluz de novilladas sin picadores, que televisa Canal Sur. Ha toreado en otras plazas importantes, como 'La Maestranza' de Sevilla, el Puerto de Santa María (Cádiz) o Arles (Francia), donde ha logrado numerosos éxitos.

Manolo Quintana maneja el capote con pureza y soltura, siempre con las manos por delante, con temple y mandando con sus muñecas en el novillo. Su toreo con la muleta es de tanta naturalidad, verdad y facilidad que a veces parece 'sobrao' o superficial, al no tener que cargar tanto la suerte para dirigir y ligar las embestidas. Siempre tiene los pies asentados en el albero, sin dar esas feísimas carreritas para colocarse de nuevo en la cara del animal. Su semblante y gestos también descubren que estamos ante una futura figura del toreo, si la suerte le ayuda un poco y el destino no le traiciona.

"Lo que busco es emocionar a la gente y hacer que el público se ilusione", manifestó tras triunfar en Córdoba este novillero sin caballos, que es alumno de la Escuela del Círculo Taurino de Córdoba. La emoción que transmite cuando está en el ruedo llega con facilidad a los tendidos, porque es natural, sincera y no forzada. Su ilusión también se contagia a la grada por el mismo motivo. No como los falsos gestos sonrientes artificiales, gritos escandalosos o desmanes estrafalarios que ahora acostumbran muchos aspirantes a toreros para entusiasmar al público. Su sencillez también es otro de sus rasgos admirables.

Manuel Quintana, que estudia Ingeniería Agrícola, es cordobés por los cuatro costados. Natural de la capital. Sus padres son de localidades de la provincia de comarcas distintas, Fuente Obejuna y Cañete de las Torres, nada más y nada menos. El Valle del Guadalquivir y el del Guadiato, junto a la más pura Campiña. ¡Casi ná!. Un perfecto triángulo, que hace que este diestro sea más de la tierra de 'Los Califas' del toreo que el propio salmorejo, Las Tendillas o La Mezquita.

'Lolillo', como lo llaman sus familiares, tiene también el comportamiento, los gestos y la actitud fuera de la plaza de los grandes diestros. Habla lo justo y necesario. Se expresa más con los trastos, como debe hacer un torero. Su silencio le sirve para escuchar, que es la mejor forma de aprender. Discreto y educado hasta decir basta.

No tiene antecedentes taurinos directos, pero desde que nació está rodeado de muy buenos aficionados taurinos por todos lados, desde sus abuelos hasta sus padres y tíos. El V 'Califa del Toreo' no tardó en fijarse en él cuando era muy pequeño, cuando en la finca de 'Villalobillos' comenzó a darle pases a los becerros. Y mejor ojo que Manuel Benítez, 'El Cordobés', no creo que haya nadie en el mundo del toro que pueda tenerlo.

Córdoba es una de las provincias andaluzas y españolas con mayor número de toreros. Fue la capital mundial del toreo durante mucho tiempo, por lo que sus aspirantes a matadores cuentan con la desventaja de una tremenda competencia local y la ventaja de llevar el emblema de una tierra tan taurina. Quintana tiene también a favor que es distinto a los demás. Cuenta además con la suerte de estar apoderado ya por un excelente y reconocido subalterno cordobés, Antonio Tejero, que de esto sabe cómo el que más, por lo que no habrá apostado por él por casualidad, ni mucho menos, sino porque le verá grandes condiciones para triunfar.

Ahora a Manuel ya sólo le queda seguir caminando despacio y seguro, hasta cumplir todos sus sueños y los de sus seguidores. Poco a poco, sin prisas, pero también sin pausas. Lo principal es que reúne todas las cualidades y circunstancias para hacer realidad sus ilusiones y las de todos los que le conocemos. Y sobre todo, sin pararse en ningún tipo de 'pegos', sino a base de mucho trabajo, entusiasmo, entrega y ganas. Nada de eso le va a faltar.

Lo dicho, 'Lolillo'. ¡¡Ánimo y la mayor suerte del mundo, torero!!

lunes, 1 de septiembre de 2025

La Cloaca Arbitral: Busquets Ferrer, la regeneración que consistía en lo de siempre / por Jacinto Fernández


'..Se suponía que era distinto. Se suponía que Busquets Ferrer venía sin mochila, sin herencia genética del arbitraje podrido, sin la sombra de Negreira, sin facturas con IVA pendiente de investigar. Era, decían, la nueva cara, el aire fresco, la regeneración, la flor de azahar en el estercolero. Pero no. Resultó que es uno más de la organización criminal..'

Busquets Ferrer, la regeneración que consistía en lo de siempre

por Jacinto Fernández 
La Galerna / 1 septiembre, 2025
Busquets Ferrer ha arbitrado el Rayo Vallecano–Barcelona. Punto. Y en mitad de la nada, sin que nadie lo esperase ni lo pidiese, sin que ni el propio Joan Gaspart en su palco imaginario hubiera tenido la desfachatez de reclamarlo, se ha inventado un penalti a favor de ese equipo del que usted me habla. Punto.

Ese penalti invisible —porque no lo vio nadie, ni siquiera los cámaras, ni los recogepelotas, ni el VAR, que no existía hoy, ni los gafotas de la grada— ha sido la piedra filosofal de la jornada junto al atraco a mano armada de ayer en Chamartín con los 3 goles 3 anulados al Real Madrid. El fútbol español lleva meses predicando que Busquets Ferrer era el elegido, el árbitro limpio, el rostro juvenil de la regeneración arbitral, el chico que venía a demostrar que la etapa de Negreira era cosa del pasado. “Este no tiene nada que ver con aquello”, repetían como papagayos los altavoces mediáticos del Régimen. Y efectivamente: no tenía nada que ver, porque lo de hoy es peor.

La regeneración, ya se sabe, es un concepto muy nuestro. España se regenera cada dos días, lo dicen los políticos, lo repiten los jueces, lo aplauden los tertulianos, y al final consiste en que el mismo perro sigue ladrando, aunque esta vez lo hace con un collar distinto y un lazo fluorescente. El arbitraje español se ha regenerado con Busquets Ferrer, que ha sido capaz de inventarse un penalti más imaginativo que todos los que Negreira y su troupe cobraron en veinte años. Porque no se trató de un “penaltito”, ni de una jugada interpretable, ni de un contacto de esos que la cámara lenta convierte en magnicidio. No: fue la nada. El vacío. El penalti cuántico. El penalti que, si lo buscas en el acta, está ahí, pero si lo buscas en el césped, jamás existió.

Y así, con un gesto que pretendía ser de naturalidad, Busquets Ferrer apuntó al punto fatídico como quien se pide otro cortado en la barra. Con una tranquilidad pasmosa, como si toda su carrera arbitral hubiese desembocado en ese momento: el de regalarle al cliente de Negreira lo que el mismo nunca ha dejado de recibir.

Se suponía que era distinto. Se suponía que Busquets Ferrer venía sin mochila, sin herencia genética del arbitraje podrido, sin la sombra de Negreira, sin facturas con IVA pendiente de investigar. Era, decían, la nueva cara, el aire fresco, la regeneración, la flor de azahar en el estercolero. Pero no. Resultó que es uno más de la organización criminal.

LA COMPETICIÓN, POR TANTO, QUEDA ADULTERADA. ASÍ DE SENCILLO. EN UNOS PARTIDOS HAY VAR Y EN OTROS NO, Y CASUALMENTE EN LOS QUE NO HAY VAR ES CUANDO APARECE EL ATRACO DE MANUAL A FAVOR DEL MISMO DE SIEMPRE

Sí, digo organización criminal, y no es un exceso literario. Cuando durante décadas un club paga millones al vicepresidente del CTA para asegurarse favores arbitrales, y cuando esos favores siguen produciéndose aun después del escándalo, ¿cómo llamarlo? Mafia arbitral, crimen organizado, servicio de suscripciones premium, como quieran. Lo de Busquets Ferrer hoy no ha sido un error humano ni una apreciación subjetiva: ha sido el peaje de entrada en el sistema. “Si quieres triunfar aquí, chaval, ya sabes lo que toca: penalti al que tú ya sabes”. Y el chico obedeció.

La prensa, por supuesto, saldrá a decir que “hay contacto”, que “es interpretable”, que “no hay imágenes concluyentes”. Y uno piensa: ¿cómo van a ser concluyentes si no hay nada que concluir? ¿Cómo van a existir imágenes si el penalti no existió? La manipulación llega al punto de que hasta Joan Gaspart, que todo lo ve blaugrana, se habría sonrojado con semejante invención. Ni él, con su entusiasmo patológico, se habría atrevido a pedir semejante disparate.


Y aquí llega la traca final: en Vallecas, justo hoy, el VAR se estropeó. Sí, se apagó, se fundió, se desconectó, se fue de vacaciones. El VAR, que está para frenar abusos, decidió dejar de funcionar justo en el partido en el que más se necesitaba. El resto de la jornada, VAR funcionando como un reloj suizo. En Vallecas, misterio. Milagro tecnológico. Casualidad de manual. De repente descubrimos que sin VAR, el club del estadio infinito es más atracador todavía que con VAR. Porque con VAR, al menos, existe la mínima posibilidad de que a algún técnico despistado le tiemble el dedo y rectifique el disparate. Sin VAR, el club de los pagos a Negreira vuelve a su estado natural: campo libre, pistola desenfundada, manos arriba y la caja registradora sonando.

La competición, por tanto, queda adulterada. Así de sencillo. En unos partidos hay VAR y en otros no, y casualmente en los que no hay VAR es cuando aparece el atraco de manual a favor del mismo de siempre. ¿Qué clase de Liga puede presumir de igualdad cuando los equipos modestos juegan sin red y el club del Régimen se beneficia de esa ausencia como un trilero en la Plaza Mayor?

Lo de hoy es esperpento puro. Valle-Inclán resucitado en Vallecas, con el VAR roto como gag final de un sainete. El Rayo Vallecano, modesto, peleón, de barrio, se encontró luchando contra once jugadores y un árbitro que llevaba bajo la camiseta el manual de instrucciones del Camp Nou, sin posibilidad de recurso tecnológico. Y a partir de ahí, ¿qué competir, qué justicia, qué regeneración?

EL FÚTBOL ESPAÑOL SIGUE SIENDO REHÉN DE LA ORGANIZACIÓN QUE LLEVA DÉCADAS CONDICIONANDO RESULTADOS, LIGAS Y PRESTIGIOS. BUSQUETS FERRER SE HA ESTRENADO COMO ESTRELLA MEDIÁTICA DE LA REGENERACIÓN

No hay regeneración posible cuando el sistema sigue funcionando con las mismas claves: miedo, obediencia y prebenda. Lo de hoy demuestra que no hay árbitro “nuevo” ni “limpio” ni “regenerado”: todos, al final, pasan por el aro. El que no pita penalti inexistente en Vallecas, no sube. Y el que lo pita, asciende. Y si además ese día el VAR está convenientemente estropeado, el negocio redondo.

El fútbol español, por tanto, sigue siendo rehén de la organización que lleva décadas condicionando resultados, ligas y prestigios. Busquets Ferrer se ha estrenado como estrella mediática de la regeneración, pero ya ha demostrado que su verdadero papel es otro: ser un eslabón más de la cadena. Y lo peor es que el próximo en llegar hará exactamente lo mismo, porque así funciona esta maquinaria podrida.

Regeneración, dicen. Y yo me río. Lo de Busquets Ferrer ha sido la confirmación de que no hay regeneración que valga: solo hay continuidad, descaro y sumisión al Régimen culé. Con o sin VAR, pero sobre todo sin él, la Liga española sigue siendo lo que siempre ha sido: un atraco a mano armada con el árbitro de cómplice.

Me despido como siempre, con la indignación de siempre, con la pesadumbre de que todo esto va a ser inútil porque después de dos años NO HA PASADO NADA, pero con la frase de nuestro Javi. Ser Real Madrid es de lo mejor que una persona puede ser en esta vida. Hala Madrid.

SAN SEBASTIÁN DE LOS REYES/ 4° DEL CRISTO DE LOS REMEDIOS (FESTEJO MIXTO) - CUANDO EL LISTÓN DE EXIGENCIAS ESTÁ BAJO MÍNIMOS / por Juan Miguel Núñez Batlles

Pablo Aguado, Olga Casado y José María Manzanares

'..Un experimento entre lo social y lo taurino puesto de moda en los últimos años para proteger a la última y joven "revelación", hombre o mujer, alejándola de la competencia con nombres de su mismo escalafón que pudieran mojarle la oreja. Claro que tarde o temprano, y por muchos cuidados para ampararle, a partir de la alternativa tendrán que vérselas con las mismas armas..'

SAN SEBASTIÁN DE LOS REYES/ 4° DEL CRISTO DE LOS REMEDIOS (FESTEJO MIXTO) - CUANDO EL LISTÓN DE EXIGENCIAS ESTÁ BAJO MÍNIMOS

Por Juan Miguel Núñez Batlles
En el antetítulo de esta crónica y entre paréntesis se alerta ya de la clase de función que fue: festejo mixto, que no corrida de toros.
Porque no se lidiaron seis toros, si no cuatro. Ni actuaron tres espadas de alternativa, si no dos. Es decir, no fue una corrida al uso.
La ausencia de dos toros y de un tercer torero ya doctorado obliga a tratar la función simplemente como "festejo mixto". Nada de corrida, quede claro.
Y no tendría mayor importancia detenerse en la esencia o cualidad de la celebración si no fuese porque el listón de exigencias para lo que debió ser una corrida en toda regla, terminó siendo de lo más tolerante, sin ningún rigor. Para entendernos: una "corrida" tirando más bien a novillada.

Un experimento entre lo social y lo taurino puesto de moda en los últimos años para proteger a la última y joven "revelación", hombre o mujer, alejándola de la competencia con nombres de su mismo escalafón que pudieran mojarle la oreja. Claro que tarde o temprano, y por muchos cuidados para ampararle, a partir de la alternativa tendrán que vérselas con las mismas armas. Ha sucedido con Marco "ratón" Pérez, forjada su carrera novilleril en plazas de segunda y tercera categoría, y alternando en casi todos los casos con diestros ya consagrados, para que al día siguiente de estrenarse en el escalafón superior, y sin haber sentido la competencia de los novilleros que vienen "arreando" por ambición y condiciones, ya tenía una temporada de contratos de auténtico lujo en plazas y con compañeros de primer nivel. Algo que está pasando ahora con Olga Casado.

Ya se verá el resultado de este mejunje o rara ensalada, que por lo que viene sucediendo, en las taquillas no está teniendo el tirón que se presumía. Si esta vez hubo más gente que de costumbre fue sin duda por el reclamo inicial del nombre de Morante, que finalmente no pudo comparecer.
Y en el ruedo, estas mixtas están siendo una deshonra para el toreo.

En ocasiones arrastra esta joven Casado un ambiente bullicioso, consecuencia de su buena puesta en escena, ya que a pesar de su indisimulada desconfianza, en ocasiones se las ingenia para componer la figura con cierta gracia. Pero no es eso. El toreo, amén del valor, es dominio y poderío, seguridad para pensar y ejecutar las suertes con firmeza. El toreo es compromiso y sentimiento. Y a partir de ahí, el sello, la personalidad y el estilo que cada cual lleve dentro. Y nada de esto ha evidenciado Casado.


¿Cómo ha sido entonces que ha cortado dos orejas en esta ocasión, una y una? Habrá que preguntárselo a los peticionarios de ambos trofeos, porque el presidente, si contó pañuelos para ajustar su decisión a lo que dice el Reglamento, se lavó las manos.

Y a fuer de ser sincero habría que plasmar la cronología y el guión de sus dos faenas, para que sea el lector quien saque sus propias conclusiones con las menores influencias.

Buen toreo de capote a su primero, que hacía tercero en la tarde, con lances suaves y templados, y posterior quite por gaoneras. Brindis a Manzanares (un hábito que se le observa en sus últimas actuaciones estas dedicatorias a uno de los compañeros alternantes. Hace cuatro días en Cuenca fue a Cayetano, que previamente también le brindó un toro). Hubo gracia en el intento de gustarse al abrir faena con ayudados por bajo y rodilla genuflexa. A partir de ahí, faena larga de toreo rectilíneo y despegado, fuera de cacho y ventajista con la interrupción de un desarme. Y un final plagado de detalles como el cambio de mano, capeínas y luquecinas. Principio y final del trasteo animaron a la parroquia a agitar pañuelos.

Ya el novillo que hizo sexto, más cuajado pero que tampoco tenía malas ideas, no debió gustarle, pues prácticamente no le hizo nada con el capote y dejó que le zurrara bien el picador. El trasteo de muleta fue de pico y para fuera. Algún muletazo suelto con la zurda, empero poca cosa en conjunto. Fue faena itinerante de constante paso atrás. Aquí es donde evidenció que no está para competir con los novilleros del actual escalafón. Y al verla desbordada, el recuerdo de Mari Fortes, Maribel Atienzar, Mari Paz Vega y Cristina Sánchez, mujeres que han luchado tanto por el toreo femenino compitiendo y ganándole la partida a muchos hombres cuando no fueron marginadas por algunos. A ellas y a otras de etapas anteriores, como Juanita Cruz y Conchita Cintrón, debería respetar esta Casado antes de salir a proclamar que quiere ser "la mejor mujer torero de la historia", según una frase retadora con la que se descolgó hace pocos días en una entrevista.

Y ahora hay que disculparse con los matadores de alternativa, Manzanares y Aguado, por haberlos dejado en la crónica por detrás de la aspirante. No ha habido mala intención en ello; sencillamente que para situar en contexto el ambiente de la tarde, he creído conveniente hacerlo así.


Manzanares sorteó en primer lugar un toro noble, que tomaba el engaño con claridad, con el que pasó inadvertido en el capote, y al que toreó por la derecha en la línea recta; una elegancia fría frenada por un desarme. Interesó más por naturales, más ajustado y con mejor aroma. No obstante volvió por el pitón derecho, donde se le notaba que estaba más cómodo, aliviándole "el pico". El toro, soso, muy soso, aportó poco pero tampoco le apretó. Y él, sin gran compromiso, se aseguró la oreja con la espada.
En el cuarto, faena otra vez picotera, en la línea recta. Lo bueno es que acompañaba con la cintura. De nuevo mejor al natural, aunque con sus acostumbradas precauciones. Toro bueno, con chispa y nobleza. Se gustó Manzanares de aquella manera. Y porque metió la espada a la primera, y seguramente en un despiste del usia que no captó cómo "había hecho guardia", otra lluvia de pañuelos y oreja al canto, sin apreciar que ésta era la de abrir la Puerta Grande, con la que había que haber estado más riguroso.

El primero de Aguado, una babosa, manso, rajado y sin entrega. El menos toro del envío; no transmitía nada. Empezó a llover al tomar la muleta, y desbandada. Trasteo sin relieve a pesar de que intentó agradar, no para salir del paso. El toro sin humillar, distraído. Imposible.


En el quinto quiso estirarse con el capote, pero el toro no remataba, enganchándole en el embroque. Bonito inicio de faena con trincheras, molinete y cambio por delante. Detalles, pinceladitas y alegrías, en una faena bien estructurada en lo fundamental. Lo accesorio tuvo también su categoría. Toro bueno. Y faena responsable y con enjundia. Lo mejor de la tarde. De modo que al meter la espada a la primera, no hubo duda: dos orejas.

FICHA DEL FESTEJO
Cuatro toros -el segundo, sobrero- y dos novillos de Zalduendo, unos y otros bien presentados en cuanto a volumen, pero alguno de muy insignificantes y sospechosas defensas. Algo Indignante que se viene dando con frecuencia en plazas de segunda y de tercera.
El encierro en general, desrazado pero muy toreable a excepción del rajadísimo segundo. El primero fue noble, pero muy soso. Cuarto y quinto, buenos toros, aplaudidos en el arrastre.
Los novillos, tercero y sexto, ideales para hacer el toreo.

José María Manzanares: estocada con derrame (oreja); y estocada al encuentro que asoma (oreja).

Pablo Aguado, sustituto de Morante: estocada tendida y trasera (palmas); y estocada (dos orejas).

La novillero Olga Casado: estocada delantera y contraria y descabello (oreja y petición de otra tras aviso); y media tendida y descabello (aviso y oreja).

La plaza registró tres cuartos de entrada en tarde de nubes y claros, y excelente temperatura. Aunque asomó la lluvia en el segundo y el tercero.

Tópicos que son verdades/ por Carlos Bueno

David de Miranda

'..Se dice que los toreros sin un apoderado de peso lo tienen mucho más difícil para abrirse camino, que quienes no están bajo el paraguas de las grandes casas del taurineo apenas cuentan con oportunidades y que sus méritos rara vez reciben el premio que merecen..'

Tópicos que son verdades

Carlos Bueno
Siempre se ha dicho que el torero que no se está apoderado por una casa grande, de las que manejan el negocio taurino, lo tiene más complicado para sacar cabeza, para gozar de oportunidades, para ver recompensados sus esfuerzos y resultados con más contrataciones. La afirmación, lejos de ser un tópico, es una realidad que se perpetúa época tras época. Los defensores del sistema dirán que así es la competencia, que el mérito siempre acaba imponiéndose; pero lo cierto es que fallan los despachos, algo que no era justo antes ni lo es ahora.

Se dice que los toreros sin un apoderado de peso lo tienen mucho más difícil para abrirse camino, que quienes no están bajo el paraguas de las grandes casas del taurineo apenas cuentan con oportunidades y que sus méritos rara vez reciben el premio que merecen. Podría sonar a excusa de quienes no alcanzan la cima. Sin embargo, temporada tras temporada, época tras época, los hechos se empeñan en dar validez a esa denuncia.

Los casos recientes de Jiménez Fortes y, sobre todo, de David de Miranda, son un espejo claro de que no se trata de patrañas ni de victimismos. Simplemente ocurre que a los que manejan los hilos del toreo no les interesa que aparezcan nuevos gallos fuera del gallinero que ellos administran. Su auténtico afán no es velar por la justicia del ruedo ni por el interés de los aficionados, sino asegurar que la caja se llene con los suyos, blindando a los de siempre y silenciando a los que no entran en el reparto.

El ejemplo de David de Miranda es evidente. El torero onubense tomó la alternativa hace nueve años con dos orejas bajo el brazo. Confirmó en Madrid y en Nimes tres temporadas después y en ambas plazas repitió doble trofeo. Sin embargo, lejos de catapultarle, la recompensa fue mínima: apenas tres contratos al año siguiente, y desde entonces un goteo escaso de oportunidades importantes a pesar de protagonizar éxitos repetidos año tras año en su Huelva natal y faenas deslumbrantes que despertaron el interés del público.

Aunque todo parecía caer en saco roto para quienes deciden los carteles, David continuó sumando argumentos. En 2023 se llevó dos orejas de Sevilla y este año tres, y ya no quedó más remedio que hacerle sitio en huecos y sustituciones para las que hasta ahora no había contado.

En el momento de escribir este artículo acumula 13 Puertas Grandes, 10 de ellas consecutivas, en apenas 16 corridas, con salidas a hombros en Sevilla, Huelva, Soria, La Línea o Málaga, donde rubricó una oda al valor que nadie de los presentes olvidará. Y lo más importante, los aficionados le aclaman y le reclaman.

Parece evidente que es un torero con madera para ser importante y con atractivo para los públicos y, a tenor de los resultados de sus actuaciones en el pasado, parece evidente que lo era desde hace mucho tiempo. ¿Por qué se le ha mantenido arrinconado durante una década? ¿Por qué se le ha mantenido en un desierto de actividad durante 10 temporadas? ¿Por qué se le ha privado a la afición de su torero durante 10 campañas? ¿Es un tópico aquello de que no estar bajo el amparo de las casas grandes del taurineo implica gozar de menos oportunidades?

Los defensores del sistema dirán que así es la competencia, que el mérito siempre acaba imponiéndose. Pero la historia desmonta esa coartada. El mérito, en el caso de David de Miranda, llevaba tiempo sobradamente demostrado. Lo que fallaba no era el ruedo, sino los despachos. Y eso es lo que convierte el tópico en verdad. Ni era justo antes ni lo es ahora, y lo peor es que todo continuará igual.